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La base
militar de Estados Unidos de Khanadab, en Uzbekistán, ha sido serrada por
orden del presidente Islam Karimov. La otra base en Asia central, ubicada
en el aeropuerto de Manas, será cerrada antes que se acabe el 2006. Así lo
impuso K. Bakev, presidente del Kirguizistán, recién llegado al poder,
gracias a la “revolución de los tulipanes” que tumbó Askar Akaev.
La
Organización para la Cooperación de Shangai (OCS), formada por 6 Países
(Rusia, China, Kazakistán, Kirguizistán, Tayikistán, Uzbekistán) mas 4
observadores (Mongolia, India, Pakistán e Irán), en la cumbre del 2005
habían intimado a la OTAN el retiro de sus bases en Asia central.
En su
última reunión del 15 de junio en Shangai, mientras los medios
occidentales se complacían de criticar la presencia del Presidente iraní
Mahmud Ahmadi Nejad , se tomaron decisiones trascendentales.
La Gazprom,
empresa estadal rusa, financiará la construcción de un gasoducto largo
2275 kilómetros, con un costo de 7 millardos. En el 2009, conectará el
Irán a la India pasando por Pakistán. Esta obra fue siempre obstaculizada
por Estados Unidos.
El eje de
este proyecto es la Organización de Shangai (OCS) porqué involucra los
países productores (Rusia, Irán, Kazakistan) y los demás países miembros
que son grandes consumidores de gas (China, Pakistán, India).
La ventaja
para Irán es la exportación hacia países amigos, que no amenazan o
chantajean (como la Unión Europea que hace el juego de Estados Unidos);
Pakistán recibirá regalías y suministro; y la India satisface la demanda
requerida por un crecimiento superior al 6% anual.
El
Kremlin, ayudando la llegada del gas iraní e del Turkmenistán al mercado
de la India, logra poner en aprieto a la Unión Europea.
A partir
de ahora le resultará imposible poder “diferenciar” sus fuentes de abasto
energético, o sea que ya no podrá jugar poniendo a competir Irán, Libia y
Argelia.
Los rusos
mantienen excelentes relaciones con la OPEP y una convergencia notable por
lo que se refiere a lo hidrocarburos, sus precios y volúmenes presentes en
el mercado. Argelia y Libia pertenecen a la OPEP.
Así que
Bruxelas tendrá que asegurarse las importaciones negociando con la
Federación Rusa, abandonar la conflictividad “OTANista” e inaugurar una
política de colaboración. La dependencia es un hecho real, por lo tanto
resulta incomprensible la obstinación de negar a Gazprom el áceso a las
redes de distribución interna europea.
Los
grandes juegos para la autosuficiencia gas natural están por concluirse.
El Gran Gasoducto del Sur que llevará el gas venezolano al bloque
sudamericano, confirma que estos pasos son posibles solo con la auton0mia
geopolítica hacia Washington. Es lo que el gigante económico europeo –pero
enano geopolítico- no parece haber asimilado, o sus elites no quieren
aceptar.
También en
Asia, la nueva ruta energética hacia el gran mercado oriental, es el
resultado de una acrecentada soberanía geopolítica.
Se trata
de un logro estratégico de la Organización para la Cooperación de Shangai
(OCS), que no es un simple tratado comercial al estilo “occidental”, sino
una instancia que abarca los asuntos de defensa, seguridad interna,
política internacional e intercambio comercial. |