|
| |
|
Sabrina Santopinto
CRUELDAD SIN BARRERAS |
-
“Sostengo que cuanto más indefensa es una criatura, más derechos tiene a
ser protegida por el hombre contra la crueldad del hombre” Mahatma
Gandhi
Largas horas de encierro en pequeños cubículos oscuros, marchas de
extensos kilómetros a grandes velocidades, pinchazos, golpizas, exposición
a las drogas, y un inimaginable maltrato físico y psicológico que los
lleva hasta la locura, forman parte del tortuoso entrenamiento que sufren
los animales que son empleados con el trágico fin de actividades y
combates clandestinos.
Estas prácticas ilegales tomaron mayor impulso en los últimos años y
preocupan, no sólo en la Argentina, sino que cada vez afectan a más
lugares del mundo. El furor de las apuestas en luchas de animales moviliza
sumas millonarias y se ha convertido en un despiadado espectáculo, que
atrae cada vez mayor número de espectadores.
A pesar que en la Argentina existe una ley que penaliza esta cruel
actividad, son más las noticias que salen a la luz denunciando peleas
clandestinas. Según lo estipula la Ley de Protección Animal (14/346)
“realizar actos públicos o privados de riñas de animales, corridas de
toros, novilladas y parodias, en que se mate, hiera u hostilice animales”
será considerado maltrato y podrá ser reprimido con prisión desde 15 días
hasta un año.
Lamentablemente, la legislación existente no es suficiente para frenar
este delito puesto de moda, por lo que grupos proteccionistas y
asociaciones de defensa de los derechos animales toman posición activa en
la lucha contra este crimen y lanzan campañas para manifestarse en contra
de la barbarie que, en estos casos, afecta a los animales. Pero aún así
existen sitios como Oklahoma y Nuevo México, entre otros, donde no hay
prevista legislación que castigue los enfrentamientos organizados de
animales los más populares en estas zonas son las riñas de gallos.
Esta problemática también preocupa a nivel mundial: en Italia se mueven
alrededor de 800 millones de euros al año en combates ilegales, según
datos de la Liga Protectora de Animales del país. En tanto, en Madrid ha
crecido notablemente la denuncia de robo de perros de los establecimientos
municipales que luego se presume serían utilizados para este negocio,
según se informa en noticias locales. Otro ejemplo tiene lugar en Estados
Unidos que suma decenas de miles de seguidores.
Prácticas crueles con fines inhumanos
Todas aquellas actividades que tengan como fin “diversiones” a partir del
sufrimiento de un animal, son desalmadas actividades que pueden terminar
en la muerte de un ser vivo y en todos los casos deberían ser penadas por
la ley ya que los derechos de estos seres vivos, que están estipulados en
la Ley de Protección Animal, no son tenidos en cuenta.
La mejor manera de ayudar a que se cumplan las legislaciones y de luchar
para que estos actos delictivos, y sobre todo inhumanos, sean castigados y
erradicados por completo de la sociedad, es abrir los ojos y tomar
conciencia ante la existencia de estos terribles sucesos que causan el
miedo y sufrimiento de los animales a cambio de lograr el placer morboso
de quienes presencian estas contiendas. Estar informado es una manera de
formar parte de una opinión pública capaz de hacer presión para que el
problema del maltrato animal sea más tenido en cuenta.
Algunos ejemplos de actividades ilegales:
· Riñas de Gallos Criados y entrenados específicamente para pelear,
se los manipula genéticamente para lograr una mayor agresividad. El
doloroso evento consiste en la lucha casi desesperada de dos animales que
se enfrentan en un combate a muerte. Para este tipo de actividad a los
gallos se les atan cuchillas filosas a sus patas, para poder atacar a su
oponente con mayor intensidad.
· Corridas de Toros. Este brutal acto es tal vez uno de los más
conocidos. Se le clavan banderillas al toro para lograr que se debilite
por el dolor y la pérdida de sangre y no pueda así atacar de forma
violenta al torero. Pasado un tiempo donde el torero hace gala de su
condición de superior, aprovechándose del sufrimiento de un animal
debilitado, todo llega a su fin cuando cruelmente se le clava al vacuno un
estoque y agoniza hasta la muerte.
· Tiro al Pichón. Consiste en disparar contra aves indefensas que
son arrojadas frente a los tiradores con las plumas de sus colas cortadas,
de modo tal que su vuelo sea lento e irregular. Esta es tal vez una de las
actividades más crueles existentes, ya que no sólo se trata de animales
indefensos sino que también son apenas “pichones”.
· Peleas de perros. Este brutal evento merece un capítulo aparte,
ya que en los últimos años este juego clandestino entró en auge e
incrementó su número de seguidores.
Un doloroso entrenamiento
El adiestramiento de un perro de pelea está ligado a una persistente
tortura. Consta de una parte psicológica que consiste en enloquecer al
perro hasta convertirlo en un animal agresivo y dispuesto a matar a su
oponente.
Pero la parte física es la más brutal: reciben golpizas, pinchazos,
arañazos y hasta son drogados para incentivar un comportamiento feroz.
Pasan largas horas encerrados, por lo que cuando son liberados tienden a
querer atacar a todo lo que se ponga frente suyo. Son atados a los
paragolpes de autos y arrastrados así grandes cantidades de kilómetros,
fortalecen su dentadura colgándoles gomas de ruedas de autos que los
animales muerden y no sueltan durante horas. También suelen organizarse
combates de práctica donde se arroja en el cuadrilátero al futuro
combatiente y se lo enfrenta a un cachorro, para que lo ataquen y de esa
manera se vaya acostumbrando a la modalidad.
Muchas más son las fases del atroz entrenamiento que sufren estos
inocentes animales que son obligados por personas sin escrúpulos a formar
parte de un enfrentamiento que tiene como fin la muerte. Sus dueños los
destinan desde que nacen a una vida de sacrificio y dolor, les generan un
carácter inestable y fomentan el instinto asesino, sin importarles que
esas mascotas que criaron desde pequeñas vayan a morir en una batalla que
sirvió como comercio y divertimento para un grupo de personas crueles.
Según informes psicológicos de distintas entidades protectoras de
animales, las personas que toman parte en estas luchas morbosas y
clandestinas pertenecen a un perfil con trastornos de personalidad que
apunta a la agresividad y a complejos de inferioridad. Según un informe de
la Universidad de Harvard (realizado en base a estados sureños de EE.UU)
se llega a la conclusión que, en su mayoría, son hombres quienes
participan de estas prácticas sangrientas.
Hagan sus apuestas
A la hora de llegar al cuadrilátero es importante partir de una premisa:
los perros no atacan sin motivo. Antes de ser encerrados en el campo donde
enfrentarán a su contrincante, son drogados y golpeados para lograr que
adopten una conducta de desenfreno y agresividad. Una vez adentro del foso
todo se torna fatal. Los animales se muerden y se provocan cantidad de
heridas que les generan grandes pérdidas de sangre. Son obligados a
combatir en más de una pelea por jornada y en caso de que el dueño
considere que su perro ha perdido un encuentro a causa de un mal
desempeño, son los mismos amos quienes terminan con la vida del animal.
Estos concursos sádicos que encierran una cantidad inimaginable de
monstruosidades y mueven grandes sumas de dinero, por lo general se
producen en círculos muy cerrados a los que no es fácil acceder. La
promoción de una nueva pelea muchas veces se logra mediante mensajes
cifrados en los avisos de los diarios o por Internet.
La manera de protegerse para no ser una víctima más de este delito es
estar alerta y cuidar bien de las mascotas. Hay que prevenirse ante los
posibles robos, ya que de esta manera los delincuentes obtienen la mayoría
de los perros que serán utilizados para los enfrentamientos. En caso que
se noten movimientos extraños en los barrios o de sospechar que se pueden
estar organizando peleas ilegales en las zonas cercanas, es importante
recurrir a organizaciones protectoras de animales o a la policía para
realizar la correspondiente denuncia.
Como ya se ha intentando demostrar a través de este artículo, estas peleas
constituyen las formas más crueles de abuso de los animales. Estos actos
suelen ir acompañados de actividades criminales, como juegos ilegales,
narcotráfico, abuso de menores y violencia doméstica, según
investigaciones publicadas en distintos medios.
“…el respeto hacia los animales por el hombre está ligado al respeto de
los hombres entre ellos mismos, que la educación debe enseñar desde la
infancia a observar, comprender, respectar y amar a los animales”, así lo
estipula el Preámbulo de la Declaración Universal de los animales adoptado
por la Liga Internacional de los Derechos del Animal.
Lamentablemente hoy en día existen peleas en la calle organizadas por
chicos que, tomándolo como un juego, tratan de medir que perro es más
agresivo y dejan que sus mascotas se crucen en riñas callejeras. Pero este
es el primer paso a que, según explican los psicólogos, esa juventud forme
una insensibilidad hacia los animales y promueva la violencia que puede
terminar en muchos casos con violaciones de la ley.
El sufrimiento y el pisoteo de los derechos de los animales no es algo que
sólo suceda en la actualidad, sino que se remonta a tiempos históricos.
Desde entonces existen personas que luchan por preservar estos derechos y
llevan adelante la ardua tarea de concientizar a la sociedad. Fueron
muchos los logros alcanzados, pero frenar este delito no es tarea fácil.
Los animales al igual que las personas experimentan sentimientos como la
felicidad, el temor o el dolor. Los animales al igual que las personas
viven y tienen el derecho a hacerlo ajenos al sufrimiento que les pueden
generar algunas conductas abusivas del hombre. Los animales simplemente
tiene el derecho a vivir como lo haces vos…como lo hago yo.
Como periodista tengo la obligación de ser objetiva y de calificar lo
menos posible. Como persona me es muy difícil despegarme de la opinión y
del sentimiento de pensar que no son humanos aquellos individuos que
puedan encontrar diversión en el sufrimiento de otro ser viviente. Es
tarea de todos abrir los ojos, ya que estas prácticas dolorosas e ilegales
existen en todo el mundo y ayudar a concientizar sobre estas crueldades es
una forma de empezar a combatir un “crimen contra la vida”.
Por: Sabrina Santopinto, periodista
-
insertado 27/05/2006
|
| |
|