Por luz Andrea Aldana Barahona
Dios tenía un machete y cortó una piña de la cual salió un hombre
motilón. Luego cortó otra piña y de ésta salió una mujer. Entonces Dios se
dijo a sí mismo "voy a cortar una piña más grande a ver que sale...-
Cogió el machete y cogió dos piñas grandes, y de ellas salieron un
motilón, su mujer y dos niños. Así se formó el pueblo motilón.
(Leyenda Barí).
Ubicados desde la Sierra del Perijá hasta el Catatumbo, en la frontera
entre Colombia y Venezuela, viven aislados de la civilización desde antes
de la conquista. Los indígenas Bari, o como se les conoce, los indios
Motilones del Catatumbo, son uno de los pocos pueblos indígenas de
Colombia que sobrevive sin la intromisión del hombre blanco.
Cultura y Valores
Acerca de los motilones exiten falsas interpretaciones sobre su cultura
y costumbres. Se dice que es un pueblo nómada, inconstante y feroz, pero
por el contrario, es la comunidad más noble del país, donde el mayor
castigo que hay para un niño es que su madre le pegue en la mano
suavemente con una pata de pava.
Todas sus tradiciones y costumbres se rigen por un principio básico que
es "Saymaydódjira", que es el Dios desde el principio anterior a la
existencia del motilón. Para hablar con él los Barí utilizan unas cuerdas
fabricadas con pelo de animal para subir al cielo y comunicarse con sus
espíritus superiores. "Sayinaydodjira" creó, para los motilones, todo lo
que hay sobre la tierra, es por eso que todos los animales, objetos y
cosas poseen un alma. Sin embargo, también hay espíritus malos como el "Dadibdu"
quien causa la muerte por enfermedad. Según la cultura motilona este
espíritu toma de la muñeca a los hombres y se apodera de su alma. Cuando
esto sucede es mejor dejar morir en paz al enfermo y abandonarlo. Pero hay
un espíritu del mal más peligroso aún: es el llamado "Daybagdodjira"
encarnado en el hombre blanco. Él va a la Sierra del Motilón a matar
hombres y mujeres, a robar sus objetos sagrados y a robar sus tierras.
Este espíritu nació cuando los motilones debieron luchar por su cultura
contra los conquistadores europeos.
Entre los motilones existen algunos ritos y ceremonias significativas y
sagradas. Una de las más importantes es el "Canto de las Flechas", en la
que se lleva a cabo las principales formas de competencia y se establecen
los pactos "ogdjibara". Estos pactos son irrompibles y obligatorios, se
establecen cuando el hombre llega a la pubertad y significa la amis tad y
lealtad incondicional para con su com pañero. Antes de llegar a la edad
adulta el hombre motilón tiene un solo nombre, pero en la iniciación se le
otorga su primer guayuco y un nombre secreto que sólo conocerá su "ogdjibara".
El motilón que haga público el nombre secreto de un "ogdjibara" incurrirá
en el mayor pecado que consideran los Barí, el engaño.
Organización Social
Su cultura es una de las más organizadas. Esto se puede apreciar hasta
en la organización de su vivienda o bohío, como le llaman. Generalmente es
un sitio de unos nueve metros cuadrados sobre el cual colocan esteras.
Luego, en sentido vertical ascendente, colocan las hamacas o chinchorros,
siendo la más cercana al suelo la del jefe del hogar, y hacia arriba las
hamacas de los hijos solteros, dando la apariencia de un camarote de
varios pisos. El área central del bohío está ocupada por los fogones y es
el principal centro de reunión de las mujeres, vedado para los hombres.
Ellos solo pueden circular en donde se encuentran las hamacas y las
flechas.
Generalmente en cada bohío hay dos caciques jerarquizados por
antigüedad: el más viejo tiene roles directivos, de orientación y de
planeación, mientras el más joven desempeña roles ejecutivos. El cacicazgo
se da solamente dentro del bohío, es decir, a nivel multifamiliar y tiene,
de alguna manera, autoridad y jurisdicción. El cacique tiene más la
función de dirigir y de opinar que la de imponer su autoridad, establecer
sanciones o servir de juez. Sin embargo, es un elemento importante para la
conformación familiar.
Hasta ahora los Bari han tenido la fortuna de permanecer en su hábitat
natural sin ser colonizados o reubicados, como ha sucedido con otras
culturas. Sin embargo el territorio que ocupan hoy no es el mismo de sus
antepasados, pues debido a la industrialización y tecnología se han visto
en la obligación de reducir sus límites, pero esto no ha sitio un
impedimento para que su legado continúe presente de generación en
generación.
- Tomado de la Revista Agenda Cultural No.146, abril
de 2003
- (Fuente:
http://www.colarte.arts.co/recuentos/Colecciones/ETNIAS/motilones.htm)