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Un día la luz quiso llegar hasta las
puertas de la tenebrosa y poderosa mansión de la obscuridad, para ofrecerle
humildemente, amistad y luz para élla y todos sus esclavos.
La obscuridad con mucha arrogancia
rechazó su amistad y agrego: aquí no necesitamos luz, porque todos obedécen mis
órdenes en forma sumisa.
La luz, al mirar el rostro de los
habitantes de aquella mansión, se dío cuenta que no sabían lo que es la libertad
de pensar y soñar y que tenían curiosidad de saber como se sentirían si dejáran
aquella tenebrosa mansión y tomaran el camino de la sabiduría. Entonces le
ofreció libros de toda clases, para que comenzaran a leer.
Pero la obscuridad se opuso,
agregando que ellos tienen todas clases de entretenimientos electronicos para
ocupar el tiempo libre y no tienen necesidad de pensar, ni de conversar entre
ello, porque bajo mi dominio debe triunfar la sumisión, la torpeza, el egoismo y
la vanidad. Sin embargo, algunos de aquellos esclavos mentales, se sentían
atraídos por los rayos de luz que emanaba la sabiduría y comenzaran a seguirle
los pasos, porque estaban cansados de aquella vida rutinaria, que atrófia el
cerebro más brillante, y comenzaron a leer algunos libros. Naturalmente, con la
lectura vinieron las reflexiones, las conversaciones y los intercambios de
ideas.
La luz se sentía orgullosa y
complacida al ver que cada día aumentaban los que dejaban la obscuridad para
entrar en el camino de la co-existencia creativa y laboriosa, donde cada uno
ayuda a los demás y Dios ayuda a éllos.
Porque solo la luz de la sabiduría
puede desvanecer el poderoso orgullo del estupido egoísmo, el cual está
destruyendo la vida en este planeta, pensando estupidamente que el poder
económico puede incluso comprar la ciencia que le permitiría reservar el ozono y
el oxigeno que queda en la atmósfera, solopara ellos, con el fin de seguir
dominando no se sabe a quien.
Con el progresivo desarrollo de la
inteligencia, podemos alcanzar el mismo nivel de la ley cósmica, donde reina la
armoniosa luz de la justicia. Porque el estupido poder que domina sobre la
tierra, puede adueñarse de todo, menos de los rayos del sol y del aire que
respiramos, porque forman parte de la inconmensurable ley universal del reino de
Dios. |