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Trabajo completo:
De la calumnia a la
verdad
Felipe de J. Pérez
Cruz
Me asombra como
últimamente parte de
la prensa amiga y
algunos de nuestros
compañeros de la
izquierda, asumen el
tema cubano. En no
pocos acercamientos
observo que al acoso
del imperio se le da
el trato de materia
conocida -a lo sumo
se presupone su
presencia como
“variable”-.
Recibimos cuando más
un sintético
reconocimiento a los
logros de “salud”,
“deportes” y
“educación”, tal
como palmadita de
cortesía; para de
inmediato,
escarpelo en mano,
someternos a toda
suerte de cortes e
incisiones, la
mayoría de las
veces, en una
búsqueda ya
prefijada por
diagnósticos
previos. A tal
ejercicio se han
incorporados
compatriotas dentro
y fuera de Cuba.
Aunque no comparto
los énfasis y
enfoques que sobre
la problemática
cubana hacen algunos
de nuestros
críticos, pienso que
todas las opiniones
nacidas del interés
por defender esta
maravillosa
experiencia que
tenemos el
privilegio de vivir,
son legítimas. Y en
tanto expreso mi
manera particular de
abordar el análisis.
En este criterio me
propongo brindar a
los lectores
interesados una
panorámica sobre los
resultados concretos
del socialismo y su
impacto en las
cubanas y cubanos.
Defiendo el criterio
de que Cuba
socialista es sin
duda un país de
privilegio. Y pienso
que tal concepto no
puede entenderse
como categoría
propagandística.
Resulta vital para
intentar cualquier
evaluación seria
sobre la Revolución
Cubana, su pasado,
presente y futuro.
Ser o no ser:
¿Dilema de la
“apología”?
Sabemos que el
socialismo no es una
estación de sosiego.
Ya se piense desde
las ciencias
sociales, la
religión, el arte, o
el novísimo aporte
de las matemáticas y
la informatización,
siempre se
concretará en un
escenario de cruenta
lucha emancipadora,
contra un enemigo
capitalista e
imperialista
despiadado, y en
constante
beligerancia. El
socialismo ha sido y
será, un tránsito
histórico de
creación heroica,
como predijo el
Amauta José Carlos
Mariátegui. Por
tanto no hay
conquista inmutable.
Si regodearnos en
los logros y pintar
afiches
triunfalistas,
resulta una práctica
aberrante, cuyo
costo fue ratificado
en los ya conocidos
desastres de la URSS
y los países del
llamado socialismo
“real”; esas mismas
experiencias nos
alertan –y
desafortunadamente
parece que en tal
sentido no abunda el
conocimiento- sobre
como la
subvaloración y la
falta de balance de
lo que realmente se
poseía, rindió su
tributo al desastre
y la regresión
histórica. Parto del
criterio de que se
debe tener bien
claro que ha
significado y
significa para los
millones 11.3 de
habitantes de este
archipiélago
antillano, vivir el
socialismo que
realmente tenemos,
en el contexto de la
Latinoamérica y del
mundo que ha
arribado al Siglo
XXI.
En tanto no fuimos
ajenos a los vicios
de la apología, y
aún no nos hemos
librado
completamente de
ella; la formulación
de un enfoque como
el que propongo,
corre el peligro de
motivar las
suspicacias que
nacen en el genuino
rechazo a la
alabanza desmedida,
cómplice casi
siempre del espíritu
justificativo y
retardario. Corro
tal riesgo, porque
estoy convencido de
la necesidad del
balance en positivo.
No intentar
sistematizar esos
logros del
socialismo en Cuba,
no proponernos su
evaluación
histórico–política y
cultural -o
minimizarlos-, es
algo sumamente
errático. Encierra
ya un tipo de
renuncia siempre a
favor de nuestros
enemigos
ideológicos, y en
tanto similar o
peor, un dejar el
camino sin
obstáculos a la
adulonería y el
engaño, la
mediocridad y el
oportunismo de uno u
otro signo.
Ya me he referido
(1) a la necesidad
de pensar a Cuba
fuera de toda
perspectiva
“contable”, con
columnas de logros y
de insuficiencias:
¿Por qué no ver la
dialéctica del
hombre y la mujer
cubanos, de este
pueblo, en su
maravillosa y real
articulación? ¿Por
qué no asumir esa
sustantiva totalidad
de historias de
rebeldías y
confianzas
cultivadas por el
hacer y el saber,
por la emancipación
y la dignificación
humana, que todo lo
interpenetran y
ordenan en caos, que
lejos de
desintegrar, arman
al sujeto popular
cubano, para
transformar cada
obstáculo, cada
dolor de cuerpo y
alma -cada honroso
cansancio de espera-
en iras de amores,
en mulata tozudez de
negro redimido y
blanco pobre, en
cultura de
resistencia y
combate, en
confianza y en
responsabilidad con
esa confianza, en
definitiva y
arrolladora fuerza
telúrica? Esa
sustantiva totalidad
que refiero tiene
precisamente su base
real y objetiva en
la Cuba de
privilegio que a
veces los analistas
obviamos u olvidamos
que existe. Entonces
se pierde la
percepción de su
peso, de su
condición de “ultima
instancia”, diríamos
con Federico Engels,
sin dejar por ello,
como lo hizo el
genial fundador, de
subrayar la
importancia y el
juego, a veces
fatal, de las otras
instancias o
mediaciones.
De la calumnia a la
verdad: Una Cuba sin
abismos
Una y otra vez las
austeras condiciones
de la vida cotidiana
de nuestro pueblo,
tratan de
manipularse para ser
presentadas como
consecuencia y
resultado de su
opción socialista.
Nuestros enemigos
siembran en la
conciencia de muchas
personas –incluidas
no pocas que están a
la izquierda-
estereotipos de una
pobreza que
realmente no
califica para la
población cubana. Y
ello se puede
sustentar con
abrumadores datos de
la realidad, y sobre
todo con el diario
existir de una
nación que no ha
perdido ni la
dignidad ni la
alegría, que lucha
con notable éxito
por la felicidad de
todos y cada uno de
sus hijos.
El deterioro del
poder adquisitivo
del salario y su
mecanicista
equivalencia en
dólares o euros,
centran la
propaganda
anticubana y son
elementos
recurrentes en la
mayoría de los
análisis que
cuestionan el
bienestar de los
ciudadanos cubanos.
No faltan las falsas
simetrías desde las
que intentan probar
la existencia de
altos índices de
pobreza para nuestra
sociedad, sobre la
base del ingreso
salarial como
indicador absoluto.
Se desconoce en
tales interesados
juicios, que las
vías de acceso de la
población al
bienestar social no
se agotan en el
salario, tal como
generalmente ocurre
en la inmensa
mayoría de los
países capitalistas.
Se intenta
silenciar el fuerte
aporte que en el
caso cubano realiza
el Estado a través
de la seguridad
social y los fondos
sociales de consumo,
que garantizan
servicios sociales
universales y
gratuitos.
No somos ajenos los
cubanos a los
problemas que
tenemos por ser un
país del Sur, con
medio milenio de
explotación colonial
y neocolonial,
subdesarrollado y
expoliado por un
desigual orden
económico
internacional. Nacen
además nuestras
dificultades de los
retos de la compleja
transición
socialista -no
resueltos aún por
pueblo alguno en la
práctica histórica
contemporánea-, que
se traducen errores
que hemos tenido en
la construcción
socialista, y en las
dificultades para
armar un patrón
estable de
desarrollo. A
partir de los años
noventa como
resultante de la
severa crisis
económica que
precipitó la pérdida
de la conexión
económica con la
desaparecida URSS y
el campo socialista
europeo, enfrentamos
un escenario de
reestratificación
social, de expansión
de desigualdades en
los ámbitos más
diversos y
alteración y
fractura del tipo de
relacionamiento
socialismo-igualdad
establecido con
anterioridad, lo que
se expresó de manera
particular en una
configuración
irregular de las
condiciones de vida,
el deterioro del
consumo y la
aparición de
conductas patógenas
(2). Pero nunca se
puede soslayar que
la vida cubana está
lacerada en lo
fundamental, por la
más despiadada y
cruel guerra
económica que haya
resistido nación
alguna.
Enfrentamos un
notable cúmulo de
dificultades como
consecuencia del
criminal bloqueo de
los Estados Unidos,
que después de la
derrota de la URSS,
fue arreciado con
dos nuevas leyes
genocidas (3). No
hay nación en el
mundo que haya
tenido que pagar 86
mil millones de
dólares en menos de
medio siglo por
defender su
soberanía e
independencia
nacional. Suma que
se multiplica en las
cuantiosas pérdidas
como resultado de
las acciones de
guerra biológica y
terrorismo de Estado
practicadas por el
imperio del Norte
contra nuestro
pequeño país, la más
dolorosa, el
asesinato de más de
tres mil cubanos y
cubanas, daños
físicos y psíquicos
a cientos de
víctimas y
familiares. (4). De
los impactos de tan
abrumadora erogación
no nos hemos librado
hasta el día de hoy
(5). Nuevas medidas
contra nuestro país
se han lanzado por
la actual
administración
estadounidense con
el propósito de
recrudecer más aún
el bloqueo y su
pesada carga contra
la economía y la
gestión
sociocultural,
subvertir el orden y
la seguridad
nacional y crear
condiciones para una
agresión armada.
El bloqueo es un
monstruo de más de
una cabeza.
Articulado como
extorsión contra
millones de cubanas
y cubanos es el
castigo de
provocadas carencias
materiales y la
inducción a desertar
para ir en busca de
los espejismos
consumistas de la
sociedad burguesa.
Pensado a escala de
la propaganda
política exterior
del imperio, intenta
evitar que este
archipiélago
antillano sea un
modelo de referencia
para los pueblos
latinoamericanos que
deseen construir el
socialismo. Por eso
el énfasis en
fabricar una “imagen
país” de pobreza
colectiva, en el
espectro mediático
latinoamericano y
caribeño, dominado
por CNN y las demás
agencias
informativas y
publicitarias del
imperio. No es
casual entonces
constatar como entre
las claves de la
propaganda
contrarrevolucionaria
con que se bombardea
al pueblo
venezolano, para
frenar su opción
socialista, está el
trabajo psicológico
con los estereotipos
de pobreza y
escaseces “de la
Cuba comunista” o
“de Castro”.
Muy poco dice esta
falaz propaganda
anticubana, de un
mundo donde la mitad
de la riqueza se
encuentra en manos
del dos por ciento
de los adultos.
Donde un círculo aún
más reducido que
sólo abarca al uno
por ciento de los
habitantes tiene en
su poder el 40 por
ciento de la
riqueza, mientras en
el otro extremo el
50 por ciento de la
población apenas
cuenta con el 1 por
ciento de la riqueza
(6). Se pretende
soslayar la realidad
sustantiva de que
ese enorme abismo
entre una elite
insensible y una
vasta muchedumbre de
desposeídos, tiene a
Cuba como
excepción.
En el planeta unos
3.000 millones de
personas viven hoy
en la pobreza, 100
millones de niños
viven en la calle en
condiciones de
absoluta indigencia,
ocho millones de
ellos mueren cada
año. En América
Latina viven 222
millones de pobres,
96 millones de ellos
en la extrema
pobreza (7). Ninguno
de estos pobres es
cubano.
La Comisión
Económica para
América Latina y el
Caribe (CEPAL), el
Programa de las
Naciones Unidas para
el Desarrollo (PNUD)
y el Instituto
Nacional de
Investigaciones
Económicas de Cuba (INIE)
luego de realizar
una profunda
exploración de la
economía y el
desarrollo social
reciente, han
demostrado con
suficientes datos,
como Cuba pudo
mantener los logros
sociales durante el
período especial
(8). La
investigación
CEPAL-PNUD-INIE
puede ser constatada
con los propios
testimonios de las
cubanas y cubanos,
incluso de aquellos
que han sido más
golpeados por la
situación económica:
“Nosotros en este
barrio no nos
consideramos gente
pobre", le respondió
un residente cubano
del barrio
capitalino “El
Fanguito”, al
periodista de la BBC
que afanosamente
buscaba pobreza en
un asentamiento, que
por sus precarias
características
constructivas le
recordaba una favela
brasileña: Pobre es
"aquel que no tiene
el pan de cada día,
el que no tiene un
trabajo, el que no
tiene asegurado un
futuro, explicó el
cubano Eloy Mc
Felson. A su vez
otra residente del
barrio, Ramona Casel,
le confesó al
periodista: "Aquí se
come, se almuerza,
se desayuna. Yo no
puedo decir que
tengo pobreza.
Dentro de todas las
posibilidades que
hay yo no vivo
millonaria pero vivo
aceptable" (9).
Precisamente
atendiendo a que en
Cuba no se
manifiesta la
pobreza tal cual
ésta se observa en
los restantes países
subdesarrollados, es
más adecuado
utilizar el concepto
de población en
riesgo en lugar del
de pobreza, para
señalar aquella
parte de la
población en peligro
de no poder cubrir
alguna necesidad
básica –situación
acentuada tras la
aguda crisis
económica que
precipitó el período
especial en la
década del noventa-,
y que por eso debe
ser monitoreada y
protegida por la
política social. De
esta forma se
refleja más
coherentemente la
situación social en
Cuba, donde incluso
la prioridad dada a
la política social
ha llevado a incluir
muchos de sus
amplios objetivos
como derechos
ciudadanos (10).
Los Obispos
católicos
estadounidenses han
afirmado alarmados
que “uno de cada
ocho estadounidenses
-37 millones de
personas en total-
viven en estado de
pobreza, hambre y
privación. Más
personas que en el
año pasado. Más
personas que nunca”
(11). En Cuba
podemos sostener lo
contrario: Cada día
los grupos en riesgo
de pobreza, se
recuperan más y
acceden a un mayor
número de servicios
y posibilidades de
empleo,
recalificación,
capacitación y
bienestar familiar y
personal.
El Desarrollo Humano
El espejismo del
crecimiento
económico tal como
lo venden los
programas
neoliberales, es
otro de los mitos
que Cuba ha roto. La
realidad cubana da
respuesta al por qué
países
subdesarrollados,
que han logrado
altos ritmos de
crecimiento
económico e incluso
niveles del Producto
Interno Bruto (PIB)
per cápita altos o
relativamente altos,
no han cambiado la
situación de pobreza
y desamparo en que
se hallan sectores
mayoritarios de su
población. Se trata
de que nuestro país
con niveles modestos
de PIB por
habitante, ha
logrado un notable
avance en materia de
Desarrollo Humano a
partir de una
acertada utilización
de los recursos
disponibles, para
ello es determinante
la existencia de un
patrón de
acumulación de
capital y
distribución de la
renta antitético al
determinado por la
extorsión de la
propiedad privada,
que define al resto
de los sistemas
económicos y
políticos en el
mundo.
El concepto de
Desarrollo Humano
fue desarrollado por
el Programa de la
ONU para el
Desarrollo (PNUD)
desde 1990.
Considera, además
del crecimiento
anual de la
economía, tres
componentes básicos:
una vida larga y
saludable, educación
y un nivel de vida
digno.
Reiteradamente Cuba
ha recibido
felicitaciones por
parte del PNUD, por
sus resultados en
los indicadores de
Desarrollo Humano. A
pesar de la severa
crisis económica por
la que transitaba el
país, los logros
cubanos se
reflejaron en el
Informe de
Desarrollo Humano
1997, que colocó a
Cuba en segundo
lugar entre los
países en desarrollo
que superaron la
pobreza (Índice de
la Pobreza Humana)
(12).
Las mediciones y
estudios realizados
por la Comisión
Económica para
América Latina
(CEPAL) y otras
agencias de la ONU
en la región han
colocado a Cuba en
el grupo de los
países con más alto
desarrollo humano
(13) El pasado 5 de
diciembre Susan
McDade,
Representante
Residente en Cuba
del PNUD reiteró las
felicitaciones del
organismo por haber
alcanzado Cuba el
lugar 51 en el
Informe sobre
Desarrollo Humano en
el período 2007-2008
(14).
Cuba es hoy el país
de mayor equidad en
la distribución del
ingreso en América
Latina. El pasado
año la World Wild
Fund (WWF),
organización
internacional más
importante para la
protección del medio
ambiente, con más de
5 millones de
miembros y presencia
en 100 países,
declaró a Cuba como
el único país del
mundo que combina un
alto desarrollo
humano y una
adecuada
sostenibilidad
ambiental (15)
Los Objetivos de
Desarrollo del
Milenio fijados por
la ONU incluyen la
reducción de la
pobreza extrema y el
hambre a la mitad,
la educación
primaria universal,
la promoción de la
igualdad de género,
hacer retroceder la
mortalidad materna
en tres cuartos y la
infantil en dos
tercios, combatir el
síndrome de
inmunodeficiencia
adquirida (SIDA), el
paludismo y otras
enfermedades,
asegurar la
sustentabilidad
ambiental y otros
indicadores sociales
básicos. Esas metas
específicas se
programaron para ser
cumplidas antes de
2015 y tienen como
referencia los
niveles de 1990.
Según los estudios
realizados por la
Oficina Regional
para América Latina
y el Caribe del
Fondo de Naciones
Unidas para la
Infancia (UNICEF) en
la región solo Cuba
y la pequeña isla de
Barbados -que tiene
unos 300 mil
habitantes-, han
avanzado
definitivamente en
el cumplimiento de
los objetivos
trazados para el año
2015. (16)
¿Hay hambre en Cuba?
Uno de los más
recurridos ataques
contra Cuba se
refiere al tema
alimentario. En Cuba
hay agudos problemas
con la adquisición
de los alimentos, y
los ciudadanos no
disfrutan de una
oferta alimenticia
con toda la variedad
y calidad que
aspiran y merecen
(17). Sin embargo,
el flagelo del
hambre que conoce el
mundo, no existe
para las cubanas y
cubanos.
El Gobierno trabaja
para lograr la
totalidad de las
familias tenga
garantizado un nivel
de alimentación a
precios bajos, en
magnitud acorde con
las disponibilidades
totales de productos
alimenticios.
Realiza esfuerzos
para garantizar los
nutrientes básicos
de la población y
buscar refuerzos
alimenticios para
las personas más
desfavorecidas,
tales como niños con
bajo peso y ancianos
que viven solos.
Todos los cubanos,
diariamente, tienen
asignados un pan de
80 gramos. Todos los
niños hasta los
siete años tienen a
su alcance un litro
de leche, y después
de esa edad, reciben
yogurt y otras
alternativas de
productos naturales.
Cuba es el único
país del mundo que
ofrece a la
totalidad de su
población alimentos
subsidiados que
cubren no menos de
la mitad de sus
necesidades
nutricionales. Todos
los niños de
educación primaria
tienen garantizados
la merienda y el
almuerzo escolar.
Los estudiantes
secundarios reciben
merienda reforzada
en el horario de
almuerzo, para
garantizar la doble
sesión escolar.
También reciben
atención alimentaria
los estudiantes
universitarios de
cursos diurnos.
Todos los
trabajadores tienen
comedores en sus
centros de
producción o
servicio, con
ofertas de merienda
y almuerzos a
precios módicos. Los
ancianos y
pobladores pueden
acceder a una red de
comedores sociales
comunitarios, con
almuerzos también a
muy bajos precios.
Las familias de
insuficientes
ingresos y las niñas
y niños sin amparo
filial, son
directamente
atendidos en sus
necesidades por el
sistema de seguridad
social. La
alimentación de las
mujeres gestantes,
se refuerza con
dietas adicionales.
El país protege con
cuotas adicionales
de alimentos a los
ciudadanos radicados
en zonas de intensa
sequía, o en
aquellas provincias
golpeadas por
desastres naturales.
También se estimula
con el concurso de
nuestros científicos
la obtención de
nuevos productos
revitalizadores,
suplementos
nutricionales y
antianémicos, de
origen natural.
¿Existe esta
realidad en muchos
otros países del
mundo?
La Organización de
Naciones Unidas para
la Agricultura y la
Alimentación (FAO)
ha insistido en las
crudas realidades
del hambre y la
desnutrición en el
mundo, donde 854
millones de personas
padecen de hambre y
53 millones de esos
humanos hambrientos
viven en América
Latina. Más de seis
millones de niños
menores de 5 años
mueren todos los
años de hambre, o de
causas relacionadas
con el hambre. Cada
día mueren 24 000
personas de hambre.
Los cubanos
evidentemente no
suman a estas
estadísticas.
Funcionarios como
Jean Ziegler,
relator especial de
la Organización de
las Naciones Unidas
(ONU) para el
Derecho a la
Alimentación, han
destacado que Cuba
hoy es un ejemplo
para el mundo en la
protección del
derecho humano a la
alimentación de su
población (18).
Notas
(1) Felipe de
J. Pérez Cruz: Cuba,
Fidel y mi pueblo en
Revolución: Una
sustantiva
totalidad, La
República.es, 1 de
octubre 07,
http://www.w3.org/1999/xhtml;
Caminos, 9 de
octubre del 2007.
(2) Mayra P.
Espina Prieto: La
comprensión de la
desigualdad,
bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/cuba/cips/;
Aurelio Alonso
Tejada: La pobreza
en tres escalas.
Resumen, 2002,
www.clacso.org.ar/.../secciones/programa-clacso-crop.
(3) Las leyes
Torricelli (1992) y
Helms-Burton (1996).
Enmascarado
burdamente como
"asistencia a una
Cuba libre”,
enfrentamos un nuevo
plan que recrudece
el bloqueo
económico, y detalla
minuciosamente las
medidas que impondrá
Washington para
esclavizar al pueblo
cubano y destruir
toda la obra social
y cultural creada
por la Revolución.
El nuevo engendro
del gobierno
estadounidense y la
mafia cubano
americana radicada
en Miami, deja de
manera explícita la
intención de invadir
el territorio de la
República de Cuba,
ocuparlo
militarmente, y
crear un ejército
mercenario con el
objetivo de aplastar
la resistencia que
saben que realizará
nuestro heroico
pueblo,
(4) Demanda
del Pueblo de Cuba
al Gobierno de
Estados Unidos por
Daños Humanos.
Editora Política, La
Habana, 1999,
Demanda del Pueblo
Cubano contra el
Gobierno de Estados
Unidos por los daños
económicos
ocasionados a Cuba”.
Editora Política, La
Habana, 2000.,
www.granma.cu/cubademanda/index.htm.
(5) Asamblea
General de la ONU:
Necesidad de poner
fin al bloqueo
económico, comercial
y financiero
impuesto por los
Estados Unidos de
América contra Cuba.
Informe al
Secretario General,
Sexagésimo segundo
período de sesiones.
Tema 22 del programa
provisional, 3 de
agosto del 2007;
Alejandro Castro
Espín: El Terrorismo
de Estado contra
Cuba; Cuba
Socialista, La
Habana, Junio/2006.
(6) World
Institute for
Development
Economics of the
United Nations
University: La
Distribución Mundial
de la Riqueza de los
Hogares,
www.wider.unu.edu;
Pascual Serrano:
Cuba en el año
2007, Rebelión.
23.01.07,
http://www.rebelion.org.
(7) José Luis
Machinea Objetivos
de Desarrollo del
Milenio: una mirada
desde América Latina
y el Caribe, CEPAL,
LC/G.2331, Junio de
2005.
(8) CEPAL,
PNUD, INIE: Política
social y reformas
estructurales: Cuba
a principios del
Siglo XXI, 2000,
http://www.cepal.org.mx
(9) Fernando
Ravsberg: "No nos
consideramos gente
pobre", BBC Mundo,
La Habana, 29 de
octubre de 2007.
(10) Ángela
Ferriol Muruaga:
Pobreza en
condiciones de
reforma económica:
El reto a la equidad
en Cuba, Instituto
Nacional de
Investigaciones
Económicas,
Preparado para
exponer en el XXI
Congreso de la Latin
American Studies
Association, The
Palmer House Hilton
Hotel, Chicago,
Illinois, Septiembre
24-26 de 1998.
(11) United
State Conference of
Catholic Bishops:
http://www.usccb.org/cchd/povertyusa
(12) Centro de
Investigaciones de
la Economía Mundial
(CIEM):
Investigación sobre
el Desarrollo Humano
en Cuba 1996,
CAGUAYO S.A., La
Habana, 1997.
(13) José Luis
Machinea: Ob cit
(14) Agencia de
Información Nacional
(AIN): Felicitan a
Cuba por sus índices
de desarrollo
humano, La Habana, 5
diciembre del 2007.
(15) World Wild
Fund: Informe
Planeta Vivo,
http://www.panda.org.
(16) Mónica
Medel: Región lejos
de cumplir objetivos
del milenio pese a
avances, Agencia
EFE, México, 9
diciembre del 2007.
(17) Situación
esta de complejo
análisis, donde a
juicio del autor
están presentes
diversos factores,
hoy agudizados por
el bloqueo.
Coincido con
quienes afirman que
históricamente no ha
habido un
dispositivo de
incentivación que
lleve a producir los
alimentos que
necesitamos. La no
solución con
producción nacional
de nuestra seguridad
alimentaria, ha sido
una de las
principales
insuficiencias de
patrón de desarrollo
socialista. Cuando
más cerca estuvimos
de hacerlo fue tras
el proceso de
rectificación, pero
las circunstancias
que se configuraron
a partir de 1988 lo
impidieron.
(18) Deisy
Francis Mexidor :
Reconoce Relator de
la ONU ejemplo de
Cuba por garantizar
derecho a la
alimentación, Granma,
La Habana, 7 de
noviembre del 2007. |