Colombia
entre la tragedia y la comedia
Américo
Díaz Núñez
La mentira se volvió arma y burla contra la verdad. Con ella
se destruye naciones y se asesina impunemente.
Los grandes
cómplices de los mentirosos, cuando no los protagonistas, son los medios de
comunicación social convertidos en arietes de la maldad, la traición y los
golpes bajos contra las causas justas, las personas y los pueblos.
El gobierno de
Álvaro Uribe en Colombia masacra y anuncia las matanzas con macabras sonrisas
de alborozo y cinismo criminal.
La muerte física
de quienes ahora pasan a ser mártires de Colombia quiere ser convertida, tras
inútil intento de sus ejecutores intelectuales, en asesinato moral de los
guerrilleros abatidos, mediante patrañas tan burdas que parecen comedia
risible, si no fuera porque representan una tragedia para el hermano país.
Veamos:
--El país
agredido, Ecuador, es culpable ahora por brindar protección a terroristas
feroces a quienes “se ejecuta” --dicho por el gobierno colombiano— en
territorio ajeno, a sabiendas de que estaban negociando el intercambio
humanitario de prisioneros o rehenes. Es decir, la violación de la soberanía
nacional de Ecuador es cosa de poca monta, de la que no vale la pena hablar.
--Raúl Reyes
había sido hasta su asesinato el jefe guerrillero que coordinaba con los
gobiernos de Venezuela, Ecuador y Francia la entrega de los rehenes en manos
de las FARC. Uribe presentó su cadáver como un trofeo de guerra en Bogotá,
cuando en realidad fue en vida un vocero del proceso hacia la paz mediante el
intercambio humanitario de prisioneros.
--La única
persona con posibilidades de lograr la liberación de los prisioneros, Hugo
Chávez, es el otro “cómplice de los terroristas”, a quienes financió en
pago de una deuda adquirida cuando salió de la cárcel en los años 90, todo lo
cual está en la computadora de Raúl Reyes, una especie de archivadora de la
torcida historia inventada por Uribe El Tracalero, quien llevará al presidente
venezolano al Tribunal Penal de La Haya. ¡Adonde debería ir él por genocida!
--¿Cómo
contrarrestar lo dicho por un presidente derechista como el de Francia cuando
afirma que sólo Chávez puede lograr la liberación de los rehenes y que Raúl
Reyes era su interlocutor en el caso de Ingrid Betancourt? Uribe lo consiguió
muy fácil: matando al interlocutor y anunciando llevar a Chávez a la justicia
por “financiar el terrorismo”. Conociendo su obsesión criminal, muchos creen
que no quiere que la ex candidata presidencial salga viva de la selva, porque
puede derrotarlo electoralmente con la tesis de una solución política de la
guerra interna colombiana.
--Como si nada
de lo anterior fuera lo suficientemente grotesco para su gusto, el genocida
que ocupa el Palacio de Nariño ordena a sus voceros policiales decir que en la
computadora de Raúl Reyes también se registra la compra de 25 kilos nada menos
de uranio para “perpetrar ataques terroristas”, aunque no explica cómo. ¡Se
copió la patraña contra Irak y contra Irán de sus patrones imperiales, aunque
esos países no cuentan con la selva amazónica donde montar sus enormes
instalaciones atómicas ni con las anguilas o tembladores para producir la
electricidad que las mueva!
Tragedia y
comedia se entremezclan en este teatro del horror que es hoy Colombia en manos
de los guerreristas norteamericanos que manejan a Uribe a su antojo.
Pero éste dejó de
ser un problema de los colombianos solamente.
La aventura de la
violencia y la guerra ya voló a sus vecinos y los amenaza en su propia tierra.
Ecuador fue invadido por tropas y aviones, y Venezuela por paramilitares
contratados para matar y desestabilizar.
¡Bolívar nos
ilumine para salir de este laberinto creado por el gobierno imperialista del
señor Bush!