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El
31 de julio de 2006,
la policía chilena,
transformada una
vez más en
guardaespaldas de
corte gansteril,
custodiaban y
celaban a un grupo
de Trabajadores
pertenecientes a la
empresa de
electricidad,
Frontel, los cuales
se adentraron en
Territorio Mapuche
para talar árboles
al interior de la
comunidad Juan
Paillalef.
En
la trifulca, fue
detenido el
Estudiante de
Derecho, Waikilaf
Cadín Calfunao, el
cual fue conducido a
la Comisaría de
Temuco, lugar en el
cual fue agredido
brutalmente por
personal de
carabineros de
Chile.
Con
fecha 9 de agosto,
se le formalizó por
distintos cargos.
Otorgándosele la
libertad, pero
dejándolo con
arraigo nacional y
arresto
domiciliario.
El
día 17 de Agosto se
presentó
voluntariamente en
el Juzgado, siendo
detenido y
trasladado como
prisionero a la
Cárcel de Temuco.
Lugar en el cual fue
confinado a una
celda de pésimas
condiciones y que
viola todas las
normas básicas para
con un ser humano.
El
29 de Agosto, entre
10 valientes
gendarmes se dieron
a la tarea de darle
una nueva golpiza.
Al próximo día
nuevamente se le
agredió y amenazó de
muerte delante de su
madre Juana Calfunao.
El 8 de Octubre
comenzó una huelga
de hambre seca, es
decir ni siquiera
agua para beber, con
la peligrosidad que
esto conlleva, en
demanda de sus
derechos violados.
En ese estado fue
acusado de agredir a
dos Indefensos
gendarmes, motivo
por el cual fue
trasladado a la
Cárcel de Alta
Seguridad (Cas).
Saltándome lo obvio,
le pregunto a Juana
Calfunao qué sienta
ella como madre
respecto a su hijo
detenido.
Me responde y su voz
suena como una
Araucaria herida,
como si el colmillo
del hacha le
mordiera también su
garganta austral.
El reflejo de su
voz, no es más que
el espejo de una
sociedad brutal,
inhumana y racista.
Y es espejo roto que
va cortando la
sociedad en trozos
ensangrentados,
trozos que brillan y
relucen y fulguran
ante ciertos señores
de talla conocida y
popular.
Ella hace esfuerzos
por no llorar, está
tremendamente
preocupada, teme que
algo terrible le
ocurra a su hijo.
Teme por su vida.
El hijo de Juana,
Waikilaf Cadín
Calfunao ha sido
trasladado a la
Cárcel de Alta
Seguridad.
A falta de Cepo, le
encadenaron y
esposaron al camión
de gendarmería en el
cual sería
trasladado a
Santiago.
La autoridad, a
sabiendas de lo
amañado del caso, de
los constantes
reclamos por parte
de la comunidad, de
la constante visita
de Juana a la
cárcel, de la
solidaridad
demostrada por
cientos de amigos,
decide en forma
arbitraria levantar
un cerco de
distancia remota
para acallar a los
que no callan.
“Mi hijo está ahora
a 850 kilómetros
lejos de mi, me dice
Juana, y la voz
ahora se le escucha
ágil y expeditiva,
no hay lugar en este
mundo al cual yo no
iría a ver a mi
hijo.
Toda la Comunidad
Juan Paillalef está
conmocionada por lo
que está ocurriendo,
vivimos con miedo,
peor que en
dictadura, oímos
pasos en las noches
y el corazón se
acelera.
Aquí no ha habido
ninguna voluntad
política de
solucionar los
problemas de los
mapuches.
La presidenta de
Chile no ha hecho el
más mínimo esfuerzo
real de ayudar a
nuestro Pueblo.
Diputados, senadores
han engañado a
nuestra Población,
han venido sólo como
“palos blancos” a
buscar votos, a
buscar sus propios
intereses. Los
Mapuches no queremos
más represión, no
queremos más
muertos, no queremos
más abusos, queremos
Justicia, queremos
vivir en paz en
nuestras tierras.
Mi hijo no ha sido
ni siquiera aún
juzgado, se le
aplica la ley
antiterrorista, se
le envía a la cárcel
de alta seguridad (Cas)
y el es sólo un
muchacho, es un
Comunero honesto y
valiente que ha
defendido nuestra
tierra. El gobierno
pretende hacer creer
a la opinión pública
que es un
delincuente, un
vulgar bandido.
Porque para el
Gobierno, cualquiera
que defienda sus
derechos es un
delincuente. Él, es
alumno de 3er año de
Derecho, estudia en
la Universidad
Autónoma de Temuco.
A medida que se va
decantando su voz,
me recorre un
escalofrío. La
policía la ha
golpeado en
innumerables
ocasiones, siendo la
más horrible ,
aquella que le
provocó un aborto a
fuerza de patadas
policiales, (esa
violencia contra las
mujeres es fomentada
y autorizada por el
Gobierno de la
Concertación, ahí si
es legal golpear a
una mujer, la Ley en
Chile es un patético
simulacro) a parte
de robarle sus
enseres, de quemar
sus pertenencias, de
humillarla, de
desvestirla y
manosearla, de
burlarse de ella, de
denigrarla con
insultos racistas y
discriminatorios no
han podido
doblegarla.
Pero está vez, el
Gobierno de Chile,
impotente cual
conquistador experto
en pillaje, modifica
la estrategia.
Pretenden romper y
destruir a una
familia, a esta
Humilde India,
encarcelando,
torturando y
azotando a su hijo…
Hay que ser muy
ruin, muy bajo, muy
desgraciado, muy
infame para atacar a
una mujer a través
de su hijos.
La desesperación y
la angustia sabotean
el edificio altivo
de esta Mapuche
Guerrera.
Le digo que se
calme, que se
serene, que somos
muchos los que
solidarizamos con su
Hijo, con el Pueblo
Mapuche, con la
justicia.
Que no haga nada
tonto, que no se
rinda, que esto se
va a solucionar.
Estudiantes y
Universitarios están
al corriente de los
hechos, que ellos
están realizando
actos y propaganda
solidarizando y
exigiendo la
Libertad de este
Nuevo Preso
Político.
Que Amnistía
Internacional sabe
del asunto, que
muchos
conglomerados,
colectivos y
organizaciones de
izquierda están al
tanto.
Juana Calfunao pide
ayuda para su
Comunidad. Que se le
envíen muestras de
apoyo, de
solidaridad, que se
sienta que no están
solos.
Que ellos, que ella,
muchas veces ni
siquiera tienen
dinero para tomar un
bus e ir a la
ciudad.
Mucho menos como
para luchar contra
los medios de
comunicación.
Cruza sus manos una
y otra vez como es
su costumbre, muerde
sus labios y me
regala una sonrisa.
A renglón seguido
converso con
Elizabeth Antilef,
Vocera de los Presos
Políticos Mapuches.
Ella me cuenta que
visitó a Waikilaf al
día siguiente de su
llegada a la Cárcel
de Alta Seguridad,
en Santiago de
Chile.
“Hasta el momento no
ha podido ser visto
por un Médico
independiente, no
sabemos su verdadero
estado de salud.
Presenta demasiados
hematomas, heridas y
quemaduras. No
sabemos como se le
está atendiendo.
Lo encontré sentado
sobre una silla, no
sentado, sino sobre
ella, en posición
fetal, como un
animalito indefenso.
Lo saludé y me
abrazó en forma
instintiva. Y en
forma instintiva se
levantó su polera y
me mostró las
quemaduras que aún
tiene en su espalda.
Y los incontables
moretones sobre su
cuerpo.
Me contó que lo
arrojaron boca
abajo, de bruces en
un camión policial,
como le pusieron
grilletes en sus
pies, ví sus
tobillos
destrozados, la
muñecas azules y
cortadas de esposas
apretadas al máximo.
En el trayecto de 9
horas, desde Temuco
hasta Santiago, se
orinó y vomitó una y
otra vez. Como
aceleraban el
vehículo y frenaban
bruscamente y la
inercia lo azotaba
contra la pared
metálica del camión.
Como los escuchó
decir varias veces
“Hasta aquí llegó
este güeón” “Ahora
si lo matamos”
etcéteras.
Waikilaf, cuando
estuvo detenido en
la Cárcel de Temuco,
comenzó a colaborar
y ayudar a la
organización de los
presos al interior
del penal. Esto fue
visto con ojos
iracundos por
gendarmería y,
coludidos con un par
de reos comunes,
bajo promesas de
favores, prebendas y
otros, procedieron a
arrojar agua
hirviendo sobre la
espalada del joven
de 23 años, el
Comunero Waikilaf,
como escarmiento y
mensaje para otros
mapuches.
Los agentes de la
CNI, la Policía
Política de la
Dictadura de
Pinochet que no
encontraron trabajo
en el Gobierno de la
Concertación les va
de maravillas en
Territorio Araucano.
Allí, pagados por
latifundistas,
lavando dinero de
Forestales como la
Mininco, han
conformado grupos
para-militares que
junto a la Policía
Chilena (sus
antiguos camaradas
de armas) se dan
ingenio para acosar,
amedrentar,
intimidar, golpear,
saquear, asesinar y
robar a las
comunidades
mapuches.
Waikilaf fue
trasladado el día 17
de Octubre a la Cas,
pero el día 20 del
mismo mes debía
presentarse a
Tribunales por el
juicio que se
tramita en su
contra. El estado de
Derecho del Cual el
Gobierno de la
Concertación se
ufana, fue
simplemente pasado
por alto,
contraviniendo y
contradiciendo la
nueva reforma de
Procedimientos
Penales. Es decir,
existen causas
indiscutibles de
tintes políticos en
su traslado.
El alejarlo de su
entorno, y colocarlo
a cientos de
kilómetros de su
comunidad, no es más
que una antigua
práctica de la
Dictadura llamada “Relegamiento”.
Relegar a una
persona con la
intención de romper
su natural balance
social y cultural.
Este traslado, como
el de Juan Patricio
Marileo, (Otro
Prisionero Político
Mapuche) lleva como
objeto, el tratar de
desarticular el
movimiento social,
“quebrar” el
espíritu de los
afectados y como de
costumbre, servir de
ejemplo tétrico
contra aquellos que
sigan o avalen sus
pasos.
Los Gobiernos de la
Concertación han
vendido territorio
Mapuche a
trasnacionales. Y no
sólo han vendido
algo que no les
pertenece, sino que
además han vendido
nuestra patria
prometiendo a esas
grandes empresas que
no se preocupen por
los vernáculos que
las habitan. Que el
Gobierno de Chile
pondrá la Fuerza
Pública, Jurídica,
Económica y
Comunicacional en
resguardo de las
tierras compradas.
Entonces, detrás de
las miradas de asco
por parte de los
grandes Señores a un
montón de indios,
detrás de los
insultos racistas de
la Policía, detrás
de un Poder Judicial
corrupto, descarado
y manejable, detrás
del incesante
repicar de campanas
comunicacionales que
tañen lo “violentos
y subversivos” que
son los autóctonos.
El Pueblo Mapuche,
entre ellos, la
Comunidad Juan
Paillalef, han
decidido levantarse
y luchar en contra
de tanto oprobio,
saqueo depredación,
sicarios y
mercenarios de todos
los colores llegados
a su mítica Tierra.
El Ejército español,
considerado como el
ejército más
poderoso de la
tierra en su tiempo,
no fue capaz de
doblegar al Indómito
Pueblo Mapuche, poco
probable será que
una manada de
facinerosos, vende
patrias ilustres con
aires arios logren
tal objetivo.
A raíz del estilo
“Ario” de muchos
chilenos, en
especial de la
Policía Chilena,
cito a un amigo que
menciona una frase
al respecto “Esos
arios que uno
encuentra aquí, en
tiempos de Hitler,
en la Alemania, sólo
hubiesen servido
para hacer jabón”
“No ganaron Ayer, No
ganaron Hoy día, No
ganaran mañana.
Puño a Puño, mano a
mano, ya veremos
quien sale ganando.
No necesitan
enviarnos Traidores
En América Latina
Crecen por Montones”
Libertad para
Waikilaf Cadín
Calfunao.
"Marrichiwueu,
Diez Veces
Venceremos!!
Andrés Bianque
andresbianque@hotmail.com
Octubre 24, del 2006 |