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Abuelo, ¿ Porqué estas triste? Pregunto
el nieto de nueve años de edad. Estoy triste, porque me siento muy solo en medio
de esta familia y tan numerosa y esta populosa ciudad. Con todo el deseo que
tenia de conocerte y pasar un tiempo con toda la familia, ahora siento la
necesidad de alejarme de esta ciudad tan agitada y contaminada, para volver a mi
humilde casa en la pequeña aldea, donde por la mañana me despierto con el canto
de los pájaros, y por las noches estoy rodeado y conversando con los niños y
jóvenes de todas las edades.
Mi querido nieto, tú eres el único entre
todos tus hermanos, que alivias mí tristeza, porque en esta casa, siento como si
fuéramos todos huéspedes de una pensión y no como una autentica familia. Cada
uno ve un programa de televisión distinto y hablan por teléfono con todo el
mundo, menos con la propia familia que este presente.
Por eso, la mayoría de los niños ya no
escuchan los cuentos de los abuelos, ni la familia se reúne para conversar. La
televisión ha dejado de ser un medio para entretener y educa, para convertirse
en una ventana abierta a los curiosos, para mostrar todo lo que sucede en un
hogar, y hasta lo mas intimo en una alcoba. Yo me pondría muy contento, y me
quedaría, si toda la familia y las normas de ética que deben observarse en ella
por medio del dialogo entre niños, padres y abuelos. Solo así podríamos
comprender mi querido nieto, que la televisión tiene que ser utilizada para
formar ciudadanos libres, y no un rebaño de consumidores irracionales al
servicio de un pequeño grupo de antisociales. ¡ Abuelo!.
¡ Quédate, porque yo comprendí, y te
ayudaré para que comprenda el resto de la familia! |