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Argentina/Liliana
Daunes
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El Pueblo exige
aparición con vida
del desaparecido
López
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Julio López está
desaparecido, y esto
significa que los
testigos pueden
desaparecer. Y que
todas las carpetas
de la Side
utilizadas para
hacerse "camas" de
distintos tamaños
entre los políticos,
pareciera que no
sirven para
identificar a los
responsables de la
desaparición de
López. Liliana
Daunes,
LPG, 20/11/2006 |
NUESTRA VOZ
COLECTIVA EXIGE
APARICIÓN CON VIDA
YA!
Por Liliana
Daunes
Publicado por Red
Informativa de
Mujeres Argentina
COLUMNA RADIAL DE
LILIANA DAUNES
¿Qué puede ser más
importante, que
marchar por la vida
y por la aparición
de un militante
popular, que utilizó
todo el coraje que
tenía guardado en
algún rincón de su
cuerpo torturado,
para marcar al
verdugo y ser parte
de
la querella que lo
llevó a la prisión?
Los amigos del
barrio pueden
desaparecer,
los cantores de
radio pueden
desaparecer,
los que están en los
diarios pueden
desaparecer,
pero los dinosaurios
van a desaparecer.
Así cantaba Charly
su canción
emblemática "los
dinosaurios". Y
todos
coreábamos pensando
que se nombraba en
ella a todo lo que
podría
desaparecer. No
sabíamos que podían
desaparecer a los
desaparecidos.
O que un
desaparecido, -ex
desaparecido para
ser más precisa-,
podría
volver a
desaparecer, treinta
años después, en el
momento en que el
dinosaurio que lo
desapareció,
comenzaba a pagar,
tardíamente, la
condena.
Jorge Julio López
somos todos, somos
todas. O al menos,
somos todos y todas
las miles de
personas que en
estos días volvimos
a gritar en las
calles del
país, "ahora,
resulta
indispensable,
aparición con vida y
castigo a los
culpables".
Somos todas y todos,
los que aprendimos
que el "por algo
será" es el
algo por el que ha
sido posible tanta
muerte. El "debe
andar por ahí,
perdido,
en otro lugar", fue
la manera de
distraernos durante
años de la denuncia
que nombraba con
claridad la ausencia
y a sus
responsables.
¿Cómo es entonces
que quienes
marchamos por el
nunca más, tenemos
que dar
explicaciones
todavía, treinta
años después, sobre
por qué salimos a la
calle cuando se
desaparece a un
compañero? ¿Qué
puede ser más
importante,
que marchar por la
vida y por la
aparición de un
militante popular,
que
utilizó todo el
coraje que tenía
guardado en algún
rincón de su cuerpo
torturado, para
marcar al verdugo y
ser parte de la
querella que lo
llevó a
la prisión?
Quienes durante años
marchamos, en las
plazas, en las
calles, en las
rondas
de los jueves,
aprendimos a llamar
"al pan pan, al vino
vino y asesino al
asesino".
Cuando decimos
impunidad, estamos
señalando que hay
torturadores y
asesinos
de la época de la
dictadura que están
formando parte
todavía de las
fuerzas
represivas, y que
hay nuevos
torturadores que
habitan las
comisarías, las
cárceles, a su
amparo.
Decimos que hay
responsables
políticos que
administran de
manera tal, que
permiten que esto
suceda. Que también
hay jueces y
legisladores
responsables.
Julio López está
desaparecido, y esto
significa que los
testigos pueden
desaparecer. Y que
todas las carpetas
de la Side
utilizadas para
hacerse
"camas" de distintos
tamaños entre los
políticos, pareciera
que no
sirven para
identificar a los
responsables de la
desaparición de
López.
Usted preguntará
por qué marchamos.
Marchamos porque fue
con nuestra voz
colectiva con la que
se logró cada
pequeño paso dado en
el camino de la
justicia; y también
con nuestra marcha
desde la memoria,
con la que se logró
derogar la
obediencia debida,
el
punto final, los
indultos. Marchamos
porque cuando no se
logró la condena
jurídica, cuando no
hubo justicia, se
inventó el escrache.
Porque los hijos
nacieron
políticamente en el
momento necesario,
para romper las
maniobras
urdidas desde el
poder para engendrar
una turbia
reconciliación.
Marchamos porque fue
con nuestra
movilización que se
abrió paso la
posibilidad de que
hoy Etchecolatz esté
preso, y que sea el
primero de
muchos otros presos
por crímenes de lesa
humanidad, como lo
señala la
sentencia con la que
fue condenado.
Ellos quieren la
revancha. Y cuando
digo ellos, me
refiero a las
fracciones
del poder que
defienden
corporativamente sus
privilegios, y que
se pintan
la cara para
recordar, al
presidente de turno,
que no se puede
hacer solo
discurso con los
derechos humanos.
Que si se quiere
justicia, tendrán
que
decidirse a una
pelea dura, sin
claudicaciones.
Doble dolor cuando
comprobamos que se
ensucia la búsqueda
de nuestro
compañero
desaparecido con un
nuevo "por algo
será".No distraigan,
no
pretendan que nos
enganchemos en una
lógica perversa que
desaparece también
de la escena, a la
verdadera víctima.
En cualquiera de las
variantes manejadas
sobre la situación
de Julio López,
él es la víctima. No
podemos volverlo
victimario, no
podemos repetir la
historia.
Marchamos entonces,
por nuestras 30000
razones, y también
por todos los
desaparecidos en
democracia, que son
mucho más que uno. y
por la seguridad
de los testigos en
los próximos
juicios. Marchamos
porque este próximo
3 de
octubre, se iniciará
el juicio a los
procesados en la
causa de la
Legislatura, que
pagaron con 13 meses
de prisión la
decisión del poder
de
mantener limpia
Bbuenos Aires, y
llena la caja chica
policial. Y por los
cinco mil presos en
huelga de hambre en
la provincia de
Buenos Aires.
Marchamos porque
haya derechos
humanos para todos y
todas. Porque somos
militantes de la
vida. De la
aparición con vida
de Julio, que somos
todos.
Por el castigo a los
culpables que
acerque un tiempo
sin amenazas, un
tiempo de nunca más. |
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