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Seis años después del retiro de
las tropas Israel del sur del Líbano se oyen otra vez los tambores de
la guerra. La
captura de dos soldados israelíes en el Líbano agravó la situación en el
Medio Oriente y abrió un segundo frente para Israel. El ejército israelí
invadió al Líbano para enfrentar a la milicia de Hisbollah.
También en la Franja de Gaza, la
situación empeoró desde el miércoles. Poco antes del secuestro de los
soldados, la fuerza aérea erró el blanco en un bombardeo en su intento de
asesinar al número uno del Hamas, el Jefe Militar Mohammed Deif. En el
ataque, nueve palestinos murieron y 15 resultaron gravemente heridos.
Niños y niñas se cuentan entre las víctimas de las bombas que cayeron
sobre una casa en Gaza
Es obvio que después de estos
criminales ataques, la resistencia palestina se haya fortalecido y han
exigido un intercambio de más de 1000 presos políticos, que se encuentran
sin juicios, secuestrados en las prisiones israelíes. La propuesta
humanitaria involucra también a soldados israelís recientemente capturados
como prisioneros de guerra.
Hay un precedente importante: en
2004 bajo la mediación europea fueron liberados más de 400 prisioneros
políticos palestinos. Israel, por el contrario, quiere aprovechar el
momento para instalar contingentes militares otra vez en el Líbano. Es
conocido su afán de “conquistar nuevos territorios”.
Ante el peligro de una nueva
guerra, provocada por Israel, la Bolsa de Tel Aviv reaccionó con fuertes
caídas.
Un alto oficial del ejército
israelita ha amenazado con destruir todo el complejo industrial libanés
y se sabe que esta medida tendrá en Bush un firme aliado.
El mundo libre debe levantarse
para denunciar y enfrentar el terrorismo de Estado de Israel.
*Carolus Wimmer,
Diputado del Grupo Venezolano del Parlatino |