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ENSEÑANZAS DE AQUEL
GRAN REVÉS (8 de 8)
Por Narciso Isa
Conde
Uno de los recursos
para transformar el
revés en estímulo,
es el de aprender de
los errores
cometidos en esos
procesos, el de
hacer una revisión
crítica de sus
experiencias, que
nos lleven
conscientemente a
evadir el tránsito a
través de teorías,
modelos y proyectos
que han fracasado o
que no se
corresponden con
nuestras realidades.
Y esto es
absolutamente valido
para extraer las
lecciones del
derrumbe del
“Socialismo Real” y
no volver sobre sus
malos pasos
La enseñanza ha sido
dura, pero hay que
interiorizarla a
plenitud. Después de
lo acontecido, queda
claro:
Que la bandera de la
democracia no se
puede dejar en manos
de los adversarios
del socialismo, y
que sus grandes
valores deben ser
inseparables del
ideal socialista y
desarrolladas por
él.
Que no puede jamás
confundirse
estatismo con
socialismo.
Que es preciso optar
sin vacilaciones por
el reino de los
trabajadores libres
y no por el reino de
la burocracia.
Que el nuevo
proyecto no debe ser
enmarcado dentro de
un rígido molde
preconcebido, sino
definirse dentro de
una dinámica
creativa,
auto-sostenida y
auto-superadora.
Que los cambios
revolucionarios y el
establecimiento de
una nueva sociedad,
que tenga como Norte
el socialismo, la
justicia social, el
desarrollo
sostenible y la
igualdad, no pueden
legitimarse dentro
de un sistema de
privilegios a favor
de los cuadros
dirigentes y
administradores del
Estado y en el marco
de la depredación de
los recursos
naturales a costa de
las generaciones
presentes y futuras.
Que el proyecto
transformador no
puede volverse
contra las
identidades
nacionales, contra
las tradiciones
históricas, contra
los valores
culturales
autóctonos, sino que
por el contrario,
estos elementos
deben ser
incorporados a
plenitud.
Que las fuerzas
políticas que
conduzcan el Estado
no deben confundirse
con éste, sino
establecer una
relación de mutua
independencia,
preservando y
desarrollando su
papel de vanguardia
en su relación con
el pueblo y con el
sujeto social de la
revolución.
Que la renovación
generacional debe ir
a la par de la
apertura hacia la
juventud
Que las concesiones
al capitalismo y al
liberalismo resultó
un “remedio” peor
que la enfermedad
del burocratismo-estatista.
Que la doble moral
en materia de
política de género y
las nuevas
modalidades del
machismo restan
grandes fuerzas
emancipadoras a la
revolución.
Estas lecciones son
válidas para evitar
una descomposición
semejante en los
países que todavía
transitan hacia el
socialismo y en los
que la recuperación
del poder por
fuerzas socialistas
puedan torcer el
curso
pro-capitalista
emprendido después
de abatidos los
modelos estatistas
burocráticos; son
válidas sobre todo
para evitar la
degeneración de
nuevos procesos
revolucionarios.
Estas y otras
lecciones deben
también ser
incorporadas al
diseño de la
alternativa en el
marco de la
denominada
revolución invertida
, sin forzar a la
uniformidad, dando
cabida a la
pluralidad social y
económica, y a la
pluralidad política
e ideológica
derivadas de ellas;
procurando una
orientación y una
dinámica que
articule avances
auto-sostenidos
hacia más
democracia,
soberanía, propiedad
colectiva,
autogestión,
justicia social,
armonía con la
naturaleza,
humanismo, igualdad
entre géneros y
razas, superación
del adulto-centrismo
justas relaciones
internacionales
Norte-Sur, y
centro-periferia, y
avances en la
integración de los
países del Sur y de
la unidad de los
pueblos.
Esa es la única
manera de entender
que todo ese
esfuerzo no ha sido
en vano, que del
mismo se derivan
valiosas enseñanzas,
que todo aquello
estuvo dirigido al
logro de avances y
de estadios
superiores de
justicia social, a
pesar de los errores
que lo
entorpecieron.
Que no muere la
utopía porque se
haya errado en el
camino para
alcanzarla, que de
todas maneras se han
sentado premisas y
precondiciones muy
valiosas, que el
tiempo histórico en
busca del ideal
socialista ha sido
corto e insuficiente
y que nada de lo
acontecido impide
que otros procesos
puedan lograr
rectificaciones
exitosas.
Y que en nuestro
Continente y en todo
el mundo, luchemos
mejor que antes y
logremos superar el
curso trágico
iniciado hace cinco
siglos y revertir
sus resultados
dramáticos
encarnados en el
capitalismo
dependiente
latinoamericano y
caribeño y la actual
fase neoliberal del
capitalismo mundial.
Esa es la única
actitud que nos
permitiría valorar
aquel esfuerzo como
algo que no ha sido
en vano, como el
trabajo de los
zapadores del
socialismo, a
quienes la historia
les jugó una gran
trampa, con la
paradoja de que lo
que aportaron a la
humanidad es mucho
más duradero e
irreversible que lo
que hicieron por sus
respectivos pueblos,
aunque tampoco allí
se ha dicho la
última palabra.
En medio de esa gran
derrota, alienta que
muy temprano todas
las ilusiones
pro-capitalistas se
han convertido en
pesadillas y en
resistencias que
habrán de empujar de
nuevo hacia la
recuperación de la
utopía necesaria;
alienta que la idea
de un nuevo
socialismo gane
terreno y que la
revolución popular y
antiimperialista
vuelva a tener
actualidad
Es la única manera
de transformar el
revés en estímulo y
la derrota en
victoria.
Este
sigue siendo el gran
desafió, mas aun en
estos días en que
por fin se ve algo
de luz al final del
túnel.
Septiembre 2007,
Santo Domingo, RD. |