|
En la cumbre del G8 de Petersburgo,
el problema energético y de los nuevos proyectos gasoductos, serán algunos de
los asuntos más debatido y controvertido que les tocarà abordar. Frente a la
manifiesta dependencia,casi absoluta de Europa y Japón (y la relativa de Estados
Unidos), es importante decidir, si continuarán coqueteando con la política
militarista de Washington y mantedràn los chantajes contra Irán y Rusia.
Tito Pulsinelli,
LPG, 17/07/2006 |
|
En la cumbre del G8 de Petersburgo, el problema energético y
de los nuevos proyectos gasoductos, serán algunos de los asuntos más debatido y
controvertido que les tocarà abordar. Frente a la manifiesta dependencia,casi
absoluta de Europa y Japón (y la relativa de Estados Unidos), es importante
decidir, si continuarán coqueteando con la política militarista de Washington y
mantedràn los chantajes contra Irán y Rusia.
La Unión Europea importa la mitad de los productos
energéticos (73% de petróleo y 44% de gas). Hoy día, el 20% del petróleo y el
25% del gas natural son de proveniencia rusa, otro 24% de gas llega de Argelia.
En el 2030, las importaciones de gas se van a triplicar, pasando de los actuales
180 milliardos de metros cúbicos a 600 millardos.
Los países europeo que Rumsfeld denomina la “Nueva Europa” y
que tienen la pretensión de pertenecer a la OTAN, padecen una dependencia aún
más acentuada de Rusia. Polonia el 99% de gas, Bulgaria 94%, Republica Checa
82%, Hungría 81%, Países Bálticos y Eslovaquia el 100%. Son precisamente estos
los gobiernos más hostiles a Rusia o que –como Polonia- impulsa al interior de
la Unión Europea una política agresiva, como la de una “OTAN petrolera”.
Estos “caballos de Troya” de Estados Unidos, juntos a los
gobiernos derechistas y las èlites amarradas al capital financiero, dificultan
el camino para lograr una alianza energética entre Europa y Rusia, para el largo
plazo. Un pacto estratégico entre productores y consumidores que se fundamente
en el intercambio de materia prima, tecnología y capitales.
Según un estudio de la Academia de las Ciencias Rusa y la
petrolera francesa T0TAL, la búsqueda de beneficios inmediatos ha sido el
obstáculo mayor para iniciar obras de gran envergaduras. Para la explotación del
las reservas profundas del Mar de Barents (plataformas marinas y petróleo
pesado) “se necesitan capitales, integrados con tecnologías y experiencias”, y
sobretodo “un sistemas estratégico de relaciones mutuas” para el largo periodo.
Esto significa, ni más ni menos, que los europeos deben
desechar los resto de la “guerra fría” que algunos buscan revivir, dejar de
verse como los eternos morochos siameses y actuar con la autonomía requerida por
un bloque importante del nuevo mundo multipolar.
En caso contrario, será muy difícil siquiera la construcción
de grandes plantas de almacenamiento de combustibles, para obviar a los altos
costos de los actuales oleoductos, que atraviesan a numerosos países, por demás
expuestos a los chantajes de los “caballos de Troya” (véase el caso de Ucrania).
De todas formas, Alemania y Francia no se detienen, y recibirán hidrocarburos
rusos con el gasoducto submarino del Báltico, que neutraliza los chantajes
polacos. |