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Trabajo completo:
Felipe de J. Pérez
Cruz
Defiendo el criterio
de que Cuba
socialista es sin
duda un país de
privilegio. Y pienso
que tal concepto no
puede entenderse
como categoría
propagandística.
Este criterio es el
que ha guiado la
primera entrega de
este trabajo. Tanto
en esa como en la
que hoy ponemos a
disposición del
lector, realizamos
un balance de los
logros del
socialismo en Cuba,
en tanto constituyen
resultado y
condición de
cualquier evaluación
seria sobre la
Revolución Cubana,
su pasado, presente
y futuro.
Un tema que parece
muy socorrido es el
de la salud pública.
Salvo nuestros más
acérrimos enemigos,
se reconoce que la
Revolución Cubana en
el rubro de la salud
tiene resultados.
Sin embargo en este,
como con en otros
asuntos cubanos, es
frecuente que se
manifieste un
sustantivo
reduccionismo. Tras
cifras o menciones
circunscritas a una
u otra
especificidad,
muchas veces no
queda
suficientemente
explícito el
conjunto de la obra
humana.
Predomina en buena
parte de los
enfoques sobre los
sistemas de salud
-como resultante de
la hegemonía
ideológica y
política
neoliberal-, un
concepto de servicio
de salud, que
enajena su
naturaleza social y
humanista, para
reducirla a lo
tecnológico-
mercantil.
Evidentemente desde
tal paradigma solo
es posible, a lo
sumo, asomarse en
Cuba a la
consideración de un
Estado benefactor.
No puede entenderse
que si de salud se
trata el Estado
revolucionario
cubano es
organización y
voluntad de las
masas en revolución,
es tránsito que
adelanta la sociedad
humana. Es
socialismo.
En general los
valores socialistas
en tanto alternativa
económico social y
cultural de
desarrollo humano,
no están
suficientemente
asumidos y mucho
menos publicitados,
cuando de hablar de
la salud cubana se
trata. Resultar por
tanto de interés
acercarnos a esa
totalidad humana que
se expresa en el
sistema de salud
cubano, a su
naturaleza,
funciones y
resultados.
Frente a millones
que carecen de salud
Vivimos en un mundo
con
766 millones de
personas sin
servicios de salud,
158 millones de
niños que sufren de
desnutrición y
10 millones que
mueren anualmente,
en su mayoría por
enfermedades
prevenibles. Para
507 millones de
personas solo existe
una esperanza de
vida de 40 años de
edad
(1).
Y puede afirmarse
que
ninguno de esos
problemas existen en
Cuba.
En la etapa
prerrevolucionaria,
la atención médica y
hospitalaria en Cuba
difería muy poco de
lo que actualmente
ocurre en el mundo.
Se caracterizaba por
el predominio de
servicios de
carácter privado y
mutualista, frente a
una reducida y pobre
oferta pública. Esta
modalidad en los
servicios de salud
impedía el acceso a
las personas de más
bajos ingresos, las
que contaban como
única opción con las
Casas de Socorro,
que atendían
principalmente los
casos de urgencia.
Las instalaciones y
el personal médico
radicaban
fundamentalmente en
la capital del país,
donde se concentraba
el 65% de los
médicos y el 62% de
las camas
existentes. En 1958
en Cuba existían 94
hospitales, tres de
ellos pediátricos,
diez gineco-obstétricos,
y no existían
hospitales clínico
quirúrgicos. En
estos centros
existían unas 28500
camas, casi siempre
vinculadas a la
politiquería y al
tráfico de favores.
Los hospitales,
además eran focos de
desorden, corrupción
y desprecio por la
vida humana, tal
como puede
apreciarse si solo
se siguen las
crónicas en la
prensa de la época.
Llegó el momento en
que el presupuesto
de manutención y
medicinas de un
enfermo
hospitalizado era de
apenas 10 centavos.
En las zonas
rurales,
prácticamente no
existía atención
médica y se contaba
con un solo hospital
rural (2).
En medio de la
desatención, la
corrupción y la
mercantilización de
la profesión,
imperantes en la
neocolonia cubana,
no dejaron de
destacarse médicos,
enfermeras y
técnicos, que
enfrentaron la
situación existente
y dedicaron su
calificada
inteligencia y
esmero para con
nuestro pueblo.
Estos profesionales
eran portadores de
una tradición
progresista y
libertaria que venía
desde finales del
Siglo XVIII,
imbricada en los
primeros proyectos
nacionalistas e
independentistas,
que levantaron el
criterio de que la
ciencia, debía de ir
acompañada por la
ética patriótica. En
las nuevas
realidades de
mediados del pasado
siglo dieron su
aporte al proceso
nacional liberador,
que tuvo su más alta
expresión en los
servicios médicos
del Ejército
Rebelde. Tras el
triunfo de enero de
1959 constituyeron
el núcleo de
despegue del nuevo
sistema de salud
revolucionario, y
resistieron la
masiva operación de
robo de fuerza
calificada que
desarrolló el
gobierno de los
Estados Unidos para
dejar al país sin
médicos y
especialistas de
educación superior.
Las revolucionarias
acciones emprendidas
por estos pioneros
en el desarrollo de
la red asistencial,
y en la formación de
nuevos galenos,
permitieron la
rápida
transformación de la
situación existente
y el nacimiento del
Sistema Nacional de
Salud Único.
La garantía de
atención médica
gratuita a toda la
población cubana
–aún en los lugares
más apartados-, se
convirtió desde los
primeros momentos
del triunfo de la
Revolución en uno de
los paradigmas
sociales
fundamentales. Hoy
toda
la población goza de
atención médica
primaria permanente
y remisión a
servicios gratuitos
de alta tecnología.
El sistema creado
comenzó a realizar
importantes reformas
a partir de los años
60, como parte
fundamental de las
transformaciones del
período
revolucionario y en
respuesta al respeto
más absoluto de uno
de los derechos
humanos
fundamentales de
todo ciudadano. El
país realizó un gran
esfuerzo por ampliar
y modernizar la red
de servicios
hospitalarios, lo
que implicó mejorar
coberturas,
accesibilidad,
capacidad, confort e
incorporar las más
novedosas
tecnologías. En el
año 2000 existían
270 hospitales, 25
de ellos
pediátricos, 31
gineco-obstétricos,
y 36 hospitales
clínico quirúrgicos.
Estos centros
contaban con una
capacidad de 58 713
camas (3).
Cuba es el país con
más médicos en el
mundo en proporción
a sus habitantes:
591 doctores por
cada 100 000
personas. A ello se
suma la formación de
más de 80 mil
jóvenes como
tecnólogos de la
salud, de nivel
medio y superior.
Este personal
altamente calificado
cubre 21 perfiles
profesionales.
El sistema de salud
cubano tiene muchas
características
nuevas y únicas.
Refleja a la
sociedad socialista
cubana como un todo.
El sistema es
subsidiado por el
Estado y se basa en
las necesidades de
la población y no en
las relaciones de
solvencia
financiera. La
atención médica y
dental es un derecho
constitucional (4)
y los ciudadanos no
solo reciben
gratuitamente los
beneficios del
sistema, tampoco se
les cobra ninguna
contribución
impositiva deducida
de sus salarios o
ingresos. Los
medicamentos en
nuestro país tienen
la mitad del precio
que tenían hace 44
años, porque se
rebajaron entonces a
la mitad, y hoy se
mantienen los
precios de aquellos
productos genéricos.
Novedosa es también
la filosofía de la
salud en que se basa
el sistema cubano.
Parte del visionario
legado del Héroe
Nacional José Martí,
quien certeramente
definió que: “Mejor
es evitar la
enfermedad que
curarla. La medicina
verdadera es la que
precave… La higiene
es la verdadera
medicina”. (5).
Criterios que fueron
asumidos y
desarrollados con el
enfoque social de la
medicina de Ernesto
Che Guevara:
“ciencia que sirva
para prevenir las
enfermedades, que
sirva para orientar
a todo el público
hacia sus deberes
médicos” (6).
Sobre la base de los
presupuestos
filosóficos y
políticos de la
Revolución Cubana,
la estrategia de
salud se elabora a
largo plazo y se
dirige hacia toda la
población, no solo a
los enfermos. Para
ello se labora en
una amplia
prevención
organizada y en la
activa participación
de las personas
dentro de la
comunidad en los
programas de salud.
(7). El
comportamiento del
sistema de salud en
Cuba se caracteriza
por su
homogeneidad, pues
no hay diferencias
significativas entre
los distintos
sectores de la
sociedad, entre el
acceso en el campo y
la ciudad, debido a
los principios de
equidad y justicia
social aplicados en
la extensión y
desarrollo de los
servicios de salud.
En década del
ochenta en el centro
del programa de
salud cubano se
orienta hacia el
novedoso sistema el
médico de la familia
y el equipo de
especialistas del
policlínico, los
cuales atienden a la
comunidad. Este
brinda la atención
primaria de la salud
y los servicios
dentro del punto de
entrada en el
sistema de salud. El
sistema está
organizado en 381
áreas de salud con
una cobertura que
alcanza a todos sus
pobladores.
La atención primaria
de salud, comprende
un conjunto de
procederes y
servicios de
promoción,
prevención, curación
y rehabilitación,
así como la
protección de grupos
poblacionales
específicos y el
abordaje de
problemas de salud
con tecnologías
apropiadas de este
nivel, dirigido a
cada persona, sus
familias, la
comunidad y el medio
ambiente. Tal
atención primaria se
relaciona
estrechamente con la
atención médica
secundaria
especializada y con
la terciaria
altamente
especializada en los
policlínicos y los
hospitales, donde
las avanzadas
mediciones de
diagnóstico se
llevan a cabo junto
con los complicados
tratamientos
quirúrgicos y
médicos.
Antes de
precipitarse la
crisis económica de
los años noventa,
más del 99,1 % de la
población cubana
llegó a estar
cubierta, y
plenamente
satisfecha con un
médico y enfermera
de la familia que
atendían alrededor
de 120 familias – de
600 hasta 800
personas-, desde la
infancia hasta la
ancianidad. El
médico de la familia
ha sido uno de los
programas de
maravilla de la
Revolución
Cubana. Las personas
recibían los
cuidados del médico
tanto en su
consultorio, como en
visitas a las casas.
Este programa llegó
a funcionar como un
verdadero médico
personal, que
lograba
dispensarizar a
todos los vecinos de
su área, y
constantemente
estaba disponible
para apoyar a sus
pacientes, dar un
consejo de salud y
orientar a sus
conciudadanos. En la
estrategia nacional
se aspiraba que para
1996 toda Cuba
estuviera cubierta
programa (8).
Los impactos del
sistema nacional de
salud
Entre los mayores
impactos del sistema
nacional de salud
está la excepcional
situación
higiénico-epidemiológica.
El Programa Nacional
de Inmunización
protege a la
población contra 13
enfermedades
infecto-contagiosas.
Al Triunfo de la
Revolución, el 14.2
por ciento de la
mortalidad general
correspondía a las
enfermedades
infecciosas. Hoy la
proporción de
defunciones por
infecciones y
parasitarias se ha
reducido al 0.8 por
ciento del total.
El país erradicó
dolencias como la
poliomelitis,
tétanos neonatal,
difteria,
parotiditis, meningo
encefalitis
postparotiditis,
sarampión, tos
ferina y síndrome de
rubéola congénita. A
su vez y no
constituyen
problemas de salud
pública debido a
tasas muy reducidas,
el tétanos, h.
influenzae tipo B,
m. meningococcica, y
hepatitis B en
mayores de 20 años.
La tuberculosis que
fue un serio
problema de salud en
Cuba antes del 1959,
hoy es exitosamente
controlada. Hemos
alcanzado cifras muy
bajas de morbilidad
y mortalidad,
mientras a nivel
internacional esta
grave enfermedad
pulmonar ha vuelto a
manifestarse con
fuerza, incluso en
algunos países del
llamado mundo
desarrollado. Cuba
además, está entre
los tres países de
América Latina,
donde la enfermedad
del dengue no es
endémica.
Otros logros del
sistema están en el
incremento del parto
institucional,
reducción de la
mortalidad infantil,
disminución del bajo
peso al nacer e
incremento de la
esperanza de vida y
la reducción de los
egresos
hospitalarios en
todas las
provincias. Dado el
concepto de atención
preventiva existen
numerosos programas
de estudios y
pesquisaje que
tienen un carácter
masivo y movilizan
importantes recursos
materiales y
humanos, con el
apoyo de las
organizaciones
sociales de las
comunidades.
La salud pública
cubana ha priorizado
a los grupos
poblacionales de
riesgo, en
particular a la
mujer y los niños.
Cuba ocupa el primer
lugar en indicadores
favorables de
mortalidad infantil
en menores de un año
y menores de cinco
años en América
Latina y buena parte
del mundo. Durante
los dos últimos años
se ha alcanzado la
tasa de mortalidad
infantil más baja de
la historia, con 5.3
por mil nacidos
vivos. Según
estadísticas
recogidas en el
Estado Mundial de la
Infancia 2007 que
publica UNICEF,
globalmente la tasa
mundial es de 52 y
la de América Latina
de 26. La de África
occidental es de
108.
Cuba además
redujo la mortalidad
infantil por
cardiopatías
congénitas de 3,5
por mil recién
nacidos vivos, en
1980, a 0,5, en el
año 2005, gracias al
Programa Nacional de
Atención al Niño
Cardiópata.
Estos resultados de
la mortalidad
infantil expresan
otros tantos
beneficios que se
garantizan a las
cubanas. A cada
mujer durante el
embarazo, se le
realizan no menos de
17 consultas y 30
exámenes de
diagnóstico para
evitar que sus hijos
padezcan
enfermedades graves
o malformaciones
congénitas, con lo
que se logra que
disfruten de buena
salud. A cada niño
que nace no solo le
vacuna contra las
13 enfermedades
erradicadas en el
archipiélago, se le
aplican además
pruebas para
detectar otras seis
enfermedades, un
derecho al que solo
tienen acceso
algunas personas muy
ricas, en los países
más desarrollados
del planeta. La
esperanza de vida al
nacer es de 76,8
años y se espera que
en el próximo
quinquenio llegue a
80 años.
El desarrollo
tecnocientífico en
la atención de salud
realiza maravillas,
incluso dentro de
las posibilidades de
los países de más
alto nivel mundial.
En Cuba ya se
acumula una
destacada
experiencia en el
empleo de las
técnicas más
avanzadas a escala
mundial, entre
ellas: la
trasplantología, la
fertilización in
vitro, lázer en
cirugía, oxigenación
hiperbárica,
litotricia
extracorpórea,
resonancia magnética
nuclear, angiografía
por sustracción
digital, ingeniería
genética, técnicas
inmunológicas y
electroanalgesia.
Otro gran espacio de
desarrollo lo
constituyeron las
unidades de terapia
intensiva
pediátricas, que
existen en las 14
provincias y el
municipio especial
Isla de la Juventud;
los cardiocentros, y
el Centro de
Microcirugía Ocular
en Serie anexo al
Hospital
Oftalmológico "Ramón
Pando Ferrer", que
fue el primero en
América, inaugurado
en abril de 1988
(9).
Existe una amplia
red de instituciones
creadas por la
Revolución que son a
su vez centros de
investigación y
docencia, como los
hospitales
Clínico-Quirúrgico
"Hermanos Ameijeiras"
y el Centro de
Investigaciones
Médico-Quirúrgicas (CIMEQ).
También está la
labor especializada
de institutos como
el de Cardiología y
Cirugía
Cardiovascular;
Endocrinología;
Nutrición e Higiene
de los Alimentos;
Medicina del
Trabajo; Medicina
Tropical "Pedro
Kourí"; Nefrología;
Neurología y
Neurocirugía;
Oncología y
Radiobilogía;
Hematología;
Gastroenterología;
Angiología y el
Centro Nacional de
Investigaciones
Científicas (CENIC).
El fortalecimiento
de complejo de
ciencia- desarrollo,
se protegió de
manera muy
significativa
durante el período
especial. No
obstante los rigores
del momento, en
octubre de 1993 se
inauguraron las
nuevas instalaciones
del Instituto de
Medicina Tropical
"Pedro Kourí", que
lo convierten con su
moderna tecnología,
en uno de los más
importantes de
América Latina y el
mundo para la
investigación y
tratamiento de las
enfermedades
tropicales.
En particular la
biotecnología ha
realizado decisivos
impactos en el
sistema de salud, y
está en la base del
programa nacional de
medicamentos. En
medio del período
especial comenzó
este programa con la
creación del Centro
de Ingeniería
Genética y
Biotecnología, el
Centro de
Inmunoensayo y el
Centro Nacional de
Biopreparados (BIOCEM).
Entre 1992 y el
2002 se introdujeron
en el país 333
medicamentos de
factura nacional.
Desde los llamados
retrovirales para la
terapia de pacientes
con SIDA. hasta
antibióticos de
tercera generación,
cardiovasculares y
vasodilatadores.
Una moderna planta
de citostáticos
garantiza los
principales sueros
necesarios en el
tratamiento de los
enfermos de cáncer.
De los diez
productos
biotecnológicos más
vendidos en el
mundo, ocho se hacen
en nuestros
laboratorios.
Gracias al
desarrollo de la
tecnología SUMA por
el Centro de
Inmunoensayo, el
país ha impulsado
importantes
programas de
pesquisaje masivo en
favor del bienestar
del pueblo. Esta
tecnología posee 27
estuches de
diagnóstico para 15
patologías
diferentes.
Entre las líneas de
investigación en
salud figura también
la búsqueda de
nuevas tecnologías,
tratamientos,
instrumentos y
procedimientos para
evaluar la salud
ocupacional
lideradas por el
Instituto Nacional
de Salud de los
Trabajadores (INSAT).
También hay un
trabajo sostenido de
investigación en las
líneas de educación
para la salud,
educación sexual y
profilaxis social. A
tal entorno de
ciencia se
incorporan las
disciplinas
sociales, entre
otras el aporte de
la Psicología,
Sociología,
Antropología,
Historia.
La
Red Telemática de la
Salud INFOMED une
todas las unidades y
trabajadores del
sistema sanitario
nacional. Con un
amplio uso de las
Tecnologías de la
Informática y las
Comunicaciones
(TIC), se obtienen
en estos momentos
resultados de alto
impacto en las
biotecnologías como
terapias antivirales
contra el VIH SIDA,
y una vacuna
pentavalente
pediátrica. Cuba es
el segundo país en
el mundo que logra
un producto
semejante, solo
antecedido por
Francia.
Desde los aportes
de ciencia y
tecnología se han
montado un grupo de
programas de
atención de primer
nivel para
garantizar la salud
de la población.
Entre ellos vale
destacar los
programas para
prevención,
diagnóstico y
tratamiento del
cáncer, atención a
las personas con
insuficiencia renal,
los cardiocentros,
el diagnóstico
precoz de las
afecciones
congénitas,
prenatales, de
sangre y
hemoderivados y
otros. Los
centros
oftalmológicos
operan de la vista a
más de 50 mil
cubanos cada año y
atienden 27 tipos de
enfermedades.
Ya son 113 los niños
que han recibido un
implante coclear; de
ellos 101 escuchan y
hablan.
Cuba salva entre 200
y 400 vidas por año
con el empleo de la
estreptoquinasa
recombinante, un
producto del Centro
de Ingeniería
Genética y
Biotecnología (CIGB)
que posee probada
efectividad en
pacientes con
infarto agudo del
miocardio. El
tratamiento se
extiende a los cerca
de 500 policlínicos
que brindan
servicios en todas
las provincias, con
el objetivo de
acercarlo a la
población, reducir
el tiempo de
aplicación, mantener
la tendencia
decreciente de la
mortalidad y casi
duplicar la cifra de
los asistidos con
este medicamento.
Hasta la fecha más
de 35 000 pacientes
han sido tratados
con este
medicamento.
El enfoque humanista
de la sociedad
socialista y la
atención
diferenciada que hay
que brindarle a los
grupos poblacionales
que más lo necesitan
es una prioridad de
la Revolución. La
disminución del
índice de natalidad
y el incremento de
las expectativas de
vida han conducido a
un envejecimiento
acelerado de la
población con un
14.3 por ciento de
la población mayor
de 60 años. Ya en el
2002, Cuba contaba
con más de dos mil
centenarios,
reportándose como el
de mayor edad una
persona de 123 años.
Para esta población
se ha dirigido un
plan de acción y
atención
diferenciada con el
propósito de cubrir
sus necesidades
biológicas,
psicológicas y
sociales, y elevar
la calidad de la
vida. Para ello se
conformó el programa
integral del adulto
mayor, con un
enfoque comunitario
e institucional, el
mismo se acompaña
del desarrollo de la
Geriatría y
Gerontología y así
estudiar mejor los
aspectos del
envejecimiento de
las personas y sus
requerimientos en
nuestro medio
social.
El programa prioriza
el perfeccionamiento
del trabajo en la
atención primaria, y
promueve los
círculos de abuelos
y otras alternativas
no institucionales
con la participación
comunitaria. Para
atender a los
ancianos hay 471
equipos de atención
y más de 14 500
círculos de abuelos
en todo el país. Más
de 400 000 personas
mayores participan
en actividades
físicas y sociales
en los círculos de
abuelos. Toda la
población mayor de
60 años será
protegida con la
vacuna contra la
influenza. También
esta vacuna se
extenderá a
pacientes
fibroquísticos y con
Insuficiencia renal
crónica, a
ciudadanos con
VIH/SIDA y a
trabajadores
avícolas.
El sistema nacional
de salud cubano no
tendría los altos
resultados que
muestra, si no
contara con la
cooperación del más
amplio espectro de
la sociedad civil
cubana. El sistema
de organizaciones
políticas y sociales
y numerosas ONGs
están estrechamente
vinculadas a los
programas de salud.
Un ejemplo
significativo es el
que realizan la
Federación de
Mujeres Cubanas (FMC)
y los Comités de
Defensa de la
Revolución (CDR) en
cada barrio y
comunidad del país,
a favor de una
cultura de la
prevención y la
salud, de campañas
de vacunación,
fumigación y
saneamiento. Los CDR
aportan cada año
alrededor de medio
millón de donaciones
voluntarias de
sangre. La
Organización Mundial
de la Salud (OMS)
tiene como indicador
para los países
desarrollados una
donación por cada 20
habitantes, y el
promedio actual de
Cuba es de una por
cada 19.
La atención al
VIH-SIDA
El enfoque humanista
y la atención
diferenciada que se
brinda a quien más
lo necesitan expresa
de manera muy
específica en la
atención a la
pandemia del SIDA.
La estrategia
nacional de lucha
contra el SIDA,
puesta en práctica
desde 1986, cuando
se detectó el primer
caso de contagio en
el archipiélago,
constituye un
notable ejemplo del
privilegio de vivir
en Cuba.
La prevalencia por
SIDA en el
archipiélago cubano
de 15 a 49 años es
de 0.09 por ciento,
a pesar de un
pesquisaje activo de
más de un millón y
medio de casos cada
año y de prolongar
la vida de los
enfermos con
atención adecuada.
En las edades de 15
a 24 años la
enfermedad solo se
manifiesta en el
0,05 por ciento de
la población, cifra
esta que es la más
baja de toda la
América, y una de
las más bajas del
mundo.
En Cuba se garantiza
el acceso a sangre
segura certificando
el 100 % de las más
de 600 mil
donaciones
voluntarias anuales
y solo 13 casos han
adquirido la
infección por esta
vía. Se implementó
la prevención de la
transmisión
perinatal (madre a
hijo) garantizando
pruebas voluntarias
a las mas de 170 mil
embarazadas por año
y tratamiento
antirretroviral y
demás medidas
recomendadas
internacionalmente
-por ONUSIDA- a las
positivas, con solo
8 casos infectados
por esta vía. Desde
el primer caso hasta
octubre de 2007, se
han detectaron en el
país un total de
9.039 personas
contagiadas con el
VIH/SIDA, de las
cuales han enfermado
3.427.
En la actualidad,
7.379 personas viven
con el VIH en el
país (10).
El país garantiza
una creciente
calidad de vida a
los enfermos. A
través de un
programa de atención
integral para
personas que viven
con el VIH/SIDA se
logra la
capacitación,
seguridad social y
laboral, asistencia
médica
especializada. A
partir del 2001 el
país implementó el
tratamiento
antirretroviral con
acceso universal
totalmente gratuito,
que incluye el
tratamiento de
enfermedades
oportunistas,
también gratuito
para el cien por
ciento de los
enfermos. Hay que
considerar
adicionalmente que
el SIDA genera un
costo alto no solo
en medicamentos,
sino en atención a
pacientes en sentido
general, incluida la
dieta sobrecargada
en proteínas, con 3
500 calorías
diarias, además de
las consultas
periódicas y
análisis de rutina.
La industria
farmacéutica
nacional hoy produce
seis importantes
medicamentos
antirretrovirales
para el
enfrentamiento de la
enfermedad. También,
el país incrementa
las investigaciones
para lograr
medicamentos más
eficaces y ya se
avanza en un
prospecto de vacuna
cubana.
Los enfermos de SIDA
en Cuba no son los
nuevos “apestados”
de la era
contemporánea, tal
como ocurre en la
mayoría de las más
“adelantadas”
ciudadelas del
capitalismo. Aquí se
privilegia el
tratamiento
ambulatorio y la
vida en el seno de
las familias y los
colectivos laborales
y estudiantiles. El
movimiento de los
voluntarios cubanos
en la prevención del
VIH, creció con la
participación de
enfermos, a los que
se sumaron
estudiantes,
trabajadores y amas
de casas, y hoy
forman un ejército
que cuenta con miles
de promotores o
consejeros en la
prevención de este
mal.
Los resultados de
Cuba en el control y
tratamiento del
VIH-SIDA hay que
evaluarlos en el
contexto de la
pandemia que se ha
extendido por el
mundo. Recientes
datos del Programa
Conjunto de la ONU
contra el SIDA (ONUSIDA)
indicaron que la
pandemia causó el
pasado año 2,9
millones de muertes
y hoy están
infectados 39,5
millones de
personas. La
enfermedad ya ha
cobrado unos 25
millones de vidas.
La situación del la
pandemia en los
países
subdesarrollados es
dramática. Unos 74
millones de
personas, en
especial de las
zonas pobres del
mundo, podrán estar
muertas en 2015 por
causas relacionadas
con el SIDA. En
África ya peligra la
vida de naciones
enteras. En 2006 se
produjeron 4.3
millones de nuevas
infecciones, de las
cuales 2.8 millones
(65 por ciento)
correspondieron a
África subsahariana.
En América Latina
140.000 personas
contrajeron el
virus. Solo en el
Caribe unas 24.000
personas mueren
anualmente mientras
otras 300.000 son
portadoras del VIH.
Una comparación
necesaria
Los logros de salud
de la Cuba
revolucionaria se
han realizado
venciendo la
constante hostilidad
del imperio
estadounidense y su
criminal política de
bloqueo y guerra
económica. Solo en
el pasado 2007 las
afectaciones en el
sector por tales
razones sobrepasaban
los 30 millones de
dólares (11). Esta
cifra no puede
incluir por
supuesto, el
incalculable daño
por el sufrimiento
infligido nuestro
pueblo por las
carencias de
medicamentos,
equipos y material
gastable, en las
instalaciones de la
red nacional de
salud. A pesar de
tan brutales
presiones, la salud
pública cubana
contrasta de manera
muy nítida, con las
realidades que sufre
la salud en los
Estados Unidos
Gana
terreno en la
preocupación de la
sociedad
norteamericana la
crisis por la que
atraviesa el sistema
de salud del país.
La falta de
atención médica a
unos 50 millones de
personas en el país
del Norte, es uno de
los principales
temas de campaña de
cara a las próximas
elecciones
presidenciales. Un
estudio del Sondeo
Nacional de
Cobertura de Salud
Laboral demostró que
en ese país el costo
de la salud ascendió
a unos ocho mil
dólares anuales por
empleado, alza que
evaden las empresas
con la supresión de
los seguros
sanitarios a sus
asalariados. Solo
entre los años 2000
y 2006 aumentaron en
casi nueve millones
las personas sin
asistencia
sanitaria. A su vez
los estadounidenses
que pagan seguros,
erogan los más altos
costos del mundo
desarrollado, sin
seguridad de recibir
a cambio un mejor
servicio, según
confirman los
estudios realizados
por las escuelas de
Salud Pública de la
Universidad Johns
Hopkins y de
Medicina de la
Universidad de
Harvard, publicados
en los números de
mayo y junio pasados
de la revista Meath
Affair.
La crítica situación
no se limita a la
falta de atención
médica a millones de
personas, sino que
abarca malas
condiciones de
trabajo y falta de
fondos para las
clínicas que
atienden a personas
con enfermedades
terminales, como el
cáncer. Los
problemas de
presupuesto también
afectan a médicos y
enfermeras, que en
muchas ocasiones
están expuestos al
contagio por no
poder observar las
normas requeridas.
En los Estados
Unidos además, las
comunidades negras e
hispanas y las
comunidades rurales
siguen sufriendo
grandes disparidades
en el cuidado
médico, lo que
incluye la falta de
acceso a información
básica sobre la
salud y el impacto
de enfermedades
crónicas y
preventivas. En su
conjunto los países
industrializados
tienen una tasa de
mortalidad infantil
de 5 por mil nacidos
vivos, pero el
imperio líder,
registra un promedio
nacional de 6, que
casi se duplica si
se trata de la
población hispana o
afronorteamericana
(12).
La inescrupulosa
política
imperialista se pone
de manifiesto en la
actuación de la
actual
administración
estadounidense. Fue
notoria la
despreocupación de
Bush por la suerte
de millones de niños
pobres, cuando el
pasado 3 de octubre,
vetó por cuarte vez,
la liberación de un
monto de 35 mil
millones de dólares
para el Programa del
Seguro Estatal de
Salud Infantil. De
entrar en vigor, la
ley aumentaría la
matrícula actual en
el programa de salud
de hasta unos 10
millones de
infantes, a partir
de los seis millones
que cubre hoy día.
Hoy en día los
ciudadanos
estadounidenses, y
en particular los
trabajadores,
pobres, negros e
hispanos, carentes
de recursos, sin
seguros médicos,
soportan sus
padecimientos sin
acudir a las
impagables consultas
médicas.
No es casual, como
ha denunciado
Michel Moore en su
película
SiCKO,
que
la industria de
salud y seguros, es
una de las
principales fuentes
de financiación del
presidente George W.
Bush y del Partido
Republicano, pues
aportó más de 13
millones de dólares
a la campaña
presidencial en 2004
y más de 180
millones de dólares
a los candidatos
republicanos durante
los dos últimos
ciclos de campañas
(13).
“Hágase una pesquisa
activa en Estados
Unidos –ha sugerido
Fidel Castro- y se
podrá ver cuántas
personas necesitan
realmente ser
operadas entre los
habitantes del país,
que al no ser nunca
examinados por un
oftalmólogo
atribuían sus
limitaciones a otras
causas y corren el
riesgo de quedar
ciegos o seriamente
afectados de la
vista. Comprobarán
que son millones de
personas” (14).
La potencia
capitalista más
poderosa de la
Tierra ha sido
incapaz de frenar la
pandemia del SIDA.
Aproximadamente
1.185.000
estadounidenses son
VIH positivos (15).
Más de 40.000
ciudadanos de ese
país se infectan con
el VIH cada año. De
ellos, entre un 25
por ciento y un 30
por ciento no saben
que están
infectados. El costo
del tratamiento por
paciente en Estados
Unidos es de 600.000
dólares a lo largo
de su vida. El gasto
anual asciende a
unos 25.200 dólares
por persona, lo que
supone un 40 por
ciento más que en la
década de los 90.
Entonces el SIDA
golpea a través de
las líneas de
pobreza y
desigualdad que
existen en ese país.
Los hispanos
representan el 14
por ciento de la
población total de
los Estados Unidos,
sin embargo suman el
20 por ciento de los
casos de SIDA. La
enfermedad es la
principal causa de
muerte en mujeres
afroamericanas de 25
a 34 años
No es ocioso
recordar que la
administración de
Bush continúa
fijando su prioridad
en los beneficios de
las industrias
farmacéuticas en
detrimento al acceso
universal a los
medicamentos. Las
patentes que
permiten a los
laboratorios médicos
con base en Estados
Unidos y Europa
controlar la
fabricación y la
venta de los
medicamentos contra
el SIDA, impiden a
países de Asia,
África y América
Latina proveer a sus
habitantes de
medicinas. Mientras
tanto, las nueve
compañías más
grandes de los
Estados Unidos
dedicadas al negocio
del SIDA, han
obtenido en un año,
beneficios cercanos
a cuarenta y tres
mil millones de
dólares, superiores
al producto nacional
bruto de algunos de
los países con mayor
número de afectados
por el SIDA (16).
Notas
-
Ángeles Palacios
Escobar:
Pobreza en el mundo,
http://www.rolandocordera.org.mx/esta_inter/pobreza.htm.
-
José A. de la Osa:
La semilla del
desarrollo de la
salud pública en
Cuba, http://www.granma.cubaweb.cu/marti-moncada
-
He recuperado un
conjunto datos y
estadísticas
preferentemente de
Oficina Nacional de
Estadísticas
(República de Cuba.
Oficina Nacional de
Estadísticas,
oneweb@one.gov.cu).
En caso de que sea
otra fuente
significativa lo
señalaré.
No escapamos al
error de cálculo, o
de la no utilización
de la fuente más
exacta. Pido escusas
si mi revisión no ha
sido suficientemente
cuidadosa en tal
dirección. No hay
sin embargo, ninguna
cifra que no sea el
reflejo de la
realidad palpable,
de ese sujeto masivo
que hoy pelea y hace
Revolución en Cuba.
-
Constitución de la
República de Cuba:
Artículo 50, La
Habana, 1992.
-
José Martí: Obras
Completas, Editorial
Nacional de Cuba,
tomo VIII,
pp 298-302.
-
Ernesto Che Guevara:
Obras 1957-1967,
Editorial de
Ciencias Sociales,
La Habana 1967,
Discurso en el acto
de inauguración del
curso de
adoctrinamiento
organizado por el
Ministerio de Salud
Pública el 20 de
agosto de 1960.
-
Instituto Superior
de Ciencias Médicas
de La Habana. El
desarrollo de la
salud pública en
Cuba, 1959-1989,
s/a, p. 7
-
Gregorio Delgado
García:
Etapas del
desarrollo de la
salud pública
revolucionaria
cubana,
Revista Cubana de
Salud Pública, La
Habana, 1/1996,
http://bvs.sld.cu/revistas/spu/vol22_1_96
-
George Eisen: La
atención primaria en
Cuba: el equipo del
médico de la familia
y el policlínico,
Revista Cubana Salud
Pública, v.22 n.2 ,Ciudad
de La
Habana jul.-dic. 1996
-
República de Cuba.
Ministerio de Salud
Publica, 2007.
-
República de Cuba:
Necesidad de poner
fin al bloqueo
económico, comercial
y financiero
impuesto por los
Estados Unidos de
América contra Cuba.
Informe del
Secretario General.
Sexagésimo
segundo período de
sesiones,
Washington, 3 de
agosto del 2007
-
United States.
Census Bureau:
Census 2006,
December 2006,
www.census.gov,
José A. de la Osa:
5,3!, mortalidad
infantil en 2007,
Granma, 4 de enero
del 2008
-
Michel Moore: Carta
abierta de Michel
Moore al Secretario
del Tesoro de los
Estados Unidos Henry
Paulson,
Departamento del
Tesoro 1500
Pennsylvania Ave.
Washington, DC
20220, 11 de mayo de
2007
-
Fidel Castro:
Reflexiones del
Comandante en Jefe.
Bush, la salud y la
educación, Granma,
Ciudad de La Habana,
14 de julio del 2007
-
Ver: Organización
Mundial de la Salud
(OMS): Situación de
la epidemia de SIDA,
Publicación del
ONUSIDA, Diciembre
de 2006,
http://www.unaids.org/.
-
S/a: La codicia
financiera, La
Vida…Vivir con
Sida,
http://panelvida.blogspot.com
|