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Encuentro Nacional
Medios Alternativos
y Comunitarios (MAC)
Caracas, 11 de
noviembre de 2006
DECLARACIÓN POLÍTICA
Y PROGRAMÁTICA
Somos un Movimiento
Social
La comunicación
alternativa ha
comenzado a ocupar
un papel sumamente
importante en el
mundo contemporáneo,
gracias al
incremento de las
relaciones humanas y
de la acción social
colectiva y
progresista que ha
propiciado, y a su
contribución en el
rescate de la
función social
primigenia del hecho
comunicacional: que
no es otro que el
mutuamente
beneficioso
compartir en común.
En la Venezuela
actual, la que se
esta transformando
día a día, dando
paso a un nuevo
país, los Medios
Alternativos y
Comunitarios (MAC),
con el impulso del
proceso bolivariano,
nos hemos
constituido en un
actor comunicacional
referencial,
especialmente para
los grandes sectores
populares antes
excluidos de la vida
nacional.
Los MAC, en esencia,
conformamos un
vigoroso y creciente
movimiento social
insurgente que se ha
extendido en sus
diversas expresiones
(Prensa, Radio,
Televisión, Digital)
por toda la
geografía nacional e
imbricado con las
luchas y los anhelos
de nuestro pueblo.
Es difícil concebir
una iniciativa
popular en cualquier
municipio o
parroquia del
territorio patrio o
en cualquier sector
social sin la
incidencia, de una
forma u otra, de
algún medio
alternativo o
comunitario. Ya se
cuentan por miles
estos instrumentos
expresivos. Hemos
avanzado un buen
trecho en el intento
por irradiar el
quehacer
comunicacional en el
tejido social pero,
ciertamente, el
esfuerzo que tenemos
por delante es mucho
mayor, dirigido
hacia la
democratización de
la comunicación y,
por ende, hacia la
profundización de la
democracia.
Identificación con
el proceso
Convencidos estamos
quienes
interactuamos en los
MAC que en Venezuela
se está edificando
una nueva concepción
societal que
descansa en los
principios de la
igualdad de
derechos, deberes y
oportunidades; de la
equidad, la
solidaridad y la
corresponsabilidad
social; que estimula
la participación y
el protagonismo del
pueblo y ubica al
ser humano, inmerso
en una relación
armónica con la
naturaleza, como el
centro de la gestión
pública.
Por tal razón, los
MAC, mantenemos una
identificación plena
con la orientación
estratégica del
gobierno
bolivariano, que
esta dirigida, como
explícita y
soberanamente ha
señalado el
comandante Hugo
Chávez Frías, hacia
la construcción del
socialismo del Siglo
XXI, alternativa
conceptualmente
válida para oponerla
a la barbarie
capitalista
neoliberal que nos
impusieron y con la
cual saquearon las
riquezas de la
nación y nos
explotaron y
humillaron como
pueblo.
Por supuesto que
este espíritu
constructivo y
transformador
materializado en la
acción del gobierno
bolivariano, no
cuenta ni contará
nunca con la
aprobación del
imperialismo
estadounidense, y la
gestión bolivariana,
mucho menos, gozará
de la aceptación de
las élites locales
que usufructuaron al
país a lo largo de
las últimas décadas.
El imperialismo y
sus lacayos internos
nunca van a cesar en
su despropósito de
arremeter contra la
manifiesta voluntad
de soberanía del
gobierno y del
pueblo venezolano.
Para ellos, el
ejemplo que
Venezuela representa
para el mundo
oprimido debe ser
contenido a todo
trance. Es la orden
de Washington, que
por lo demás, es
harto conocido, está
urgido de fuentes
energéticas que le
permitan sostener su
modelo de vida en
extremo consumista y
depredador, fuentes
energéticas de las
que nuestro país,
precisamente es, si
acaso, el mayor
reservorio mundial.
Para tal efecto han
dispuesto de una
aberrante política
injerencista que
comprende desde el
chantaje
diplomático, la
presión económica,
la subyacente
amenaza militar
hasta el consabido
cerco mediático
manipulador,
desestabilizador y
golpista.
Es la eterna y
trágica historia de
los pueblos
nuestroamericanos,
que las tantas veces
que han intentado
levantar un proyecto
nacional autónomo
siempre han
tropezado con el
obstáculo imperial.
Los Siglos XIX y XX
son testigos
históricos
excepcionales de
esta pérfida
trayectoria.
El pueblo
venezolano,
asumiéndose como
sujeto político de
su historia, en los
últimos años, ha
venido desarrollando
una memorable
confrontación con
sus enemigos
internos y externos.
En este sentido la
conducción de Hugo
Chávez Frías ha sido
certera e
inteligente,
abriendo un amplio
haz de relaciones
con los gobiernos y
pueblos del mundo en
particular con los
de nuestro
continente, entre
los que destaca el
hermano pueblo
cubano. Los
acontecimientos
memorables del 27/28
de febrero de 1989;
el 4 de Febrero y el
27 de Noviembre de
1992; el triunfo
clamoroso y
contundente del
presidente Chávez el
6 de diciembre de
1998; la
Constituyente y el
referendo
aprobatorio de la
Constitución el 15
de diciembre de
1999; el 13 de abril
de 2002; el 15 de
agosto de 2004 con
el referéndum
aprobatorio del
mandato de Chávez.
Todas esas fechas
son hitos de un
proceso que aún no
ha cerrado su ciclo
histórico, que
comienza una nueva
fase en la
transición después
del 3 de diciembre
de 2006 con el nuevo
e indiscutible
triunfo del
comandante Hugo
Chávez.
La lucha ideológica
– comunicacional
Los sectores que
adversan el proceso
de cambios
revolucionarios que
se viene
cristalizando en
nuestro país, han
sido capaces de
apelar a los más
deleznables
mecanismos, entre
los que resaltan:
golpe de estado,
desconocimiento de
las instituciones,
boicot económico,
paros petroleros y
empresariales,
importación de
paramilitares,
instalación de
guarimbas, atentados
terroristas,
presiones
internacionales,
campañas mediáticas
desestabilizadoras y
secesionistas, etc.,
hasta la inducción
al magnicidio sin
importarles las
terribles
consecuencias que
tan dislocadas
acciones pudieran
generar.
Pero, con todo, es
en el ámbito
ideológico –
comunicacional donde
la acción de los
adversarios del
proceso bolivariano
se hace sentir de
manera persistente,
reproduciendo
permanentemente las
ideas y los valores
de la decadente pero
aún sólida ideología
capitalista. Estos
sectores han sido
derrotados
políticamente pero
aún mantienen cierto
hálito histórico. Y
ello es posible
precisamente por el
inmenso poder
mediático que
conservan, con el
que controlan no
menos del 70% de la
producción mediática
que se genera en el
país.
El imperialismo
estadounidense y la
oposición
derechista, a través
de las grandes
empresas mediáticas
privadas locales, de
las agencias
monopólicas
informativas
internacionales y de
la industria
cultural en general,
cada día hacen gala
de su potencial
comunicacional,
instrumentando
estrategias que van
desde la
sobresaturación
noticiosa banal y
estupidizante, la
espectacularización
de la información,
la invisibilización
de realidades, la
descontextualización
noticiosa, el
sobrerimensionamiento
de hechos
socialmente
negativos hasta la
emisión de
propaganda
subliminal, en
función de los
propósitos
regresionistas de
las élites que
anhelan retornar al
poder.
Las grandes empresas
mediáticas
olvidándose de su
condición de entes
privados pero con
responsabilidad
pública, abandonan
su función de
intermediación de la
información para
inclinarse por una
postura
militantemente
oposicionista.
Utilizan el medio
para mentir, para
falsear la realidad,
para manipular la
información, para
imponer una realidad
virtual que responde
a una determinada
concepción político
– ideológica que en
pocos casos es
advertida y, en
consecuencia, es
presentada como
expresión de verdad
indiscutida. Su
verdad parcial
pretenden imponerla
como la verdad del
colectivo nacional.
El sector privado
mediático actúa como
si el derecho a
expresarse fuese
privativo de quienes
tienen la propiedad
de los medios;
confundiendo,
interesadamente,
libertad de
expresión con
libertad de empresa.
Todos tenemos
derecho a estar
informados, a
informar y a
expresar libremente
nuestras ideas u
opiniones, en
función de actuar
como sujetos de
cambio social y de
progreso tanto en
nuestro entorno
social inmediato
como global. Esta es
una conquista
histórica de los
pueblos. En la
sociedad democrática
estos derechos son
fundamentales. En la
Venezuela actual,
donde estamos
construyendo la
democracia
bolivariana,
participativa y
protagónica, estos
son derechos
constitucionales
irrenunciables para
todos quienes
integramos la
comunidad nacional.
Democraticemos la
comunicación
Ante esta conducta
mediático –
empresarial, la gran
mayoría del pueblo
venezolano tiene un
reto: democratizar
la comunicación, es
decir: crear las
condiciones para la
participación de
todos en la
producción,
distribución y
consumo de mensajes
mediáticos. La gran
masa no debe ser
sólo consumidora de
mensajes, mucho
menos mantener una
postura acrítica
frente a los mismos.
Por el contrario,
fundamentándose en
el principio de la
democracia
participativa que
postula la
Constitución de la
República
Bolivariana de
Venezuela (CRBV),
ahora se impone una
acción protagónica
en el hecho
comunicacional, en
íntima
correspondencia con
el proyecto socio –
político en
construcción.
El esquema
comunicacional
tradicional que se
sustenta en la
“metáfora del tubo”,
según el cual la
comunicación es algo
que se genera en un
punto, se lleva por
un conducto (o tubo)
y se entrega al otro
extremo, no tiene
fundamento. Está
desfasado. Esa
concepción
tradicional, aún
dominante, asume el
hecho comunicacional
como una relación en
la que debe existir
un emisor (activo) y
un receptor
(pasivo). No tiene,
por lo tanto,
consonancia con la
dinámica y la
esencia de la nueva
Venezuela que esta
insurgiendo.
La concepción
revolucionaria parte
de considerar la
comunicación como un
proceso que se
desarrolla en las
relaciones humanas,
entre una pluralidad
de sujetos y de
intereses sociales
no antagónicos,
activos y
copartícipes
críticamente; entre
constructores de una
verdad producida por
todos.
Este es el modelo
que nos guía como
referente
comunicacional. Esta
es la concepción que
alimenta al
movimiento de medios
alternativos y
comunitarios (MAC).
La idea es
construir una
comunicación,
parafraseando la
conocida frase:
con el pueblo,
para el pueblo y por
el pueblo.
Una comunicación
alternativa que
sirva de réplica, de
contrapeso al
mensaje ideológico
del sector mediático
empresarial
(agrupado en la
Cámara Venezolana de
la Radio y la
Televisión y en el
Bloque de Prensa
Venezolano), cabeza
de playa de la
ofensiva
imperialista y sus
lacayos locales para
obstruir al gobierno
bolivariano y
destruir la
esperanza del pueblo
venezolano de
forjarse una patria
digna y soberana.
Proponemos la Misión
Comunicación
En esta batalla de
las ideas. En esta
puja ideológica que
envuelve la actual
coyuntura
venezolana, se
impone el
lanzamiento de la
Misión
Comunicación,
orientada, ni
más ni menos, hacia
la construcción de
una sociedad de la
comunicación que
rompiendo con los
esquemas
tradicionales sea
capaz de cimentar un
nuevo paradigma,
involucrando a todo
el pueblo en el
quehacer
comunicacional,
ingrediente básico
para coadyuvar a la
fragua de una
conciencia
colectiva, crítica y
revolucionaria del
pueblo venezolano.
Para la siembra
comunicacional que
implica la
materialización de
la Misión,
se hace
necesario una
alianza estratégica
del aparato
comunicacional
estatal con el
amplio movimiento
que incorpora a la
diversidad de medios
radiofónicos,
impresos y
electrónicos
alternativos y
comunitarios que
operan en toda la
geografía nacional.
Alianza estratégica
destinada, en primer
lugar a la defensa
de la patria, a
denunciar y
desenmascarar al
imperialismo, a
promover la acción
gubernamental, a
contribuir con la
concreción del nuevo
proyecto de país
contemplado en la
Constitución
Bolivariana; a
perfilar una
conciencia crítica
en el seno del
pueblo, y a
propiciar la
incorporación masiva
de los movimientos
sociales, de los
consejos comunales,
en la construcción
del nuevo modelo
comunicacional. Este
esfuerzo requiere la
acción mancomunada,
sinérgica, de la
sociedad y el
Estado, del pueblo y
del gobierno
bolivariano.
La Misión
Comunicación
consiste en la
incorporación masiva
del pueblo al
quehacer
comunicacional. El
propósito es que
confluyan un amplio
haz de fuerzas
sociales y políticas
en la gran gesta
colectiva por
socializar la
comunicación, lo
cual pasa por
democratizarla, por
hacerla accesible al
pueblo. Pero más que
eso, por la
reconstrucción de la
práctica
comunicacional de
tal manera que,
literalmente, todo
el pueblo participe,
se active, se
involucre en una
nueva relación
social
comunicacional.
La idea es que en
cada cuadra, en cada
barrio, en cada
caserío, en cada
Consejo Comunal, en
cada urbanización,
en cada comunidad,
en cada escuela,
liceo, universidad,
instituto
educacional,
empresa, fabrica,
taller, instituto
dispensador de
salud, en cada
espacio de actividad
cultural, deportiva,
recreativa, laboral,
en los distintos
espacios donde
actúan las Misiones,
en los locales de
Mercal, Vuelvan
Caras, Barrio
Adentro, etc., en
fin, en todos los
espacios donde se
manifieste la vida
social de los
venezolanos, debe
surgir o
desarrollarse un
medio o canal de
expresión que recoja
sus experiencias,
sus reflexiones, sus
propuestas, el
acontecer comunal,
local, municipal,
regional, nacional,
o internacional.
Toda información,
opinión, noticia que
pueda enriquecer y
cultivar el
conocimiento de las
mujeres y hombres,
niñas y niños,
jóvenes y
adolescentes que
conforman al pujante
y protagónico pueblo
venezolano. Un
periódico, una hoja
impresa, un dazibao,
un mural, una
cartelera, un
parlante, un
megáfono, una
emisora de radio,
una emisora de
televisión, un
programa de radio o
televisión, una
página Web, un blog,
un portal. Es decir,
recurriendo a la
inventiva humana,
propiciar cualquier
mecanismo a través
del cual puedan
manifestarse las
inquietudes de los
ciudadanos.
De esta manera se le
esta dando cabida a
una comunicación
multidireccional,
real, interactiva,
en la que todos los
ciudadanos tengan la
oportunidad de
expresarse. Todos
podrán ejercer el
derecho a
comunicarse y a
participar
activamente del
hecho comunicacional.
La Misión
Comunicación
es la incorporación
de todo un pueblo a
la guerra mediática
que le han declarado
los sectores
desplazados del
poder al Estado y a
la sociedad
venezolana, cuya
respuesta no puede
ser otra que la
asimétrica guerra
popular
comunicacional.
Posición de alerta
ante la coyuntura
electoral
Quienes activamos en
los MAC, como
patriotas
venezolanos que
somos, comprometidos
con los propósitos
de redención social
que motiva a la gran
mayoría de nuestro
pueblo; como
movimiento social
que lucha por
rescatar el hecho
comunicacional para
devolverlo al
servicio real de las
relaciones humanas y
como revolucionarios
que asumimos la
necesidad de
propiciar los
cambios
estructurales que
requiere la sociedad
venezolana para dar
el salto, en
conjunción con los
hermanos pueblos
nuestroamericanos y
con todos los
pueblos oprimidos
del mundo, en
procura de una mueva
civilización, la
civilización
humanista,
socialista, que
permita salvar el
planeta tierra de la
catástrofe a que lo
conduce la barbarie
consumista,
capitalista,
neoliberal. No
podemos permanecer
indiferentes ni
mucho menos adoptar
una posición ambigua
ante la coyuntura
electoral que
actualmente se
desarrolla en el
país.
La actual no es una
coyuntura electoral
cualquiera, en ella
está en juego el
destino de la Patria
y el futuro de las
nuevas generaciones.
En esta coyuntura
electoral se
sintetiza la
contradicción
fundamental que
históricamente ha
caracterizado a la
sociedad venezolana.
Imperialismo versus
nación – pueblo
venezolano.
Imperialismo y
oposición derechista
por un lado y, por
otro, pueblo y
Patria digna y
soberana. Aquí no
caben posiciones
mediatintas ni
ambigüedad de
ninguna naturaleza.
Ésta contradicción
fundamental expresa
y resume dos
concepciones
contrapuestas de la
vida, de la
economía, de las
relaciones sociales
y, por supuesto,
también de la
comunicación social.
Los MAC,
naturalmente y con
sumo gusto, nos
sumamos con toda
nuestra pasión y
nuestra experiencia
a la gran tarea
política de alcanzar
la meta de los 10
millones de votos,
que para nosotros
son 10 millones de
voces y de
conciencias a favor
de la candidatura
bolivariana por la
reelección
presidencial del
comandante Chávez,
expresión clara,
diáfana y
transparente de las
aspiraciones y
anhelos de las
grandes mayorías de
nuestro pueblo.
Conscientes estamos
que ésta candidatura
cuenta con el
respaldo mayoritario
de los venezolanos.
Las encuestas
serias, tanto
nacionales como
extranjeras así como
el sentimiento que
se palpa por las
calles y poblaciones
del país así lo
registran. Sin
embargo, también,
observamos que
quienes adversan la
candidatura del
comandante Chávez,
que quienes lideran
la candidatura
oposicionista
derechista, que
quienes representan
en nuestros país la
postura
imperialista, no
tienen la más mínima
disposición de
aceptar, en buena
lid, los resultados
electorales si estos
no son de su
preferencia. Todo
indica que tienen
montada una
conspiración en
correspondencia con
lo que ha sido su
conducta política en
estos últimos años,
como que quieren
reeditar las
acciones
insurrecciónales que
tanta angustia y
desasosiego le
significaron al
pueblo venezolano.
Todavía están
frescas en la
memoria colectiva
del venezolano el
golpe de Estado que
propiciaron en abril
del 2002, los paros
petroleros y
empresariales, las
guarimbas, la
importación del
criminal
paramilitarismo
colombiano, la
conducta adoptada
ante el referéndum
revocatorio en el
que gritaron fraude
que nunca pudieron
demostrar. En fin,
tantas acciones
deleznables y
desaguisados que
denotan el talante
antidemocrático de
sus promotores.
Pero, más aún, yendo
al fondo de los
hechos, lo que
evidencian es la
clara comprensión
que tiene esta clase
social, de que ha
venido siendo
desplazada del
poder; que sus
privilegios y
prerrogativas, así
como la presencia
imperial, se diluyen
irremediablemente,
sin vuelta atrás,
por los contundentes
golpes políticos
asestados por el
binomio Pueblo -
Fuerza Armada.
Así mísmo, sigue
presente en el
imaginario de los
venezolanos la
triste y
reprochable, pero
entendible posición
adoptada por las
grandes empresas
mediáticas privadas.
Fue una posición de
clase, de defensa
desesperada de un
orden social que se
les evapora y que,
obviamente, añoran
entrañablemente.
Fueron los grandes
medios privados los
soportes
fundamentales de la
estrategia y
conspiración
golpista. Sus
propietarios,
ejecutivos,
periodistas,
columnistas,
analistas,
conductores de
programas, etc.
(salvo contadas
excepciones) se
convirtieron en
adalides de la
confrontación
política. Las
empresas mediáticas
suplantaron a los
partidos. Y,
naturalmente, con la
derrota de la
conspiración
sobrevino la de los
medios. La
credibilidad de los
medios, que es su
gran valor, a través
de la cual difunden
sus mensajes y
venden los productos
de sus anunciantes,
se resquebrajó.
Estos medios que
antes tenían una
gran aceptación
popular, cada día
disminuyen en las
preferencias de los
lectores, oyentes y
espectadores
venezolanos.
Ahora, cuando se
avecina el 3 de
diciembre y días
subsiguientes,
estaremos atentos
ante la orientación
que adopten las
empresas mediáticas
privadas en el
manejo de la
información. De
persistir en el
manejo sesgado,
interesado, avieso,
tal cual como lo
hicieron en las
circunstancias
anteriores,
propiciando el
golpismo y la
conspiración, deben
ser objeto de las
medidas
sancionatorias más
firmes, contempladas
en la Constitución
de la República
Bolivariana de
Venezuela y en las
leyes venezolanas.
La expropiación y el
traspaso de estos
medios bajo el
control y dirección
de los trabajadores
y del pueblo
organizado debe ser
una decisión a
considerar por las
autoridades
correspondientes. La
benevolencia del
pasado ya no tiene
razón de ser dada la
fortaleza del
proceso
revolucionario
venezolano. De tal
manera que la
conducta que asuman
las empresas
mediáticas en estos
días por venir ha de
ser indicativo de la
política a seguir
por parte del
gobierno
bolivariano. Frente
a un cerco mediático
propiciado por el
imperialismo y sus
representantes, se
impone la respuesta
contundente del
pueblo y del
gobierno bolivariano
revolucionario.
Los MAC que ya
supimos adoptar una
posición de defensa
del proceso
bolivariano, de la
democracia
participativa, en
los aciagos días de
la conspiración
manifiesta, una vez
más estamos
preparados para
ocupar nuestra
posición de
vanguardia
comunicacional en
esta hora decisiva,
de definiciones y de
acciones en defensa
de la Patria
venezolana.
A organizar la
Asamblea Nacional de
los Medios
Alternativos y
Comunitarios
Entendiendo la
importancia que
tiene la vertiente
comunicacional para
la consolidación del
proceso bolivariano
revolucionario en su
avance hacia la
constitución de la
sociedad socialista
del siglo XXI. El
Encuentro Nacional
de los Medios
Alternativos y
Comunitarios (MAC)
se pronuncio por la
convocatoria de una
Gran Asamblea
Nacional de la
Comunicación
Alternativa a ser
realizada en el
primer trimestre del
próximo año. A tal
efecto se aprobó la
conformación de una
comisión
organizadora
constituida, en
principio, por los
compatriotas que
integran el Comando
Nacional de Medios
Alternativos y
Comunitarios (MAC) a
la cual,
naturalmente, pueden
incorporarse todos
los compatriotas
ganados para
fortalecer un
proyecto de tanta
significación. El
desarrollo de la
comunicación
alternativa en aras
del afloramiento de
la sociedad de la
comunicación sólo
podrá ser el
resultado directo de
un inmenso esfuerzo
colectivo.
¡POR 10 MILLONES DE
VOCES Y DE
CONCIENCIAS!
¡DEMOCRATICEMOS LA
COMUNICACIÓN!
¡A IMPULSAR LA
MISIÓN COMUNICACIÓN!
¡AL GOLPISMO
MEDIÁTICO
EXPROPIACIÓN
REVOLUCIONARIA!
¡EL 3-D CHÁVEZ
PRESIDENTE!!!!
Los MAC que
suscribimos la
presente declaración
política:
Impresos:
…Y Ahora, El Peatón,
La Voz del Valle,
Fuerza Punto 4,
Kikiriki, Impacto,
El Tiempo de
Caricuao, Caracola,
El Progreso, Es Con
Ud. la Comunidad,
Noticias de Mujeres,
Marea Roja, La
Réplica, Los
Vencedores, Docencia
Participativa,
Tartufo, Reporteros,
El Noticiero
Socialista,
Sic/Fusil, Voz
Parroquial, Chacao
2000, Voz
Socialista,
Movimiento
Estudiantil UNESR (Bqto),
La Vega Dice, Bloque
Venezolano de Prensa
Alternativa (BVPA),
Bloque Bolivariano
de Medios
Alternativos y
Comunitarios (BBMAC).
Radiales:
Un Nuevo Día, Zamora
Libre, Radio
Manantial,
Junquiteña, Senderos
de Antímano 88.5 FM,
Elevación
Bolivariana, Turismo
92.5 FM, Alerta
Comunitaria, Arte
91.5 F.M, Libertad,
Brión Libre
101.1F.M, La Chispa
del Barrio, Turpial,
Reina 93.3 F.M, Ecos
del Orinoco,
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95.1, Mileniunm 91.3
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Salvador 100.1, Luz
Para Todos, Armonía
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