Aquella hermosa canción Mi País, Tu País……, hoy más que nunca
vibra en la mente y conciencia de los venezolanos; el sueño de Bolívar de una
patria grande e independiente recogido y puesto en práctica por nuestro
presidente, tiempla como una espada glamorosa los aires del mundo, los hace
serenos y vanguardistas, los nuevos aires que respiramos y ofrecemos a la
humanidad tienen el espiritu del Chimborazo hecho realidad, nos encontramos con
el verbo y la letra de Don Andrés Bello, con la practica del conocimiento de
Simón Rodríguez y sobre todo el destello fulgurante de la cultura hecha pueblo
que recorre los caminos inacabables de la patria hecha figura y existencia del
porvenir, sumergida ya en sus entrañas eternas; el país necesitaba que se
reconociera su presencia y porte, su amor por la libertad, la amabilidad que
como sajuan al entrar nos ofrece lo mejor de la gente para su gente y los que de
afuera vienen con una imagen equivocada por la discordia y el arrebato,
convienen que el cuento que les contaron no tiene nada que ver con lo que ven,
lo que oyen de la sabiduría cotidiana y ejemplar de unos seres humanos que
luchan con más ahínco y determinación por pisar tierra de orgullo y existencia
del amor.
En siete años Venezuela ha penetrado en la mente colectiva
del mundo exterior, como quinientos años no lo habían logrado, por el contrario
el país se desdibujada a paso acelerado hacia la hipoteca de la historia
perdida, sus hijos olvidaron que había que enseñar a quererla y cuidarla como
patrimonio excelso de su propia herencia rica en bolivarianismo y pródiga en
leyendas y realizaciones, no fue un espejismo, algo insidioso nos la quiso
arrebatar de las memorias permanentes hechas letras y guardadas en la mente de
los ancestros, parangón de la educación y enseñanza por la vida que como ejemplo
de la niñez abandonaron a su suerte y envilecimiento, así de esta manera se
perdía el amor por lo nuestro, las costumbres, tradiciones, a lo que se antepone
por siempre el humor como catarsis ante la ignominia paralizante, si ayer
liberamos pueblos, hoy le enseñamos al mundo la tolerancia hecha política, con
derechos humanos consagrados en nuestra carta magna, objeto de estudio y
reconocimiento por quienes aman la libertad, sí aquella que anduvo perdida por
el bosque de la entrega y la sumisión, hemos perdido el miedo al poderoso, ave
rapiña de lo que la naturaleza nos brinda y ofrece para que hagamos un mejor
país.
Venezuela ante el mundo hoy, es ejemplo de dignidad y
fortaleza en la lucha permanente por la libertad, no aquella que nos vendieron y
que estuvo a punto de ser patentada como la panacea occidental y ejemplo a
seguir, como Neruda…. muere lentamente…… quien se deja abominar sin oponer
resistencia, un hombre unas ideas y un pueblo llevan a cabo lo que la historia
nos quiso arrebatar y nuestro país lleva el estandarte de la liberación del alma
y espíritu hechos carne y piel como firme determinación del futuro que es hoy y
no tiene regreso hacia formas esclavizantes de los individuos que apuestan a una
mejor suerte y destino. Que Dios nos bendiga y el hombre del mundo nos acepte
para que los hijos de nuestros hijos tengan una patria repleta de regalos del
ser y boten por la borda de la historia ese tan odiado y malhechor tener.
Nuestros representantes ante los países del mundo deben
recorrer los caminos que conduzcan hacia nuestra presentación que como una niña
brinde la virginidad de un país con mente y cuerpo en disposición de ofrecer lo
mejor de sus hijos, sin atisbos de predominancia conquistadora, más, por el
contrario, señale nuestro camino es este y como tal se lo presentamos al mundo,
con oportunidades iguales, nuestros corazones deben guiar los pasos hacia un
mundo que se resiste a perder lo más sagrado, el derecho a la vida y a la
libertad