Fortaleza
martedì, 21 ottobre 2008 01:21:44
Edito por Asociación Civil "LPG"
Responsable: Attilio Folliero

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EN EL CEMENTERIO DE EL ARO, un corregimiento del municipio de Ituango, Antioquia, una tumba se diferencia de las demás: es la única que tiene flores y un angelito. Allí está enterrado Wílmar Restrepo Torres. Fue asesinado cuando sólo tenía 14 años por orden de Carlos Castaño y Salvatore Mancuso, el 25 de octubre de 1997. Ese fue el primero de seis días durante los cuales los paramilitares, con apoyo de miembros del Ejército, asesinaron y torturaron a otras 14 personas, violaron mujeres, incendiaron 43 casas, robaron ganado y forzaron el desplazamiento de otras 900 personas. Leer>>

Revista Cambio, LPG, 30/10/2007

Fuente: Revista Cambio,  Domingo 28 de octubre de 2007

Diez años después

EN EL CEMENTERIO DE EL ARO, un corregimiento del municipio de Ituango, Antioquia, una tumba se diferencia de las demás: es la única que tiene flores y un angelito. Allí está enterrado Wílmar Restrepo Torres. Fue asesinado cuando sólo tenía 14 años por orden de Carlos Castaño y Salvatore Mancuso, el 25 de octubre de 1997. Ese fue el primero de seis días durante los cuales los paramilitares, con apoyo de miembros del Ejército, asesinaron y torturaron a otras 14 personas, violaron mujeres, incendiaron 43 casas, robaron ganado y forzaron el desplazamiento de otras 900 personas. 

Diez años después de la masacre, Edilma, la madre de Wílmar, dice frente a la tumba que quiere desenterrar los huesos de su hijo y llevarlos a Yarumal, donde hace seis meses compró una casa y un osario que le costó 90.000 pesos en la Basílica de Las Mercedes para su Wílmar. "Me voy de aquí y no quiero dejarlo, quiero desenterrarlo -le dijo a CAMBIO-. Los curas ya me dieron el permiso, me dijeron que hoy venía el desenterrador". 

Guarda silencio, su mirada se pierde, el dolor se refleja en su cara. De pronto, recuerda en voz alta: "Era el niño de la casa... Le dispararon por detrás, hicieron lo mismo con don Alberto Correa, que estaba con él en la finca Mundo Nuevo, como a 15 minutos. Era su primer trabajito sembrando fríjol. Fueron los primeros a los que mataron... Me di cuenta al otro día". Luego, señalando un naranjo, continúa el relato: "Ahí tenían amarrado al señor de la tienda, Aurelio Areiza... Lo mataron a golpes y le sacaron el corazón. Fue al otro día de lo de mi Wílmar. No creo que alguien pueda soportar vivir con una cosa de esas... !Y pensar que después vinieron más muertos!".

A Edilma se le nota el cansancio. Han pasado 24 horas desde cuando se subió a un bus en Yarumal rumbo a Puerto Valdivia. Luego viajó en lancha  hasta Puerto Escondido y desde allí fue en mula hasta El Aro, para desenterrar los restos de su Wílmar. Fueron seis horas por un camino empinado, pedregoso y resbaladizo, en una zona húmeda de sembrados de fríjol y de cultivos de coca. Abajo, el río Cauca. Una de las rutas que siguieron los paramilitares que hace 10 años cambiaron para siempre la vida de la gente.

Los paramilitares llegaron a la plaza del pueblo. Tenían órdenes de Junior, Cobra y Cristian Barreto, quienes fueron enviados por Mancuso, de eliminar a "colaboradores de la guerrilla". En las primeras horas de ese 25 de octubre asesinaron a tres personas, saquearon casas y tiendas. "Nos ordenaron no salir de las casas -recuerda una hermana de Wílmar-. El domingo 26, cuando el resto del país estaba en elecciones, nos obligaron a salir y a ver a los muertos tirados en la plaza".

Wílmar no estaba entre ellos. Preguntaron si había más muertos. "Sí, unos h.p. guerrilleros en las afueras", contestó un paramilitar. Les dijeron que les quedaba prohibido enterrarlos, pero la hermana de Wílmar cuenta que tras mucho suplicar, Junior los dejó ir a buscarlo: "Nos dijo que si alguien lloraba, nos mataban a todos". Debieron esperar más de dos días para sacar el cadáver de El Aro. Lo amarraron a una mula y emprendieron camino hacia Puerto Valdivia, donde fue sepultado en silencio.

A los cuatro años, Edilma desenterró el cadáver por primera vez. Si no lo hacía, los restos habrían ido a parar a una fosa común. Pidió permiso en la iglesia para sepultar los restos en El Aro, a donde había regresado. "Después de que me mataron al muchacho y me obligaron a vivir desplazada en Puerto Valdivia, no he tenido paz -asegura-. Todos los años me imagino qué sería de mi niño si lo hubieran dejado vivir y por eso si no estoy cerca de lo que quedó de él no estoy tranquila".  

En 2000, paramilitares del bloque Mineros al mando de Ramiro Vanoy, Cuco, asesinaron a otro de sus hijos, Guido Manuel. Lo acusaron de colaborar con la guerrilla. "¿Por qué -se pregunta Edil-ma-. Por qué?". Cuenta que está en un osario en Yarumal, donde vivirá ella a partir de ahora y a donde quiere trasladar los restos de Wílmar.  

Es jueves 18 de octubre, faltan siete días para que se cumplan 10 años del asesinato. Edilma espera la llegada del hombre que va a exhumar los restos. No aparece. Entonces corta una flor roja de las pocas que crecen en el cementerio, la deja en la tumba, se echa la bendición y dice: "Mañana seguro que sí viene el sepulturero".  

Ni un cura 

En el pueblo una joven embarazada, Ligia Lucía Pérez Areiza, se mece en una silla frente a la puerta de una casa que está en obra negra. Tiene 24 años, la misma edad que hoy tendría Wílmar. El 26 de octubre de 1997, los paramilitares se llevaron a su mamá, Elvia Rosa, que entonces tenía 29 años. La obligaron a que les cocinara, como a otras mujeres de El Aro, y luego la ataron y se la llevaron arrastrada. "Nunca más la volví a ver -dice-. Sólo supe que la amarraron en un palo y  todo el día la tuvieron de cuenta de ellos (la violaron), la torturaron hasta matarla. Una vecina vio cómo la dejaron en ese palo, cerca de una cañada, cerca de la escuela...No se pudo hacer nada ¿quién se atrevía a desamarrarla?" 

Dos meses después algunos de los que habían sido desplazados se arriesgaron a volver al pueblo. Lo encontraron quemado. "Cuando nos desterraron, creo que fue el 29, no le habían prendido fuego", recuerda uno de ellos y cuenta que cerca de la escuela hallaron "un zapato, unas sogas y unos huesitos". Eran de Elvia. Los forenses lo confirmaron. Ligia Lucía pudo sepultar a su madre en El Aro. Había dejado cinco huérfanos.  Ha pasado una década de la masacre. El año pasado la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado a reparar e indemnizar a las víctimas, tras comprobar que miembros del Ejército ayudaron a los paramilitares. "Esta es la hora en que ni siquiera se ha aparecido un funcionario por aquí, nos tienen abandonados -dice Ligia Lucía-. "!Qué ironía!, no tenemos ni un cura para rezar por los muertos este 25 de octubre".

LA MUERTE DEL DEFENSOR 

El 27 de febrero de 1998, cuatro meses después de la masacre de El Aro, Jesús María Valle, reconocido defensor de los derechos humanos, fue asesinado en Medellín por orden de Carlos Castaño. La razón: haber señalado a miembros del Ejército como colaboradores de las Auc en las masacres de El Aro y La Granja, en Ituango. 

Semanas antes, Valle había cuestionado al entonces Gobernador, Álvaro Uribe, por no haber ordenado la protección de los habitantes de esas poblaciones. Uribe rechazó los señalamientos, mientras que el Ejército lo demandó por injuria y calumnia.

El tiempo le dio la razón a Valle. En enero pasado, Salvatore Mancuso reconoció ante los fiscales de Justicia y Paz en Medellín, que él y Carlos Castaño, con apoyo del entonces comandante de la IV Brigada del Ejército, general Alfonso Manosalva (q.e.p.d.), quien entregó información y mapas, ordenaron la masacre. Dijo que los muertos eran guerrilleros  que se presentaban como campesinos. 

Las declaraciones de Mancuso causaron indignación entre las víctimas que siguieron la diligencia. La realidad es bien distinta: los muertos sí eran campesinos que fueron torturados y asesinados. El mismo Estado reconoció la barbarie tras una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que comprobó la participación de militares en la matanza. 

El Estado debe pagar 30.000 dólares a cada familia: el 50% de debe ser repartido en partes iguales a los padres, hermanos y los hijos de cada uno de los muertos y el otro 50%  al cónyuge o compañero cuando ocurrió el crimen. En el caso de Wílmar Restrepo que era menor de edad, su familia deberá recibir 5.000 dólares adicionales. También deben ser indemnizados los que perdieron sus casas y ganado, los desplazados y los que sufrieron daños físicos y psicológicos.  "La sentencia de la Corte le impone unos pagos del Estado pero aún no ha pagado", dice la abogada  Victoria Fallón, del grupo que representa a las víctimas. 

EL ARO HOY

El Aro es un pueblo de  Ituango con casas de colores y calles polvorientas. Una iglesia y dos estatuas, una de la Virgen y otra de Simón Bolívar, sobresalen en la pequeña plaza.  Allí solo viven 40 familias y puede llegarse a ese sitio en mula o a pie debido a la falta de carreteras. 

A las 4:00 p.m., la única cantina se llena con los raspachines que regresan de los cultivos de coca. "Antes de la masacre El Aro era un paraíso, hoy es coca -dice un campesino-. Casi dos años después de la matanza, la gente comenzó a regresar pero no había de qué vivir y cuando empezamos a medio tener vida, los 'paras' volvieron a amenazar. Luego llegó la guerrilla... Esto ha sido un infierno". 

En el pueblo, donde no hay puesto de Policía y el Ejército sólo aparece de vez en cuando, el kilo de base de coca se vende a dos millones de pesos. De esa cifra,  el frente 18 de las Farc se queda con 400.000 por concepto de impuestos.

Hace dos años, las Auc intentaron hacerse a ese negocio. "Nos engañaron, pues a cambio de pagarnos con dinero en efectivo nos dieron unos vales para cobrar en Valdivia y cuando fuimos a hacerlos efectivos no hubo quién respondiera -relata un raspachín-. Dejaron deudas en cantinas y tiendas y desaparecieron". 

CONDENA AL ESTADO 

En julio de 2006, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado colombiano por la masacre de El Aro. Lo consideró responsable por acción de la masacre de los  campesinos, pues fue demostrado que en ella participaron miembros del Ejército. 

MATADOR 

Sólo hay un condenado por la masacre de El Aro: FRANCISCO VILLALBA, conocido como Cristian Barreto, quien reconoció que él y cerca de 200 paramilitares violaron mujeres, degollaron, torturaron y mataron 15 personas, saquearon tiendas y casas, y robaron 800 reses que fueron a parar a una finca de Mancuso, en el Bajo Cauca antioqueño. 

Villalba también reconoció que días antes de la masacre, varios militares de alto rango se reunieron con Mancuso y Carlos Castaño. Dijo que estaba arrepentido y que desde el día de la masacre la culpa no lo dejaba dormir.  

La sentencia contra Villalba fue proferida por el Juzgado Segundo Penal Especializado de Antioquia en abril de 2003. También condenó a Carlos Castaño y a Salvatore Mancuso a 40 años de prisión como autores intelectuales de la masacre. Villalba está en La Picota desde 1998, donde debe pagar 33 años de prisión. Mancuso, en cambio, gracias a que se acogió a la Ley de Justicia y Paz podría ser condenado a pagar como máximo ocho años por ese y muchos otros crímenes

El Estado debe pagar 30.000 dólares a cada familia: el 50% de debe ser repartido en partes iguales a los padres, hermanos y los hijos de cada uno de los muertos y el otro 50%  al cónyuge o compañero cuando ocurrió el crimen. En el caso de Wílmar Restrepo que era menor de edad, su familia deberá recibir 5.000 dólares adicionales. También deben ser indemnizados los que perdieron sus casas y ganado, los desplazados y los que sufrieron daños físicos y psicológicos.  "La sentencia de la Corte le impone unos pagos del Estado pero aún no ha pagado", dice la abogada  Victoria Fallón, del grupo que representa a las víctimas.  

El Tiempo, Octubre 23 de 2007

Víctimas recibirían reparación sin tener que esperar condenas a los paramilitares

Tres días después de que estuvieran en el país la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Penal Internacional, el Gobierno anunció anoche que evalúa tres ajustes a la Ley de Justicia y Paz.

Primero, habría reparación por vía administrativa para las víctimas de los grupos armados ilegales, es decir, podrían acceder a una indemnización a través del Fondo de Reparación sin necesidad de
esperar a que se termine el juicio contra sus victimarios.

Esta petición ya la había hecho el Consejo de Estado. Y también fue una recomendación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

El comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, dijo que con esto se quiere evitar que cada víctima tenga que adelantar un proceso por separado frente al Estado para que sea reparada.

Hasta el momento están registradas 82.544 víctimas de las autodefensas y, según el Gobierno, los montos de la reparación establecerán con base en estándares internacionales existentes.

El segundo cambio que estudian es un ajuste de 'tuercas' para aquellos desmovilizados de las autodefensas que se postularon a la Ley de Justicia y Paz pero que aún no se han presentado. El Gobierno planea fijarles a estos un plazo para que comparezcan ante los fiscales o en caso contrario quitarles los beneficios de la ley y trasladar sus procesos a la justicia ordinaria.

Trascendió que saldrá un decreto que fijará el plazo, que sería inferior a seis meses, para que los postulados se presenten.

En tercer lugar, analizan la posibilidad de realizarles juicios a los 'paras' por bloques o por los crímenes que hayan cometido, "privilegiando en todo caso los juicios contra los principales cabecillas", como lo sugirió el fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno.

Tales ajustes, que se harían a través de decretos reglamentarios, serán consultados con las altas cortes, el Ministerio de Hacienda, la Comisión Nacional de Reparación y organismos internacionales de derechos humanos.

El tiempo, Octubre 22 de 2007

Tensión en tierras de palma de Urabá

Tras la decisión del Gobierno de anular los títulos de los palmicultores, los campesinos se han dividido entre negociar y exigir el retiro de estos cultivos.

Unas cuantas matas de plátano, maíz, arroz y yuca, que parecen naufragar en un mar de palma de aceite, son el testimonio vivo del conflicto por la tierra que se vive en las cuencas de los ríos Curvaradó y Jiguamiandó, en límites de Antioquia y Chocó.

Las sembraron varios campesinos en un acto de 'soberanía' sobre las hectáreas que se disputan con palmicultores. (PARAMILITARES?)

Hace dos semanas, el ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, confirmó que el Incoder anuló la mayoría de los títulos de esa tierras donde 14 firmas tienen 5.500 hectáreas de palma africana y otras 2.500 a punto de sembrar, porque aparentemente fueron adquiridas con fraude. (DESPLAZAMIENTO DE LA POBLACIÓN CAMPESINA)

Con el argumento de que el río Sucio cambió su rumbo drásticamente y amplió la orilla hacia las tierras de los cuatro adjudicatarios iniciales de los títulos, 130 hectáreas se convirtieron en casi 18 mil.

La inmensa diferencia corresponde a las tierras que la Ley 70 de 1993 les reconoció a los consejos comunitarios negros.

Y no es que los adjudicatarios iniciales se hayan lucrado, pues cuando el ensanche se hizo, en el 2000, uno ya estaba muerto y los otros tres estaban desplazados.

Organizaciones de Derechos Humanos sostienen que para "limpiar de guerrilla" y vencer la resistencia de la gente con el fin de que se asentara la palma, grupos paramilitares ocasionaron por lo menos 120 muertes y desapariciones, y desterraron a 1.500 personas.

En su versión libre ante Justicia y Paz, 'El Alemán', ex jefe del 'Bloque Élmer Cárdenas', que actuó por esta zona, negó que hubiera una relación con los palmicultores, pero aceptó que muchos empresarios se lucraron de su paso por allí.

Los empresarios también niegan cualquier vínculo con los 'paras'.
Ahora que la decisión del Incoder pone en vilo la estabilidad de su agroindustria y de la propia región, el representante de la Asociación de Palmicultores del Darién, Irving Bernal, que agremia a las 14 empresas cultivadoras, sostiene que están dispuestos a concertar con las comunidades para continuar con los plantíos, mediante fórmulas que podrían pasar por el pago de un arriendo.

En juego están entre 65 y 70 mil millones que han invertido.

EL TIEMPO viajó hasta allí para medirle el aceite a la situación.
Hay posiciones divididas entre los campesinos frente a la posibilidad de conciliar.

Luis Díaz es uno de los que estaría dispuesto, siempre y cuando le reconozcan lo que vale su tierra. Él vive en la vereda Llano Rico, a dos horas de Mutatá, y es uno de los 10 herederos de Lino Díaz, quien tenía 18 hectáreas en 1990 y en el 2000 apareció con 3.549 que, en teoría, le traspasó a la Asociación de Pequeños Cultivadores de Palma de Aceite en Urabá. Lo raro es que había muerto desde 1995.

Según Luis, la empresa Urapalma le dio 600 mil pesos a la mujer con la que vivía su papá para que pagara el predial en Riosucio (Chocó) y hasta ahí se supo. Pero en junio del 2000 un supuesto apoderado hizo el cambio de medidas y traspasó la propiedad.

Después de cuatro años largos de haberse desplazado, Luis volvió y encontró 12 de las 18 hectáreas con palma. El caso es objeto de un pleito judicial.

En el área se ven trabajadores cosechando el fruto de la palma: se trata de un corozo del tamaño de un limón que con solo tocarlo le deja a uno las manos aceitosas. Camiones sacan la fruta hacia una procesadora de Mutatá.

A una hora de la casa de Luis, por una carretera casi intransitable que rompe en dos el océano de palma, aparece la Zona Humanitaria de Curvaradó, el principal bastión contra estos cultivos.

Allí se asientan 14 familias que dicen que por nada llegarán a un acuerdo con los palmicultores. "Yo no quiero la palma para nada, porque está abonada con la sangre de mi papá. A él lo mataron los 'paras', dice Uriel Tuberquia.

Él y el resto de sus compañeros han tumbado más de 20 hectáreas de palma y las reemplazaron con el maíz, el plátano, el arroz y la yuca que se ven en medio del mar de palmeras.

Un inspector ex 'para', en medio del lío

El inspector de Belén de Bajirá, Carlos Eljach, ha intervenido r en varios desalojos pedidos por palmicultores cuando se han visto invadidos por campesinos que dicen ser los verdaderos dueños. El problema es que Eljach es desmovilizado del 'Bloque Élmer Cárdenas' de las Auc, grupo acusado de provocar la muerte y el destierro de campesinos para dar paso a la siembra de la palma.
El secretario de Gobierno de Belén de Bajirá, Henry Chaverra, se limita a decir que hay que confiar en la buena fe de Eljach.

Las tierras con palma están en la zona más biodiversa del mundo. Ambientalistas se oponen a este monocultivo porque " no es conveniente para desarrollar la región.

NÉSTOR ALONSO LÓPEZ L.
ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPO
CUENCA DEL CURVARADÓ (URABÁ CHOCOANO)

El Tiempo, Octubre 22 de 2007

Tensión en tierras de palma de Urabá

Tras la decisión del Gobierno de anular los títulos de los palmicultores, los campesinos se han dividido entre negociar y exigir el retiro de estos cultivos.

Unas cuantas matas de plátano, maíz, arroz y yuca, que parecen naufragar en un mar de palma de aceite, son el testimonio vivo del conflicto por la tierra que se vive en las cuencas de los ríos Curvaradó y Jiguamiandó, en límites de Antioquia y Chocó.

Las sembraron varios campesinos en un acto de 'soberanía' sobre las hectáreas que se disputan con palmicultores.

Hace dos semanas, el ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, confirmó que el Incoder anuló la mayoría de los títulos de esa tierras donde 14 firmas tienen 5.500 hectáreas de palma africana y otras 2.500 a punto de sembrar, porque aparentemente fueron adquiridas con fraude.

Con el argumento de que el río Sucio cambió su rumbo drásticamente y amplió la orilla hacia las tierras de los cuatro adjudicatarios iniciales de los títulos, 130 hectáreas se convirtieron en casi 18 mil.

La inmensa diferencia corresponde a las tierras que la Ley 70 de 1993 les reconoció a los consejos comunitarios negros.

Y no es que los adjudicatarios iniciales se hayan lucrado, pues cuando el ensanche se hizo, en el 2000, uno ya estaba muerto y los otros tres estaban desplazados.

Organizaciones de Derechos Humanos sostienen que para "limpiar de guerrilla" y vencer la resistencia de la gente con el fin de que se asentara la palma, grupos paramilitares ocasionaron por lo menos 120 muertes y desapariciones, y desterraron a 1.500 personas.

En su versión libre ante Justicia y Paz, 'El Alemán', ex jefe del 'Bloque Élmer Cárdenas', que actuó por esta zona, negó que hubiera una relación con los palmicultores, pero aceptó que muchos empresarios se lucraron de su paso por allí.

Los empresarios también niegan cualquier vínculo con los 'paras'.
Ahora que la decisión del Incoder pone en vilo la estabilidad de su agroindustria y de la propia región, el representante de la Asociación de Palmicultores del Darién, Irving Bernal, que agremia a las 14 empresas cultivadoras, sostiene que están dispuestos a concertar con las comunidades para continuar con los plantíos, mediante fórmulas que podrían pasar por el pago de un arriendo.

En juego están entre 65 y 70 mil millones que han invertido.

EL TIEMPO viajó hasta allí para medirle el aceite a la situación.
Hay posiciones divididas entre los campesinos frente a la posibilidad de conciliar.

Luis Díaz es uno de los que estaría dispuesto, siempre y cuando le reconozcan lo que vale su tierra. Él vive en la vereda Llano Rico, a dos horas de Mutatá, y es uno de los 10 herederos de Lino Díaz, quien tenía 18 hectáreas en 1990 y en el 2000 apareció con 3.549 que, en teoría, le traspasó a la Asociación de Pequeños Cultivadores de Palma de Aceite en Urabá. Lo raro es que había muerto desde 1995.

Según Luis, la empresa Urapalma le dio 600 mil pesos a la mujer con la que vivía su papá para que pagara el predial en Riosucio (Chocó) y hasta ahí se supo. Pero en junio del 2000 un supuesto apoderado hizo el cambio de medidas y traspasó la propiedad.

Después de cuatro años largos de haberse desplazado, Luis volvió y encontró 12 de las 18 hectáreas con palma. El caso es objeto de un pleito judicial.

En el área se ven trabajadores cosechando el fruto de la palma: se trata de un corozo del tamaño de un limón que con solo tocarlo le deja a uno las manos aceitosas. Camiones sacan la fruta hacia una procesadora de Mutatá.

A una hora de la casa de Luis, por una carretera casi intransitable que rompe en dos el océano de palma, aparece la Zona Humanitaria de Curvaradó, el principal bastión contra estos cultivos.

Allí se asientan 14 familias que dicen que por nada llegarán a un acuerdo con los palmicultores. "Yo no quiero la palma para nada, porque está abonada con la sangre de mi papá. A él lo mataron los 'paras', dice Uriel Tuberquia.

Él y el resto de sus compañeros han tumbado más de 20 hectáreas de palma y las reemplazaron con el maíz, el plátano, el arroz y la yuca que se ven en medio del mar de palmeras.

Un inspector ex 'para', en medio del lío

El inspector de Belén de Bajirá, Carlos Eljach, ha intervenido r en varios desalojos pedidos por palmicultores cuando se han visto invadidos por campesinos que dicen ser los verdaderos dueños. El problema es que Eljach es desmovilizado del 'Bloque Élmer Cárdenas' de las Auc, grupo acusado de provocar la muerte y el destierro de campesinos para dar paso a la siembra de la palma.
El secretario de Gobierno de Belén de Bajirá, Henry Chaverra, se limita a decir que hay que confiar en la buena fe de Eljach.

Las tierras con palma están en la zona más biodiversa del mundo. Ambientalistas se oponen a este monocultivo porque " no es conveniente para desarrollar la región.

NÉSTOR ALONSO LÓPEZ L.
ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPO
CUENCA DEL CURVARADÓ (URABÁ CHOCOANO)

Octubre 23 de 2007

Fiscalía se 'ahogó' y pidió ayuda en procesos de Auc

Cambios que estudia el Gobierno -confesiones y juicios en bloque- buscan descongestionar el proceso con 'paras'. ONG advierten riesgo de impunidad.

La preocupación porque pasado casi un año hay menos de 100 paramilitares, de una lista de 3.114 postulados, que han llegado ante fiscales de Justicia y Paz está detrás de la idea de investigarlos y juzgarlos en grupo, y no individualmente como hasta ahora.

La iniciativa, anunciada el lunes por el Gobierno, aún está en discusión y, según confirmaron altas fuentes, la planteó la misma Fiscalía ante el presidente Álvaro Uribe.

"Está muy lento el tema de las versiones libres y va a ser más difícil llegar a las sentencias", reconoció ayer un alto funcionario.

Por eso, agregó, la Fiscalía planteó dos salidas. La primera, que se reúnan todos los miembros de un bloque en versión libre, desde el comandante hasta los 'paras' rasos, y ante grupos de 10 fiscales confiesen sus crímenes.

Ayer, el Ministerio del Interior y Justicia aclaró que, a pesar de la confesión en bloque, las responsabilidades penales se establecerán de manera individual.

"Esto no es ningún manto de impunidad. Las víctimas pueden denunciar que ellos no están diciendo la verdad y si se demuestra pierden los beneficios", dijo el viceministro de Justicia, Guillermo Reyes.

Y agregó que los casos de los jefes seguirán por aparte. El Gobierno autorizó 80 mil millones de pesos adicionales en el Presupuesto del 2008 para elevar a 235 el número de fiscales y a 1.215 los investigadores de Justicia y Paz.

La otra propuesta de la Fiscalía es investigar hechos. Si un 'para' confiesa 25 homicidios, cada uno de estos pasaría inmediatamente al tribunal de Justicia y Paz para sentencia y no habría que esperar, como hoy, a que se cierre el caso de cada persona.

Los ajustes al proceso, que se harían a través de decretos reglamentarios, serán discutidos con la Procuraduría y organismos nacionales e internacionales de Derechos Humanos. Por lo pronto, ONG que representan a víctimas no están muy convencidas.

El abogado Alirio Uribe, del Colectivo de Abogados José Alvear, calificó de "peligrosa" la idea de juzgar por bloques. "Si en las confesiones individuales hay problemas porque no sale toda la verdad, en bloque podría ser peor. Me parece que quedaría como un indulto general", aseguró.

Otro de los cambios que pretende definir el Gobierno es cómo hacer la reparación administrativa a las víctimas, que ya sobrepasan las 82.000, sin que pase por un juez.

Ayer, el Gobierno se reunió con la Comisión Nacional de Reparación para definir los criterios con los que van a reparar a las víctimas y que serán oficializados en próximos días mediante un decreto.

En este tema, el poder judicial había advertido que se venía un gran cuello de botella y había propuesto la reparación por vía administrativa. El Gobierno recogió la idea y, en contra de su posición inicial, tendrá que destinar dineros del Presupuesto para indemnizar a las víctimas.

3.114 es el número de 'paras' que se acogieron a Justicia y Paz. En un año, menos de 100 paramilitares -casi todos jefes- entregaron versión.

82.544 víctimas de paramilitares están registradas en la Comisión Nacional de Reparación. Todas piden
que se les indemnice.

23 es el número de fiscales que están en la Unidad de Justicia y Paz. Hay anuncios de nuevas partidas para llegar a 235 y a 1.200 investigadores.

REDACCIÓN JUSTICIA

El Tiempo, Octubre 23 de 2007

'El Alemán' reconoció 141 crímenes

En las cuatro jornadas precedentes de su versión libre, el ex jefe del 'Bloque Élmer Cárdenas' de las Auc, Freddy Rendón, alias 'El Alemán' o 'Puma 4', no había aceptado tantos crímenes como ayer.

Prometió que hoy entregará 22 coordenadas donde estarían alrededor de 50 cadáveres, en Unguía y Acandí (Chocó). La mayoría serían muertos de la incursión que hizo al municipio de Riosucio entre diciembre de 1996 y el año 97, más 15 combatientes.

Ante el fiscal de Justicia y Paz que lo indagó en Medellín y menos de 10 víctimas que lo escuchaban en una sala vecina, reconoció haber tenido que ver en el secuestro de 7 integrantes de las comunidades de paz de Arenales y Villahermosa (Chocó), que luego liberaron, y en la muerte de 12 más, en 1999. Según él, habría sido por orden de Carlos Castaño.

En el mismo departamento, pero hacia la Costa Pacífica reconoció 10 muertos de Juradó, Corodó y Bahía Solano, entre 1996 y 1997.

Dijo también que, por petición de unos mineros, desplazó 30 hombres hacia Cundinamarca, Boyacá y Santander, los cuales mataron a 69 personas en el 2001, fuera de los 15 campesinos de la masacre de La Horqueta, ocurrida el 21 de noviembre de 1994.

En las horas de mañana había sorprendido por la revelación de que en 1998 viajó al Mundial de Fútbol en Francia e incluso ingresó a Estados Unidos llevando una visa con su propio nombre y que cruzó por lo menos dos veces más la frontera sin problema.

MEDELLÍN

El Tiempo, Octubre 23 de 2007

'El Alemán' reconoció 141 crímenes

En las cuatro jornadas precedentes de su versión libre, el ex jefe del 'Bloque Élmer Cárdenas' de las Auc, Freddy Rendón, alias 'El Alemán' o 'Puma 4', no había aceptado tantos crímenes como ayer.

Prometió que hoy entregará 22 coordenadas donde estarían alrededor de 50 cadáveres, en Unguía y Acandí (Chocó). La mayoría serían muertos de la incursión que hizo al municipio de Riosucio entre diciembre de 1996 y el año 97, más 15 combatientes.

Ante el fiscal de Justicia y Paz que lo indagó en Medellín y menos de 10 víctimas que lo escuchaban en una sala vecina, reconoció haber tenido que ver en el secuestro de 7 integrantes de las comunidades de paz de Arenales y Villahermosa (Chocó), que luego liberaron, y en la muerte de 12 más, en 1999. Según él, habría sido por orden de Carlos Castaño.

En el mismo departamento, pero hacia la Costa Pacífica reconoció 10 muertos de Juradó, Corodó y Bahía Solano, entre 1996 y 1997.

Dijo también que, por petición de unos mineros, desplazó 30 hombres hacia Cundinamarca, Boyacá y Santander, los cuales mataron a 69 personas en el 2001, fuera de los 15 campesinos de la masacre de La Horqueta, ocurrida el 21 de noviembre de 1994.

En las horas de mañana había sorprendido por la revelación de que en 1998 viajó al Mundial de Fútbol en Francia e incluso ingresó a Estados Unidos llevando una visa con su propio nombre y que cruzó por lo menos dos veces más la frontera sin problema.

MEDELLÍN

Octubre 26 de 2007

Testimonio de 'Jorge 40' terminó de hundir a ex gobernador Molina

Hernando Molina, ex gobernador del Cesar, detenido.

El jefe 'para' se sorprendió cuando se enteró de que el ex gobernador del Cesar había dicho que lo despreciaba. La Fiscalía no le creyó al mandatario

El detenido ex gobernador del Cesar, Hernando Molina, acaba de perder otro round en la Fiscalía.

Ese organismo no solo decidió mantenerlo en una cárcel sino que, en la misma decisión, hizo nuevos señalamientos sobre sus presuntas relaciones con los 'paras'.

La defensa pidió la excarcelación, con el argumento de que no había pruebas que demostraran que Molina -a quien el Gobierno ya le aceptó la renuncia- fuese penalmente responsable.

Según los abogados, no es cierto que en las regionales del 2003 fueron las presiones del Bloque Norte de las Auc las que forzaron la renuncia de los contendores de Molina, quien finalmente fue candidato único.

En su favor presentó, entre otras, la declaración que sobre el tema dio 'Jorge 40', jefe de las Auc en la Costa, quien negó haber incidido en esos comicios.

La Fiscalía, sin embargo, hizo una lectura diferente de la versión.
"Si bien ('Jorge 40') pretendió relevar de toda responsabilidad a su amigo Hernando Molina respecto de los hechos que se le han imputado, no son aceptables sus disculpas ni las justificaciones allí vertidas", dice la providencia firmada esta semana.

Cuando los investigadores le preguntaron por una declaración de Molina según la cual "despreciaba y aborrecía" a '40', pero no a su amigo Rodrigo Tovar Pupo (el verdadero nombre del paramilitar), este se mostró sorprendido.

"Hasta hoy me entero -dijo- que (Molina) desprecia de esa manera a 'Jorge 40', cuando su familia pudo haber sido una de las tantas familias en el Cesar beneficiadas por el accionar de los hombres que estaban bajo mi mando".

Basado en esa declaración, el fiscal que lleva el caso sacó nuevas conclusiones.

"Se infiere que Hernando Molina y su familia fueron beneficiadas por las actuaciones de los paramilitares, al recuperar sus fincas, sus empresas, sus finanzas, sus actividades económicas -dice la providencia- (...) Si las autodefensas en la ciudad o en el campo ponían los muertos en la guerra, ellos las financiaban, en contraprestación a la protección que desde la penumbra realizaban estos grupos armados".

'Jorge 40' dijo que Molina, "como candidato, tuvo que haberse sentado con esos líderes de esos acumulados (comunidades) en todas las regiones donde hizo proselitismo, y dentro de esos líderes tenía que haber líderes políticos que representaban ideológicamente el sentir político del Bloque Norte".

70.000 votos en blanco se contabilizaron en las elecciones para Gobernador del Cesar en el 2003. Las tarjetas no marcadas alcanzaron las 52.000.

"Su testimonio (el de '40') sirve para corroborar la existencia real de hechos objeto de la investigación y la posible responsabilidad (de Molina) en conductas criminales".
Providencia en la que no se revoca orden de detención a H. Molina.

REDACCIÓN JUSTICIA

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