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La reforma
constitucional y la
construcción del
PSUV deben ser el
primer paso para
expropiar a los
capitalistas y
construir un estado
de los trabajadores
Durante los próximos
meses dos aspectos
centrarán la
atención de todos
los revolucionarios.
El primero es,
obviamente, la
reforma
constitucional.
Vinculado de manera
inexorable a esa
batalla, tenemos la
construcción del
PSUV y en especial
la celebración de su
Congreso
Fundacional.
En otros espacios de
este periódico
analizamos el
contenido de la
reforma de la
Constitución, pero
una cosa es clara:
la propuesta del
Presidente Chávez
significa un nuevo
paso adelante para
la revolución y así
está siendo visto
por las bases
revolucionarias. Los
imperialistas y la
burguesía venezolana
así lo entienden, y
están aterrorizados
con los efectos
políticos y sociales
que puede tener en
Venezuela y en todo
el continente. Esa
es la explicación de
la histérica y
cínica campaña de
calumnias,
manipulaciones y
ataques que han
lanzado a nivel
nacional e
internacional.
Los marxistas de la
CMR, agrupados
entorno al periódico
"El Militante,
Vocero Marxista del
PSUV" participamos
en primera línea en
esta nueva batalla
entre la revolución
y la
contrarrevolución y
llamamos a todos los
revolucionarios a
organizarnos en cada
batallón del PSUV,
en cada cuadra,
barrio, centro de
trabajo y estudios
para ,primero, ganar
la batalla electoral
del referéndum de
diciembre y ,tan
importante como
esto, para luchar
contra los planes
que inevitablemente
organizarán los
capitalistas y la
burocracia para
intentar sabotear
cualquier nuevo
avance
revolucionario.
La reforma
constitucional y la
lucha entre
revolución y
contrarrevolución
El que se aprueben
propuestas como los
Consejos Obreros,
estudiantiles y
comunales y la
reducción de
jornada, o que las
formas colectivas de
propiedad -o la
posibilidad de
expropiar a los
capitalistas-,
queden recogidas en
la Constitución no
garantiza por si
mismo (como ocurre
con cualquier ley)
su cumplimiento. Es
una tarea nuestra:
de la clase obrera y
los demás
explotados, llevar a
la práctica estas
propuestas y
desarrollarlas en un
sentido socialista.
Como todo lo demás
(políticas sociales,
inamovilidad,
solvencia laboral,
control de cambios y
precios...) los
capitalistas
intentarán -como ya
lo vienen haciendo-
sabotear cualquier
medida
revolucionaria.
Utilizan su
propiedad de los
bancos, muchas de
las principales
empresas del país y
la tierra, así como
su creciente
influencia y
vínculos con la
burocracia estatal,
para sabotear todos
los objetivos que
las masas y el
Presidente Chávez
nos hemos marcado:
vivienda, empleo,
derechos de los
trabajadores,
desarrollo endógeno,
soberanía productiva
y alimentaria. Suben
los precios (la
inflación prevista
roza ya el 17%),
organizan el
desabastecimiento y
especulación, evaden
capitales mediante
el mercado negro,
aprovechan el
crecimiento
económico (resultado
del incremento del
ingreso petrolero y
de las políticas
sociales de
redistribución y
gaston social del
gobierno) ,así como
las ayudas que
reciben de éste,
para hacer
beneficios a corto
plazo mientras
siguen negándose a
invertir en nuevas
máquinas y plantas
productivas, no
construyen las
viviendas e
infraestructuras que
el pueblo necesita y
al precio que
necesita… ¿Cómo
podría ser de otra
manera? Los
capitalistas sólo
buscan el máximo
beneficio. Así
funciona el
capitalismo en todo
el mundo. Un sistema
que incluso en los
países más avanzados
resulta incapaz de
garantizar
condiciones de vida
dignas a la mayoría
de la población.
La economía
capitalista mundial
en crisis
La crisis
inmobiliaria ha
puesto a Estados
Unidos al borde de
una recesión. Las
economías de EE.UU y
China se encaminan
hacia una crisis de
sobreproducción que,
antes o después,
tendrá efectos
dramáticos sobre
todo el mundo,
incluida Venezuela
(uno de los
principales
suministradores de
petróleo de ambas
potencias
capitalistas). Los
capitalistas
venezolanos y de
todo el mundo, lejos
de invertir,
intentarán mantener
y aumentar sus
beneficios
incrementando aún
más la explotación
de los trabajadores
y campesinos, así
como la expoliación
de los países
coloniales y semi-coloniales.
Esto significa que
todos los planes
presentados por el
presidente Chávez
para industrializar
y modernizar el país
y resolver problemas
endémicos como la
pobreza,
dependencia, etc.
chocarán
inevitablemente con
el mantenimiento de
la economía de
mercado.
Lo más importante de
la reforma
constitucional es
que anima la
movilización obrera
y popular y da un
nuevo impulso a la
lucha contra el
capitalismo, el
burocratismo y los
demás males que
sufrimos. Durante
los próximos meses,
debemos construir el
PSUV con un
programa, unos
métodos y una
estructura
organizativa que
garanticen que se
convierte en la
herramienta que
necesitamos los
trabajadores para
erradicar la
explotación
capitalista en
Venezuela. Esto
significa estatizar
los bancos, las
grandes empresas y
la tierra bajo
control obrero. Las
principales palancas
económicas deben
estar en manos del
estado y el estado
en manos de los
trabajadores. Sólo
así será posible
construir una
economía socialista
planificada
democráticamente.
Debemos sustituir el
viejo estado
capitalista por uno
revolucionario
basado en la
unificación local,
regional y nacional
de los Consejos
Obreros,
estudiantiles y
comunales. Contra
los intentos de
secuestrar o
burocratizar los
órganos del poder
obrero y popular,
debemos defender la
elegibilidad y
revocabilidad de
todos los voceros y
delegados por
asambleas de
trabajadores,
campesinos, etc.,
que cada cargo
público esté
obligado a rendir
cuentas
periódicamente ante
quienes le han
elegido y que su
salario no supere el
de un trabajador
cualificado. Debemos
luchar por este
programa dentro del
PSUV.
Construir el PSUV
con un programa
genuinamente
socialista
La lucha entre
reformistas y
revolucionarios va a
decidir el destino
del naciente Partido
socialista. Las
declaraciones de
Ameliach, apoyadas
por no pocos
parlamentarios, en
el sentido de
engavetar el PSUV y
recuperar el MVR
refleja que un
sector de dirigentes
teme la
participación de las
bases. Las
contradicciones
entre la derecha e
izquierda del
movimiento
bolivariano se
agudizarán en el
próximo período. Si
no se han expresado
de forma más abierta
hasta ahora en la
dirigencia es a
causa de la enorme
autoridad de Chávez,
pero a medida que
avance la revolución
el choque entre
reforma y revolución
dentro del PSUV y de
todo el movimiento
revolucionario será
mayor.
Los dirigentes y
activistas obreros y
populares que no
entiendan que hoy en
Venezuela el camino
para que la clase
obrera pueda ponerse
al frente de la
revolución y
construir el
socialismo pasa
inevitablemente por
la batalla para
ratificar la reforma
constitucional y
construir el PSUV
con un programa
socialista se
quedarán al margen
de los
acontecimientos. La
principal tarea de
los trabajadores
revolucionarios de
las distintas
corrientes de la UNT
y del movimiento de
empresas ocupadas
organizado en el
FRETECO, de los
campesinos agrupados
en el Frente
Ezequiel Zamora (FNCEZ),
de los jóvenes
revolucionarios, es
encabezar la lucha
por aprobar la
reforma
constitucional y
desarrollarla en un
sentido
revolucionario,
impulsando los
batallones del PSUV,
los Consejos
Obreros, comunales y
estudiantiles y
organizando la toma
y puesta en
funcionamiento bajo
control obrero de
todas las empresas
que los capitalistas
cierren o lleven al
borde del cierre
para sabotear la
economía |