Los mapuches ( <mapudungun:
mapu che [gente de la tierra] ) son una comunidad
aborigen que habita originalmente la zona centro-sur de
Chile y
Argentina. Se les conoce también, aunque paulatinamente va cayendo
en desuso, como araucanos. Gentilicio éste que los españoles derivaron
de la zona de Rauko. Este nombre, según muchos autores, deriva de la
palabra
quechua palqu (silvestre) o awqa (salvaje, rebelde)
los incas llamaban aucas a los cañaris de Ecuador y a los mapuche y los
españoles asimilaron esta palabra al vasco arauco; de todos modos la
palabra awka fue adoptada por los mapuche con el significado de:
libre. Hasta el
siglo XVIII predominaba entre los integrantes de esta etnia la
autodenominación reche (verdadero hombre), aunque con la
expansión sobre el
Comahue,
la
región pampeana y la
Patagonia norte se hizo más común el gentilicio mapuche.
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Bandera mapuche
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Fotografía de 1897, tomada por el geógrafo
Hans Steffen |
El
origen de los mapuches no se conoce con certeza, pero se postula que
son originarios del actual territorio
argentino y a través de un largo proceso de migración, se habrían
introducido como un grupo étnico y cultural foráneo entre los
picunches y
huilliches, instalándose definitivamente entre los ríos
Bío-Bío
y Toltén.
Posteriormente, debido a la presión ejercida por los españoles y a
través de un largo proceso de migración (a través los pasos de la
cordillera de los Andes) y transmisión cultural, entre los siglos XVIII
y XIX regresan a los territorios ubicados al este de la cordillera de
los Andes, y araucanizan el
Comahue,
gran parte de la
región pampeana y la
Patagonia oriental, hasta entonces ocupadas por diversos pueblos no
mapuches. De tal modo que fueron mapuchizados los
pehuenches, los
het y las
parcialidades septentrionales de los
tehuelches.
El poema épico
La Araucana (1569, 1578 y 1589) de
Alonso de Ercilla es una
epopeya
que glorifica al pueblo mapuche.
Ubicación y distribución

Retrato de mujeres mapuches dibujado por el
expedicionario
Dumont D'Urville en 1842
Se calcula que en Chile son 604.349 según el censo
del 2002, representando aproximadamente un 4% del total de la población
nacional. Representan el 87,3% de la población indígena. Están ubicados
principalmente en las zonas rurales de la
IX Región, así como grupos importantes en la
X Región y
Región Metropolitana de Santiago
En la Argentina se estima que hay alrededor de
300.000 mapuches. Están ubicados en su gran mayoría en la provincia de
Neuquén. Otras provincias donde hay grupos importantes son:
Río Negro y
Chubut.
Subdivisiones territoriales y etnias aculturadas por
los mapuche
Los mapuches se dividían en diferentes grupos según
el territorio que ocupaban, se postula que en un principio se trataba de
pueblos diferentes unidos por el idioma:
-
Picunches (gente del norte). Estaban ubicados entre los ríos
Choapa e Itata. La mayor parte de este pueblo estaba integrada al
Imperio Inca.
-
Mapuches o araucanos propiamente tales según las
cronicas de los españoles, protagonistas de la
Guerra de Arauco. Otras fuentes los designan moluche o ngoluche
(gente del oeste).
-
Huilliches (gente del sur). Entre el río Toltén y el
canal de Chacao.
-
Cuncos. En el norte y este de
Chiloé,
muy semejantes a los huilliches.
Durante los siglos XVII y XVIII comenzó un proceso de
expansión que causó la aculturación de pueblos vecinos:
-
Pehuenches (gente del
pehuén)
-
Puelches (gente del este)
-
Poyas
-
Ranqueles (Rankul-che: gente de las cañas)
-
Tehuelches (o
patagones según los españoles)
-
Tehuelches del norte o septentrionales (Gününaküna,
en tehuelche) casi completamente araucanizados
-
Tehuelches del sur o meridionales (Aonikenk,
en tehuelche) poco araucanizados.
En el siglo XXI, las subdivisiones son ligeramente
distintas. Los nombres están dados casi siempre desde el punto de vista
de los mapuches de la IX Región, principalmente de Cautín:
-
En Argentina, el término mapuche es de uso general,
con ocasionales distinciones entre las parcialidades.
-
No existen miembros del pueblo picunche, porque
fueron completamente aculturados durante la Colonia, pero se usa el
término es su significado literal, para referirse a una comunidad que
habita más al norte que el hablante.
-
Pehuenches en el Alto Biobío.
-
Lafkenches (gente del mar/gente del oeste) en la
costa de las provincias de
Cautín y
Valdivia.
-
Huilliches en las provincias de
Osorno y Chiloé. Los huilliches de Chiloé prefieren llamarse
veliches a sí mismos y a su lengua.
-
En las provincias de
Malleco y Cautín se usan los nombres nagche (gente de abajo) para
los habitantes de la Depresión Intermedia y wenteche (gente de arriba)
para quienes habitan en la Precordillera andina, pero estas
denominaciones tienen una connotación territorial más que cultural.
Historia
Expansión inca y conquista española
El
Imperio Inca intentó extender su influencia hacia el territorio
mapuche, pudiendo alcanzar sólo la ribera norte del Río Maule, a unos
250 kilómetros al sur de la actual capital de Chile. Ahí se estableció
la primera Frontera. Luego, cuando los españoles abatieron al Imperio
Inca, intentaron someter también a los mapuches. Sin embargo, la
resistencia de
Lautaro
(un muchacho que aprendió de táctica y estrategia militar mientras
estaba prisionero de los españoles) y más tarde la sublevación de
Pelantaro en la década de 1590, fijaron la frontera militar entre
españoles y mapuches en el río
Biobío.
El desastre de Curalaba, en 1598, donde perdió la vida el gobernador
Oñez de Loyola, marca la derrota de las fuerzas ibéricas en territorio
mapuche.
En los siglos siguientes, los españoles fueron
cautelosos en adentrarse en territorio mapuche. En un comienzo lo
hicieron a través de misiones religiosas (pacíficas) lideradas por el
padre Luis de Valdivia en la llamada Guerra Defensiva, que no dio
resultados, dando paso a los "parlamentos". En estos encuentros ambos
bandos intercambiaban regalos y firmaban pactos que juraban respetar.
Debido a las caracteristicas de este tipo de acuerdos, historiadores
como el historiador del derecho Alamiro de Ávila han señalado que este
tipo de pactos se tratarían realmente de pactos internacionales entre
pueblos soberanos.
Fue asi como, en el
Parlamento de Quilín, en 1641, se acordó terminar con la guerra y
fijar la frontera en el río Biobío, con el consiguiente despoblamiento
de las ciudades españolas al sur de este; los mapuches prometieron
liberar a los cautivos y a hacer frente a enemigos de la Corona.
Posteriormente se celebraron otros parlamentos , con aprobación del Rey
de España; en que se reiteraba el reconocimiento de la independencia de
los mapuches frente a la Corona española, y las partes se comprometían a
dejar de lado las acciones bélicas. Estos tratados fueron reconcidos por
el gobierno republicano del General
Ramón Freire en Tapihue, el 7 de enero de 1825 en el
Parlamento General de Tapihue. En sus artículos 18 y 19 se reconoce
la soberanía mapuche sobre los territorios comprendidos al sur del Bío
Bío.
Independencia y contrucción del Estado en Chile
Durante la Guerra de Independencia de Chile, lo más
habitual fue que los mapuches tomaran partido por los realistas, aunque
no participaron mucho de las batallas, porque estas tuvieron lugar fuera
de su territorio. Después de su independencia de España, Chile siguió
una política de no agresión y cautela, llegando incluso al
reconocimiento soberano en el mencionado Parlamento de Tapihue. Sin
embargo, en la segunda mitad del siglo XIX, se ideó un plan de expansión
estatal sobre el territorio mapuche, impulsado por la oligarquía del
Valle Central amparada en la superioridad militar que entregaba el
rifle de repetición y la ideología del
evolucionismo, que relegaba a los pueblos originarios a la clase de
razas o sociedades inferiores destinadas a desaparecer. Así, desde 1861
hasta 1883 el ejército chileno ensayó diferentes estrategias, desde las
alianzas con clanes enemigos entre sí, hasta la guerra de exterminio,
pasando por el soborno a base de
bebidas alcohólicas. Otros autores otorgan también una gran
importancia al papel que había jugado el autonombramiento de
Orélie Antoine de Tounens como
Rey de la Araucanía en la invasión chilena al Ngulumapu
(territorio mapuche al oeste de los Andes); ya que aunque Chile siempre
había estado dividido en dos, estos hechos posibilitaban que esta zona
sea tomada o reconocida internacionalmente, como territorio separado e
independiente del territorio chileno. Las operaciones militares
estuvieron fundamentalmente a cargo de
Cornelio Saavedra (militar chileno de quien existe un homónimo,
político argentino), que culminaron con el completo sometimiento de los
mapuches en
1882. A todo este proceso se le dio el nombre de
Pacificación de la Araucanía.
Paralelamente a la "Pacificación" se llevaría a cabo
por el lado argentino la
Conquista del Desierto, igualmente perjudicial para los mapuches.
Hubo un primer intento en
1833 que
permitió a las tropas argentinas ocupar casi todo el territorio al norte
del
río Negro y del
Limay e incluso la zona de
Valcheta, pero la
guerra civil en Argentina permitió que los mapuches y mapuchizados
se rehicieran, de modo que a inicios de
1870 estos
pueblos realizaban sus correrías casi hasta las inmediaciones de las
ciudades de Mendoza, San Luis, Río Cuarto, sur de la provincia de Santa
Fe y gran parte de la provincia de Buenos Aires hasta unos 70 km de la
ciudad de Buenos Aires. Su derrota fue total a partir de la llamada
Conquista del «Desierto», iniciada formalmente en
1879 y
dirigida por
Julio Argentino Roca (quien a raíz de este triunfo se convertiría
inmediatamente en presidente argentino).
Tras el triunfo militar chileno (1883),
el Estado declaró todas las tierras baldías al sur del Bío Bío como
propiedad Fiscal. Al mismo tiempo, el gobierno central ordenó a una
Comisión Radicadora entregar
Títulos de Merced a los
loncos
(jefes de las comunidades) en que se les reconocieran sus posesiones.
Esto dio origen posteriormente a un conflicto cuyas repercusiones se ven
hasta el siglo XXI, ya que el concepto de propiedad y posesión mapuche
no coincidía con el concepto del Código Civil chileno, y en la práctiva
la radicación significó la reducción del pueblo mapuche. De esta manera,
pasaron de controlar unas 10 millones de hectáreas a tener que
sobrevivir en 500 mil. Por otra parte, las políticas de colonización de
las tierras del sur terminaron por marginarlos, y propiciaron la
usurpación de muchas de ellas; incluso de las reconocidas en los Títulos
de Merced.
El pueblo Mapuche desde el siglo XX a la actualidad
En la siguientes generaciones de mapuches,
emergieron diferentes organizaciones, tales como la
Corporación Araucana de
Venancio Coñoepan,
Federación Araucana de
Aburto Panguilef, la
Sociedad Caupolicán y la
Unión Araucana de
Antonio Chiwailaf. Entre estas organizaciones mapuches existían
diferentes posiciones, desde el tradicionalismo hasta el catolicismo
asimilacionista, pero todos compartían la idea de recuperar las tierras
usurpadas para poder conservar la cultura propia. De esta manera el
movimiento mapuche ingresó a la escena pública chilena, entremezclándose
con la política y sus partidos; aunque siempre conservando su
especificidad. Este proceso llegó a su climax a finales de la década de
1960 y principios de la de 1970. La crítica radical al statu quo
por parte de vastos sectores de la sociedad chilena, permitió a los
mapuches incorporarse con su demanda por la tierra. Fue así como en 1969
comenzaron las tomas de tierras reclamadas por los mapuches en la
provincia del Cautín, proceso conocido como "el Cautinazo". Es
importante tener en cuenta que esto se dio en una zona donde
históricamente los mapuches habían apoyado al Partido Conservador, lo
que refleja que el proceso no puede entenderse exclusivamente con las
coordenadas de la historia política chilena. Con el proceso de
Reforma Agraria acelerado por el gobierno del Presidente
Salvador Allende Gossens, muchos grupos mapuches se radicalizaron e
iniciaron una inédita recuperación de tierras, al margen de los
progeamas de gobierno. Hacia
1972, los
latifundistas afectados se organizaron en los
comités de retoma, grupos
paramilitares armados que fueron perseguidos por el gobierno
mediante la Ley de Seguridad Interior del Estado.
El golpe militar del General
Augusto Pinochet Ugarte fue especialemente cruento en la Araucanía,
donde desaparecieron cientos de personas y miles fueron torturadas. Esto
provocó una destrucción casi total del tejido social creado en decadas
anteriores. Las organizaciones reaparecieron hacia 1979, como reacción a
los decretos que pretendían liquidar para siempore la figura jurídica de
la propiedad comunal sobre la tierra que era el último resguardo sobre
sus propiedades. Surgieron así los Centros Culturales Mapuches, única
forma de organización permitida por la dictadura, que más tarde darían
paso a la organización Ad Mapu.
En la década de 1980, los prinicipales dirigentes y
organizaciones mapuches contribuyeron a la derrota de la dictadura y
participaron en la
Concertación de Partidos por la Democracia, reuniendose en Nueva
Imperial en 1989 con el candidato
Patricio Aylwin Azócar que a la postre se convertiría en Presidente
de la República. En ese "parlamento" se acordó que el Estado daría
reconocimiento constitucional a los Pueblos Originarios, dictaría una
Ley Indigena para proteger sus derechos y ratificaría el converio 169 de
la
Organización Internacional del Trabajo, que es el instrumento que
establece el estándar internacional para los derechos de los Pueblos
Indígenas. A cambio de esto, las organizacines indígenas se comprometían
a utilizar la vía institucinal para canalizar sus demandas. El
Acuerdo de Nueva Imperial fue suscrito por todas las organizaciones
indígenas del país, salvo por el naciente
Consejo de Todas las Tierras, liderados por
Aucán Huilcamán, quienes tomaron y denuciaron este acuerdo como un
nuevo intento de asimilación y sometimiento por parte del estado
chileno.
Recién comenzada la década de 1990 y vuelta
parcialmente la democracia, el Consejo de Todas las Tierras llevó a cabo
varias tomas simbólicas de tierras ancestrales mapuches en manos de
privados. La respuesta del gobierno fue el requierimiento de aplicación
de la
Ley de Seguridad Interior del Estado, dictada durante la guerra fría
por el presidente
Gabriel González Videla, lo que terminó con 141 mapuches condenados
y con sus derechos políticos suspendidos.
En 1993 se aprobó la Ley Indígena 19253, que no
cubría las aspiraciones de este movimiento. Sin embargo, la nueva
institucionalidad que consagraba operó hasta que en 1997 sobrevino una
nueva crisis. Por un lado la empresa ENDESA España, recién privatizada,
comenzó la contrucción de la represa Ralco en la zona que nace el el Bío
Bío, (comuna de
Ralco) en territorio pehuenche. Los habitantes ancestrales se
negaron a abandonar sus tierras, amparados en la nueva legislación que
exigía la autorización de la Corporación de Desarrollo Indígena (CONADI)
para poder permutar tierras indígenas. Ante la negativa de este
organismo gubernamental a aprobar dicha permuta por ser atentatoria
contra los derechos de los pehuenches, el Presidente
Eduardo Frei Ruiz-Tagle optó por descabezar a CONADI y a la
autoridad ambiental que también se oponía el megaproyecto. De esta
manera, se inundaron miles de hectáreas de tierras y sitios sagrados
para el pueblo mapuche-pehuenche. Al mismo tiempo comenzaba la
explotación de las plantaciones forestales sembradas a mediados de la
dictadura, en predios que habían sido recuperados por los mapuches en el
gobierno de Allende, pero posteriormente habían nuevamente perdido. Este
hecho puede haber sido uma de las causas directas de la quema de
camiones que extraían la madera em Lumaco; comenzando así una escalada
de ataques incendiarios a predios forestales y tomas de terreno. Estas
últimas se llevan a cabo hasta el 2006 para acelerar una recuperación de
las tierras mediante la intervensión de CONADI.
En estos últimos sucesos de violencia, en el año 2002
un joven comunero de 17 años perdió la vida por la acción de un
carabinero y el Servicio de Salud de la Araucanía ha llamado la
atención sobre los impactos negativos de las medidas policiales de
respuesta en la salud de los niños. Por otra parte, el gobierno de
Ricardo Lagos Escobar sindicó a la Coordinadora de Comunidades en
Conflicto Arauco-Malleco, como una organización de carácter
terrorista y fue perseguida como tal, encarcelándose a sus
dirigentes en procesos cuya legalidad ha sido cuestionada por grupos
mapuche y otros afínes; como lo sucedido por ejemplo en el llamado "Caso
loncos" y el "Caso Puluco-Pidenco en el año 2002. Estos juicios han sido
denunciados por la Organización de Naciones Unidas, a través de su
Relator Especial para Pueblos Indígenas Rodolfo Stavenhagen, como
juicios que presentan una legalidad cuestionable. Así, diversas
organizaciones de derechos humanos, incluída la ONU, han clamado por que
se ponga fin a la criminalización de la protesta social mapuche. En
marzo del año 2006, 4 de los 9 presos mapuches condenados por ley
antiterrorista iniciaron una huelga de hambre indefinida, que ya alcanzó
los 50 días sin lograr que el recien instalado gobierno de
Michelle Bachelet Jeria acceda a revisar el polémico juicio llevado
a cabo bajo el gobierno de su antecesor.
En la actualidad muchos grupos mapuches no han
renunciado a sus demandas territoriales, y sus principales
organizaciones exigen autonomía para sus territorios, devolución de sus
tierras y más oportunidades de representación política.
Cultura
Los mapuches, al igual que los
aimará,
quechua
y
atacameños, tenían un gran conocimiento sobre la ciencia, la
astronomía y la espiritualidad. Su legado cultural permite saber que
pudieron interpretar el movimiento del
sol, la
luna y las
estrellas, e incluso el planeta
Venus. El
pueblo mapuche sabía que la tierra era redonda aproximadamente 3000 años
antes de
Cristóbal Colón.
Los mapuches vivían predominantemente de la
agricultura. Su cultura se basaba en la tradición oral, porque no
conocían la lectura ni la escritura, y la conducta social y religiosa
estaba regida por el
Admapu.
Su idioma es el
mapudungun, una lengua aglutinante que no se ha relacionado
satisfactoriamente hasta ahora con ninguna otra. Como deporte juegan a
la chueca o
palín, un deporte que se presenta más o menos parecido al
hockey.
Organización social
Su organización social estaba basada principalmente
en la familia y la relación entre ellas, la familia estaba conformada
por el padre, sus mujeres y sus hijos. los grupos de famílias
relacionados en torno a un antepasado común se denominaban los lof,
Las familias que conformaban un lof vivían en rucas vecinas y se
ayudaban entre ellas; cada uno tenía como jefe a un
lonco
("cabeza" en mapudungun),
En tiempos de guerra se unían en grupos más amplios
denominados rehues, que eran formados por varios lofs, que
conformaban un grupo equivalente al de una tribu, a cargo de cada rehue
existía un jefe militar llamado
toqui.
En tiempos de grandes calamidades como sequías
epidemias, invasiones u otros grandes problemas que afectaban una gran
extensión de territorio; se reunian varios rehues y conformaban una
agrupaciones denominadas aillarehues. Su jefe era el
Mapu-toqui
(jefe militar de una comarca en estado de guerra). Los aillarehues
adquirieron gran importancia para enfrentar a los españoles.
Debido a la lucha en contra de los conquistadores
españoles, los mapuches se vieron obligados a formar alianzas entre
varios aillarehues. Los grupos formados por la unión de los aillarehues,
se denominaron Butalmapus o Zonas de guerra. Los jefes de los
Butalmapus eran elegidos por los toquis, y este jefe era conocido por
los españoles como
Gran toqui.
Existieron tres Butalmapus llamados Lafquen-mapu (en la región de la
costa), Lelfun-mapu (en la región de los llanos) e Inapire-mapu (en la
región precordillerana).
Creencias y religión
La
creencia del pueblo Mapuche se basa principalmente en el culto de
los espíritus y antepasados, llamados genéricamente
pillanes.
A parte de ellos, también se rendían culto a las fuerzas de la
naturaleza. Además creen en un ser superior que los gobierna, llamado
Ngenechén, que esta formado principalmente por cuatro aspectos o
personas; pero que antes de la influencia cristiana en esta cultura,
conformaban espiritus individuales. A pesar del número de seres
presentes en sus creencias, nunca erigieron un panteón de dioses
propios, a la manera de los griegos o los germanos.
La figura religiosa por excelencia es la
machi,
encargada del culto y de la celebración de variados rituales; en el que
destaca un ritual mezcla de
adoración y diversión, llamado
guillatún, En el pueblo Mapuche, muy rara vez se celebraban
sacrificios humanos, y siempre como una manera de expiación frente a
grandes cataclismos naturales (la última vez registrada, ocurrió después
del
terremoto de Valdivia de 1960, el más devastador en la historia de
Chile).
La mitología mapuche se caracteriza por ser muy
variada; destacándose la leyenda de la creación de la geografía de
Chile; denominada la historia de
Cai Cai y Ten Ten: Según los mapuches hace mucho tiempo existieron
dos víboras, una llamada Cai Cai, que era la que dominaba las aguas y
otra llamada Ten Ten, que era la que dominaba el fuego. Un día Cai Cai
se enojó y con su cola (que era como la de un pescado) comenzó a golpear
las aguas, las cuales inundaron toda la región. Como la población y los
animales estaban desesperados, pues ya casi no quedaba terreno sin agua
y las aguas seguían subiendo, invocaron desesperados la ayuda de Ten
Ten, quien vino en su ayuda y subió a todos (humanos y animales) sobre
su lomo, salvándolos de morir ahogados. Bajaron las aguas y todos
sigueron su vida tranquila hasta que un día fue Ten Ten quien se
encolerizó y comenzaron a erupcionar todos los volcanes y la población
tuvo que mudarse a otros lugares más seguros.
Enlaces externos
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