Entre el 26 de junio y el 15 de julio de 2007, Venezuela organizó por primera vez la Copa América. Doce equipos jugaron 26 partidos en nueve ciudades, ante algo más de un millón de espectadores, y Brasil se llevó el título al golear 3–0 a Argentina en Maracaibo. Para el país anfitrión, el campeonato dejó dos herencias que todavía se discuten: una selección que por fin superó la primera fase y una red de estadios nuevos o remodelados cuyo coste nunca tuvo una cifra única.
Por qué Venezuela: el turno de la rotación
La elección de la sede no fue una candidatura competida, sino el resultado de un calendario fijado dos décadas antes. A mediados de los años ochenta, la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) acordó que, desde la edición de 1987 en Argentina, los diez países miembros organizarían el torneo por turnos. Venezuela quedó al final de esa lista, de modo que le tocaba cerrar el ciclo en 2007.
Hasta entonces el país nunca había sido anfitrión. Su selección, conocida como la vinotinto por el color de la camiseta, llevaba cuatro décadas entre los últimos puestos del continente. La edición de 2007 fue además la primera de un nuevo ciclo de cuatro años, pensado para que la Copa no coincidiera con el Mundial ni con los Juegos Olímpicos.
El gobierno de Hugo Chávez respaldó con fondos públicos al Comité Organizador Nacional. Según La Nación, el propio presidente inauguró el torneo en San Cristóbal el 26 de junio. El diario de Buenos Aires recogió que en aquellos días animó a sus seguidores a ir a los estadios con una advertencia política: «Sin abandonar las ideas revolucionarias, pueden ir a los partidos de la Copa América. Pero atención: el pueblo debe estar preparado para los sabotajes de la burguesía local y del imperialismo yanqui». El mismo diario menciona unos 3.800 militares asignados a la seguridad del torneo.
Nueve sedes y tres estadios nuevos
Hasta 2007 ninguna Copa América se había repartido entre nueve estadios. La infraestructura existente en Venezuela era modesta, así que el plan combinó obra nueva y remodelaciones profundas. Se construyeron desde cero el Metropolitano de Mérida, el Metropolitano de Lara, situado en Cabudare, a las afueras de Barquisimeto, y el Monumental de Maturín, el mayor de todos. Los otros seis se ampliaron o reconstruyeron en distinto grado, desde remodelaciones parciales hasta la reconstrucción casi completa del recinto de Puerto La Cruz.
La tabla recoge las sedes tal como las describía el diario boliviano Los Tiempos la víspera del torneo, con la capacidad anunciada entonces. Las cifras de aforo varían según la fuente y la configuración de cada estadio.
| Ciudad | Estadio | Capacidad | Obra | Inversión declarada |
|---|---|---|---|---|
| Maturín | Monumental de Maturín | 52.000 | Nuevo | 69,7 millones de dólares |
| Mérida | Metropolitano de Mérida | 42.000 | Nuevo | 107 millones de dólares |
| Puerto Ordaz (Ciudad Guayana) | Polideportivo Cachamay | 41.600 | Remodelado | 74,4 millones de dólares |
| Maracaibo | José Encarnación «Pachencho» Romero | 40.000 | Remodelado | 14,1 millones de dólares |
| San Cristóbal | Polideportivo de Pueblo Nuevo | 40.000 | Remodelado | 33,5 millones de dólares |
| Barquisimeto (Cabudare) | Metropolitano de Lara | 38.000 | Nuevo | 74,4 millones de dólares |
| Puerto La Cruz | José Antonio Anzoátegui | 38.000 | Reconstruido | 60,4 millones de dólares |
| Caracas | Olímpico de la UCV | 30.000 | Remodelado | 16 millones de dólares |
| Barinas | Agustín Tovar «La Carolina» | 27.500 | Remodelado | 60,4 millones de dólares |
Doce selecciones y una fase de grupos con sorpresas
Participaron las diez selecciones de la CONMEBOL y dos invitadas de la CONCACAF, México y Estados Unidos. Se formaron tres grupos de cuatro, de los que avanzaban a cuartos de final los dos primeros y los dos mejores terceros.
En el grupo A, Venezuela terminó primera con cinco puntos, por delante de Perú y Uruguay, ambos con cuatro, y de Bolivia, con dos. Perú, que había arrancado con un 3–0 sobre Uruguay en Mérida, fue segundo por diferencia de goles, y Uruguay pasó como uno de los mejores terceros.
El grupo B dejó el resultado más llamativo de la primera fase. México derrotó 2–0 a Brasil en el debut de ambos, con un tanto de Nery Castillo que la cadena TUDN describe como «un auténtico golazo», y acabó primero con siete puntos. Brasil se recuperó con victorias sobre Chile (3–0) y Ecuador (1–0) y pasó segundo; Chile avanzó como tercero y Ecuador se fue sin puntos.
En el grupo C, Argentina ganó sus tres partidos: 4–1 a Estados Unidos, 4–2 a Colombia y 1–0 a Paraguay. Los paraguayos, que habían goleado 5–0 a Colombia, fueron segundos. Estados Unidos perdió los tres encuentros.
La vinotinto en cuartos de final
Para Venezuela, pasar de fase ya era un hecho sin precedentes. Según un repaso histórico de ESPN, entre 1967 y 2004 la selección había ganado un solo partido de Copa América en 45 disputados, con siete empates y 37 derrotas. El equipo dirigido por Richard Páez, con futbolistas como Juan Arango y Giancarlo Maldonado, empató 2–2 con Bolivia en la inauguración de San Cristóbal, con goles de Maldonado y Ricardo David Páez; venció 2–0 a Perú en el mismo estadio, con tantos de Alejandro Cichero y Daniel Arismendi; y empató sin goles con Uruguay en Mérida. La victoria ante Perú fue la primera de Venezuela en el torneo desde 1967, cuando la selección debutó en la Copa América disputada en Uruguay y ganó 3–0 a Bolivia, su único triunfo en casi cuatro décadas.
El cruce de cuartos de final enfrentó de nuevo a venezolanos y uruguayos, el 7 de julio en San Cristóbal, ante unas 42.000 personas según RSSSF. Diego Forlán adelantó a Uruguay en el minuto 38 y Arango empató de penalti tres minutos después. En la segunda parte, Pablo García, Cristian Rodríguez y otra vez Forlán, ya en el descuento, sellaron un 4–1 que cerró la participación local.
La eliminación no borró el balance. El exjugador Jorge Rojas recordaba años después, en declaraciones recogidas por el sitio Venezuela Fútbol, que «la cantidad de gente en los hoteles y los estadios era impresionante».
Eliminatorias y final en Maracaibo
Los otros tres cuartos de final se resolvieron por goleada. Brasil venció 6–1 a Chile en Puerto La Cruz, con dos goles de Robinho; México aplastó 6–0 a Paraguay en Maturín, con dos goles de Nery Castillo y otros de Gerardo Torrado, Fernando Arce, Cuauhtémoc Blanco y Omar Bravo; y Argentina superó 4–0 a Perú en Barquisimeto, con dos tantos de Juan Román Riquelme.
En semifinales, Brasil y Uruguay empataron 2–2 en Maracaibo el 10 de julio: Maicon y Júlio Baptista marcaron para Brasil, y Forlán y Sebastián Abreu para Uruguay. Los brasileños pasaron en la tanda de penaltis por 5–4. Al día siguiente, en Puerto Ordaz, Argentina ganó 3–0 a México con goles de Gabriel Heinze, Lionel Messi, con una vaselina sobre el portero, y Riquelme de penalti. México se quedó con el tercer puesto al vencer 3–1 a Uruguay en Caracas el 14 de julio, con goles de Blanco, de penalti, Bravo y Andrés Guardado; Abreu había adelantado a los uruguayos.
La final se jugó el 15 de julio de 2007 en el estadio Pachencho Romero de Maracaibo. Argentina, de Alfio Basile, llegaba tras ganar sus cinco partidos. Brasil, de Dunga, resolvió pronto: Júlio Baptista marcó en los primeros minutos, Roberto Ayala marcó en propia puerta en el minuto 40 y Dani Alves hizo el tercero en el 69. Arbitró el paraguayo Carlos Amarilla, que ya había dirigido la final de 2004 entre las mismas selecciones. Fue el octavo título continental de Brasil. Ayala, de acuerdo con La Nación, anunció después su retirada de la selección argentina.
| Ronda | Fecha | Sede | Partido |
|---|---|---|---|
| Cuartos | 7 jul | San Cristóbal | Venezuela 1–4 Uruguay |
| Cuartos | 7 jul | Puerto La Cruz | Brasil 6–1 Chile |
| Cuartos | 8 jul | Maturín | México 6–0 Paraguay |
| Cuartos | 8 jul | Barquisimeto | Argentina 4–0 Perú |
| Semifinal | 10 jul | Maracaibo | Brasil 2–2 Uruguay (5–4 en penaltis) |
| Semifinal | 11 jul | Puerto Ordaz | Argentina 3–0 México |
| Tercer puesto | 14 jul | Caracas | Uruguay 1–3 México |
| Final | 15 jul | Maracaibo | Brasil 3–0 Argentina |
Goleadores, premios y público
Robinho terminó como máximo goleador con seis tantos y fue elegido mejor jugador del torneo. Riquelme marcó cinco y Nery Castillo, cuatro. Messi, que acababa de cumplir veinte años, recibió el premio al mejor jugador joven. En total se anotaron 86 goles en 26 partidos, una media de 3,31 por encuentro.
La asistencia oficial sumó 1.050.230 espectadores, con una media de 40.393 por partido. Los encuentros de la selección local fueron de los más concurridos: RSSSF anota 42.000 asistentes en cada uno de sus tres partidos en San Cristóbal y 35.000 en el empate con Uruguay en Mérida. Para la final, las cifras publicadas oscilan entre 40.000 y 44.000 asistentes según la fuente.
La imagen del torneo fue Guaky, un guacamayo con la camiseta de la selección venezolana. Salió de un concurso abierto a niños y adolescentes de todo el país; el diseño ganador, de una estudiante de quince años, se presentó el 29 de junio de 2006, y el nombre se eligió después en una votación por internet.
Cuánto costó: cifras oficiales y críticas
El coste total es el punto más discutido del torneo, porque cada fuente suma cosas distintas. El 27 de junio de 2007, el ministro del Deporte, Eduardo Álvarez, afirmó que se habían invertido 1.200 millones de dólares, y precisó que esa cantidad incluía, además de tres estadios nuevos y seis remodelados, redes de comunicación y ampliaciones del transporte en las ciudades sede. La misma nota presentaba esas obras como una base para que Venezuela optara a organizar mundiales juveniles de la FIFA.
Si se cuentan solo los estadios, las cifras bajan. El recuento de Los Tiempos, publicado dos días antes, atribuía a los nueve recintos una inversión superior a 500 millones de dólares, con el Metropolitano de Mérida como obra más cara, a 107 millones. La Nación, en una crónica aniversario de 2020, habló de 238 millones de dólares para la construcción y remodelación de las nueve sedes. Para situar ese gasto en las cuentas públicas de la época puede consultarse la economía de Venezuela.
Las críticas se centraron en los sobrecostes y en lo que quedó sin hacer. En un balance publicado en 2017, el medio venezolano El Estímulo calificó la Copa como «el mayor derroche económico del deporte» y señaló el caso del Monumental de Maturín, cuyo coste de 140.000 millones de bolívares consideró «completamente fuera de escala»; Runrun.es lo cifró en 150.000 millones. El mismo balance recordaba que en el estadio de Puerto La Cruz se habían prometido un gran estacionamiento, una plaza y un edificio comercial de ocho plantas, y que en Cachamay se proyectó una zona con cine y bancos, sin que ninguno de esos planes se completara.
El legado de los estadios y el auge vinotinto
Los nueve estadios siguieron en uso. En 2019, según Runrun.es, el Pachencho Romero era la casa del Zulia FC; Pueblo Nuevo, del Deportivo Táchira; el Monumental de Maturín, del Monagas; Cachamay, de Mineros de Guayana; el Metropolitano de Mérida, de Estudiantes de Mérida; el Anzoátegui, del Deportivo Anzoátegui; La Carolina, del Zamora; y el Olímpico de la UCV, del Caracas FC y del Metropolitanos. El mantenimiento fue otra historia. El Estímulo documentó que el Pachencho Romero necesitó en 2013 una nueva reparación, con 3.600 millones de bolívares del gobierno nacional y 1.200 millones de la gobernación del Zulia, y que el césped de Maturín se había degradado seriamente hacia 2016.
En lo deportivo, la Copa de 2007 se asocia con el crecimiento de la selección durante la etapa de Richard Páez. Con estadios más grandes y un público que había descubierto la vinotinto, el equipo siguió mejorando. En la Copa América de 2011, en Argentina, con jugadores como Roberto Rosales y Salomón Rondón, alcanzó las semifinales y solo cayó ante Paraguay en los penaltis, por 5–3 tras un 0–0, para terminar cuarta, su mejor resultado en el torneo. ESPN resumió esa evolución como «un crecimiento vertiginoso en este siglo». Volvió a los cuartos de final en 2016 y 2019. El contraste con las cuatro décadas anteriores, cuando la selección apenas sumaba victorias, explica el peso que el torneo de 2007 conserva en la memoria futbolística venezolana.