La construcción del
Sistema Vial
Ferroviario Puente
Mixto sobre el río
Orinoco es la obra
de infraestructura
de mayor envergadura
realizada hasta
ahora en el país. El
segundo puente, como
también se le llama,
cuenta con cuatro
canales de
circulación y una
vía férrea en el
centro. La vialidad
conexa representa
importantes aportes
al sistema carretero
nacional, ofreciendo
tres enlaces:
autopista Ciudad
Bolívar-Ciudad
Guayana (estado
Bolívar), Los Pozos
(estado Monagas) y
La Viuda (estado
Anzoátegui).
La inversión total
es de 1283 millones
de dólares. La obra
comenzó a ejecutarse
el 5 de febrero de
2001, con
financiamiento del
Banco Do Brasil.
Posteriormente,
debido al alza de
los precios del
petróleo, el
Ejecutivo Nacional
decidió asumir la
inversión, así se
redujeron costos y
se evitó el
endeudamiento del
país.
La supervisión de la
obra está a cargo de
la Corporación
Venezolana de
Guayana (CVG), a
través de la
Autoridad Única de
Área Sur de los
estados Anzoátegui y
Monagas,
representada por el
ingeniero Lucas
Valera, y la
ejecución en manos
de la constructora
brasilera Odebretch.
Características
El II puente sobre
el río Orinoco
alcanza, de estribo
a estribo, 3.156
metros de longitud.
Su estructura está
compuesta por 4
torres de 120 metros
cada una, 39 pilas
sencillas que
alcanzan hasta 87
metros de
profundidad, dos
canales de
navegación de 300
metros de longitud y
una superestructura
metálica, conformada
por 272 módulos, que
es la encargada de
soportar los canales
de circulación y
está reforzada por
un tramo atirantado
de 1200 metros.
Se le califica como
un sistema mixto
porque dispone de un
canal vehicular y un
tramo ferroviario y
además combina el
acero y el concreto
como principales
elementos de su
construcción. La
estructura enlaza la
zona sur oriental
del país y amplía la
comunicación a
través de 166
kilómetros de
vialidad entre los
estados Bolívar,
Monagas y
Anzoátegui.
El tramo
ferroviario, que no
será inaugurado en
esta primera fase,
creará un enlace
hacia el sur con la
vía de Ferrominera
en Ciudad Piar y
hacia el norte con
la red ferroviaria
nacional. En esta
última conexión está
planteada la salida
hacia un puerto de
aguas profundas en
el Golfo de Cariaco
que permita la
salida y entrada de
material de
importación de las
empresas básicas,
hecho que permitirá
reducir distancias,
costos y se agilizar
el proceso.
"Hicimos
aprendiendo"
La ejecución no fue
sencilla. Lucas
Valera, autoridad
única de la zona,
explica que no había
en Venezuela la
experiencia
necesaria para
construir obras de
esta envergadura.
Por ello fue
necesaria una
preparación
intensiva de los
trabajadores que
participaron en la
construcción del
puente.
Los profesionales,
técnicos y obreros
especializados
debieron empaparse
en sofisticados
procedimientos, como
lo es el encofrado
deslizante, "método
novedoso" que se
utiliza para la
construcción de
pilas. Las cuatro
torres de 120 metros
de altura, que están
a lo largo del
puente, necesitaron
un año para su
construcción.
La superestructura
metálica que soporta
los canales de
circulación,
conformada por 272
módulos, fue
totalmente
ensamblada en el
país e impulsó la
reactivación de la
industria metal
mecánica de la
región que estaba
operando entre un 20
y 30 por ciento de
su capacidad.
El ingeniero Lucas
Valera considera que
el deseo de aprender
fue clave para
aprovechar
correctamente la
transferencia de
tecnología de las
empresas
especializadas, en
las diferentes
etapas de la
construcción. Y
aclara que el
aprendizaje también
fue para los
brasileros (los
expertos de
Odebretch) pues
también era la
primera vez que
ellos realizaban una
obra con
características tan
particulares.
El trabajo no tuvo
tregua, dos turnos
12 horas y un
promedio de 3000
trabajadores diarios
garantizaron la
conclusión del
trabajo en el tiempo
previsto. Tampoco se
escatimaron
esfuerzos, ni
recursos para
obtener un resultado
de calidad. Cabe
destacar que además
de los expertos
brasileros, también
participaron
especialistas de
Inglaterra,
Dinamarca y
Alemania.
Todo este proceso
fue recopilado por
el ingeniero Valera
y reunidos en un
libro donde explica
los retos que se
fueron presentando a
lo largo de estos
cinco años de
trabajo y los
recursos utilizados
por el grupo de
expertos para
resolver los
problemas. Esta
publicación será una
importante
referencia para
estudiantes,
profesionales y
especialistas del
área.
26 años después
El ingeniero Lucas
Valera formó parte
de la Primera
Comisión
Presidencial del año
1980, encargada de
ofrecer alternativas
para la construcción
del II puente sobre
el río Orinoco.
A lo largo de 26
años muchas razones
impidieron el
inicio. Para Valera
"...el país no tenía
suficientes
recursos, con un
ingreso de apenas
siete dólares por
barril de petróleo".
Sin embargo, "...el
Presidente Chávez
asumió el riesgo, la
responsabilidad y
tomó la decisión de
iniciar la
construcción (...)
si no hubiese sido
así todavía
estaríamos en fase
preliminar."
Valera recuerda
cuando comenzaron a
trabajar, los
primeros bocetos en
hojas blancas y
nunca imaginó que
pasarían tantos años
para la realización
de esta obra. Sin
embargo lo
importante es el
ahora. Se siente
orgulloso de haber
participado desde la
primera boya
colocada en el río
Orinoco hasta la
conclusión de un
trabajo bien hecho.