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Patricia Troncoso,
delgado pétalo
empujado al infierno
La Chepa, joven
comunera ha
sobrepasado ya los
100 días en Huelga
de Hambre en contra
del Gobierno
Chileno, exigiendo
entre otras cosas un
juicio justo en
contra de las
acusaciones que
recaen sobre ella,
así como también la
desmilitarización de
las comunidades
Mapuche.
El asunto no es
solamente un
problema de Chile,
es un problema del
mundo, de los
derechos humanos. Su
derrota, es la
derrota del género
humano. Su Lucha es
la lucha de todos.
Es una huelga que
representa a los
desposeídos, a los
encarcelados
injustamente, a los
pobres, a las
mujeres maltratadas,
a los estudiantes
truncados, a los
indios olvidados y
sometidos.
Cien días, y que
estremecedor se
cierne el número
sobre los ojos. ¿En
100 años más
recordarán otras
generaciones el
sacrificio de esta
mujer? ¿Será
necesario que muera
para que se levante
la tierra sobre los
usurpadores de
tierras? ¿Tendrá que
ser un Jesús austral
crucificado a un
catre de metal,
clavada y enterrada
de agujas
martilladas por el
sistema? ¿Y si el
Gobierno de La
Concertación saca
cuentas alarmantes y
decide seguir
inyectándole su agua
privada hasta que la
traiga de vuelta
desde el despeñadero
de la muerte y así
evitarse más
problemas?
¿Catéter como cráter
humillante sobre las
manzanas, sondas
como serpientes
envenenadas,
canículas como
caricaturas de su
piedad ausente?
¿Qué haremos? ¿En
qué quedará su
sacrificio? ¿Cómo se
borrarán las estrías
de la vergüenza?
¿Qué pasa con los
otros Presos
políticos? Y es que
nos falla la
memoria,
especialmente esos
que gustan de borrar
sus fechorías, los
interesados y los
indolentes. ¿Dónde
quedaron esos
ayunos, huelgas de
hambre, inmolados a
lo bonzo en las
calles que jamás
lograron nada baja
dictadura? Nos están
faltando las
oraciones, las
contriciones, los
rezos, las vigilias,
los retiros
espirituales
Recorren cada
esquina pública y
privada infinitas
muestras de
solidaridad. Cartas,
declaraciones,
tomas, portadas,
artículos, firmas, y
nombres que
describen las
injusticias y lo
honesto de la causa
Mapuche. Algunos, en
el colmo del
cinismo, son esos
mismos que apoyaron
y apoyan el Gobierno
de Bachellet,
prodigan semblantes
alarmados ante esta
noticia, cuando
siempre supieron que
esta administración
era más de lo mismo.
Y están los que son
consecuentes y
honestos y cierran
filas con la
justicia social y el
Pueblo Mapuche y la
joven comunera
relegada al
auto-martirio a
falta de un
Estado de Derecho
que vele
honestamente por
todos los ciudadanos
sin distinción. Pero
eso no es
suficiente.
Y entonces, ¿Qué es
lo que no se ha
dicho frente a la
situación de
Patricia?
Hasta los más
reaccionarios
opinan. (Obviamente
a favor de la
muerte)
Si ya se ha dicho
todo. ¿Qué nos
estaría faltando por
hacer? ¿Brutalidad
policial? Represión,
manoseos por parte
de Carniceros de
Chile contra las
mujeres, abusos,
golpes, insultos,
gases lacrimógenas,
palos, combos y
patadas
¿Y qué con eso? ¿A
quién sorprende la
actitud del gobierno
a través de su brazo
armado?
¿Alarmados,
consternados? ¿Desde
Cuándo? Nadie tiene
que llevarse las
manos al rostro por
el espanto y la
sorpresa. Sorpresa
sería que ciertas
organizaciones
empiecen a organizar
autodefensa, a
organizar
resistencia, a
pelear, a golpear de
vuelta y dejar de
estas haciéndose los
sufridos, las
víctimas o mejor
dicho terminar de
auto-victimizarse
todo el tiempo.
Somos víctimas si,
pero de nuestra
cobardía, desgano e
inmovilidad. Después
de casi 20 años de
represión aún hay
ilusos que se
sorprenden, pero que
corren prestos a
votar por los mismos
simios sin
principios que nos
gobiernan.
Chile país de
habladores, sofistas
y cobardes. Chile,
país de avariciosos
y mediocres.
Alrededor de tres
iniciativas dignas
de respeto a lo
largo de la historia
de Chile han hecho
más que lloriquear y
pedirle a Dios que
cambie nuestros
destinos. ¿Y los
demás? ¿Esa es la
herencia a nuestros
hijos?
Y es que si vemos
los hechos desde una
óptica machista y
patriarcal, como
tanto se estila en
Chile, el asunto
consiste en que una
mujer hace tambalear
y remecer el
escenario nacional e
internacional a
falta de “Hombres”
que hagan algo
mejor, más decidido
o más concreto.
Así de simple. En
eso radica el
asunto. Ella hace lo
que no hacen ciertos
“destacados
representantes de la
izquierda y el mundo
progresista”. El
ejemplo más
preocupante de todos
es que más que un
rumor, es un hecho
que el Partido
Comunista se ha ido
derechizando a tal
punto que ha buscado
descaradamente
dividir las aguas
del movimiento (uno
más y otra vez más)
Mapuche y acarrear
alguna líquida
ganancia a su propio
molino electoral,
otros, diputados y
senadores, soflaman
insípidos discursos
a favor de la causa
Mapuche buscando
asegurar su
re-elección.
Recordemos que una
Huelga de Hambre es
una acción No
violenta positiva y
propositiva. El
último recurso de
aquellos que no
tienen los medios
para hacerle frente
a las injusticias
que ellos reclaman.
La herencia de
Ghandi es bastante
cuestionable. En la
actualidad 330
millones de los
habitantes de la
India viven bajo el
umbral de la
pobreza, sin entrar
a especificar otras
enormes calamidades
porcentuales.
Y aquí, largas
Hileras de hombres y
mujeres organizan
ayunos colectivos
para solidarizar con
Patricia.
Pintoresco,
simpático, Bonito,
Pero nada más que
eso
Si las huelgas de
hambre y los ayunos
solucionarán los
problemas y las
injusticias que se
ciernen sobre una
determinada nación
¿Qué estamos
esperando para
realizar una Huelga
de Hambre Nacional?
¿Qué tal, en vez de
una persona, unas
diez mil?
¿Cuándo les toque el
turno a los
estudiantes, a los
pescadores, a los
mineros, a los
madereros? ¿Qué
haremos? ¿Otra
Huelga de Hambre?
Cuando casi un
millón de
estudiantes salió a
la calle, ¿Por qué
la Central Unitaria
de trabajadores, los
partidos de pseudo-izquierda
no llamaron a una
Huelga? Pero Huelga
Nacional del país en
solidaridad con los
estudiantes.
¿En qué quedó eso?
¿Cuánto se ganó
deponiendo las
movilizaciones,
protestas y luchas?
La policía chilena
sigue usando los
mismos métodos y
otros peores, en
contra de cualquier
movimiento social
que cuestione el
modelo impuesto por
Pinochet y
administrado por los
Gobiernos de la
Concertación.
Los grandes medios
de comunicación son
propiedad del gran
empresariado. El
clasismo sigue como
siempre, el racismo
igual. Nulas
oportunidades
educacionales, la
salud adosada a la
bolsa de valores, la
cesantía, los
sueldos miserables,
tierras usurpadas.
Al parecer ya
tenemos claros los
problemas. Y no
vemos ninguna línea
o descripción nueva.
Y tanto el Gobierno
como las fuerzas
armadas han
demostrado una y
otra vez que son
unos vendepatrias,
que les importa un
pepino su propio
suelo. Son traidores
de la peor ralea, Ni
siquiera pecan o se
dan ínfulas de
Nacionalistas.
Puede incluso, un
extranjero como
Luchsinger venir a
escupir insultos y
descalificativos en
contra de los
verdaderos dueños de
la tierra y tiene
cámara, voz, voto y
cobertura en todos
los medios. En
países un poquito
más desarrollados y
con gobernantes
menos sinvergüenzas
y caraduras como los
que tenemos, sus
declaraciones lo
hubiesen llevado a
la cárcel hace rato.
Pero no, se da el
lujo de ser miembro
honorario de grupos
paramilitares que
asolan el sur de
Chile. Patotas de
mercenarios mitad
participantes y
puntales de la
Dictadura y nuevas
hienas
preferentemente
policiales.
Y así matan a un
joven, y a otro, y a
otro más y siguen
matando y matando.
La Dictadura de
Pinochet fue muy
blanda. Los muertos
fueron muy pocos,
los abusos no fueron
tan grandes, las
torturas suaves. El
racismo nunca fue
tanto, el clasismo
sólo se demostró de
vez en cuando, los
salarios de negreros
no eran tan malos.
¿Qué se necesita
para que se levante
de una vez por
todas, un pueblo?
¿Teniendo para comer
es lo más
importante? ¿No
importa el Gobierno
se trabaja igual?
Las nueces no se
abren solas, para
ese entonces ya
están podridas y
vendidas.
“Los Cobardes son
los que se esconden
debajo de las
normas” (Jean Paul
Sastre)
¿Hasta cuándo nos
quedamos llorando y
lamentándonos?
¿Acaso no criticamos
las viejas
disertaciones y a
sus viejos
dinosaurios que
discursean desde los
museos? ¿Sin
embargo, usamos los
mismos métodos?
Flores, besos y
abrazos se
repartían en las
calles a la policía
cuando llegó la
supuesta democracia.
¿Resultados?
¿Cuántos muertos se
necesitan para que
se levanten los
cobardes? ¿Si
Patricia Troncoso
muere, cuánto
tendremos nosotros
de responsabilidad
en ese suceso? ¿Es
más fácil achacarles
todo lo malo a los
malos gobiernos
obviamente?
Mientras ellos
reparten plomo a
mansalva,
sintiéndose seguros
y valientes contra
un pueblo desarmado,
nosotros insistimos
en los mismos
fracasados métodos.
A última hora,
usemos los mismos
métodos, pero ya es
hora que agreguemos
más picante a la
salsa.
A la buena, por la
buena jugando su
sucio y corrupto
juego democrático,
expresándonos
pausados,
memorizando sus
leyes y ordenanzas
ya sabemos lo que
nos pasó y nos
pasará si los
resultados les son
adversos.
Nos guste o no. La
razón se defiende
con la fuerza. Con
la exteriorización
de las ideas cuando
sea válido y
necesario. Como
ejemplo ahí tienen a
los fascistas, que
escondidos, finos,
elegantes, bien
hablados, fraguan y
planean golpes de
estados,
sangrientos, morados
o blancos y se pasan
por el culo modales,
constituciones,
honor y reglamentos.
La paz por sobre
todas las cosas. El
respeto a la vida
como derecho
sagrado. Pero el
justo y obligatorio
derecho a defenderse
si es necesario
carajo.El justo e
inevitable derecho a
defenderse ante el
exterminio.
¿Cómo se detuvo el
canibalismo colonial
de los españoles?
¿Las elecciones
tenían temblando a
Pinochet? ¿De qué
sirven los rechazos
internacionales si
un pueblo no lucha?
¿Bitácoras de
cobardes, brújula de
indolentes
indiferentes?
Aparte de leer
artículos de
denuncia,
incendiarios,
descriptivos o
solidarios, de
adosar tu firma en
largas listas que
nunca serán leídas o
tomadas en cuenta,
de marchar por el
centro de las
calles, de enviar
cartitas y postales
que comienzan
con…”Su
Excelentísima
señoría” ¿Qué más?
¿Qué más se puede
hacer?
Y quizás no tengo la
respuesta acertada,
pero es obvio que
ciertas preguntas
rasgan vestiduras
con las cuales, sin
querer darnos
cuentas estamos
forrados y
tapizados.
Los chilenos tenemos
tradición de ser muy
habladores, y muy
cobardes también.
¿Cuánto falta para
que esto sea una
Dictadura? ¿O ya
estamos?
Seguimientos,
allanamientos,
torturas, montajes,
muertos, presos
políticos,
desfalcos,
corrupción y
etcéteras. Si vemos
como trabajan codo a
codo, billetera a
billetera, límite a
límite pinochetistas
declarados,
renegados de
izquierda, la
derecha y los
empresarios. Tenemos
claro que las
desigualdades son
inmensas, las
injusticias
sacramento diario.
¿Qué hacemos, cómo
lo hacemos, qué
queremos?
Ahora,
repentinamente la
izquierda toma en
cuenta a los
autóctonos
olvidados. Cuando
siempre los incluyó
en meros discursos,
en meros saludos a
la bandera y nada
más. Y es que a
falta de una
reivindicación
propulsada por esa
izquierda
sabelotodo, se toma
el camino fácil.
Pegarse a la buena.
¿Meros polizontes de
causas sociales
ajenas?
Y si soñamos un poco
y se solucionara el
conflicto Mapuche,
¿Qué hará después la
vieja-nueva
izquierda? ¿El
feminismo tomará un
repentino interés
momentáneo?
Recordemos que el
viejo eje de masas
es claro,
poblador-obrero-estudiante,
y los que
preponderaban a los
campesinos eran
separados o alejados
por “desviaciones
maoístas”. ¿Y los
Pueblos Originarios?
¿Desde cuándo se les
tomó en cuenta?
¿Desde lo de Chiapas
acaso? Si los
Mapuche son
desconfiados con
ciertos sectores,
tienen muy buenos
argumentos.
La opresión
dictatorial es el
resultado de esos
sin escrúpulos que
nos gobiernan, pero
también de un gran
porcentaje de
cobardes e
interesados con
calculadora bajo el
brazo que no hacen
nada.
Somos lo que ellos
quieren que seamos,
somos el resultado
de sus designios
Más que etnocidios,
femicidios,
genocidios, el
asunto central cuna
y base de nuestras
desgracias es el
Economicidio
al cual somos
sometidos.
Aletargado pistilo
de canela.
Que gran sarcasmo.
Para aquellos que
luchan por sus
derechos, por sus
tierras por sus
tradiciones
mazmorras
custodiadas por
gárgolas de piedra
vestidas de verde.
Para los granujas
cárceles cinco
estrellas…
Un pétalo colgando
desde el delgado
hilo de la vida.
Mientras tanto,
delgada descansa una
rama de canelo sobre
una cama. Grilletes
y cadenas le
sostienen el cuerpo,
mientras ella viaja
preguntando por las
calles y las
barriadas.
Y el país más largo
del mundo se
transforma en
intestino acorralado
y prensado de
decretos y leyes
dictatoriales. País
de grandes montañas
y entrañas
agonizantes.
Una descarnada hebra
escarlata se
arrastra cansada por
el río seco de sus
venas y todas las
arterias gritan en
contra de las
miserias.
Un vacío de sombras
tapiza las paredes y
los recuerdos y
ciertas voces que le
lleva el viento
suavizan la
mordedura de sus
muñecas.
Afuera los árboles
preguntan por ella,
su determinado
nombre y su causa va
doblando las duras
barras de acero.
Y en este limbo,
como en sueño, como
dormida, como en
letanía, como
despierta a medias,
una mano cuelga
sobre el catre
metálico en
dirección a la
tierra, la otra mano
hacia las estrellas
que adornan los
volcanes heridos.
Las llagas son ojos
moreteados y
enrojecidos que
miran desde el fondo
de su cuerpo hacia
fuera y lloran
sangre, pus y rabia.
Afilados huesos
amenazan con romper
la carne exhausta.
Las costillas son
dos manos abiertas
que exigen
respuestas, que te
llaman.
Callada y preocupada
la muerte le ofrece
una merienda, ella
lo rechaza
amablemente.
Todo hecho jirón de
ríos que desembocan
en mares
contaminados,
privados y muertos.
Y cada tarde se
dibuja su nombre
sobre los
crepúsculos, cada
mañana sobre el
alba.
Artesana de la
oscuridad que va
tejiendo redes más
fuertes y poderosas
que todas las
cadenas que la atan.
Y es que cuando una
mujer se desgarra en
espasmos de
impotencia, cuando
las contracciones de
la carne encogida,
gime callada y
lejana ¿Qué hacemos?
Menos teoría, más
práctica.
Un Estado como un
nido hecho de huesos
reventados por
buitres, halcones y
jotes de todos los
colores, de todos
los sabores. Que
guardan y empollan
huevos de oro
robados a los más
desposeídos.
Cuando la presidenta
de Chile es una
burla, una vergüenza
en dos patas que
avergüenza a todas
las mujeres en su
calidad de sirvienta
y estafeta del gran
capital y los
empresarios.
Una meretriz
emperatriz del
mutismo y su
vergonzoso silencio.
Es que alguna vez
debería quedarnos
más claro que nunca.
Sí ellos usan todos
los medios en contra
de nosotros,
deberíamos empezar a
hacer lo mismo.
Y
les salió gente al
camino, decidieron
meterse con el
Pueblo Mapuche. Y en
esa tarea de
someterlos, les
saldrá cana sobre
cana, arruga tras
arruga.
No necesitan
enviarnos Traidores,
aquí en Indoamérica
Crecen por montones.
No ganaron ayer, no
ganaron hoy, no
ganarán mañana. Mano
a mano, puño a puño,
ya veremos quién
sale ganando.
Aquí, de pie, donde
el sol hace brillar
nuestro pelo y la
lluvia se lleva la
maldad de nuestros
ojos.
Nos levantamos para
siempre de entre las
ruinas de la
tristeza y los
explotadores.
Aquí germinaran de
nuestras manos miles
de manos pequeñas,
pero gigantes.
Miramos altivos lo
que nos pertenece,
campesinos, obreros,
mujeres, indios,
estudiantes,
maestros y niños,
depositaron las
cenizas de sus
huesos para no
astillar los caminos
de los dueños del
látigo, la comida y
la espada.
Aquí, donde
revientan olas de
dolor, y los gritos
son el pan de
comedor;
Aquí, de pie, se
levanta lo mejor de
nosotros para no
rendirse jamás,
jamás.
Ya no seremos el
humilde peoncito o
indiecito que habla
con el sufrimiento
maniatado.
Ya no será nuestra
voz la voz
suplicante del
hambre. Será un
trueno que hable
fuerte y claro por
lo que es suyo, por
lo que se ha ganado.
No seremos el
cordero que limosnea
en tu rancho,
seremos león que
busca tus entrañas.
Andrés Bianque. |