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Trabajo completo:
Felipe de J. Pérez
Cruz
Que Cuba tenga
servicios de salud
pública de
excelencia a nivel
mundial, no
significa que
estemos libres de
insuficiencias y
retos. Precisamente
un privilegio que
da el socialismo,
tal como lo
concebimos en
nuestro país, es el
de hacer un
constante ejercicio
de análisis
autocrítico, de
inconformidad con lo
que no se ha logrado
aún, de
intransigencia
frente a lo que
pudiera ser y no es.
No todo esta
resuelto, pero se
trabaja en las
soluciones
Mantener los
fundamentales logros
de la salud cubana
en el período
especial, ha sido
una heroicidad de
laboriosidad,
inteligencia y
patriotismo de los
directivos y
trabajadores del
sistema de salud.
Con ese mismo
espíritu de trabajo
enfrentan en estos
momentos la solución
de no pocas
problemáticas
materiales y también
subjetivas, que se
acumularon durante
la última década, y
deterioraron parte
de los servicios y
el más idóneo clima
laboral. Hoy se
impulsan en el
sector 12 programas
de desarrollo.
La propaganda
enemiga silencia
muchos de los logros
del sistema de salud
cubano y sobre todo,
los esfuerzos en la
rehabilitación de
los servicios. Se
dedica a mentir y
tergiversar la
realidad, a partir
de los problemas y
las demandas de la
población que aún no
se han podido
resolver. Un tema
muy recurrido ha
sido el de tratar de
debilitar la
confianza de los
ciudadanos en la
soluciones en curso,
y minar el espíritu
solidario de nuestro
pueblo, al hacer
responsable de las
dificultades
existentes a los
contingentes de
colaboradores de la
salud que dan su
apoyo a otros países
de América Latina y
el mundo. Tan oscuro
proceder halla su
más rotundo mentís
en la propia
dinámica del sector
y en el enfoque
autocrítico y
constructivo que
predomina.
No hay dudas de que
los compromisos en
el exterior han
creado una nueva
situación. De la
relativa holgura en
personal, hoy los
servicios se tensan
y precisan de un
alto –minucioso
diríamos- nivel de
organización y
búsqueda de
eficiencia. Lo más
fácil es renunciar
al aporte
internacionalista,
tal como nos lo
proponen los
heraldos del
individualismo, lo
verdaderamente
revolucionario es
cumplir con nuestra
cuota de aporte a la
humanidad y brindar
modestamente parte
de lo que tenemos, a
otros pueblos
necesitados de
América Latina y el
mundo. Y el reto
para ello está en
lograr más efectivos
procesos de
utilización de los
recursos humanos de
que dispone el
sector. Esto por
demás no puede
concebirse solo como
un actuar
tecnocrático de
carácter
organizacional. Se
trata por su esencia
humanista y
eminentemente ética,
de apelar a la
siempre manifiesta
disposición de las y
los médicos,
enfermeros,
técnicos y
trabajadores de la
salud, a su entrega
profesional y
revolucionaria
dentro y fuera de
las fronteras
nacionales.
Las cubanas y
cubanos saben que
en esos médicos que
hoy faltan esta la
vida y el bienestar
de millones de
personas de otros
pueblos. Las
molestias que causa
a una población
acostumbrada a tener
un médico a menos de
500-600 metros de su
casa, el dirigirse
hacia una consulta
territorial, en una
casa del médico de
la familia
relativamente más
lejana, o en el
policlínico
territorial, donde
ahora van a esperar
unos minutos más
antes de ser
atendidos; deben
ser compensadas con
una real excelencia
en los servicios,
con la eliminación
de conductas
burocráticas e
indolentes. Y ese es
precisamente el
contenido de las
principales demandas
de la población.
No es concebible que
el país disponga de
la capacidad para
salvar y prolongar
la vida de
cualquiera de sus
ciudadanos, sin
reparar en gastos
verdaderamente
millonarios, y que
sin embargo el
sistema se recienta
porque en una
consulta no hay
recetas médicas, en
una farmacia esté en
falta una aspirina
para calmar un
simple dolor “de
cabeza”, o un
sofisticado equipo
no funcione porque
sus operadores
disfruten en esos
momentos de sus
merecidas vacaciones
y se carezca de
sustitutos
Tenemos el
privilegio de
contar con médicos
que realizan
diagnósticos y
tratamientos
certeros, accedemos
a todo tipo de
exámenes y análisis,
sin que el paciente
ambulatorio o el
hospitalizado y sus
familiares tengan
que desembolsar un
solo centavo, aunque
la estancia en un
centro de salud se
prolongue durante
meses. Si un enfermo
necesita un fármaco
del área de moneda
convertible, se le
busca, cueste lo que
cueste. La
alimentación de los
pacientes internos,
ni siquiera flaqueó
en los días más
difíciles de la
recesión económica,
y a pesar de la
falta de materias
primas y de la
escasa entrada de
insumos al país, los
enfermos nunca
dejaron de efectuar
sus comidas
reglamentarias. Hoy
crecientemente
disfrutan de nuevas
y cómodas áreas y
cubículos para el
descanso. Pero todas
estas calidades no
excluyen la
existencia de
diversos problemas
subjetivos que
debilitan el
servicio, y provocan
que los pacientes y
sus familiares no
reciban la más
esmerada atención. A
la solución de estos
y otros problemas de
calidad, eficiencia
y eficacia del
sistema, se dirigen
ingentes esfuerzos.
El proceso
inversionista
Como resultado del
proceso
inversionista, se
terminaron más de 1
900 obras en los
últimos cuatro años,
mas de 200
policlínicos
reconstruidos o
ejecutados
totalmente, varios
importantes
hospitales
remodelados y
ampliados, 454 salas
de rehabilitación
integral y 10
clínicas
estomatológicas. Más
de 24 000 nuevos
equipos se han
instalado en
policlínicos y en
los principales
hospitales (1). De
las obras concluidas
230 son policlínicos
ofrecen el doble de
los servicios de
salud y posibilitan
dar respuesta a las
necesidades de un
gran número de
pacientes que antes
tenían que dirigirse
hacia los grandes
hospitales. De tal
manera se han creado
nuevas consultas de
dermatología, salud
mental,
oftalmología, salud
reproductiva y
otras, así como
también de los
servicios de
laboratorio, rayos
x, ultrasonido,
endoscopía y
trombolisis, y miles
de salas de
rehabilitación, que
acercan los
servicios a nuestro
pueblo y elevan su
calidad de vida.
Ciento once
municipios tienen al
menos un policlínico
totalmente reparado
y equipado con todos
los servicios.
En las nuevas
inversiones se
realiza un esfuerzo
particular para el
desarrollo de
hospitales clínico-
quirúrgicos de
primer nivel
mundial. Con los
servicios de
atención más
avanzados que
existen: bomba de
cobalto, acelerador
lineal de última
generación y
Resonancia Magnética
Nuclear y
Ultrasonido
tridimensional, a
fin de realizar
diagnósticos no
invasivos. En todas
las provincias se
abren centros de
diagnóstico
altamente
especializados, para
la atención de
enfermedades
cardíacas y
oftalmológicas.
También transcurre
un proceso
inversionista en las
capacidades
productivas que ya
alcanza a 93
talleres y ópticas.
Cuando este programa
concluya duplicará
las capacidades
actuales, y podrá
resolver las
limitaciones
existentes. En el
programa de
desarrollo de los
policlínicos y en la
dotación técnico
material de un grupo
de hospitales el
Estado ha invertido
en los últimos años
más de de 150
millones de dólares.
De acuerdo con la
Política de
Informatización de
la Sociedad Cubana,
en estos momentos se
trabaja en el
establecimiento de
las redes nacionales
de Bancos de Sangre,
Nefrología, e
Imágenes Médicas.
Asimismo se
estructura el
Registro
Informatizado de
Salud, el Sistema de
Gestión
Hospitalaria, de
Atención Primaria de
Salud, de Gestión
Académica, los
Proyectos de
Genética Medica,
Neurociencias, de
Realidad Virtual en
Cirugía de Mínimo
Acceso, y de
Software Educativo.
Se sabe que para
lograr que la
inversión en salud
realmente transforme
la situación, el
componente humano es
decisivo.
El perfeccionamiento
de la atención en
cuerpos de guardia y
en los nuevos
servicios de
policlínicos y
hospitales, el logro
de una alta
eficiencia en la
utilización de las
tecnologías, el
cuidado y
mantenimiento de las
nuevas instalaciones
y servicios,
constituyen tareas
de máxima prioridad
para los directivos
y trabajadores de la
salud. Y por
supuesto, también es
una responsabilidad
para el pueblo que
asiste a las
instalaciones y
disfruta de los
nuevos servicios.
El concepto de que
las nuevas
inversiones y
tecnologías en la
salud deben
acompañarse de
sensibilidad y
ética, ha sido
planteado con
medular claridad
tanto por el
Sindicato de
Trabajadores de la
Salud Pública, como
por la dirección del
Ministerio del ramo
(2).
En el presupuesto de
salud, y en
particular en las
nuevas inversiones,
se dedica una
importante partida
de recursos, para la
atención a las
condiciones de
trabajo y vida de
las y los médicos,
enfermeros,
especialistas y
trabajadores del
sistema. También el
Estado realiza un
esfuerzo para
aumentar los
ingresos de los
trabajadores del
sector, y los
incluyen en los
programas de
estímulos materiales
y morales,
tales como la
construcción y
otorgamiento de
viviendas.
El programa de
formación
El futuro de la
salud pública cubana
sin dudas descansa
en el continuo
perfeccionamiento y
la capacitación. No
resulta ocioso
recordar que en 1959
solo existía una
sola Escuela de
Medicina y otra de
Odontología en la
Universidad de La
Habana, y un número
reducido de Escuelas
de Enfermería las
cuales no otorgaban
grado
universitario. El
egreso de los
estudiantes de la
escuela de medicina
no rebasaba los 500
médicos por año y
casi el 50 por
ciento de ellos
abandonaban el país
básicamente hacia
los Estados unidos.
No más de 30 de los
egresados
anualmente podían
hacer Residencia en
el Hospital
Universitario
Calixto García y en
el Hospital de las
Mercedes, hoy Dr.
Piti Fajardo. Una
alta proporción de
técnicos de la salud
se formaban por la
vía empírica,
trabajando en
centros de
radiología o
laboratorios sin
ninguna uniformidad
o calificación
teórica, y ni soñar
con la existencia de
las actuales
bibliotecas y
centros de
información médica
–hoy en red-, que
permitieran entonces
la actualización
continuada del
personal egresado
(3).
En estas casi cinco
décadas se ha creado
el Instituto
Superior de Ciencias
Básicas y
Preclínicas
“Victoria de Girón”,
y otros tres
institutos
–universidades- de
Ciencias Médicas, 22
Facultades de
Medicina y 20
filiales que abarcan
todas las provincias
del país, una
Escuela Nacional de
Salud Pública de
postgrado también
con sedes en casi
todas las
provincias, la
Escuela de Medicina
Latinoamericana en
la Ciudad de La
Habana, y la Escuela
de Medicina Caribeña
en Santiago de Cuba
(4). En el curso
2002-03 se inició en
Cuba la Licenciatura
en Tecnología de la
Salud con un nuevo
modelo pedagógico,
la cual junto a las
carreras de
Medicina,
Estomatología y
Licenciatura en
Enfermería, forma
parte de la
preparación
académica de nivel
superior que se
estudian en esa
rama, adscriptas a
las universidades de
Ciencias Médicas.
Junto médicos y
demás
especialistas, hay
conciencia de la
necesidad de
redoblar esfuerzos
en la preparación
del personal de
servicio, hasta que
alcancen los más
altos niveles.
El primer gran
aporte de la
Revolución en salud
pública, que
posibilitaría los
ambiciosos programas
educacionales
desarrollados en las
ciencias médicas en
más de cuatro
décadas, lo
constituyó la
introducción del
concepto de
universalización de
la docencia médica.
Por tal concepto se
pasó a integrar a
los estudiantes de
medicina y
enfermería durante
su proceso de
formación, a las
unidades
asistenciales
convertidas en
centros docentes, lo
que permitió
alcanzar la
masificación de los
programas de
formación de los
recursos humanos en
la esfera sanitaria.
Hoy acercar los
servicios médicos a
la población no
sería posible sin
estos programas, que
se han ido
perfeccionando con
un plan de estudios
enfocado a la
atención médica
primaria. Ello ha
hecho posible la
dispensarización de
acciones de salud a
casi la totalidad de
la población del
país.
La actual situación
y en particular la
disponibilidad de
médicos para cumplir
los ambiciosos
planes nacionales y
consolidar nuestro
aporte en otros
pueblos que precisen
de colaboración,
tenderá a resolverse
con las nuevas
hornadas de
profesionales que ya
cursan estudios en
las universidades
del país.
Actualmente en las
universidades
médicas y en 308
policlínicos
docentes, estudian
186 689 estudiantes
en especialidades de
medicina,
estomatología,
enfermería,
psicología y de
técnicos de la
Salud. También más
de 23 500 jóvenes
extranjeros se
preparan en nuestro
país, y como parte
de su formación
actúan en el sistema
de salud. Para el
2008 Cuba graduará
22 363 profesionales
de la salud, de
ellos 3 000 médicos,
cantidad que llegará
a 21 000 en los
próximos cinco años,
lo cual nos
consolidará como el
país con más médicos
per cápita en el
mundo. Tales
profesionales se
forman con una
concepción humanista
integral, por cuanto
el trabajador de la
salud, se asume como
un educador social.
Nuevos retos
La solución de los
problemas existentes
y la consolidación
de los logros
alcanzados no
bastan, si se trata
de garantizar el
continuo
perfeccionamiento y
dar respuestas a las
nuevas
circunstancias que
se presentan para la
sociedad cubana y su
contexto
internacional.
Precisamente para
ello el país se
propone avanzar en
nuevos retos de
salud. Para el 2015
aspira a equipararse
con los niveles de
mortalidad materna
de los países del
primer mundo, y
controlar los
factores de riesgo
que más afectan a la
salud de los
ciudadanos. Entre
las áreas
prioritarias figuran
los factores
relacionados con el
ambiente que
constituyen
problemas de salud,
las perspectivas
para la salud
ocupacional, las
enfermedades
trasmisibles o no,
las bucodentales, la
discapacidad, la
mitigación de los
impactos del tiempo
sobre la salud
humana, y los
grupos especiales,
en los que se sitúan
las edades
pediátricas, las
mujeres y los
adultos mayores.
El patrón de la
mortalidad en Cuba
es similar al de los
países
desarrollados. Se
sitúa en lo
fundamental en
enfermedades
crónicas no
transmisibles. Las
enfermedades del
corazón, los tumores
malignos, las
enfermedades
cerebrovasculares y
los accidentes,
representan casi las
dos terceras partes
de todas las
defunciones que se
producen. Además
merecen mencionarse
por su morbilidad la
diabetes mellitus,
la cirrosis
hepáticas, el asma y
la hipertensión
arterial. De las
nuevas inversiones
se benefician de
manera muy
particular los
enfermos de cáncer y
de afecciones
cardiacas,
que
constituyen las
primeras causas de
muerte en el país,
pero este esfuerzo
institucional no
basta.
Las enfermedades que
dan origen hoy a la
mortalidad en el
país, se encuentran
relacionadas con los
hábitos y estilos de
vida, donde se
resaltan riesgos
como la obesidad,
sedentarismo, hábito
de fumar, y el tipo
de dieta que se
consume. Aquí se
abre un frente de
lucha para el
abordaje de estos
problemas de salud,
el incremento de las
acciones
intersectoriales, en
las que deben
participar los
principales grupos
de especialistas e
instituciones, pero
donde es decisivo el
acompañamiento de la
población, e incluso
el enfrentamiento de
hábitos, conductas y
hasta prejuicios,
cuya solución
permita alcanzar
mejores resultados.
Las resistencias de
los varones a la
prueba rectal, para
detectar
tempranamente el
cáncer de próstata,
puede ser un ejemplo
significativo de
cómo las herencias
de la ideologías
retardarías del
machismo, ponen en
riego la salud de no
pocos cubanos.
El alto nivel
alcanzado en la
salud materno
infantil, agrega el
reto de sostener y
seguir mejorando
esos altos niveles,
especialmente en lo
relacionado con la
salud de los
adolescentes. La
iniciativa del “Club
de los 120 años”, en
tanto promoción y
filosofía de salud,
para que las
personas de todas
las edades se
propongan vivir 120
y más años'',
constituye un buen
camino para alcanzar
cambios en la
psicología y el modo
de vida de las
cubanas y cubanos.
En aras de llegar a
esa meta se potencia
la motivación de los
participantes, una
alimentación
nutritiva y sana, la
prevención de salud,
el ejercicio físico,
la cultura como
disfrute y
equilibrio, y la
integración de la
mujer y el hombre al
medio ambiente.
El sistema de salud
trabaja por crear
una plataforma que
permita incrementar
el intercambio entre
los especialistas, y
que contribuya a
potenciar proyectos
de
investigación-desarrollo,
y consolide la
posición de
vanguardia de la
medicina cubana.
Para ello resultará
decisivo el
perfeccionamiento
avanzado de
informatización y la
máxima
interconectividad
entre los diferentes
institutos de
investigación,
universidades y
unidades
hospitalarias, para
crear de manera
progresiva bases de
conocimiento que
faciliten la toma de
decisiones
administrativas,
científicas,
productivas,
docentes y clínicas.
La propia extensión,
cobertura y acceso
universales del
sistema cubano,
resultan un reto en
términos de
sostenibilidad
económica,
eficiencia,
efectividad y
calidad de los
servicios (5). La
estrategia sanitaria
definida por el país
para los próximos
años, identifica los
problemas que el
sistema tiene y los
nuevos retos, como
áreas priorizadas de
trabajo y refuerza
la necesidad de
continuar
fortaleciendo la
descentralización,
las acciones
promocionales y
preventivas, la
participación
comunitaria y el
enfoque
intersectorial en
las acciones de
salud, en el marco
del desarrollo
social sostenible
del modelo social
cubano.
Debido a las
limitaciones de
recursos que tiene
un país como el
nuestro y el alto
costo que
representan para la
sociedad los
servicios de salud,
se hace necesario
introducir las
herramientas de la
evaluación económica
aplicadas a la
salud,
con el
objetivo de evaluar
no solo la
efectividad de las
nuevas tecnologías y
servicios, sino
también su
eficiencia (6). La
denuncia de las
soluciones
tecnocráticas,
mercantilistas e
individualistas del
capitalismo y el
neoliberalismo, no
significa que la
medicina socialista,
renuncia a
cualificar sus
procesos desde la
más minuciosa
contabilidad y la
asociación entre su
efectividad y su
costo, sin renunciar
a un enfoque social.
También debe
trabajar el sistema
con un enfoque
intersectorial en la
administración de la
salud, en beneficio
del
perfeccionamiento
continúo del sistema
sanitario y de su
integración al
conjunto de las
acciones estatales,
gubernamentales,
ministeriales y
sociales, que deben
garantizar
soluciones
colectivas, en el
objetivo de dar cada
día más seguridad,
más bienestar y
felicidad al pueblo
cubano.
La solución de los
problemas
relacionados con la
calidad del aire, la
contaminación de las
aguas y el manejo de
los desechos, son
también retos de
presente y futuro
que asume la salud y
la calidad de la
vida cubana. En
urbes como la Ciudad
de La Habana se
aprecian resultados
En los primeros
cinco años de esta
década la carga
contaminante en la
capital cubana se ha
reducido a un ritmo
promedio del 3 por
ciento anual,
mientras aumentó el
índice de
reforestación y el
suministro de agua
potable cubre el
99,1 por ciento de
su población total.
Pero aún este
movimiento sobre el
estado del medio
ambiente, no ha
alcanzado en otras
ciudades del país la
coordinación
institucional y el
apoyo de masas que
su despliegue
precisa. Para ello
la educación
ambiental jugará en
los próximos años un
papel muy
importante.
El aporte de la
salud cubana a la
vida y la felicidad
de otros pueblos del
mundo se consolidará
en el futuro
inmediato y mediato.
Como expresión de
los principios de
solidaridad, en la
esfera internacional
se desarrolla el
Programa Integral de
Salud, que brinda
asistencia médica a
18 países de América
Latina, Asia y
África. En total la
mayor de las
Antillas tiene 36
mil trabajadores
sanitarios en 60
países. En estos
países los médicos
cubanos realizaron
millones de
consultas,
atendieron partos,
operaron y vacunaron
a los niños, y han
reducido los
indicadores básicos
de salud como la
mortalidad infantil
y materna, con todo
ello crearon
entornos más
saludables. Solo en
Venezuela desde el
2003 hasta la fecha,
los profesionales de
la salud cubanos han
salvado 57 mil vidas
mediante la “Misión
Barrio Adentro”. A
su vez en la Escuela
Latinoamericana de
Medicina de la
Habana, y en
institutos y
facultades dentro y
fuera país, los
especialistas
cubanos contribuyen
a la formación de 49
mil nuevos galenos
para más de cien
países.
La iniciativa de
Cuba a través de la
Operación Milagro
-en cooperación con
Venezuela-, ha
beneficiado a un
millón de personas
procedentes de 31
países pobres. Estos
enfermos que en su
inmensa mayoría
carecían de
recursos,
recuperaron la vista
al ser gratuitamente
tratados e
intervenidos
quirúrgicamente por
médicos cubanos. El
plan, puesto en
marcha en julio del
2004, incluyó la
donación por parte
de nuestra nación de
37 centros de
cirugía
oftalmológica a ocho
países. Y al
finalizar el pasado
año 2007 se trabaja
en la instalación de
otros siete centros.
La experiencia a su
vez, ha servido de
modelo para que la
Organización
Panamericana de la
Salud (OPS) lance un
Programa de
Prevención y
Eliminación de la
Ceguera en el
continente
Americano.
Hoy en el contexto
de la Alternativa
Bolivariana para las
Américas (ALBA), los
médicos y técnicos
cubanos, con el
apoyo de equipos y
la tecnología
oftalmológica más
avanzada, crean
capacidades para
operar anualmente a
cerca de un millón
de pacientes. De
acuerdo con
estadísticas de
organismos
internacionales,
alrededor de 50
millones de personas
son ciegas en el
mundo, un millón y
medio de ellas
menores de 16 años.
La Organización
Mundial de la Salud
(OMS) informó
recientemente que en
América Latina unos
cinco millones de
niños, jóvenes y
adultos necesitan
operaciones
oftalmológicas
diversas, mientras
en el Caribe la
cifra se eleva a
medio millón. La
Revolución Cubana
ambiciona ser útil a
todos esos seres
humanos necesitados
de tratamientos y
curas.
Las vacunas cubanas
desarrolladas y
pensadas para los
problemas que azotan
a los pueblos el
llamado Tercer
Mundo, abren otro
amplio frente de
colaboración. Por
eso los científicos
cubanos trabajen
arduamente por una
vacuna contra la
malaria, una
enfermedad que no
existe en el país.
Las transnacionales
no gastan dinero en
tales estudios, pues
esas son medicinas
de pobres, no
existiría nunca el
mercado con
capacidad para
revertir y
multiplicar los
costos de la
investigación-desarrollo-producción.
Las pandemias como
el SIDA no solo
precisan de vacunas,
sino de nuevas
batallas humanistas
por crear los
entornos de salud y
educación, capaces
de erradicar las
causas sociales y
culturales que están
en la base del
crecimiento de las
enfermedades.
Como lo realiza con
su personal de
médicos,
especialistas y
trabajadores, el
sistema de salud
cubano, se propone
también dar su
contribución a la
continua
capacitación y
perfeccionamiento de
los recursos humanos
que ha formado para
América Latina y el
mundo.
¿Se trata solo de
salud?
En las naciones
capitalistas la
salud es sinónimo de
propiedad privada,
mercantilización y
lucro. Se hace
marketing para
vender a los
médicos, las
consultas y los
fármacos. Hay que
pagar el seguro
social, la visita al
médico, el
diagnóstico y los
tratamientos, el
acceso y la atención
hospitalaria. El
paciente se
convierte en cliente
de un sistema que
cobra por vender
salud, y da a cada
cual según pague.
Las gratuidades de
la salud pública en
algunos de los
países capitalistas
más desarrollados,
han sido
sistemáticamente
barridas tras el
asalto neoliberal al
llamado “Estado de
bienestar”. Hoy
donde han
sobrevivido los
servicios públicos,
se mantienen
reducidos,
desatendidos y en
constante
cuestionamiento. El
sistema médico
cubano representa un
vuelco a toda esta
realidad
contemporánea. Es de
alcance universal,
gratuito y accesible
en todo el
archipiélago y
brinda también su
ayuda desinteresada
a todo aquel país
que lo necesite.
Aún con sus
limitaciones e
insuficiencias, los
logros y cobertura
del sistema nacional
de salud cubano,
superan todo lo que
se conoce como
atención pública en
el planeta. Y esta
realidad no nace de
un milagro. Si de
una situación
revolucionaria, de
la implementación de
la política
revolucionaria, y la
realización de la
ideología de la
Revolución Cubana.
Tienen en su base -y
dinamiza- las
fortalezas de una
economía nacional y
sociedad
socialistas. Y es
manifestación y
posibilidad de
perfeccionamiento y
desarrollo de esa
economía y su
sociedad.
Todas las conquistas
de la salud pública
cubana, se han
realizado frente a
la continuada
política de bloqueo
por parte de los
Estados Unidos. Su
triunfo entonces no
escapa de la
dialéctica del
enfrentamiento de la
nación cubana contra
el principal
antagonista de su
libertad e
independencia.
El sistema de la
salud pública en
Cuba es expresión de
un derecho humano
que trasciende la
letra del Pacto
internacional, para
avanzar hacia
niveles de
realización
humanista aún no
alcanzados por la
mayoría de los
pueblos que habitan
el planeta, incluso
posee expresiones de
excelencia y
privilegio para toda
su población, que no
se alcanzan en
países ricos del
mundo Occidental.
Vivir en Cuba es no
correr riesgo de ser
infectado por 13
enfermedades, tener
una rápida y
eficiente respuesta
ante un infarto te
encuentres en la
ciudad o el campo,
contar con ocho de
los diez más
importantes
productos
biotecnológicos de
salud que se
fabrican en el
mundo… Es un amplio
espectro de
servicios y
posibilidades,
beneficios y
contextos saludables
y también más.
La salud en Cuba es
un proyecto y una
realización
anticapitalista, de
desarrollo de la
propiedad social, de
creación de
relaciones e
idealidad
socialistas. Resulta
de un sistema de
relaciones sociales
humanistas, de la
trascendente
dialéctica
salud-enfermedad,
vida-muerte y su
solución progresiva;
relaciones de
conocimiento,
ciencia, tecnología
y producción,
relaciones
pedagógicas,
relaciones
culturales,
ideológicas y
sociomorales.
Relaciones de
desenajenación
abiertas a todo el
conjunto de la
sociedad civil, en
desarrollo y
reproducción, en
lucha emancipadora
por la creación de
una socialidad
superior.
Precisamente por eso
el trabajador de la
salud es ante todo
un educador social,
y cada acto de
salud, es
esencialmente un
acto de
emancipación.
La salud en Cuba
manifiesta de manera
muy nítida la
esencia y función de
un Estado
revolucionario, en
tanto es expresión
de múltiples formas
de recuperación de
la política por la
sociedad civil. La
universalidad,
gratuidad y
accesibilidad del
sistema de salud
expresa el
democratismo
superior de la
sociedad
revolucionaria. Es
un hecho que
trasciende los
marcos estatales
para abrir causes al
protagonismo
popular, a la acción
de los médicos y
demás especialistas,
de los ciudadanos y
ciudadanas, de sus
familias y
organizaciones, para
comprometerse todos
con el proyecto de
salud y ética de
vida de la
Revolución. Así se
estimula la
evaluación
autocrítica, la
persuasión y el
desarrollo de los
sujetos implicados.
Resulta entonces el
hecho de salud,
contenido y
manifestación de un
proceso resolutivo y
participativo, que
trasciende las
estrechas fronteras
formales del
liberalismo burgués
y su llamada
democracia
representativa, para
abrir causes a la
dialéctica de
expresión de la
democracia
socialista.
El sistema de salud
en Cuba demuestra
que esos entornos
de salud y
educación, decisivos
para salvar la vida
y la felicidad de
millones de
latinoamericanos,
africanos,
asiáticos, y también
de europeos y
norteamericanos,
pasan por la
erradicación de la
pobreza, por el
diseño y la
construcción de
proyectos de
desarrollo humano,
de protección y
despliegue del ser
en su naturaleza, en
su entorno social,
biológico y
geoambiental.
La salud en Cuba en
tanto conquista
heroicamente
defendida en las más
difíciles
circunstancias por
el pueblo y la
dirección
revolucionaria, hoy
en pleno despliegue
de sus programas
humanistas;
constituye un modelo
de socialismo real
–no tengamos
objeciones al
término porque aquí
si hablamos de
hechos, cantidades y
cualidades
inobjetables-, en el
Siglo XXI.
Notas
1.
República de Cuba.
Ministerio de Salud
Publica. Información
en el Programa
Televisivo “Mesa
Redonda”, La Habana,
5 de diciembre del
2007; Raisa Pagés y
Lourdes Pérez
Navarro:
Nuevas
tecnologías en la
Salud deben
acompañarse de
sensibilidad y
ética, Granma, 6 de
diciembre del 2007.
2.
Ident. Ant.
3.
Rosa M Duran García
y Roberto E. Capote:
Historia del dengue
en Cuba, La Habana,
Noviembre del 2003,
http://www.uvs.sld.cu/humanidades
4.
Gregorio Delgado
García: Desarrollo
histórico de la
enseñanza médica
superior en Cuba
desde sus orígenes
hasta nuestros días,
http://www.uvs.sld.cu/humanidades.
5.
Julio Suárez
Jiménez:
El sistema de salud
en Cuba. Desafíos
hacia el año 2000,
Revista Cubana Salud
Pública v.23 n.1-2 Ciudad
de La Habana ene.-dic,
1997
6.
Alberto Baly Gil y
otros: La economía
de la salud, la
eficiencia y el
costo de
oportunidad, Revista
Cubana Medicina
General Integral,
v.17, n.4, Ciudad
de La
Habana jul.-ago. 2001 |