|
El Área de Libre
Comercio para las
Américas (ALCA), el
NAFTA (Tratado de
Libre Comercio para
América del Norte de
1994) y los demás
Tratados de Libre
Comercio acordados
recientemente entre
algunos países de A.
Latina y los EEUU,
tienen como fin el
de eliminar todas
las trabas para
facilitar el libre
comercio continental
y asegurar las
inversiones y los
beneficios de las
grandes
corporaciones
transnacionales,
poner freno a la
creciente injerencia
en la región de
Europa y
eventualmente China
y de paso, facilitar
a los EEUU a paliar
su crónico déficit
financiero y
comercial y a
ejercer su dominio
imperial de
entremeterse en la
vida de los pueblos
del continente.
El libre comercio
que plantea EEUU y
sus multinacionales
requiere contar con
un vastísimo sistema
de infraestructuras
que interrelacione
países y regiones.
Es por eso, que
desde el 2001 se
viene
institucionalizando
e instrumentando un
trazado de
infraestructura
desde México a
Panamá, que ha sido
denominado "Plan
Puebla Panamá".
En América del Sur,
a instancia del
Banco Interamericano
de Desarrollo (BID)
y la Corporación
Andina de Fomento
(CAF) -ambos
impulsores del ALCA-
se da nacimiento al
proyecto denominado
INTEGRACION DE
INFRAESTRUCTURA
REGIONAL
SURAMERICANA (IIRSA)
que fue aprobado en
el año 2000 por los
12 presidentes
asistentes a la
reunión de Brasilia,
entre ellos, los de
Argentina (De la
Rúa) y Brasil (Cardoso).
El IIRSA es la
consecuencia lógica
y la continuidad de
los cambios
políticos,
estructurales y
económicos
producidos desde
fines de la década
del 80 por
aplicación del
neoliberalismo, que
produjo, un nuevo
momento en el
desarrollo del
proceso de la
acumulación
capitalista en A.
Latina, con las
secuelas sociales y
económicas que todos
conocemos, pobreza,
marginación,
desempleo,
endeudamiento,
enajenación del
patrimonio estatal y
de los recursos y
reservas naturales,
etc.
El IIRSA comprende
un vastísimo plan de
infraestructuras
distribuido en doce
(12) ejes o
corredores que
cruzan A. Latina de
Sur a Norte y de
Este a Oeste que
contendrán
carreteras, rutas,
hidrovías,
ferrovías,
autopistas,
oleoductos y
gasoductos, redes
eléctricas,
represas, usinas,
puertos fluviales y
marítimos, zonas
francas, etc.
Eje MERCOSUR-Chile
Eje Andino
Eje
Brasil-Bolivia-Paraguay-Perú-Chile
Eje
Venezuela-Brasil-Guayana-Surinam
Eje
Orinoco-Amazonas-Plata
Eje Amazonas
Logísticas Marítimas
del Atlántico
Logísticas Marítimas
del Pacifico
Eje
Neuquén-Concepción
Eje PortoAlegre-Jujuy-Antofagasta
Eje
Bolivia-Paraguay-Brasil
Eje Perú-Brasil
Estos corredores
fueron diagramados y
pensados para el
transporte de
mercaderías y
productos,
particularmente,
desde el Atlántico
al Pacífico donde se
concentra el mayor
tráfico entre los
EEUU y países como
China, India, Japón
y otros, y para
posibilitar, el
aprovechamiento
privado de los
grandes recursos y
reservas naturales
del continente
(recursos no
renovables
energéticos,
principalmente) y
usufructuar la
enorme biodiversidad
existente en la
región (abastecedora
de uno de los
negocios mas
promisorios para el
gran capital: la
biotecnología),
permitiendo su
extracción sin
límite de los
mismos.
El mega plan de
infraestructura, es
financiado a través
de las entidades
financieras
internacionales,
como el Fondo
Financiero para el
Desarrollo de la
Cuenca del Plata (FONPLATA),
el BID, la CAF y los
bancos privados,
cuyos créditos están
destinados
exclusivamente a
pagar a las empresas
privadas que
realicen las obras
de infraestructuras.
Los países
involucrados en las
obras deben hacerse
cargo de la
devolución del
crédito, es decir,
que los estados de
esos países deben
pagar los créditos
-seguramente
"ajustando" los
presupuestos de la
seguridad social-
que irán a parar a
las consultoras
internacionales, a
las multinacionales
del cemento y a las
grandes
constructoras y
otras, que son, ¡oh
casualidad!, las que
deciden y "sugieren"
a los gobiernos a
realizar
determinadas obras.
Algo muy parecido se
puede ver en el
reclamo insistente
de las entidades
gremiales
empresarias de la
Región Centro para
que se concrete el
plan de obras de
infraestructuras del
corredor bioceánico,
al que consideran la
columna vertebral
del proyecto y que
une los océanos
Atlántico y Pacífico
a través de los
puertos de ultramar
de Brasil y Chile,
la hidrovía
Paraguay-Paraná de
3.442 km que une
Cáceres en Brasil y
el Río de la Plata,
la autovía
Concordia-Córdoba y
obras
complementarias, que
coinciden con los
ejes o corredores
diseñados por el
IIRSA.
El Presidente del
BID, Enrique
Iglesia, aclara bien
este tema al decir:
"Este desarrollo de
la infraestructura,
que estuvo desde la
posguerra
prácticamente
monopolizado por la
gestión e inversión
estatales, comenzó a
experimentar
transformaciones
profundas a
principios de la
década del 90. En el
marco de los
procesos de
estabilización macro
económica y apertura
externa que viven
nuestros países, se
modificaron los
mecanismos
tradicionales de
provisión de
infraestructura. En
toda la región el
sector privado pasó
mayoritariamente a
detentar la
responsabilidad
primaria en materia
de gestión y
expansión de la
infraestructura
física. De hecho,
más de la mitad de
la inversión privada
en infraestructura
hacia los países
emergentes en esos
años se dirigió a
nuestra región.
Esta inversión se
concentró en los
sectores más
atractivos
comercialmente y con
menor percepción de
riesgo, las
telecomunicaciones y
el sector
energético". Y
agrega, Iglesia,
que: "El repliegue
del Estado de la
gestión directa de
la infraestructura,
la implantación de
nuevos marcos
regulatorios y la
introducción de la
competencia en
ciertos servicios,
la creación de
nuevas instituciones
para la regulación y
el control de los
servicios públicos,
las privatizaciones
y el ingreso de
nuevos operadores
nacionales e
internacionales, son
los rasgos comunes
de esta
transformación
histórica."
Se plantea además,
indirectamente
incrementar la
producción
agrícola-ganadera y
minera con bajo
valor agregado
destinado a la
exportación,
aprovechando, el
bajo costo del
trabajo asalariado
latinoamericano, la
casi desaparición de
las organizaciones
sindicales obreras y
la cooptación de la
mayoría de su
dirigencia al poder
político, la
existencia de una
legislación laboral
basura en casi todos
los países de A.
Latina, la falta de
regulaciones
estatales y de
controles sobre la
degradación del
medio ambiente. Hay
que recordar, que
los países
involucrados en los
ejes o corredores,
aplicaron, en la
década pasada (y lo
siguen haciendo
hasta ahora) las
"recomendaciones"
neoliberales del
Consenso de
Washington,
consistentes en
desregulaciones
estatales de todo
tipo, de
privatizaciones de
los recursos
naturales y de
empresas del Estado,
de liberalización
financiera y
comercial, de
apertura de los
mercados al capital
extranjero, etc.
La Región Centro con
su plan de
infraestructura
carretero, de unir
el Atlántico con el
Pacífico y obras
complementarias e
hidrovías, pasan a
formar parte de esta
estrategia del IIRSA
y a aportar en los
hechos, a la
conformación del
Área de Libre
Comercio de las
Américas (ALCA). No
debe llamarnos,
entonces la
atención, que los
promotores y
precursores más
entusiastas hayan
sido los grupos
económicos
hegemónicos
nucleados en las
Bolsas de Comercio
de Rosario y
Córdoba, y en el
Consejo Empresario
de Entre Ríos y la
banca privada y
oficial, que en
alianza con los
gobiernos de De la
Sota, Obeid y Busti,
las legislaturas
provinciales y las
distintas
corporaciones de
profesionales,
impulsan la
concreción del
proyecto de la
Región Centro.
Estos gobiernos
justicialistas han
fijado como política
de estado este tipo
de integración que
favorecerá, sin
lugar a dudas, a la
obtención de
superganancias para
las multinacionales
y se inscribe, en la
estrategia integral
e intervencionista
en lo económico,
político y militar
de los EEUU, que
mediante el Plan
Colombia y su red de
bases militares,
tiene como propósito
intervenir
militarmente en el
conflicto social y
político interno de
algunos países (los
de la zona Andina,
por ahora),
apuntando a
apoderarse de las
riquezas de la
amazonia, con el
pretexto de salvar
al mundo del
narcotráfico.
La mayoría de las
organizaciones
ecologistas de A.
Latina vienen
alertando sobre una
posible hecatombe
ecológica de
magnitud de
concretarse la
integración mediante
el superplan de
infraestructura que
contiene el IIRSA. Y
al respecto nos
recuerdan que
alrededor de las
obras pueden
radicarse industrias
altamente
contaminantes del
medio ambiente
proveniente de los
EEUU.
Estas entidades,
denunciaron en su
momento, un
memorando interno
del Banco Mundial
que fue publicado en
el semanario inglés
The Economist a
fines de 1992
redactado por
Lawrence Summers, ex
Secretario del
Tesoro de Clinton y
actual presidente de
la Universidad de
Harvard, quien
aconsejaba al Banco
Mundial que tendría
que alentar el
traslado de las
industrias sucias de
los EEUU a los
países del tercer
mundo, pues la alta
contaminación que
existe en los EEUU
produce daños
importante en la
economía y en la
salud de sus
habitantes, lo que
demada más dinero y
mayores presupuestos
para atender los
efectos de la
contaminación. Y con
total honestidad
intelectual,
afirmaba: "Yo creo
que la lógica
económica tras
verter una carga de
desecho tóxico en el
país de salarios más
bajos es impecable y
debemos hacer frente
a esta realidad...
Siempre he pensado
que los países menos
poblados en África
están muy
infracontaminados."
Y se pregunta,
Lawrence Summers,
por entonces
vicepresidente del
Banco Mundial:
"Entre nosotros, el
Banco Mundial ¿no
tendría que alentar
mucho más la
transferencia de las
industrias sucias
hacia los países
menos
desarrollados"?
(...)" La medida de
los costos de la
contaminación
perjudicial para la
salud se basa en el
lucro cesante debido
al aumento de las
enfermedades y de la
mortalidad. Desde
este punto de vista,
una cantidad dada de
contaminación
perjudicial para la
salud tendría que
ser atribuida al
país con el costo
más bajo, es decir,
aquel en el cual los
salarios son los más
bajos".
La integración
regional que
pretende la Región
Centro, se expresa
sí o sí en política
y se transforma en
un medio de presión
más de los grupos
económicos y en
especial, de los más
concentrados, que
apoyándose en el
poder político de
turno, se proponen
modificar a su favor
las reglas de juego
establecidas. El
objetivo es muy
claro: lograr una
redistribución del
ingreso nacional a
favor de estos
grupos localizados
en la región,
(inclusive en contra
de los intereses de
otros grupos
económicos que
operan fuera de la
región), mediante la
obtención de un
especial "subsidio"
logrado por medio de
una reforma fiscal a
su medida y
principalmente, con
la eliminación total
de las retenciones a
la exportación
(alrededor de 5 mil
millones de pesos
anual), que volvería
a los exportadoras
de la región), para
facilitar la
competitividad y el
comercio exterior.
Los representantes
de los grupos
económicos
hegemónicos y el
poder político de la
Región Centro
afirman que con la
integración se van a
realizar nuevas y
extraordinarias
inversiones
reactivando la
producción
económica, creando
de esta manera
nuevos puestos de
trabajo, atacando la
desocupación.
Aparece el mismo
discurso que durante
la década menemista
se escuchaba, a
estos mismos
actores, sobre el
poderío de los
mercados y la
competitividad para
resolver los
problemas sociales y
estructurales que
padece el país. De
liberar la economía,
las finanzas,
facilitar el libre
comercio y achicar
el papel del estado,
para que por arte de
magia crecieran las
fábricas, el empleo
con salarios del
primer mundo.
Desde Mate Amargo,
decimos una vez más,
que los señores
gobernadores De la
Sota, Obeid y Busti
siguen siendo
coherentes con el
pasado reciente,
cuando se desguazó
el Estado y se
protegieron los
intereses de las
empresas
privatizadas y de
los grandes grupos
económicos, al
acordar el proyecto
de la Región Centro,
que no sólo es una
iniciativa exclusiva
de los privados,
sino que es un
enorme negocio a
favor de los
poderosos grupos
empresarios y
exportadores y por
que, además, la
Región Centro nos
inscribe en el
proyecto de
dominación de los
pueblos que es el
ALCA.
Amílcar Reali
Rubén Gallardo
Adolfo Blejer
Antonio Borro
Declaración de la
Agrupación
Provincial Mate
Amargo-Paraná,
Argentina |