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Entrevista a Tito
Pulsinelli
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D’ALEMA, “POPULISMO”
E IZQUIERDA
SUDAMERICANA
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Articolo in italiano
El ministro de
Relaciones
Exteriores D’Alema
ha estado en visitas
oficiales en Brasil,
Chile y Perú,
recomenzando a tejer
una trama de
política exterior
cimentada en la
unidireccionalidad
con Washington y
Bruselas, reducida a
la promoción de las
exportaciones.
Italia había
prácticamente
desaparecido de la
escena
latinoamericana,
aventajando a la
banca española que
se convirtió en la
número uno en esas
latitudes.
En el diario “Liberazione”
del 3 de enero,
Angela Nocioni
entrevista al
ministro D’Alema
sobre los tres
países
latinoamericanos
llevados por
gobiernos que define
como “Light”, y lo
interroga sobre las
razones de la
exclusión de
Venezuela, Argentina
y Bolivia, con
gobiernos que
caracteriza como de
izquierda radical.
La Patria Grande,
preocupada por
algunas valoraciones
referentes a
Venezuela –entre las
que se incluye el
recurso recurrente
al cliché de
“populismo”-
entrevista a Tito
Pulsinelli sobre
ciertas afirmaciones
superficiales de
D’Alema.
LPG, entrevista
a Tito
Pulsinelli,
06/01/2007 |
D’ALEMA, “POPULISMO”
E IZQUIERDA
SUDAMERICANA
El ministro de
Relaciones
Exteriores D’Alema
ha estado en visitas
oficiales en Brasil,
Chile y Perú,
recomenzando a tejer
una trama de
política exterior
cimentada en la
unidireccionalidad
con Washington y
Bruselas, reducida a
la promoción de las
exportaciones.
Italia había
prácticamente
desaparecido de la
escena
latinoamericana,
aventajando a la
banca española que
se convirtió en la
número uno en esas
latitudes.
En el diario
“Liberazione” del 3
de enero, Angela
Nocioni entrevista
al ministro D’Alema
sobre los tres
países
latinoamericanos
llevados por
gobiernos que define
como “Light”, y lo
interroga sobre las
razones de la
exclusión de
Venezuela, Argentina
y Bolivia, con
gobiernos que
caracteriza como de
izquierda radical.
LaPatriaGrande.net,
preocupada por
algunas valoraciones
referentes a
Venezuela –entre las
que se incluye el
recurso recurrente
al cliché de
“populismo”-
entrevista a Tito
Pulsinelli sobre
ciertas afirmaciones
superficiales de
D’Alema.
LPG: El
ministro D’Alema
manifiesta
repetidamente una
marcada
identificación con
Lula y Brasil, y
llega a sugerir que
existe una sensible
contradicción con
Chávez y Venezuela.
Tito Pulsinelli (TP):
El máximo
jerarca de
la Farnesina
ignora que Lula fue
criticado
ásperamente por la
oposición venezolana
porque –en plena
campaña electoral-
fue a inaugurar el
grandioso puente
binacional sobre el
Orinoco, y esto fue
visto como un
abierto e
inapropiado apoyo a
la reelección de
Chávez. Caracas y
Brasilia se mueven
en plena sintonía en
el escenario
internacional (ver
la elección al
Consejo de Seguridad
de
la ONU),
convergen en el
reforzamiento
acelerado del bloque
regional en el
Mercosur, y en
general sobre la
integración
latinoamericana. La
construcción del
gasoducto trans-amazónico
que
transferirá el gas
desde las costas
venezolanas a
la Tierra
del Fuego, evidencia
que existe una
concordancia de tipo
estratégico, que va
más allá la efímera
transitoriedad de
los gobiernos.
LPG: Sobre el
nuevo curso
sudamericano y el
renovador viento del
sur que ha rendido
un protagonismo a
las izquierdas, es
evidente que los
predilectos de
D’Alema son Brasil,
Chile y Perú, que
contrapone a los
gobiernos de
Caracas, Buenos
Aires y
La Paz,
sobre los cuales no
cuestiona la
legitimidad
democrática sino su
carácter
“populista”. ¿Qué
sentido tiene?
TP: Es la
óptica un poco bizca
con que se observa
al sub-continente
desde la metrópoli
europea, no hay de
qué sorprenderse. En
el remoto pasado de
la anexión de
California, Arizona,
Texas, etc., a los
Estados Unidos,
alguien como Engels
escribió que
“finalmente fueron
despojadas a los
holgazanes
mejicanos”. Es un
problema de
información, o de
consejeros poco
actualizados.
Ciertamente es un
poco fantasiosa la
visión de Alan
García como un
“exponente histórico
de la izquierda”,
significa ignorar no
sólo la cuestión
moral, sino que fue
electo con el aporte
determinante de la
derecha liberalista
de la oligarquía
reaccionaria, y de
los sectores urbanos
más racistas.
La muerte en cama de
Pinochet ha hecho
evidente que en
Chile existe una
“democracia
protegida”, fruto de
un pacto de
transición basado
sobre la impunidad
de los gorilas
golpistas. El
ejército chileno
continúa contando
con el derecho sobre
10% de la venta por
exportación de
cobre, además de los
balances asignados a
la defensa por los
gobiernos de turno.
En ningún otro país
del continente
americano existe un
privilegio
pretoriano similar.
D’Alema elogia el
mercado abierto
chileno, su
modernidad
cosmopolita, pero
olvida que el precio
fue muy alto, y que
ha empobrecido a los
sectores populares.
Olvida que Chile es
también Mapuche.
En fin, creo que
D’Alema suscribe la
tradición
burocratizada, es
izquierda aquella
contenida en el
álbum de familia de
la Internacional
Socialista.
Allí estaba también
Acción Democrática
(AD) y Carlos Andrés
Pérez cuando en 1989
impuso a capa y
espada un “paquete
del FMI”, con un
costo de miles de
víctimas. Es allí
donde se hunden las
raíces del nuevo
curso venezolano.
LPG: D’Alema
da algunas señales
para la
interpretación de
eso que él asume
como “populismo”.
Con la insistencia
de la periodista
Nocioni, dice: “es
que Lula
redistribuye una
riqueza producida
por Brasil, porque
es consciente de que
para redistribuir la
riqueza es necesario
crearla a través del
desarrollo
económico.
Redistribuir la
renta petrolera es
en cambio de hombres
menos largos de
vista”
TP: Ya
estamos en los
lugares comunes…
Chávez sería como un
repartidor
automático que
distribuye billetes
a quienquiera que
haga la solicitud…
Realmente fue el
candidato de la
oposición quien
distribuyó una
tarjeta de crédito
–denominada “Mi
Negra”- con la que
la gente podía pasar
a embolsarse el 10%
de la renta
petrolera al día
siguiente a su
elección. Los
electores han
rechazado este
“cash” demagógico,
prefiriendo la
redistribución
social bajo la forma
de sistema sanitario
nacional,
instrucción y
sistema de
pensiones. Era el
35% del balance de
2006, superará el
40% este año. ¿Pero
qué debería hacer
Chávez?
¿Distribuirlo a la
banca o a las
multinacionales?
En Venezuela se está
produciendo
tecnología para la
agricultura,
automóviles, un polo
petroquímico,
computadoras,
maquinaria para la
perforación
petrolera, etc. Por
primera vez no se
importará la tubería
para oleoductos.
Estos proyectos se
hacen con asociados
que aceptan la
coparticipación del
51% de Venezuela, y
transferencia de
tecnología y
patentes al país. La
puerta no ha sido
cerrada a nadie,
pero si China, Irán,
Rusia y Brasil
aceptan y otros no,
se debe a otras
razones, no
precisamente al
cierre del mercado;
el venezolano no es
una puerta-giratoria
como en la cadena
Grandes Hoteles de
la Bolsa,
tiene sus reglas,
como en Malasia.
LPG: Pero,
¿qué podría
responderse a una
afirmación como
“Lula redistribuye
lo que produce en
Brasil?
TP: También
el Petróleo, el gas
y otras materias
vitales se producen
en Venezuela, no en
la estratosfera. Y
para llegar hasta la
distribución de
gasolina no basta
hacer un hueco en la
tierra con un palo,
como en los tiempos
del indio Mara en el
lago de Maracaibo.
Aquí se extrae y se
refina, y PDVSA es
una multinacional
energética entre las
primeras diez del
mundo, y la número
uno entre aquellas
estatales. D’Alema
no habla como
ministro de
relaciones
exteriores sino como
un hombre político
de la metrópoli, sin
embargo como tal
ignora que en
Venezuela nunca
existió una
burguesía nacional
capaz de crear un
desarrollo
industrial maduro.
En Brasil existe y
se ve.
En 1914, cuando
comienza el boom
petrolero, Venezuela
era un país casi
deshabitado,
agrícola, sometido
al dictador J.V.
Gómez, puesto en el
poder por las
compañías
petroleras, de las
cuales fue un
acérrimo defensor
durante 28 años. Es
bueno recordar que
esta dictadura fue
favorecida por el
bloqueo naval de las
costas y puertos,
impuesto por
Inglaterra y
Alemania, a las que
se uniría más tarde
Italia, Francia,
Holanda, Bélgica y
España, que exigían
el pago de una deuda
usuraria.
Los propietarios
terratenientes de
esta época no
supieron echar las
bases de una
revolución
industrial, y más
tarde vivieron la
ilusión del
colonialismo
petrolero,
prefiriendo la
subordinación y
vivir a la sombra
del Estado.
Recibieron créditos
sin dar a cambio
ningún tipo de
desarrollo real.
LPG: Hablas
de un período
lejano… Juan Vicente
Gómez cae en 1935.
¿No cambia después
la situación?
TP: Desde
1958 el petróleo
generaba al país una
tasa fiscal exigua,
los beneficios eran
apercibidos por las
multinacionales del
norte, mientras el
Estado continuaba
funcionando para
servir al 10% de la
población. La elite
recibía subvenciones
para la sustitución
de importaciones,
pero las usaba
principalmente para
el comercio y las
importaciones. Por
esto, hasta los años
60, la inmigración
italiana era
floreciente, se
desarrolló la
construcción, la
pequeña industria de
manufacturas
metalúrgicas, la
fabricación de
calzado…
Los grandes
latifundios eran
improductivos y se
importaba el 70% de
los bienes
alimentarios.
En Brasil los
latifundistas
producen para el
mercado interno,
preferentemente para
la exportación, pero
producen. Aquí no,
son extensiones
cercadas con la
esperanza de que en
el subsuelo se
descubra algún
yacimiento…
D’Alema no tiene
idea de lo que es la
colonización
petrolera en pleno
siglo XX,
quizá no es
brutal como aquella
de la monocultura de
los plátanos y cafe,
es un proceso de
expropiación de los
recursos, de la
identidad cultural y
nacional con una
eficacia tremenda.
Llega a planificar
la economía de
manera que los
dólares del petróleo
regresen
automáticamente a su
lugar de origen…
porque se importa
casi todo, hasta los
alimentos no Pocos
emprendedores,
demasiados
comerciantes. En los
años 60, aquí
llegaron a cerrarse
los institutos
técnicos superiores…
no había necesidad
de reparar o hacer
mantenimiento, se
debía comprar todo
del extranjero…
Creo que ningún
gobierno puede
revertir una
situación similar en
unos pocos años,
incluso con los
consejos de “hombres
largos de vista”
políticos de la
metrópoli
industrializada.
Ayer el modelo era
la Argentina
dolarizada de Menem,
hoy serìa el
neoliberalismo
militarizado
chileno.
LPG: La
entrevistadora hace
notar a D’Alema que
tanto Chávez como
Lula han practicado
la redistribución
social, pero en un
caso es positiva y
en el otro
criticable. El
ministro llega a
establecer otra
diferencia: “Lula se
esfuerza en unir el
país, Chávez
gobierna incluso a
través de la
movilización
permanente de sus
secuaces
confrontados a la
otra parte del país”
TP: D’Alema
habla como un
militante, mal
informado,
seguramente no como
ministro. No sé como
reaccionaría si un
ministro venezolano
dijera una cosa
similar al
Presidente italiano.
Como sea, observa
otra realidad con la
misma lente de
aumento válida en su
casa. Supone que
aquí existe una
oposición leal, que
acepta las reglas
del juego. No, no es
así.
¿Hay en Italia
televisoras que
hagan apologías del
golpe de Estado?
¿Desde las cuales se
hagan llamados a la
insubordinación
contra los poderes
constituidos? Chávez
fue hecho
prisionero, pero no
pudieron eliminarlo
físicamente, ni
políticamente,
porque la
movilización social
lo impidió.
Los votos han
expresado esta
dirección política,
pero esos que
D’Alema ama definir
como “poderes
fuertes” usan todos
los medios, lícitos
o no, para invertir
la situación. Sin la
movilización
permanente, los
votos –en esta parte
del mundo- sirven de
poco.
¿Para D’Alema es
normal que una parte
del país recurra a
un bloqueo patronal,
tras la máscara del
paro, en donde
sitien por dos meses
los hospitales,
incluida la atención
de emergencias? ¿Es
normal interrumpir
las provisiones de
víveres por dos
meses a las
ciudades? ¿Obligar a
los ciudadanos a
cocinar con leña
porque impiden la
venta de las
bombonas de gas? Si
no se defienden los
votos se retornará a
la deserción
electoral.
LPG: A parte
de estas razones,
D’Alema no ha
visitado Caracas por
el problema con la
paraestatal de los
hidrocarburos. Al
respecto afirma: “La
ENI
en Venezuela tiene
un contencioso
serio, importantes
concesiones han sido
expropiadas de hecho
por el gobierno”
¿Qué piensa de esto?
TP: El
gobierno ha
aumentado
soberanamente las
imposiciones
fiscales sobre los
hidrocarburos y ha
establecido nuevas
normas. Éstas han
sido aceptadas sólo
por
la Repsol,
Petrobrás,
por la compañía en
la que la familia de
Bush ostenta un
paquete accionario,
por los chinos, por
los argentinos y
noruegos.
La ENI
es una solitaria
excepción y ha
empacado sus
valijas, otras
compañías han
ocupado su puesto.
Es una cuestión de
costos, sin embargo
es totalmente
impropio hablar de
“concesiones
expropiadas de
hecho”. Es poco
diplomático callar
en el tema de los
grandes contratos de
las haciendas
italianas en el
sector ferroviario,
y resaltar –en su
lugar- los puntos de
fricción.
LPG: Para
concluir, D’Alema ha
criticado a Chávez
por su discurso en
la ONU,
aseverando que
“definir como diablo
a alguien, tal como
ha hecho Chávez es
una tontería” que
hace caer en
descrédito a
Venezuela.
TP: Es una
opinión personal del
ciudadano D’Alema
que –al contrario-
encuentra
perfectamente normal
que Bush afirme que
durante el desayuno
–cuando no se sirven
bebidas alcohólicas-
Dios le ha asegurado
una vía libre para
la invasión de Irak
y Afganistán. Son
afirmaciones nocivas
para la credibilidad
de cualquier país.
No recuerdo ningún
comentario ni
siquiera sobre
Clinton, cuando en
el discurso
inaugural de su
primera presidencia
dijo con seriedad:
“hoy celebramos el
misterio de la
renovación
americana, nuestra
misión es eterna”.
La locuacidad
diplomática, o la
impertinencia del
neoliberalismo de
izquierda –se sabe-
es asimétrica,
variable según la
jerarquía de las
naciones.
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Leído/Letto desde
06/01/2007:

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