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Patricia Ortega sabe
narrar con gracia y fuerza creativa: todos sus documentales han
sido premiados en reseñas nacionales o internacionales. Los repetidos
reconocimientos han permitido a la documentalista de Maracaibo de obtener
becas, cursos de formación y financiamiento para otros proyectos. Este es
uno de los pocos modos posibles para abrirse perspectivas, sin tener que
vincular la libertad de expresión y la propia originalidad.
Los tres documentales son como un tejido compuesto con mini-historias de
lo cotidiano. Los protagonistas, que non son actores, interpretan a sus
vidas, a si mismos.
Arrancando de la especificidad de lo local, sabe tejer una narración
envolvente, que lo poético proyecta hasta la lejanía de lo universal. Y no
se trata para nada de limitadas jergas locales, ni mucho menos, porque lo
cotidiano se transforma en materia que sabe relacionarse u comunicar con
cualquiera, en cualquier lugar.
No hay duda que Patricia Ortega es uno de
los talentos más importantes de la geografía audiovisual
venezolana. Es una voz original e valiente, un punto de referencia para
quien busca conocer la realidad latinoamericana lejos de los estereotipos
y de la superficialidad.
Tu
te metes en lugares donde nadie llega, donde camaras e microfonos tampoco
llegan. Por eso me asalta una inquietud, ¿còmo surgiò el proyecto de
escudriñar la prostituciòn infantil?
Bueno, este proyecto tiene años en mi cabeza. Comenzó
mientras era estudiante de fotografía fija, aun estaba en la universidad,
no había hecho nada en cine y pasaba horas fotografiando a la gente del
mercado “Las Pulgas” de Maracaibo.
Así las conocí a esas niñas, fui dándome cuenta poco a
poco de lo que hacían, conversaba con ellas. Al principio no me dejaban
entrar en su mundo, como es lógico, deben protegerse de todo aquél
extranjero incapaz de entender su modo de vivir.
Pero cada día me dejaron acercarme más y más y así pude
tener la experiencia de sentir un retazo de sus mundos. La experiencia fue
fuerte y dolorosa, aprendí muchísimo de ellas y supe, que nosotros, que
andamos por las calles y las miramos de lejos, no tenemos ni la menor idea
de cómo viven, por mucho esferazo que hagamos, por muy de izquierda que
seamos, por muy preocupados que estemos.
Nunca, en verdad, nunca estando tan lejos, somos capaces de tener por lo
menos un mínimo conocimiento de todo lo que les rodea, todo lo que deben
asumir y enfrentar siendo tan pequeñas.
No conocemos la capacidad de lucha que poseen, la
fuerza que deben desarrollar para no morir ni física ni espiritualmente en
sus intentos por seguir viviendo. Y así, convertí mis experiencias en
cuento, en crónica, en ensayos fotográficos, y con el tiempo, las
crónicas, los cuentos fueron tomando forma de película.
En la Escuela Internacional de Cine San Antonio de los
Baños de Cuba, decidí emprender la meta, sabiendo que iba a ser una
experiencia compleja, pero sentí que debía hacer algo que me retara a
romper con los estigmas del melodrama, de la pornomiseria, del panfleto, y
tratar de tocar un tema que ha sido tan manoseado.
Quise hacer una representación de él más humana, sin
juicios morales, sin tratar de decir qué es lo correcto o lo que no, sin
tratar de manipular a cuestas de la pobreza ajena, sino más bien, tratar
de construir un diálogo con el otro, para precisamente, que deje de ser
otro, y sea parte del nosotros, del niño que fuimos, de los niños que nos
rodean, un nosotros que creo muy necesario para poder entender la
Latinoamérica en la que vivimos.
Otro asunto interesante seria conocer ¿cómo venciste la resistencias
de las adolescentes protagonistas, para descubrirse delante de las
cámaras?
Encontrar a los niños actores para este film no fue nada fácil, tuvimos
que hacer un casting casero prácticamente, persiguiendo niños en las
calles y las escuelas.
Decidí no trabajar con las niñas prostitutas, pues creo
que hubiese podido causarles problemas desde el punto de vista psicológico
y social. La protagonista debía tener 10 años, y en realidad no es nada
fácil a esa edad reconocer en público algo que aunque cotidiano en su
vida, puede ser objeto para problemas legales y con el entorno que les
rodea.
Así que decidí trabajar con niñas buhoneras, es decir,
con niñas trabajadoras, vendedoras ambulantes del mercado “Las pulgas”,
que si bien no son prostitutas, conocen todo el movimiento del mercado y
han vivido de cerca las experiencias de sus compañeras.
La protagonista, Blanca Castellanos, vive en un barrio
muy pobre de Maracaibo, su familia es muy humilde, estudia y trata de
salir adelante, las demás personas del elenco son trabajadores del
mercado, o no actores, gente sencilla que se entregó para realizar el
film.
La experiencia de los ensayos fue muy compleja, ninguno
de estos niños y niñas había actuado antes para un cortometraje, así que
decidí trabajar con ejercicios físicos que los ayudaran a relajase y
desinhibirse.
Dos meses antes del rodaje, me dediqué tres veces a la
semana al entrenamiento, primero, para que pudieran soltar todo su cuerpo,
para que se conocieran entre ellos y hubiese un sentimiento de grupo, de
pertenencia por la película y por el trabajo que podían hacer en ella.
Luego, dependiendo de las escenas, construía ejercicios para desarrollar
cada uno de los sentimientos de las mismas. Usé el método de la cineasta
Fátima Toledo, una brasileña que prepara actores, ella preparó a los
niños de “Ciudad de Dios”, de “Estación Central” y otras películas.
En la escuela de Cine tuve la oportunidad de tomar su
taller de preparación de NO actores, y empleé algunas de sus técnicas, que
sencillamente consisten en construir ejercicios físicos que ayuden a la
persona a relacionarse emocionalmente con el contenido del film, sin
necesidad de memorizar acciones o diálogos, es un método donde el actor
está libre frente a la cámara.
Yo he visto "La boda de blanco" y quedé muy
impactado por la vitalidad y la fuerza poética que lograste transmitir en
esa historia, que se desarrolla en un ancianato. Qué motivó esa historia,
cómo se pudo hacer un himno a la vida con protagonistas que están en el
otoño de su existencia.
Pues, la “Boda de Blanco” fue un regalo. Un mes antes estaba decidida a
realizar un documental sobre una buhonera (1), a la final mi personaje me
abandonó y me quedé sin historia.
Yo había vivido experiencias muy fuertes con mi abuela,
con la que pasé toda mi vida, la que me crió y con la que he compartido
por siempre una casa.
Ella tenía tres años de estar enferma, y mi madre, mi
hermano y yo nos convertimos en sus enfermeros y vivimos muy de cerca su
enfermedad, su mundo de anciana, sus delirios, sus sueños, sus mañas, sus
sonrisas y sus tristezas, pudimos acercarnos en carne propia a ese mundo
diferente de los ancianos que muchos creen limitado y triste, pero que en
realidad está lleno de sabiduría y de vida.
Y así, al verme sin personaje una semana antes de tener que presentar mi
propuesta en el “Taller Varan Venezuela 2002”, decidí que mi abuela me
guiara, y fui a un geriátrico, pensé que de lo único que podía hablar
fácilmente era de los ancianos, pues los conocía muy bien, sabía como
comunicarme con ellos.
Y allí los vi: estaban en una sesión de baile que el
geriátrico tenía para sus pacientes, estaba grabando y Adela se me acercó
para decirme: “¿usted quiere venir a mi boda?”
Me sorprendí cuando me dijo eso:” Si, mire, ese es mi
novio”. Estaba Blanco, un viejito de 90 años a lo lejos.
Sin pensarlo le dije – “Señora usted quiere que hagamos
una película de su boda?” Y ella sonrío: “¡Claro!”
Todo lo demás fue un viaje mágico donde tuve el privilegio a través de la
cámara de vivir una de las más grandes lecciones de vida que he
experimentado.
Me llené de ese sueño, de esa esperanza, de ese
espíritu, vi a mi abuela en cada toma, en cada segundo del film, toda la
experiencia que viví con ella me permitió poder ver la energía y las ganas
de vivir de esta pareja y de otros ancianos en el geriátrico.
Aunque el olor a orines me rodeara, aunque las sillas de ruedas estuvieran
presentes, todos los del geriátrico se dejaron envolver por la fiesta, por
el sueño de seguir viviendo, precisamente, porque están vivos aunque el
cuerpo no los acompañe.
Pero Adela Y Blanco, los protagonistas, nos enseñaron
que el cuerpo no es el obstáculo, que el obstáculo somos nosotros mismos,
que siempre se puede vivir si nuestro espíritu se expande. Mi abuela murió
un día antes de que terminara de editar el documental.
Recuerdo que se lo había dedicado un jueves en la mañana, y ese mismo
jueves en la noche me anunciaron su muerte. Supe que ella fue la que me
indicó el caminó, que fue una experiencia mística de despedida, así que el
viernes le agregué a su nombre las fechas de nacimiento y defunción, y
pude entender el real significado de la película: la vida sigue, hay que
vivirla.
Sería importante que nos dieras algunas razones que motiven a la gente a
ver uno de tus documentales, el que trata un tema tan duro como es la
enfermedad de la lepra.
“Sueños de Hanssen” es un trabajo que recopila años de silencio.
Una película hecha con mucha tristeza y de verdad rabia, por la
indiferencia existente ante el dolor de otros cercanos a nosotros.
Pareciera que la Lepra fuese una enfermedad lejana u bíblica, pero la
verdad es que todos los años aumentan el número de enfermos de Lepra en el
mundo.
En mi ciudad, Maracaibo, se creó el primer leprocomio nacional en 1828 que
fue fundado por el propio Simón Bolívar, debido a la ignorancia sobre la
enfermedad, encerraron en contra de su voluntad, incluso bajo el amparo de
un decreto legal, a todos los enfermos de lepra y a muchos que solo tenían
deformaciones o enfermedades mentales.
Al principio en ese lugar no tenían agua, ni luz
eléctrica, no poseían medicamentos, mucha gente entró siendo aun niños, de
8 a diez años de edad, y aunque les dijeron que era temporal, pasaron allí
toda su vida.
Providencia, la isla, poco a poco se convirtió en una ciudad, tenía un
cine, un hospital, una moneda propia. La gente hizo de ella un mundo
aparte, donde no eran diferentes, donde nadie los rechazaba, pero de
nuevo, en 1985, el Estado decidió que ya no debían estar encerrados, y les
quitó sus casas, todas sus pertenencias.
Y aquellos niños, ahora adultos, otros ancianos, fueron
llevados de nuevo a la ciudad, irónicamente a otro Hospital en las afueras
de la ciudad, donde aun siguen envueltos en recuerdos y soledad.
“Sueños de Hanssen” recopila los testimonios y vivencias de los habitantes
de la Isla, todo lo que vivieron y sintieron en ella, todo lo que viven y
sienten ahora. ¿Por qué es importante este film? Pues porque recopila
partes de esas historias que demuestran nuestra indiferencia e
individualismo, que evidencian nuestro desconocimiento sobre nuestra
historia y sobre quiénes nos rodean.
Sobre todo, porque es parte de las historias no
escritas, no oficiales, de todo eso que se quiere borrar, que se quiere
olvidar, toda esa tristeza y esa alegría que tuvo lugar tan cerca de
nosotros y que nadie conoce, por el terrible silencio que genera la
destrucción del patrimonio.
Tu estas, afortunadamente, muy lejos de un estilo panfletario, del
simplismo maniqueo y de la moraleja demagogica; entonces te pregunto:
¿cuál será el norte de tu trabajo? ¿còmo se puede definir tu propuesta
cinematografica?
Bueno, yo creo que definir una propuesta cinematográfica es un gran
misterio, los años pasan y uno cambia. Cambia lo que sientes como ser
humano y cambia tu visión de las cosas, pero puedo decirles que en mi
pequeña experiencia, el camino me ha llevado a saber que lo que deseo es
tener un diálogo franco con la gente que me rodea.
Quiero crecer con ellos a través de la cámara, deseo
que dejen de ser “ellos”, cada vez me siento más cercana a las historias
mínimas de esa gente invisible para los demás.
Esas historias de vida tan cotidianas, tan normales
para la masa, que se desdibujan y se pierden en la rapidez de la violenta
sociedad contemporánea, que va, desgraciadamente, hacia lo homogéneo,
hacia la búsqueda de modos de vida extranjeros y extraños a lo que somos.
Siento, tengo fe, que en esas pequeñas historias esta
nuestra identidad, que no es más que una mezcla de muchos años de lucha y
de cambios, de contradicciones y de sueños.
Pienso, que si retomamos el testimonios de esos que no viven la supuesta
Globalización, que no viven el privilegio, si no que por el contrario,
deben enfrentar a un mundo que cada día se les hace más complejo y más
ajeno, podemos entender realmente lo que somos y qué necesitamos.
Creo que debemos vernos, sentirnos, abrazarnos, con
todo lo bueno y lo malo que nos hace latinoamericanos, reencontrarnos de
nuevo, y así, poder saber en medio de esta tela de araña que nos rodea,
cuál es el camino, quiénes somos, por qué estamos tan distantes?
Quisiera poder llegar a entenderlo, quisiera realmente
a través del cine, poder conocer a mi ciudad, a todos los rostros anónimos
que me rodean, y regalárselos a otros, lejanos o cercanos, para que puedan
sentirlos y vivirlos.
Patricia, aparte de los festivales internacionales, cuáles son las
oportunidades que tienen los jóvenes cineastas para dar a conocer sus
trabajos.
En el caso de Venezuela, desgraciadamente, hay my pocos canales de
difusión, precisamente porque existe un monopolio internacional de la
distribución cinematográfica.
Si existen varios intentos de romper este monopolio,
esta la renovación de la Ley de Cine, se creó una nueva distribuidora de
cine nacional, pero la lucha para proyectar los cortometrajes en las salas
comerciales sigue siendo dura. Existen decretos legales que exigen que
todo cortometraje que dure de 10 a 12 minutos debe proyectarse antes de un
largometraje, pero la realidad es, que es casi nula la proyecciòn de los
cortometrajes en las salas.
Por otra parte está la cinemateca que aun hoy sigue
teniendo un público muy cerrado; están también las proyecciones en las
comunidades y además los nuevos canales abiertos a la producción nacional
VIVE TV (2), Telesur (3).
En realidad, aun los parámetros para elegir los materiales a ser
difundidos es muy cerrado, el documental ha tomado una fuerza enorme en el
país, lo que me parece maravilloso.
No estoy de acuerdo con las limitaciones de criterio y
estilo con las que se ha asumido, creo que aun, no se ha tenido un
criterio amplio y sensible con respecto al audiovisual. Creo que es hora
de que se tome conciencia y realmente se abra las puertas a todo tipo de
trabajo, sin importar el género o la tendencia política.
Es importante que exista la diversidad y la
universalidad, como dije, existen varias puertas que no están totalmente
abiertas; existen leyes pero aun, no se ha logrado cumplirlas a cabalidad.
La difusión del cortometraje en nuestro país, depende del cineasta, que lo
lleva debajo del brazo a todas partes para proyectarlo, que lo envía a los
festivales internacionales para que se lo compren o para conseguir
financiamiento para nuevas películas.
El centralismo está presente e influye demasiado en la
selección de los trabajos. Los jóvenes realizadores que viven en el
interior del país, jamás tienen la misma oportunidad para producir y
mostrar sus trabajos, creo que aun tenemos un camino muy grande por
verdaderamente lograr una nueva visión del cine y su importancia.
Según tu manera de
ver, cuales son los caminos para romper el monopolio e la distribución, el
de las salas de cines y de las redes televisivas y acercar el publico con
los autores. Qué se está haciendo en Venezuela para abrir ese espacio.
Como dije anteriormente, en nuestro país se ha hecho el esfuerzo de crear
nuevas redes de difusión, con la apertura a los productores
independientes, con la existencia de canales de televisión como VIVETV y
teleSUR.
Además se ha aceptado una renovación de la Ley de cine,
pero todas estas puertas no están del todo abiertas, aun es necesario que
existan mecanismos que permitan que las leyes y los propósitos de los
proyectos sean cumplidos. Siento como joven realizadora, y además como
periodista, porque he tenido la oportunidad de trabajar para el gobierno y
además como independiente, que aun queda mucho camino por recorrer, que
los proyectos son hermosos pero que, desgraciadamente nos se ha tenido un
criterio amplio y sensible para llevarlos acabo.
¿Porqué?
Todavía no nos hemos organizado con la disciplina y el rigor que eso
amerita, Hemos sido víctima de la pasión de los sueños, pero que a la hora
de ponerlo en práctica nos hemos quedado cortos.
Creo que es hora de revisar todo lo que se ha hecho y
entender que necesitamos abrirnos aun mas, entender que el cine no es sólo
un género, que el cine es un mundo abierto a la universalidad, a la
discusión.
En el cine vale todo: con lo que estamos de acuerdo y
con lo que no, que la única manera de manifestar a través del audiovisual
en cualquier de sus géneros los testimonios de nuestro país, de nuestras
regiones.
En primer lugar debemos romper el centralismo, debemos liberarnos de la
propaganda, debemos entender y aceptar todos los géneros y tendencias,
debemos luchar por que se cumplan las leyes establecidas para la difusión
del trabajo audiovisual en cine y video.
Debemos poner los esfuerzos del Estado en función de
crear mecanismos para que los jóvenes realizadores puedan no sólo difundir
sus trabajos, sino también producirlos. Existe una concentración de la
producción en la parte pública y privada.
Desgraciadamente, aun, los jóvenes realizadores seguimos sufriendo, si se
nos ocurre que no queremos ceñirnos por los estándares exigidos, si no
queremos hacer un tipo de documental específico, que se salga de lo ya
conocido o si queremos hacer cine erótico por ejemplo.
Los jóvenes realizadores seguimos, luchando con la lata
debajo del brazo porque en las proyecciones no existan solo cinco personas
de espectadores. Nos dan el espacio pero no nos ayudan en la difusión de
la información. Lo cierto es que seguimos, aquellos que estamos lejanos de
Caracas, de las conexiones de los productores públicos y privados sin
saber cómo hacer para enfrentar una producción y como sacarla adelante,
mucho más si no tenemos ninguna experiencia.
Los que estamos lejanos del CNAc, Conac (4) o del ministerio de la
cultura, seguimos invisibles, ajenos, no nos conocen y para que nos
conozcan, hay que emprender un largo camino que no es posible sin la ayuda
de familiares y amigos.
Lo cierto es que sigue sin ser fácil, sigue siendo
injusto, y la única salida no es sólo crear proyectos sino ser
autocríticos, reconocer tanto los aspectos positivos como los negativos y
unir esfuerzos, mucho más allá de las tendencias políticas, pues como dije
el cine es universal como el hombre, como la humanidad.
Has estado en la escuela cinematografica de San
Antonio de los Baños -Cuba- en contacto con jóvenes cineastas
latinoamericanos. Qué nos puedes decir sobre cuales serán las nuevas
tendencias y cuales son los autores que recomiendas no perder de vista.
Pues realmente, debido al monopolio cinematográfico holywoodense
en la salas mundiales, la mayoría de los espectadores del mundo no están
en contacto con un cine maravilloso que se hace actualmente. Aquel que
propone precisamente una respuesta al lenguaje cinematográfico artificial,
manipulado y estandarizado.
Estar en la escuela de cine fue un privilegio, pues
allí tuve la oportunidad de quedarme horas y horas conociendo autores
distintos y clásicos que nunca tuve a la mano.
Desgraciadamente la tendencia actual en las salas mas
visitadas es ver un cine vacío, empaquetado como las papas fritas y sin
ninguna intención de buscar la reflexión en el espectador. Es el cine de
la nueva conquista ideológica, un cine hecho, a mi juicio, como arma de
manipulación y colonización.
Pero detrás de las salas muy visitadas, existe otro
cine, insertado en un movimiento sincero para hablar de vidas, testimonios
con otras sensibilidad y otra forma de narrar.
Espefícamente puedo nombrar a Abbas Kerostami de Irán, al que considero
uno de los cineastas más revolucionarios e importantes de nuestra
actualidad. Me atrevo a decir que hace un neorrealismo místico, mágico,
donde emplea la cotidianidad más sencilla para crear una filosofía que
habla sobre la esencia del hombre y la existencia humana.
Me gustan películas como: “El sabor de las Cerezas”, y
“La vida sigue”, y “La vida y nada más”, “Dónde está la casa de mi amigo?”
Y uno de sus más recientes trabajos “Ten”.
Reflejan un trabajo maravilloso, de un realizador que
aun viviendo en medio de un contexto político , social y cultural tan
complejo, logra producir un cine universal, que va de lo local, del
corazón de su cultura, para elevarse hasta la humanidad, logrando una
identificación con cualquier ser humano.
Estamos contentos que haya aceptado encontrar selvas.org, y decirnos su
manera de entender y hacer cine. La dejamos continuar las entrevistas
preliminares a los protagonistas de “Seres invisibles”, el nuevo proyecto
en curso de obra.
1) Vendedora ambulante
2) Canal del Estado, creado hace dos años
3) Televisión satelital, creada por Venezuela, Cuba, Uruguay y
Argentina.
4) CNAc, Centro Nacional de arte cinematografico. CONAC, Consejo
Nacional de la Cultura |