La
situación argentina
muestra claramente
que el enemigo
principal de nuestro
pueblo es la rosca
oligárquica-imperialista
y sus expresiones
políticas,
mediáticas y
militares.
Si había
algún distraído, se
habrá avivado luego
de la movilización
de la derecha con
Blumberg como
mascarón de proa.
Sus consignas fueron
la anulación de la
reforma al Código
Penal, que tenía
cierto contenido
garantista, y la
baja de la edad de
imputabililidad
penal a los menores.
Quien
vio a Blumberg
pavonearse junto a
Macri, López Murphy,
Bullrich, Massot y
otros exponentes de
la derecha
oligárquica,
apoyados a la
distancia por los
gobernadores Sobisch,
De la Sota, Romero y
el mismo
vicepresidente
Daniel Scioli, no
puede dudar de que
esa es la principal
amenaza al pueblo y
la democracia.
Cecilia Pando, que
reclama la libertad
de Videla y demás
genocidas; Luis
Patti, acusado de
haber asesinado a
militantes populares
y el fascista
teniente coronel
Emilio Nanni,
estuvieron en la
movilización de
Blumberg. El ex
asesor de la
dictadura, Mariano
Grondona también,
además de dar manija
a esa marcha desde
La Nación, radio 10
y canal 9.
Blumberg
y la Sociedad Rural,
en la misma sintonía
proimperialista,
defendieron al
estadounidense
Douglas Tompkins que
tiene 270.000
hectáreas en nuestro
país. Reaccionaron
así ante el proyecto
de expropiación de
esas tierras en la
zona de los esteros
del Iberá y el
Acuífero Guaraní.
La
perspectiva de
condenas por
violaciones a los
derechos humanos a
militares, por
ejemplo en la causa
del Primer Cuerpo de
Ejército, puede
convertir en peligro
real las
extorsiones,
atentados
terroristas y aún
levantamientos de
estos represores. El
cardenal primado
Jorge Bergoglio les
da cobertura
política con el
verso de la
“reconciliación
nacional” mientras
que el apologista de
los vuelos de la
muerte, el obispo
castrense Antonio
Baseotto, da misa
para los neonazis de
la revista Cabildo.
A
tamaños enemigos hay
que ponerlos de
blancos principales
y golpearlos con la
movilización
popular. Lo esencial
es ocupar las calles
cuando hay una
marcha de Blumberg,
cortarles las
alambradas en las
estancias de
Tompkins, Benetton y
Elztain; ir a
Tribunales cuando se
juzgan a los
genocidas, marchar a
la embajada yanqui
en defensa de la
soberanía de Cuba,
etc.
Dentro
de esa concepción de
luchar contra el
imperialismo como
asunto prioritario,
el Partido de la
Liberación debe
jugar un rol más
activo en la campaña
por la
nacionalización del
petróleo y el gas.
No sólo es un
recurso natural no
renovable del que
quedan pocas
reservas por el
despilfarro, saqueo
y no inversión de
las multinacionales.
También es clave
porque genera una
renta anual de
12.000 millones de
dólares que debe
mejorar la vida de
los millones de
argentinos más
necesitados.
El
petróleo nos remite
al segundo aspecto
de esta nota:
también hay que
derrotar la política
kirchnerista. Es que
ésta favorece en
muchos casos al
enemigo principal,
mediante
concesiones, dobles
discursos y una
política gran
burguesa. En
petróleo esto está
muy claro: Kirchner
se queda con una
parte minoritaria de
la renta vía
regalías e impuestos
a las exportaciones.
Pero respeta las
concesiones mal
habidas –mediante
una privatización
corrupta- de Repsol,
Petrobras, Shell,
British-Bridas,
Total, etc.
El caso
Blumberg también
arroja luz sobre la
necesidad de
derrotar al
kirchnerismo pues
fue el propio
Kirchner quien
recibió al
empresario de la
“mano dura” y le
aceptó casi todo su
paquete inspirado en
la “tolerancia cero”
del Manhattan
Institute. ¿De qué
se queja ahora
cuando Blumberg lo
insulta en la Plaza
de Mayo?
Le aprobaron todas
las leyes, incluso
una que llevó de 25
a 50 años de prisión
el máximo de la pena
y congelaron la
reforma al Código
Penal, luego que
Blumberg lo
denostara como
“escrito por
Zaffaroni y los
delincuentes”.
¿Cuál fue el
resultado de esas
concesiones? Que
Blumberg se
agrandara y llamara
a una marcha apoyado
por toda la lacra
del “Proceso”
Un
gobierno que manda a
casi todos sus
ministros a rendir
examen ante el
Council of Americas
reunido en Buenos
Aires y decir que
quieren “enamorar al
capital extranjero”,
no tiene voluntad de
luchar contra la
derecha y el
imperialismo.
Por eso
el PL sostiene que
yanquis, oligarcas y
represores son el
blanco pero en
simultáneo afirma
que se debe disputar
la dirección
política porque la
gestión K es gran
burguesa y conduce a
una derrota a
mediano o largo
plazo.
Para
pelear contra
monopolios y fachos
necesitamos un
pueblo movilizado,
con mejores
salarios, sindicatos
democráticos, una
amplia amnistía a
los luchadores y una
economía donde los
resortes básicos no
estén en pocas
manos. Y eso, como
es obvio, Kirchner
no lo va a
proporcionar. Su
modelo conciliador
debe ser derrotado,
lo que requiere la
unidad
antiimperialista de
todos los sectores
populares y de
izquierda que
queremos aplastar a
la derecha y el
imperialismo, en
sintonía con el
ejemplo dado por
Cuba, Venezuela y
Bolivia.
NOTAS POLÍTICAS
El tren, la
locomotora y el
furgón de cola
La
situación argentina
es más que
interesante pues
discurre en el plano
de ascenso de las
luchas generado por
el Argentinazo de
2001. Dicho sea de
paso, como no hubo
nuevos Argentinazos
y ciertos
movimientos de masas
entraron en crisis,
como el piquetero,
hay organizaciones
políticas de
izquierda y
populistas que ya
hablan de reflujo y
derrota parcial. Son
los que atribuyen al
gobierno de Kirchner
dos connotaciones
que no tiene: ni es
genocida igual que
Videla, ni controla
férreamente al
movimiento obrero y
popular. De esas
caracterizaciones
errónes del gobierno
también se derivan
conclusiones
derrotistas y
reflujistas.
Justamente uno de
los movimientos que
en este año ha
elevado sus reclamos
y obtenido algunas
victorias es el de
los derechos
humanos. Hay más
juicios a los
genocidas, los
procesos avanzan
contra éstos y han
redundado en las
primeras condenas.
Hay 969
causas abiertas y
211 represores
detenidos, aunque
hasta ahora la
mayoría ha zafado de
la cárcel común.
Etchecolatz puede
tener una pena
similar a la del
“Turco Simón” y
después seguir ese
camino los del
Primer Cuerpo, Esma,
etc.
Esto es
positivo por más que
no englobe a todos
los derechos
humanos. La otra
parte, donde no hay
logros, se refiere a
los reclamos por el
desprocesamiento de
los luchadores, la
libertad de los
presos de Las Heras
y Caleta Olivia,
etc.
Los
represores y sus
cómplices no se van
a dar por vencidos.
Ellos empezaron con
sus actos en Plaza
San Martín y el
Círculo Militar, y
han apoyado con
fuerza el acto de
Blumberg y la
derecha macrista en
Plaza de Mayo. En
eso están Patti,
Pando, Nanni y otros
militares retirados,
que hacen fuerza por
la libertad de
Videla y los suyos.
La jerarquía
eclesiástica, si
bien no los apoya en
forma abierta, lo
hace indirectamente
al reclamar al
gobierno y al pueblo
que se abra a la
“reconciliación”. O,
cuando, so pretexto
de tener una “visión
global” de nuestra
historia, se
defiende la teoría
de “los dos
demonios”,
equiparando el
fascismo con la
guerrilla de los
´70.
Como es
obvio, si avanzan
los juicios y llegan
más condenas a los
represores, éstos y
las fuerzas que los
apoyan van a salir a
disputar
políticamente. Hasta
son capaces de
hablar de los
“derechos humanos”
de Videla pues
Blumberg ya dijo que
los derechos humanos
son de todos aunque
criminalizando la
minoridad y la
pobreza.
La
derecha genocida
está detrás de
Blumberg y sus
aliados de siempre
Macri, López Murphy,
Sobisch, Menem, etc.
Por eso es tan
lamentable el rol
seguidista adoptado
por Raúl Castells
frente a este
espectro derechista
el 31 de agosto (en
rigor desde 2004,
cuando acompañó las
marchas por la
“seguridad”).
Blumberg
y sus socios
ultrarreaccionarios
son la locomotora de
esa formación
derechosa. Y
Castells, con su
raído prestigio como
piquetero y
“socialista”
proveniente del MAS
y antiguo aliado del
PCR-CCC, los sigue
como furgón de cola.
Es
importante que los
militantes del
Partido de la
Liberación y la
Tendencia Clasista
“29 de Mayo”
profundicen entre
los trabajadores y
desocupados el
debate y la acción
contra los neonazis
que conducen el tren
y contra los subidos
al último vagón. El
imperialismo es
ducho en la
utilización de esos
personajes: lo hizo
en Chile contra
Salvador Allende y
lo hace hoy en
Venezuela contra
Hugo Chávez. La
izquierda “trucha”
tiene que ser
desenmascarada. Y no
sólo Castells,
también Vilma Ripoll
(MST), que fue con
Blumberg y Pando al
“abrazo” al Congreso
contra los
superpoderes; el
socialista Hermes
Binner, que
compartió la
audiencia pública
con ese mismo
espectro contra la
reforma al Consejo
de la Magistratura,
etc.
Y conste
que no estamos
defendiendo ni los
superpoderes ni esa
reforma. Estamos
diciendo que con la
derecha fascista no
se puede ir ni a la
esquina so pena de
caer en la traición
al pueblo y ser
funcional al
imperialismo