El 24 de mayo de 2008 la revista Semana publicó una entrevista con el ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, en la que este afirmaba que Manuel Marulanda Vélez, jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), había muerto el 26 de marzo a causa de un infarto. Según la crónica de Página/12 de ese día, Santos atribuyó el dato a «una fuente que nunca nos ha fallado» y, cuando el periodista le preguntó si podía publicarlo, respondió que el riesgo era suyo. El gobierno no emitió un comunicado oficial. Al día siguiente, un video difundido por el canal teleSUR resolvió la duda.
En la grabación, Timoleón Jiménez, miembro del Secretariado de las FARC, confirmó que el «comandante en jefe» había fallecido el 26 de marzo de 2008 por un paro cardíaco y anunció que Alfonso Cano ocupaba su lugar. El diario argentino La Nueva recogió la confirmación el 26 de mayo, junto con la estimación de que la guerrilla había pasado de unos 17.000 a unos 9.000 combatientes tras seis años de ofensiva militar. Santos, por su parte, puso en duda que la causa fuera solo cardíaca y recordó que la zona había sido bombardeada en esas fechas.
Conviene distinguir, por tanto, dos fechas: la de la muerte, el 26 de marzo, y la del anuncio, entre el 24 y el 25 de mayo. Entre una y otra pasaron casi dos meses en los que el hombre que había dirigido la guerrilla más antigua del continente ya no vivía, sin que nadie fuera de su entorno lo supiera con certeza.
Pedro Antonio Marín: un origen campesino en la zona cafetera
Manuel Marulanda no era su nombre de nacimiento. Pedro Antonio Marín Marín nació en Génova, en la cordillera Central, dentro del actual departamento del Quindío. La fecha más difundida es el 13 de mayo de 1930, la que recoge Señal Memoria, el portal histórico de la radiotelevisión pública colombiana. La revista Semana señala, sin embargo, que su padre sostenía que había nacido el 12 de mayo de 1932, y otras reseñas adelantan el año a 1928. Esa imprecisión explica que en 2008 los periódicos le atribuyeran edades distintas.
Según la biografía de Semana, su familia era liberal y seguidora de Jorge Eliécer Gaitán, y fue su abuelo, Ángel Marín, quien le transmitió tanto destrezas de combate como una fuerte hostilidad hacia el Partido Conservador. A los 13 años dejó la casa para ganarse la vida. Trabajó como expendedor de carne, panadero, vendedor de dulces, obrero de la construcción, tendero y comerciante, sin asentarse en ningún oficio.
El asesinato de Gaitán en Bogotá, el 9 de abril de 1948, abrió el periodo que la historiografía colombiana llama La Violencia, un enfrentamiento entre liberales y conservadores que se extendió por el campo durante más de una década. La familia Marín quedó expuesta a la persecución, y el joven se sumó a las guerrillas liberales más por tradición familiar que por doctrina. Semana recoge una frase suya de años después: alzarse en armas era, según él, la única manera de sobrevivir.
El nombre y el apodo
La propia prensa colombiana ha reconstruido el origen de los dos nombres por los que fue conocido. Hacia 1953, un compañero comentó su puntería llamándolo «un verdadero tiro fijo», y el apodo lo acompañó el resto de su vida. Dos años más tarde adoptó el nombre de Manuel Marulanda Vélez en homenaje a un dirigente sindical comunista asesinado en Bogotá en enero de 1951.
De la guerrilla liberal a las autodefensas comunistas
En la segunda mitad de los años cincuenta, Marín se acercó a los grupos de orientación comunista del sur del Tolima. Su principal aliado en esa etapa fue Jacobo Prías Alape, conocido como Charro Negro. Cuando este fue asesinado en Gaitania, en enero de 1960, Marulanda retomó la actividad armada. Señal Memoria sitúa en esos años el estrechamiento de sus lazos con el Partido Comunista Colombiano y la adopción de su estrategia de «combinación de todas las formas de lucha», que unía la acción legal y la armada.
El trasfondo político era el Frente Nacional, el pacto por el cual liberales y conservadores se alternaron en el poder desde 1958. Para Señal Memoria, la motivación que Marulanda reivindicó fue la defensa de las comunidades campesinas y la participación política de los sectores que ese pacto dejaba fuera. Para los gobiernos del periodo, los enclaves armados campesinos que se habían formado en el sur del Tolima, el Huila y el Cauca eran zonas donde el Estado no ejercía su autoridad.
Fue una década en la que otras guerrillas surgieron en la región, en parte al calor de la revolución cubana de 1959; la biografía de Ernesto Che Guevara recorre ese contexto desde el lado cubano.
Marquetalia, 1964, y el nacimiento de las FARC
Marquetalia era una zona rural del sur del Tolima, cerca del límite con el Huila, donde se había asentado uno de esos núcleos campesinos. En mayo de 1964, bajo el gobierno de Guillermo León Valencia, el Ejército inició una operación para tomar la zona. Semana describe cómo unas 48 personas bajo el mando de Marulanda resistieron los bombardeos y se dispersaron por la montaña, un episodio que dio origen al mito fundacional de los llamados «marquetalianos». Según Señal Memoria, Marulanda escapó hacia Riochiquito, en el Cauca, y participó en la organización que, entre julio de 1964 y mayo de 1966, desembocó en las FARC. El nombre quedó formalizado en la Segunda Conferencia guerrillera de 1966.
Junto a Marulanda, el otro dirigente de peso de los primeros años fue Jacobo Arenas, a quien Semana describe como su mentor político, el responsable de profundizar su formación marxista-leninista. La división de funciones entre ambos, uno militar y otro ideológico, se mantuvo durante más de dos décadas. El vocabulario del grupo, centrado en la lucha de clases y la toma del poder, venía de esa formación.
El crecimiento fue gradual en los años setenta y rápido en los ochenta. En la séptima conferencia, celebrada en mayo de 1982, la organización se definió como «ejército del pueblo» y añadió las siglas EP a su nombre. Señal Memoria sitúa sus frentes, en esas décadas, en el Meta, el Guaviare, el Huila, el Caquetá y otros departamentos.
Los acuerdos de La Uribe y la Unión Patriótica
El 28 de marzo de 1984, en el municipio de La Uribe, en el Meta, el gobierno de Belisario Betancur y las FARC firmaron un acuerdo que incluía un cese al fuego bilateral. El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) lo describe como uno de los primeros esfuerzos formales de solución negociada con esa guerrilla. Entre sus resultados estuvo la autorización de un nuevo partido político, la Unión Patriótica (UP), que reunió a antiguos guerrilleros, comunistas y otros sectores de izquierda.
La UP participó en elecciones desde mediados de los años ochenta y sus militantes fueron asesinados en gran número durante los años siguientes. El 30 de enero de 2023, la Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró responsable al Estado colombiano por lo que describió como un plan de exterminio contra el partido, con más de 6.000 víctimas, según la reseña de El Tiempo; el Estado había reconocido de forma parcial 219 casos. Señal Memoria recoge que Marulanda rechazó más tarde negociar con el presidente Virgilio Barco por esos asesinatos.
La tregua de La Uribe se fue desgastando, en palabras del CNMH, por las tensiones institucionales y por la continuidad de la expansión militar de la guerrilla. Jacobo Arenas murió el 10 de agosto de 1990, y desde entonces Marulanda quedó como la única figura de autoridad indiscutida del Secretariado.
Casa Verde y la guerra de los noventa
El 9 de diciembre de 1990, el mismo día en que Colombia elegía a los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente, las Fuerzas Militares atacaron Casa Verde, el campamento del Secretariado en el municipio de Mesetas (Meta). La operación fue autorizada por el presidente César Gaviria y su consejero de seguridad Rafael Pardo. Según El Espectador, Marulanda permaneció en el lugar y dirigió la resistencia mientras el resto del Secretariado se había replegado hacia el páramo de Sumapaz. El periódico sostiene que el ataque cerró durante una década la posibilidad de negociar.
La coincidencia con la caída de los regímenes del Este europeo, descrita en la página sobre el derrumbe del socialismo real, hizo que muchos analistas esperaran el declive de las guerrillas marxistas del continente. En Colombia ocurrió lo contrario: la década de 1995 a 2004 fue la más letal del conflicto según la Comisión de la Verdad, que concentra en ella el 45 % de los homicidios registrados entre 1985 y 2018.
El Caguán y la «silla vacía» (1998–2002)
Andrés Pastrana llegó a la presidencia en 1998 con la promesa de negociar. Su gobierno despejó una zona de distensión de unos 42.000 kilómetros cuadrados en cinco municipios: La Uribe, Mesetas, Vistahermosa y La Macarena, en el Meta, y San Vicente del Caguán, en el Caquetá. El 7 de enero de 1999, en la instalación de los diálogos en San Vicente del Caguán, Pastrana ocupó su lugar en la mesa y la silla reservada para Marulanda quedó vacía. La guerrilla alegó falta de garantías de seguridad.
La fotografía se volvió el emblema del proceso.
Durante tres años las conversaciones avanzaron poco en lo sustancial. El resultado más tangible fue un acuerdo humanitario firmado el 2 de junio de 2001, negociado por Marulanda con el alto comisionado Camilo Gómez, por el que las FARC liberaron a más de 250 soldados y policías a cambio de 14 guerrilleros presos, según Semana. El 20 de febrero de 2002, tras el secuestro de un avión en el que viajaba el senador Jorge Eduardo Gechem, Pastrana dio por terminado el proceso, según El Espectador. Álvaro Uribe llegó a la presidencia ese mismo año con una política de ofensiva militar.
2008: el año en que murió Tirofijo
Marzo de 2008 fue el mes más adverso para el Secretariado desde su fundación. El 1 de marzo, un bombardeo de las fuerzas colombianas sobre un campamento en Santa Rosa de Sucumbíos, en territorio ecuatoriano, mató a Raúl Reyes y a otros 16 guerrilleros, según un balance de la agencia EFE publicado por swissinfo.ch. Dos días después murió Iván Ríos, otro miembro del Secretariado, a manos de uno de sus propios escoltas. Veintiséis días después de la muerte de Reyes murió Marulanda.
Según la reconstrucción que recogen las fuentes colombianas, falleció en las selvas del límite entre el Meta y el Guaviare. El lugar del entierro no se hizo público, y la guerrilla mantuvo el secreto hasta que la sucesión quedó resuelta.
Su muerte ya había sido anunciada muchas veces. Página/12 contó más de 17 anuncios en cuatro décadas, y en 2004 circuló la versión de que padecía un cáncer terminal tratado sin éxito en Cuba. Ninguna de esas versiones se confirmó. La de 2008 fue la primera que la propia guerrilla validó.
Sucesión: Alfonso Cano y Timoleón Jiménez
Alfonso Cano, nombre de guerra de Guillermo León Sáenz Vargas, era considerado el ideólogo de la organización. Asumió el mando en mayo de 2008 y lo ejerció durante tres años y medio. Murió el 4 de noviembre de 2011 en una zona rural de Suárez (Cauca), en la Operación Odiseo, que combinó bombardeos aéreos y tropas de tierra, según El Espectador. Le sucedió Rodrigo Londoño, alias Timoleón Jiménez o Timochenko, el mismo que había leído el comunicado sobre la muerte de Marulanda y que firmaría la paz cinco años después.
El conflicto en cifras
Las cifras del conflicto armado colombiano dependen del periodo y de la metodología, y por eso se citan aquí como rangos atribuidos. El Observatorio de Memoria y Conflicto del CNMH contabilizó en 2018 un total de 262.197 muertos entre 1958 y julio de 2018, de los cuales 215.005 eran civiles. El Informe Final de la Comisión de la Verdad, publicado en 2022, registró 450.664 víctimas de homicidio entre 1985 y 2018 y estimó que, con el subregistro, la cifra podría llegar a unas 800.000.
La misma Comisión atribuye el 45 % de los homicidios que pudo asignar a grupos paramilitares, el 27 % a las guerrillas y el 12 % a agentes del Estado. En otros delitos, la distribución cambia: las FARC aparecen como principal responsable del secuestro, con el 40 % de 50.770 víctimas registradas entre 1990 y 2018, y del reclutamiento de menores, con el 75 % de 16.238 casos registrados entre 1990 y 2017.
| Fecha | Hecho |
|---|---|
| 13 de mayo de 1930 | Fecha de nacimiento más citada de Pedro Antonio Marín, en Génova (Quindío) |
| 9 de abril de 1948 | Asesinato de Jorge Eliécer Gaitán; comienzo de La Violencia |
| Enero de 1960 | Asesinato de Jacobo Prías Alape, Charro Negro, en Gaitania |
| Mayo de 1964 | Operación militar sobre Marquetalia (Tolima) |
| 1966 | Segunda Conferencia: adopción del nombre FARC |
| Mayo de 1982 | Séptima Conferencia: se añaden las siglas EP |
| 28 de marzo de 1984 | Acuerdos de La Uribe con el gobierno de Belisario Betancur |
| 10 de agosto de 1990 | Muerte de Jacobo Arenas |
| 9 de diciembre de 1990 | Ataque militar a Casa Verde (Mesetas, Meta) |
| 7 de enero de 1999 | Instalación de los diálogos del Caguán; la «silla vacía» |
| 2 de junio de 2001 | Acuerdo humanitario de intercambio |
| 20 de febrero de 2002 | Fin del proceso del Caguán |
| 26 de marzo de 2008 | Muerte de Marulanda en la selva entre el Meta y el Guaviare |
| 24–25 de mayo de 2008 | Anuncio del ministro Santos y confirmación de las FARC |
| 4 de noviembre de 2011 | Muerte de Alfonso Cano en la Operación Odiseo |
| 24 de noviembre de 2016 | Firma del Acuerdo Final en el Teatro Colón de Bogotá |
| 22 de septiembre de 2017 | La ONU da por concluida la dejación de armas |
Después de Marulanda: el acuerdo de paz de 2016
Las conversaciones entre el gobierno de Juan Manuel Santos, el mismo ministro que había anunciado la muerte de Marulanda, y las FARC se iniciaron formalmente en 2012 entre Oslo y La Habana, con Cuba y Noruega como países garantes y Chile y Venezuela como acompañantes. La agenda tuvo seis puntos: reforma rural, participación política, fin del conflicto y dejación de armas, drogas ilícitas, víctimas y mecanismos de refrendación. El gobierno venezolano de la época, presidido primero por Hugo Chávez, formó parte de ese acompañamiento.
Un primer texto se firmó en Cartagena el 26 de septiembre de 2016. En el plebiscito del 2 de octubre, el «No» obtuvo el 50,21 % frente al 49,79 % del «Sí», con una diferencia de unos 50.000 votos, según la Comisión de la Verdad. El acuerdo se renegoció y la versión modificada se firmó el 24 de noviembre de 2016 en el Teatro Colón de Bogotá; el Congreso la refrendó los días 29 y 30 de ese mes.
El 22 de septiembre de 2017, la misión de la ONU dio por terminada la dejación de armas, con más de 7.000 armas entregadas por los excombatientes y otras halladas en unos 750 depósitos. Su jefe, Jean Arnault, resumió el resultado con una frase: «Lo que se prometió en Cuba se cumplió en Colombia». La antigua guerrilla se transformó en un partido político, que en 2021 adoptó el nombre de Comunes.
Las posiciones sobre el acuerdo siguieron divididas. Según encuestas citadas por la Comisión de la Verdad, solo el 25 % de los consultados apoyaba la participación electoral de la antigua guerrilla y el 21 % respaldaba una amnistía. En el plano internacional, Estados Unidos retiró a las FARC de su lista de organizaciones terroristas extranjeras el 30 de noviembre de 2021, e incorporó en su lugar a dos grupos disidentes, la Segunda Marquetalia y la facción que conservó el nombre FARC-EP, que rechazaron el acuerdo y siguieron armados, según Al Jazeera.
El nombre de uno de esos grupos, Segunda Marquetalia, remite directamente a la zona del sur del Tolima donde el joven Pedro Antonio Marín se convirtió en jefe guerrillero en 1964. Otras biografías de dirigentes y figuras de la región se reúnen en el índice de biografías.