Horas antes Bogotá había acusado a
Quito de tener vínculos con la guerrilla. Ayer la escalada se pronunció
con la concentración de 3200 soldados en el punto fronterizo más
crítico. En una declaración inesperada, el ministro ecuatoriano de
Seguridad, Gustavo Larrea, admitió por la noche que se había reunido con
Reyes en enero pasado.
La crisis que comenzó el fin de semana pasado seguía
profundizándose ayer. En un clima tenso, Correa reunió al Consejo de
Seguridad Nacional y al gabinete. Luego de las sesiones, el ministro de
Defensa, Wellington Sandoval, tomó la primera medida de la jornada
anulando la Comisión Binacional de Fronteras. El paso siguiente lo dio
la ministra ecuatoriana de Relaciones Exteriores, Comercio e
Integración, María Isabel Salvador, al entregar un mensaje al embajador
colombiano en Quito, Carlos Holguín. En el texto, Salvador comunicó una
ruptura diplomática con Colombia en base a la sucesión de hechos e
“inamistosas imputaciones” que ocurrieron luego del sábado.
Pero Correa no sólo respondió con iniciativas
diplomáticas. En una demostración de fuerza, también decidió mantener un
contingente de 11.000 hombres en la frontera, de los cuales 3200 se
concentraron en la provincia de Sucumbíos, donde las FARC fueron
atacadas. “Las Fuerzas Armadas de Ecuador están listas para los
enfrentamientos. Vamos a defender nuestra soberanía, no importa quién
trate de ofenderla”, dijo Sandoval.
Ante la gravedad de la situación, el diplomático
colombiano transmitió a la velocidad de la luz el mensaje al ministro de
Exteriores en Bogotá, Fernando Araújo. Pero esa fue la única mala
noticia que recibió Holguín. El domingo Correa le dio 48 horas al
funcionario colombiano para que hiciese sus valijas y abandonara
Ecuador.
El mandatario ecuatoriano tomó esa decisión un día
después de que el director de la Policía Nacional de Colombia, el
general Oscar Naranjo, revelara detalles de archivos informáticos de
tres computadoras del jefe guerrillero asesinado que fueron decomisados
en la operación. Según Naranjo, los datos recuperados evidenciaron
relaciones del gobierno de Ecuador con las FARC, y encuentros del
ministro de Seguridad con el rebelde abatido. Estos supuestos nexos,
como otros de Venezuela con la misma organización, fueron divulgados
ayer por el gobierno colombiano.
Pero la canciller ecuatoriana lo negó. “Son graves e
infundadas las declaraciones de las autoridades colombianas que sugieren
supuestos acuerdos entre el gobierno de Ecuador y las FARC”, señaló. “El
gobierno ecuatoriano rechaza enérgicamente esas informaciones, que se
suman a la reciente violación a la soberanía territorial del Ecuador”,
añadió. Para Salvador las versiones de Bogotá son una cortina de humo
para desviar la atención de la incursión colombiana ilegal en suelo
ecuatoriano, como lo ha reconocido Colombia.
Sin embargo, ayer el ministro de Seguridad admitió
haberse reunido con Reyes para gestionar la liberación de los rehenes de
las FARC. “Esa reunión se desarrolló en el mes de enero, fuera de
Colombia y fuera de Ecuador y se habló exclusivamente del tema de los
secuestrados”, reveló Larrea, luego de dar una conferencia de
prensa.