Así, al menos 20 mil mujeres
latinoamericanas, en su gran mayoría madres, cumplen, silenciosas,
con su lugar en el imaginativo sistema globalizado de acorralamiento
socio-económico.
Hace falta remacharlo (para
que no tintinee a seco dato estadístico): 20 mil mujeres
latinoamericanas están en este instante haciendo turismo
internacional por primera (y tal vez única vez) a la gran cuna
occidental de la música, la filosofía y la pintura expresionista.
El detalle es que este
turismo es carnal y no cultural, institucional o deportivo.
50.000 prostitutas, un 40%
de ellas de América Latina y un 25%, de Europa del Este se anuncia
que “pondrán color” a este gran asueto global a la hipnosis laboral.
El dato proviene de la
Coalición contra el Tráfico de Mujeres (CATW en sus siglas en
inglés).
El diario Folha de Sao Paulo
reveló la práctica de campañas para la persuasión de menores por
parte de redes internacionales de explotación femenina, con el
propósito de congeniarlas a viajar, conocer mundo, y por ratos
“servir de anfitrionas a clientes corporativos y usuarios VIP.
Esto es: very important
persons, expresión que traduce: “personas muy importantes”.
Seres tan importantes que
naturalmente necesitan que jóvenes pobres latinoamericanas y de
Europa del Este graciosa y servilmente se presten a prostituirse
“sólo por unas escasas semanas en las admirables y coloridas
metrópolis de Alemania”.
Poco se dice, sin embargo,
sobre el costo que mujeres, niñas y familias de América Latina (y
otras partes empobrecidas del planeta) tienen que pagar para
divertir a los “aburridos” hinchas occidentales.
Y el problema no es
coyuntural. No es sólo un fenómeno puntual de turismo futbolístico
cada cuatro años.
Es una industria muy bien
aceitada por poderes económicos y burocráticos a ambos lados
continentales de esto que podríamos llamar la “ecuación de la
carne”.
La Comisión Europea
ha reconocido recientemente que el tráfico de mujeres
latinoamericanas y caribeñas ha sufrido un "incremento explosivo".
En el Viejo
Continente, el tráfico sexual envuelve a 200,000 a 500,000 mujeres
procedentes a América Latina, África, Asia y Europa Oriental, según
rotula un estudio conducido en junio de 1996 y citado por la
Comisionada Europea para Justicia e Inmigración, Anita Gradin.
Sólo en Holanda,
cada año llegan entre 2.000 y 3.000 víctimas adicionales a cumplir
contratos de servicio a cambio de montos en su mayoría pírricos, a
objeto de medio-mantener a sus familias.
Gran parte de estas
mujeres aseguran que fueron obligadas a ejercer la prostitución por
medio de la artimaña o la coerción.
El móvil que justifica el
auge de esta actividad se aclara cuando vemos el impacto económico
que genera a las llamadas “grandes mulas de blancas” de la trata y
el proxenetismo.
El tráfico de
mujeres en Europa representa cerca de 7 mil millones de dólares por
año, según evaluaciones de la Organización Internacional para la
Migración (OIM).
Pondremos un ejemplo
comparativo para graficar mejor la idea.
Durante el ejercicio fiscal
2.006 Venezuela está invirtiendo la suma de 35,6 billones de
bolívares (41% del presupuesto nacional), en programas sociales en
las áreas de educación, salud, seguridad social, vivienda,
desarrollo social, cultura, ciencia y tecnología.
La suma del gasto social y
educativo de Venezuela (35,6 billones de bolívares al cambio en
dólares) representa así apenas la mitad del monto que ingresa
anualmente el negocio de prostitución en Europa.
Mientras las roscas
globalizadas del “turismo sexual” se continúan enriqueciendo, más de
1,7 millones de latinoamericanos viven infectados con el virus del
SIDA, según indica el último informe del Programa de las Naciones
Unidas sobre el SIDA (ONUSIDA).
El estudio, presentado en
Ginebra, reporta que:
"En América Latina ha habido
incrementos importantes en el número de mujeres infectadas”.
“Mientras que antes
hablábamos -en algunos países- de una mujer infectada por cada siete
u ocho hombres infectados, hoy tenemos una mujer infectada por cada
tres hombres, en la mayor parte de los países", dijo a la BBC Nina
Ferenci, de ONUSIDA.
De toda la región, sólo
Guatemala y Honduras tienen una tasa nacional de VIH en adultos
superior al 1%.
Los testimonios de
mujeres llevadas engañadamente a Europa son lo que algunos
profesores de filosofía llaman: “auto-eplicativos”:
"Lo conocí en el
gimnasio. Ambos hacíamos la misma rutina de ejercicios antes de ir a
clases en la universidad. Todo era tan emocionante.
Él parecía genuino y
me ofreció la oportunidad de ir a España para encontrarme con un ex
novio", dijo Mariana, una joven mujer de Bogotá, quien pudo evitar
caer en la trampa de la prostitución forzada.
El plan consistía en
que Mariana le dijera a su familia que había ganado un boleto aéreo
en una rifa.
Todo lo que debía
hacer era "llevar algunos documentos, lo cual, en todo caso, sonaba
como una aventura".
"Se lo conté a una
amiga pues simplemente no podía ocultarlo, y fue ella quien me
salvó", dijo Mariana.
El día antes de que
se realizara el viaje, la amiga alertó a la madre de Mariana, quien
buscó ayuda con el fiscal del distrito. Las autoridades lanzaron una
operación que condujo al descubrimiento de una red de "trata de
blancas" en Europa.
“El destino de
Mariana pudo haber sido como el de Patricia, otra colombiana de 28
años que ha estado ejerciendo la prostitución en Holanda.
Patricia relató
algunas historias de su dura vida a las autoras del libro «No pensé
que esto podría ocurrirme a mí» («I Didn't Think This Could Happen
to Me»).
"Ya he vivido demasiado, lo he visto todo. Básicamente tuve dos
posibilidades, las únicas que tienen las mujeres colombianas:
involucrarme en el tráfico de drogas o convertirme en prostituta.
Opté por lo segundo,
y aquí estoy, toda jodida", expuso Patricia.