|
A Néstor Francia:
aquí, en la Patria
Grande, para un
revolucionario
verdadero como
usted, habrá siempre
espacio.
¡Te lo dije, Chávez!
Néstor Francia
“…esos errores serán
cobrados por la
invencible realidad
y tal vez, ojalá,
vendrá entonces la
gran reflexión que
muchos estamos
reclamando en el
seno del proceso
revolucionario”
(Néstor Francia
en Reporte,
18/09/06)
Estoy conmovido,
como todos, por la
dignidad, la
grandeza y la
calidad de líderazgo
que mostró Hugo
Chávez esta
madrugada al
conocerse el
resultado del
referendo
constitucional. Sin
embargo, no caigamos
en la tentación de
edulcorar lo que ha
ocurrido: hemos
sufrido una sonora
derrota, la
oposición ha frenado
nuestra Reforma y
hemos perdido, de
manera insólita y en
apenas un año, tres
millones de votos,
equivalentes a 14
puntos porcentuales.
De manera que aquí
se impone hoy más
que nunca una
reflexión profunda,
porque la Revolución
está en peligro.
Claro, es muy fácil,
como ahora comienzan
algunos, a hablar de
los errores después
de la caída.
Son los
oportunistas de
siempre, que de
pecadores tratarán
de convertirse ahora
en salvadores para
mantenerse en la
cresta de la ola.
Por mi parte, mi
conciencia está
tranquila, porque
cuántas veces
advertí los grandes
peligros que surgían
del estilo
burocrático, verticalista,
adulador y acrítico
que se practica
desde el Estado
venezolano, así como
de los garrafales
horrores
comunicacionales que
hemos venido
cometiendo. Pero he
venido arando en el
mar, porque pocos me
han oído. No
importa, seguiré
hablando y siendo
una piedra en el
zapato, porque esa
es, en este momento
más que nunca, mi
responsabilidad. Ya
anoche vi a gente en
VTV tratando de
justificar la
derrota o eximiendo
de responsabilidades
al presidente
Chávez.
La derrota
no tiene otra
explicación que la
ausencia permanente
de un debate entre
los revolucionarios
que permita
discernir con
claridad las
tácticas correctas y
las erróneas, lo
cual hace que
actuemos de manera voluntarista y a
veces a ciegas,
mientras el
burocratismo, el
verticalismo y el
autoritarismo nos
corroen por todas
partes, y mientras
cometemos, una tras
otra, una sarta de
estupideces
comunicacionales que
en buena parte nos
han llevado al trago
amargo de este
momento. Y el
presidente Chávez es
el principal
responsable, él
mismo debe asumirlo
así, porque es él el
capitán de este
barco, y por haber
sido, no pocas
veces, impulsor de
los factores más
sectarios,
prepotentes y
autoritarios en
muchos ámbitos del
campo
revolucionario.
Perdonen, camaradas,
pero aquí ha llegado
la hora de decir las
cosas por su nombre,
de manera
descarnada, antes de
que la ausencia de
la autocrítica leal,
honesta pero también
franca y sin
cortapisas, nos
distraiga del
anuncio de
catástrofe futura
que el gran mensaje
enviado por el
pueblo nos ha
enrostrado: o
cambiamos de verdad
o esto se va ir al
demonio más temprano
que tarde.
No es la
hora de los
aduladores de
oficio, es la hora
de los
revolucionarios
críticos, que por
serlo hemos sufrido
discriminaciones y
alejamientos, los
cuales hemos
soportado con
espíritu unitario y
por amor al pueblo y
a la Revolución. Es
la hora de que
surjan todas esas
voces que no me
canso de oír por
todas partes y que
andan, a veces con
temor, queriendo
señalar las
carencias, las
inconsecuencias,
las máscaras y las
ineptitudes que
abundan del lado de
los bolivarianos.
Yo
simplemente cumplo
con ser el rebelde
que siempre he sido,
aunque eso
signifique que ya no
me inviten a algunos
eventos, se me
niegue apoyo para
asistir a otros a
los cuales he sido
invitado y se haya
suspendido La
Réplica en VTV.
Yo sigo apoyando a
Chávez y a la
Revolución, a pesar
de los pesares.
Ahora ofrezco sólo
una muestra de la
larga lista de
opiniones críticas
que he venido
asomando sin que
nadie me pare, qué
más da.
Seguiremos
en contacto:
…se debería discutir
lo que considero el
excesivo
enrojecimiento de la
revolución. Con
tantos colores
hermosos, porque
empeñarse en la
identificación con
uno solo de ellos.
Cuando veo una
manifestación masiva
en Cuba, por
ejemplo, pasan ante
mis ojos mil
colores. Lo mismo
ocurre en China: lo
uniforme es la
bandera, los
símbolos patrios,
pero no la gente (Reporte
12/10/06)
La comunicación,
básicamente
propagandística, no
ha logrado, es lo
que creo,
internalizar en el
público objetivo del
Presidente los
fundamentos
ideológicos con
suficiente fuerza.
Me pregunto si hay
suficiente
conciencia en la
mayoría, por
ejemplo, de la
verdad de la amenaza
imperialista. Pienso
–tal vez me
equivoque- que la
comunicación del
gobierno es muy
vociferante pero
poco profunda. A
veces Chávez parece
un predicador
exitoso que no es
suficientemente
acompañado por sus
equipos (Reporte,
14/09/06)
Chávez dijo que
invitaba a todos
“independientemente
de donde vivan, de
qué clase sean, para
que nos tomemos las
manos y veamos la
realidad y
construyamos nuestro
país en paz”, más
tarde en un programa
de un medio estatal
se ironizaba sobre
la clase media. Así
no se puede. El
Presidente ha de
exigir de todos,
sobre todo de los
dirigentes y
comunicadores del
proceso, la
extirpación del
sectarismo y la
generalización de la
tolerancia. (Reporte.
20/11/06)
…es conveniente
apuntar a un público
objetivo que vaya
más allá del
chavismo militante,
que al menos hasta
ahora es una
minoría. La mayoría
de la base de apoyo
popular del
Presidente es un
chavismo no
militante, que se
vincula al líder
afectivamente pero
que no entiende
mucho de razones
ideológicas (Reporte.
23/10/06)
La acción opositora,
en ese sentido,
ayudará grandemente
a que el chavismo se
revise hacia adentro
y trate de superar
visibles errores que
la soberbia y el
sectarismo repiten
una y otra vez. El
resultado es que
Chávez, a pesar de
las justas políticas
sociales y del
crecimiento
económico, sólo
subió tres puntos
porcentuales desde
el 2004. Si se
analizan los
resultados por
municipios y
parroquias, vemos
como en lo
fundamental el
gobierno bolivariano
no ha logrado
descongelar sus
relaciones con las
clases medias. Una
oposición fuerte
políticamente hará
que al chavismo se
le bajen un poco los
humos, asuma con
mayor seriedad los
deberes autocríticos
y aísle a sus
propios
recalcitrantes.
Tendrá que entender,
a contrapelo de lo
que decía una de sus
dirigentes el 5 de
diciembre, que
Venezuela no es roja
rojita, si bien la
mayoría sin duda lo
es, desde el punto
de vista de esa
simbología
cromática. Hay 4
millones de
electores que no son
rojos rojitos, pero
que son tan
venezolanos como el
que más. El chavismo
debería trabajar
para que un
porcentaje
importante de ese
país se incorpore a
las difíciles metas
que tenemos por
delante, sin
importar si son
rojos rojitos o no.
El enemigo
estratégico de este
pueblo no es la
oposición
democrática, sino la
dependencia y la
pobreza. Mientras
más voluntades
unamos, más rápido
derrotaremos esas
lacras. ¡Es que un
verdadero socialista
no es movido por el
resentimiento, sino
por la solidaridad!
(Reporte,
07/12/06)
Es tan peligroso
para la oposición
insistir en tejer un
discurso sobre las
bases de la
situación política
anterior al 3D, como
lo es para los
factores que apoyan
al gobierno actuar
en un sentido
similar. Ambos
factores necesitan
una urgente
renovación de sus
discursos (Reporte,
08/01/07)
…nadie tiene la
verdad en sus manos,
todos erramos, todos
somos discípulos de
la vida aprendiendo
un complicado
alfabeto difícil de
descifrar. Hay que
seguir rodando, y
pensar y debatir
mientras avanzamos
por el sinuoso
camino. (Reporte.
18/01/07)
…la revolución no se
ha traído ni a uno
más consigo, no
suma, no convoca a
esos decepcionados,
no los atrae, no los
enamora. Los
principales
responsables de esta
incapacidad de
crecimiento son las
incongruencias de
las políticas
comunicacionales y
los mensajes que
surgen desde los
factores más
sectarios del
chavismo, que se han
visto reforzados por
acontecimientos
recientes. Los que
abogamos por
políticas
comunicacionales de
mayor amplitud y por
una apertura más
clara hacia las
clases medias que
sin ser chavistas
(no tienen por qué
serlo), no están
comprometidas ni con
el golpismo, ni con
el pasado, ni con
actividades
antidemocráticas,
estamos en
desventaja dentro de
quienes apoyamos al
gobierno. Está
ganando terreno lo
que no suma, sino
que más bien resta.
Pero esos errores
serán cobrados por
la invencible
realidad y tal vez,
ojalá, vendrá
entonces la gran
reflexión que muchos
estamos reclamando
en el seno del
proceso
revolucionario (Reporte.18/09/06)
Se precisa, por
ejemplo, de
lineamientos
permanentes que
unifiquen el
temario, el
lenguaje, el estilo
y otros factores
atinentes a la labor
de los comunicadores
y voceros del
gobierno y de los
medios del Estado,
como consecuencia,
por supuesto, de los
fundamentos
políticos que el
momento proponga. En
ese sentido, hablaré
hoy de un asunto
específico: los “levantamuertos”.
Me refiero, al
acuñar este término
de “levantamuertos”,
a esa manía de
muchos comunicadores
de medios oficiales
que insisten en
darle beligerancia y
vida permanentemente
a todo tipo de
cadáveres políticos
y comunicacionales.
No aguantan “dos
pedidas” para
responder todo el
tiempo cualquier
cosa que digan por
Globovisión y RCTV.
Con furia reactiva,
se convierten en
propagandistas de
los mensajeros,
olvidándose
inclusive muchas
veces del análisis
del mensaje, de tal
modo que alivian con
respiradores
artificiales las
precarias vidas
públicas de
personajes como
Leopoldo Castillo,
Marta Colomina,
Miguel Angel
Rodríguez, La Bicha
y pare usted de
contar. Muy bien
podrían desmenuzar
las matrices de
opinión, sin
necesidad de
hacernos ver a cada
rato lo que de otra
manera sólo vería un
porcentaje ínfimo de
la población, tal
como lo demuestran
los números del
raiting ¿Ha visto
usted en alguna
arepera del centro
de Caracas a algún
ciudadano común
hablando de RCTV y
de Aló Ciudadano? Lo
que mi experiencia
de impenitente perro
callejero me
demuestra es que la
gente privilegia
temas que le son más
estimulantes como la
eliminación del
Caracas y la final
Tigres-Navegantes.
Mientras el pueblo
sabio tiende a
normalizar su vida
cotidiana, en el
sentido de dedicarse
al trabajo y a la
lenta pero
permanente
construcción de sus
nuevos instrumentos
y actitudes
sociales, nuestros
comunicadores caen
fácilmente en las
trampas
propagandísticas que
montan los zombis de
toda estirpe. El
colmo, a mi modo de
ver, es esa gente
que a cada rato se
ve tentada a
responder todo lo
que diga el inefable
Manuel Rosales,
ayudándolo en su
pretendida e inútil
intención de
competir con el
liderazgo de Chávez
(no es que alguien
no pueda hacerlo,
pero él, no lo dude
el lector, no es esa
opción). ¿No será
hora, querido
Presidente,
apreciado Ministro,
de comenzar a hablar
sobre todo en
positivo? ¿No será
hora, en esta etapa
que comienza, de ver
hacia adelante y
contribuir a la
educación política e
ideológica del
pueblo, en el
sentido de los
nuevos y necesarios
valores de
solidaridad,
responsabilidad,
tolerancia y
revalorización del
trabajo colectivo?
¿No es lo
conveniente llenar
los espacios de lo
bueno que está
pasando en los
ámbitos económico y
social? ¿No es lo
más justo utilizar
las señales
radioeléctricas para
impulsar el cambio
cultural y social, y
una nueva relación
de los ciudadanos
con sus congéneres y
con su entorno? ¿O
seguimos resucitando
cadáveres? (Reporte.
22/01/07)
Los oligarcas
hicieron todo lo
posible por
alejarnos del tema
central, el carácter
de la televisión, y
nos fueron llevando
a leguleyerías y a
envolvernos en sus
triquiñuelas
sentimentaloides.
Levantaron como
emblema a una
carajita bonita y en
realidad bastante
patética y mordimos
el anzuelo: nos
pusimos a atacarla
obsesivamente,
convirtiéndola en
víctima (…) con sus
peleas banales,
insustanciales,
contra personajes
menores o contra las
personificaciones
del mal (Granier)
invirtieron
demasiada energía
necesaria para mejor
causa, como debatir
ante el pueblo las
profundidades del
tema comunicacional.
Claro, cierto
chavismo
ultrarradical estaba
feliz, pues sólo oye
lo que quiere oír y
practica
permanentemente el
onanismo mental e
inútil (Tema,s
01-06-07)
El chavista sectario
es en buena parte
responsable de que
todavía mucha más
gente vea Venevisión
que VTV, Vive y Tves,
las tres juntas.
Igualmente de
algunas cifras que
arroja la más
reciente encuesta
del IVAD (la misma
que ha sido muy
publicitada porque
anunció que 61,5 %
apoya la reforma
constitucional, lo
cual la libra de
toda sospecha).
Según esas cifras,
por ejemplo, menos
del 30% respalda las
ideas socialistas
(en realidad es
porque hay confusión
con respecto al
socialismo y no se
sabe bien lo que es)
y sólo un porcentaje
similar está
totalmente de
acuerdo con el
socialismo del siglo
XXI (más del 40%
ignora de qué se
trata) (Temas
17-08-07)
Una parte importante
de los inscritos (en
el PSUV) lo ha hecho
de manera
consciente, mientras
otra parte, ojalá
que no tan
importante, ha
actuado por simple y
llana conveniencia:
burócratas y
corruptos para
sentirse protegidos,
aprovechadores a ver
qué pescan, gente
como la que
mencioné, en busca
de beneficios
individuales. (Temas,
25/05/07)
Al fin y al cabo, no
fui yo quien dijo
que este era el
partido más
democrático de la
historia ¿y ya tiene
ideología y
estructura y todas
estas cosas que
siempre se han
manejado desde lo
alto? El socialismo
en el siglo XXI se
construirá de abajo
hacia arriba o no se
construirá. (Temas,
27/07/07)
…una de las
características del
fracasado socialismo
del Siglo XX (como
gobiernos, no como
factores de la gran
batalla histórica,
aunque esto sería
tema de otro
análisis) fue la
pretensión de
construir el poder
popular desde
arriba, desde el
gobierno y el
Estado, lo cual
generó en buena
parte distintas
desviaciones
burocráticas como
consecuencia de la
colonización del
poder del pueblo por
parte de las
instancias del poder
oficial. Creo que
una diferencia
imprescindible del
socialismo en el
siglo XXI es que el
poder popular se
construya realmente
desde abajo, desde
el seno mismo del
pueblo, y además en
lucha contra los
múltiples factores
que se oponen a su
desarrollo, fuera y
dentro del campo
revolucionario. No
puede ser una
formulación estatal,
gobiernera, se trata
de un proceso
dialéctico que no
descarta diversos
niveles de debate, a
veces arduo, e
inclusive de
confrontación. En
ese sentido, aun
correrá mucha agua
bajo los puentes,
créanme que sí. Sin
duda que el gobierno
bolivariano debe
promover tal poder
popular, pero debe
hacerlo sin
comprometer su
independencia y su
carácter silvestre,
en el sentido de su
creatividad, su
desarrollo propio y
la autonomía de su
liderazgo natural.
Que crezca el poder
popular como flor de
los campos y no como
rosa en el jardín
del palacio. (Temas,
15/06/07)
…el tema
antiimperialista
tendría que rebasar
los límites del
chavismo duro y
transformarse en una
preocupación
nacional
generalizada, como
ocurre en Cuba. Más
allá de esas
fronteras donde se
encierra el chavismo
de franela roja y
“ordene Comandante”,
una gran cantidad de
los venezolanos,
incluyendo los que
votan por Chávez, no
han comprendido la
dimensión real de la
amenaza y a muchos
les parece un poco
de palabrerío o
asunto de los
políticos (Temas,
03/08/07)
El presidente Chávez
ha hablado de
reformismo y
dogmatismo ¿Hay
algún filtro para
impedir que
reformistas y
dogmáticos entren al
partido? Por
supuesto que no, ya
están allí
seguramente, colados
entre los primeros
próceres. También
estarán los
ultraizquierdistas,
los burócratas, los
corruptos (los
larvados, los que no
han sido
descubiertos), los
agentes encubiertos
de la CIA y, por
supuesto, los
verdaderos
revolucionarios.
Habrá confrontación
interna entre todos
esos sectores. Habrá
quienes querrán
imponerse
verticalmente y los
que defenderán la
democracia interna.
Las bases se
resistirán a ser
manipuladas, pues
habrá quien trate de
manipularlas (Temas,
20/04/07)
Es por eso que me
han alarmado tanto
las recientes
manifestaciones
sectarias,
discriminatorias y
excluyentes de los
sectores más
radicales y
desinformados del
chavismo, que ante
cualquier asomo de
disidencia o
diferenciación,
inmediatamente
elevan el dedo
draconiano para
tildar de
“contrarrevolucionario”
a quien ejerza el
sagrado derecho de
no pensar como
ellos. Si el PSUV
nace y crece en ese
espíritu, no será un
partido socialista
del siglo XXI sino
un esperpento, un
anacronismo, una
morisqueta que no
tendría otro destino
que el fracaso. El
presidente Chávez ha
dicho claramente que
será un partido
diverso donde podrán
expresarse las
diferencias y
debatirse
abiertamente. No
tengo dudas de la
honestidad de esa
propuesta, pero, con
el permiso de mi
querido Presidente,
deseos no empreñan.
Si no se enfrentan
desde ya las
tendencias sectarias
y ultra
izquierdistas, estas
seguirán tomando
fuerza y no
olvidemos jamás el
daño que hicieron en
el siglo XX, por
aquello que llamaba
Lenin “el ultra
izquierdismo, la
enfermedad infantil
del comunismo”. El
mismo Presidente ha
dicho recientemente
que existen dos
peligros, el
reformismo y el
dogmatismo. Yo digo,
pues me gusta tener
mi propia voz, que
otro peligro
insoslayable es el
radicalismo
sectario. Tanto el
reformismo como el
radicalismo sectario
tienen cuotas de
poder, fortaleza
mediática y tontos
útiles entre
aquellos que
pretenden ser
analistas y no se
han leído más de
cinco libros en su
vida. Sin diversidad
verdadera y respeto
a su existencia no
habrá ningún
socialismo del siglo
XXI, sino una
imitación bizarra
del socialismo del
siglo XX. (Temas,
13/04/07)
El chavista sectario
es una especie
escasa pero muy
dañina. Puede estar
en el barrio La
Bombilla, en
Miraflores o en
algún artículo de
Aporrea, siendo
siempre los menos.
Todas las encuestas
y estudios
demuestran que la
gran mayoría de los
venezolanos no es
sectaria y se
pronuncia a favor
del diálogo y la
paz, que es lo que
más nos conviene (la
confrontación y la
violencia forman
parte de la
estrategia
imperialista) (Temas,
17/08/07)
Según el Diccionario
de la Real Academia
Española, un
sectario es un
“secuaz, fanático e
intransigente de un
partido o de una
idea”. La definición
le cuadra muy bien
al chavista
sectario. Este
espécimen cree que
se las sabe todas y
suele ser muy
presuntuoso. Sólo él
tiene la verdad y
quien no la comparte
es un
contrarrevolucionario
y seguramente un
peón del imperio. (Temas,
17/08/07)
…el chavista
sectario pierde el
tiempo haciendo
boxeo de sombra
contra gran cantidad
de “enemigos” y
buscando pecadores
por todas partes (Temas,
17/08/07)
El chavista sectario
dice apoyar
radicalmente a
Chávez (quien a
veces promueve el
chavismo sectario
sin darse cuenta),
pero no aprende de
sus grandes
aciertos. Esto lo
digo porque si la
política
internacional de
Venezuela estuviese
en manos de un
chavista sectario,
ya hubiésemos roto
relaciones con
México, Perú,
Paraguay y la
mayoría de los
gobiernos
centroamericanos por
neoliberales, así
como con toda
Europa, excluyendo
si acaso a Rusia y a
Bielorrusia. Por
supuesto, ya
estaríamos en guerra
con Colombia y
hubiésemos cortado
el suministro de
petróleo a los
Estados Unidos.
Claro, el chavista
sectario no ve
matices, para él el
mundo es en blanco y
negro. No existen,
para este
equivocado,
diferencias entre
enemigos
principales,
enemigos secundarios
y adversarios
políticos. Sólo los
buenos y los malos,
como en las
películas de
vaqueros.
Afortunadamente los
chavistas sectarios
son poquitos aunque
bastante
escandalosos y con
parcelas de poder en
el Estado y en los
medios del campo
revolucionario. La
historia le pasará
por encima al
chavista sectario,
tal como a su
contraparte de
parecido talante, el
sectario escuálido (Temas,
17/08/07)
…nuestros errores
comunicacionales han
facilitado la tarea
de ese formidable
enemigo, al cual no
podemos subestimar
ni creernos los
sabelotodos frente a
quien tiene no sólo
recursos, sino
también equipos de
pensamiento con
gente inteligente y
ducha en tropelías
como la que quieren
armar contra
Venezuela. En ese
sentido me ha
llamado mucho la
atención la
entrevista realizada
en Telesur al
periodista y
escritor Thierry
Meyssan el pasado 5
de junio, donde
expresa cosas por
demás interesantes
como la siguiente:
“La confrontación es
lo peor en ese
momento: la gente
que manifestó en
Venezuela era gente
de buena fe.
Entonces primero hay
que desarmar a la
oposición, esa
oposición está
respondiendo a su
frustración. Se le
debe quitar el
debate, no hay que
caer en el engranaje
de responder por la
violencia”. (Temas,
08/06/07)
Lo afirma igualmente
Meyssan: “es
necesario que las
autoridades acepten
cuestionar una parte
de su poder para
poder apoyarse sobre
su propio pueblo,
cuando el gobierno
le da la confianza
al pueblo es que se
puede mantener la
paz civil entre su
propio pueblo”. (Temas,
08/06/07)
Que el pueblo vaya
masivamente a votar
no puede ser logrado
con el discurso
ramplón de ciertos
sectores del
chavismo que sólo se
hablan a sí mismos,
en una acción
políticamente
masturbatoria, en la
cual el chavismo
radical se
autocomplace oyendo
sólo lo que se
quiere oír. Es
necesario que cada
uno de nosotros se
convierta en un
vocero de alto
calibre, capaz de
cumplir el papel de
vanguardia que
tenemos que asumir
los que somos
líderes no porque
queramos sino porque
la providencia y el
pueblo nos otorgó
ese papel: los
dirigentes
comunitarios, los
funcionarios del
gobierno electos o
no, los promotores
del PSUV, los
líderes de las
misiones, los
comunicadores
sociales, en fin
todos los que
tenemos los medios y
las vías para que
nuestra voz pueda
multiplicarse. En
ese rol, no basta
con echar chispas
contra la oposición
y sus voceros, pues
no podemos
conformarnos con que
el voto popular sea
producto del
resentimiento o de
las ventajas que nos
ha dado la
revolución. El voto
por Chávez (y el del
referendo es también
un voto por Chávez)
debe convertirse en
un voto socialista
político y
consciente. Es
decir, tenemos que
lograr que la
mayoría del pueblo
vote con toda
claridad por una
estrategia a largo
plazo, porque sólo
así se garantiza que
las metas de esa
estrategia sean
logradas en el muy
largo y difícil
camino que nos
espera hasta que las
alcancemos (Temas,
28/09/07)
El presidente Chávez
está preocupado por
la posibilidad de
una abstención alta
en el referendo. A
mí me preocupan más
bien las causas que
hacen posible esa
preocupación. De
verdad, inquieta que
después de casi diez
años hablándole a
todo el país de la
participación
protagónica del
pueblo, tengamos que
seguir
preocupándonos por
la concreción de
esta en una de sus
formas más antiguas
y elementales: el
acto de elegir. Eso
refleja, simple y
llanamente, lo que
muchos hemos dicho
hasta el cansancio
sin que se nos
termine de escuchar:
somos relativamente
eficientes haciendo
propaganda y
confrontando a la
oposición, pero
estamos atrasados en
la educación
política del pueblo
y en la siembra de
la ideología
socialista (Temas,
19/10/07)
El radicalismo
infantil chavista se
empeña en definir a
los muchachos
marchistas como
"hijos de papá" y
"niños ricos". Para
otros son "peones de
la oligarquía".
Estos calificativos
demuestran la
carencia de un
mínimo análisis
social, marxista, de
ese sector de la
población. En
Venezuela ha votado
sistemáticamente
contra Chávez entre
el 30 y el 40 por
ciento de los
electores. Si en
Venezuela hubiera
cuatro millones de
oligarcas o ricos,
todos los demás
estaríamos viviendo
de hurgar en la
basura. Las clases
medias no pertenecen
a la oligarquía,
cuando mucho pueden
definirse, según la
terminología
clásica, como la
pequeña burguesía.
La mayoría posee
quizá un
apartamento, uno o
dos vehículos y si
acaso alguna empresa
mediana o pequeña.
No son ricos: los
ricos, los oligarcas
y la clase media
alta más
privilegiada son muy
pocas personas y no
llegan a ser el 5%
de la población. De
manera que todas
esas definiciones
simplistas revelan
sobre todo una
notable pobreza de
método y una
ausencia de estudio
de la realidad. (Temas,
22/06/07)
No cabe duda que
ciertos dirigentes
estudiantiles de
oposición, una
minoría en medio de
la masa, saben muy
bien lo que hacen y
están al servicio de
intereses que buscan
promover la
desestabilización,
la violencia y el
regreso al pasado
funesto. Pero sería
un error garrafal
meter a todos los
muchachos que
marchan en el mismo
saco donde pululan
esos líderes con
intereses creados,
pues estaríamos
engordando
estratégicamente el
saco de la derecha.
Hay que comenzar a
abrir de verdad los
corazones, diseñar
estrategias de
contra-manipulación
e ir avanzando hacia
un país que deje de
ser -¡al fin!-
60-40, y pase a ser,
al menos, un 80-20,
no de chavistas y
antichavistas, sino
de gente dispuesta a
trabajar por la
recuperación
definitiva del país,
por su soberanía y
su independencia, y
20 o menos que
empedernidamente
sean enemigos de
nuestra democracia.
El radicalismo
simplista carece de
capacidad táctica
para concebir esta
tarea. Es
responsabilidad del
liderazgo asumir los
cambios
comunicacionales y
políticos que se
están haciendo
imprescindibles,
dentro del campo
revolucionario, en
este momento
histórico (Temas,
22/06/07)
En declaraciones
emitidas la pasada
semana, Leopoldo
López habló con la
verdad, al afirmar
que lo que está en
juego con la Reforma
Constitucional no es
una simple
confrontación
gobierno-oposición,
sino dos visiones de
país. Ojalá sepamos
recogerle el guante
y asumir para
nosotros esta
correcta definición
del alcalde
opositor. Porque lo
peor que podemos
hacer es perdernos
en dimes y diretes,
chismografías y
banalidades del
sótano político,
vicio al que son
afectos tanto los
más extremistas de
la oposición como
los más extremistas
del gobierno. No
basta con decir que
los de Primero
Justicia son gays, o
que Podemos saltó la
talanquera, o que
Miguel Henrique
Otero es un
bobolongo. Esas son
argumentaciones
secundarias que en
nada contribuyen a
la formación
revolucionaria del
pueblo. Tenemos que
comenzar a hablar de
política en
mayúsculas y en
serio, aunque
entiendo que para
algunos esto debe
ser harto difícil,
sobre todo porque no
cumplen con una
norma que siempre se
nos dictó a los
jóvenes comunistas
en los años sesenta:
el revolucionario
tiene el deber de
estudiar
permanentemente y
formarse para poder
asumir su papel de
vanguardia. Tenemos
que tratar de que
logremos, como
pueblo, actuar con
un alto nivel de
conciencia. Me
preocupa mucho
cierta tendencia de
algunos a hacer las
cosas porque las
dijo Chávez. Quien
piensa así es un
inconsciente, sobre
todo porque el
Presidente puede
equivocarse, y de
hecho ha errado más
de una vez. (Temas,
14/09/07)
…quiero hablar sobre
algo muy
sorprendente que le
escuché a Chávez en
su discurso del
sábado pasado en el
Teatro Teresa
Carreño. Me pareció
chocante,
contradictoria,
peligrosa, esa
proclamación de una
especie de Tribunal
Disciplinario y más
aun el nombramiento
a dedo de un
presidente temporal
de dicho organismo
¿Ya aprobó Chávez,
por cierto, que
Diosdado Cabello es
militante del PSUV?
No tengo duda de que
Diosdado lo merece,
pero no parece
coherente con la
idea del “partido
más democrático del
mundo” que Chávez
comience a enseñar
el dedo, a crear
instancias y a poner
gente al frente de
ellas ¡Por Dios,
este partido apenas
se está conformando!
¿Está dando Chávez
un buen ejemplo con
el fulano comité o
tribunal
disciplinario? Por
supuesto que no.
Tradicionalmente,
los tribunales
disciplinarios han
sido herramientas
para reprimir, al
interior de los
partidos políticos,
las ideas que no
cuadran con la
tendencia dominante.
Desmenucemos este
asunto, porque yo no
pienso callar ante
los peligros que se
ciernen. (Temas,
01/06/07)
Chávez habla tanto y
por casi cualquier
cosa, que para
muchos su discurso
podría ser visto
como parte del
paisaje. He dicho
hace algún tiempo
que el Presidente
debería referirse
sólo a temas
fundamentales como
éste, pero si lo
hace junto a sus
experiencias
familiares y
personales, el
concejo comunal de
Guasdalito o si el
socialismo es
marxista,
bolivariano o
“petrolero”,
entonces todo se
iguala y existe el
peligro de que
tienda a banalizarse
(Temas, 03/08/07)
El pueblo chavista
se enfrenta a dos
corrientes dañinas
al interior del
gobierno y del
proceso
revolucionario. Por
una parte una
tendencia
objetivamente de
derecha que se
enquista sobre todo
en el aparato del
Estado y que
promueve el
burocratismo y la
corrupción. Estos
males sólo pueden
ser combatidos en la
medida en que
crezcan y se
consoliden los
espacios del poder
popular. Sólo cuando
la gente haya tomado
de manera
generalizada el
gobierno en sus
manos, a través de
una organización de
base sólida que
establezca nexos de
orientación y
control sobre el
Estado, comenzarán a
retroceder los
neoadecos que
pululan por doquier.
Por otro lado está
la ultraizquierda,
el radicalismo
rabioso e infantil,
que pretende “tomar
el cielo por
asalto”, tomando
atajos que sólo
llevarían al
fracaso. Los que
apoyamos al gobierno
tenemos el deber
ineludible de
promover el clima de
paz, reconciliación
y encuentro entre
los venezolanos.
Nuestra tarea más
inmediata es lograr
la victoria en la
guerra contra la
pobreza, la
exclusión y la
injusticia social. A
la par de ello
tenemos que
desarrollar una
lucha política e
ideológica seria,
profunda, para
reforzar
permanentemente la
conciencia del
pueblo y contribuir,
a la vez, al
esclarecimiento de
mucha gente que está
confundida o que
comienza a
distanciarse del
radicalismo
opositor, con el
supremo objetivo de
aislar a los
recalcitrantes y
unir a la gran
mayoría del país
para el cumplimiento
de las altas metas
constitucionales a
través de un trabajo
largo, sostenido y
difícil (Artículo
en Internet,
31/07/05)
Seguramente el
sectarismo, tan
fuerte y rozagante,
y amparado en la
adulancia perpetua y
en la ausencia de
reflexión política
profunda y honesta,
desechará estos
pensamientos míos
(coincido con ese
veterano comunista
que es Gerónimo
Carrera, en el
sentido de que el
principal enemigo de
esta experiencia es
el jalamecatismo).
Algunos dirán,
públicamente o a mis
espaldas, que soy un
“chavista light”
(…) En realidad
estos tipos tan
superficiales sólo
me preocupan por el
daño que pueden
hacer, no a mí, sino
al futuro. (Reporte,
05/03/07) |