La primera versión
de las líneas que
siguen fue
presentada bajo el
patrocinio de la Red
de Impulso a la
Unidad del Pueblo (REDIUP)
en la reunión del
colectivo de
organizaciones y
personalidades
socialistas
realizada el 26 de
agosto de 2006, con
la finalidad de
contribuir a la
discusión sobre las
perspectivas
abiertas al proceso
revolucionario
venezolano. Los
aportes realizados
por los camaradas
presentes, así como
inquietudes y
reflexiones
derivadas de
posteriores
discusiones en
escenarios diversos,
fueron afinando la
estructura
expositiva y
agregando temas,
todo ello en función
de mejorar sus
posibilidades para
coadyuvar a la
concienciación
revolucionaria. Las
observaciones de mi
hijo Federico me han
sido también de
invalorable
utilidad.
De hecho, como lo
indica el subtítulo,
sigue siendo un
material abierto
para el estudio y el
debate, por lo que
se agradece emitir
opiniones,
reflexiones,
comentarios y/o
propuestas. El autor
se propone seguir
trabajando el texto.
I.
Desarrollar las
tareas de la
liberación nacional
(…) todas nuestras
facultades morales
no serán bastantes
si no fundimos la
masa del pueblo en
un todo, la
composición del
Gobierno en un todo,
la legislación en un
todo y el espíritu
nacional en un todo.
Unidad, unidad,
unidad debe ser
nuestra divisa. La
sangre de nuestros
ciudadanos es
diferente,
mezclémosla para
unirla; nuestra
Constitución ha
dividido los
poderes,
enlacémoslos para
unirlos (…).
Bolívar
Los pueblos de
América son más
libres y prósperos a
medida que más se
apartan de los
Estados Unidos.
Martí
1. Una revolución
antimperialista y
democrática popular:
a) La presente fase
del proceso
revolucionario es de
desarrollo de las
tareas de liberación
nacional, lo cual
implica consolidar
la soberanía
política y cultural,
asegurar la
independencia
económica básica,
avanzar hacia una
democracia verdadera
y dar atención
preferente a las
necesidades
populares, y así
mismo requiere
impulsar la
integración
latinoamericana y
fomentar relaciones
solidarias con todos
los pueblos; b) el
período actual,
dentro de esa fase,
es de agudizada
pugna con el
bloque
oligárquico-imperialista,
exacerbada durante
el año 2006 por la
confrontación
electoral, que en
términos de política
real midió al
Presidente Chávez
con el “emperador”
Bush, representado
por sus servidores
“venezolanos”; c) en
el curso del proceso
electoral era dable
esperar que se
produjeran brotes de
violencia y
provocaciones, como
en efecto los hubo,
debido al designio
imperial de
torpedear las
elecciones y
desestabilizar el
país,
buscando el
derrocamiento del
gobierno; d) La
contundente
victoria del
presidente ratificó
la validez de la
propuesta
revolucionaria y
abrió cancha a los
nuevos desarrollos
planteados, los
cuales vienen con
una repotenciada
carga
transformadora; e)
el bloque
oligárquico-imperialista
no se quedará
quieto, y ya lo
vemos tratando de
urdir nuevas
acciones aberrantes,
que el pueblo
infaltablemente
derrotará.
2. Una revolución
pacífica pero no
desarmada: a)
Todas las grandes
revoluciones
históricas
necesitaron recurrir
a la violencia para
derribar a las
clases dominantes.
Esta experiencia
justifica sin duda
la declaración del
Manifiesto:
“Los comunistas (…)
proclaman
abiertamente que sus
objetivos sólo
pueden ser
alcanzados
derrocando por la
violencia todo el
orden social
existente”. Y, por
supuesto, ha dado
pie para que muchos
revolucionarios la
consideren como una
ley de la historia;
b) no obstante, el
problema de la
revolución, el
problema del Poder,
más que de violencia
material es de
correlación de
fuerzas: si se logra
una acumulación de
fuerzas de magnitud
suficiente, es
posible atar las
manos de la
contrarrevolución y
reducirla de manera
menos trumática; c)
nuestro proceso, y
es éste otro notable
hallazgo del
Presidente Chávez,
proclama su carácter
democrático y
pacífico y lo
practica, aun cuando
muchas veces ha
tenido que
defenderse –y está
cada vez más
preparado para
seguirlo haciendo--
de la violencia del
enemigo. La
importancia política
de ese proclamado y
sostenido carácter
se evidencia en la
furia epiléptica con
que la
contrarrevolución
trata de destruirlo,
reconociendo en él
un formidable escudo
ético y legitimador;
d) ciertamente, como
afirma el
presidente, el que
la revolución sea
pacífica no
significa que sea
desarmada, y las
acciones violentas
del enemigo deben
ser conjuradas y sus
crímenes castigados
con todo el peso de
la ley; pues el
Estado es nuestro en
sus componentes
fundamentales, y es
tarea vital de la
revolución
consolidarlo y
homogeneizarlo para
que pueda aplicar
cabalmente la fuerza
legal y
estabilizadora que
como entidad estatal
le corresponde; e)
fortaleciendo
consecuentemente la
conciencia y la
unidad interna del
pueblo, la unidad
cívico-militar y la
unidad de los
patriotas, y más aún
si el entorno
internacional mejora
a tenor de los
combates populares,
es posible seguir
levantando esa
bandera y
manteniendo la
violencia del
enemigo en un nivel
en que no pueda
salirse con la suya
y obligar a los
venezolanos a una
confrontación armada
intestina. Es
posible,
independientemente
de cuán prolongada
sea la lucha.
3. Un balance
necesario: La
obra de
transformación
revolucionaria en
desarrollo presenta,
entre otros, los
siguientes logros
relevantes: a) La
Constitución
Bolivariana y la
democracia
participativa y
protagónica,
expresada en la
figura de los
referendos, en la
creación de una
institucionalidad ad
hoc para viabilizar
la participación
popular –como los
consejos comunales,
los comités
populares, las mesas
técnicas, las
contralorías
sociales y otros--,
y en el respeto, por
convicción profunda,
de los derechos
humanos, lo que
incluye el repudio y
esperamos que
comience a incluir
el castigo de los
violadores; b) la
independencia y
soberanía de nuestra
patria y el derecho
a la organización
autónoma de la vida
social; c) la
posibilidad de
realizar cambios
profundos de manera
democrática y
pacífica; d) la
unidad, conciencia y
espíritu ético y
patriótico del
pueblo; e) la unidad
cívico-militar; f)
la legislación
orientada al fomento
y defensa de los
intereses nacionales
y populares; g) la
decisión en marcha
de erradicar la
pobreza y la
exclusión mediante
el empoderamiento de
los pobres; h) el
manejo nacional de
PDVSA y de todos
nuestros recursos, y
sobre esa base el
ascenso económico
expresado en índices
de primer orden
relativos al PIB, el
empleo, el riesgo
país, la inversión,
la inflación, el
crédito y la
atención
privilegiada a la
economía popular y
cooperativa; i) el
estímulo sin
retaceos a la
cultura no
excluyente y el
deporte; j) las
formidables obras de
infraestructura, de
valor estratégico
para el desarrollo
sustentable e
independiente del
país: puentes con
vías férreas,
autopistas, metros y
otros medios de
transporte urbano
masivo, red
ferroviaria,
represas,
acueductos, plantas
de energía,
viviendas, escuelas,
centros de salud,
etc.; k) las
misiones, ese
ejercicio
reivindicatorio
popular de
incalculables
proyecciones: Barrio
Adentro como sistema
de salud que
desarrolla la
medicina preventiva
y fortalece y
racionaliza la
curativa, en sus
fases I y II muy
avanzadas, la III,
relativa a los
hospitales, en
inicio de impulso
acelerado, y la IV,
centros de alta
especialización,
inaugurada con el
gran Hospital
Cardiológico
Infantil
Latinoamericano;
Róbinson I y II,
Ribas, Sucre,
Vuelvan Caras, plan
nacional de lectura,
infocentros,
simoncitos, escuelas
y liceos
bolivarianos,
escuelas técnicas,
universidades no
elitescas, más de 9%
para la educación:
sin comentarios;
Mercal y los demás
instrumentos para la
alimentación
popular; Zamora y el
avance hacia la
reestructuración
revolucionaria del
agro, dirigida a
democratizar la
tenencia de la
tierra, eliminar el
latifundio y dar
impulso sostenido a
la agricultura, en
pro de la seguridad
alimentaria del
país; l) todas las
demás, concebidas
con profundo
espíritu humano y
como derechos y
deberes sociales; m)
la creativa política
internacional en pro
de un continente
unido, poderoso,
soberano y solidario
con el mundo.
Y mucho más: esto es
sólo una síntesis.
4. Dialéctica de
la revolución:
a) Las tareas
nacional-liberadoras
no pueden ser
cumplidas a plenitud
dentro de los
límites del
capitalismo: exigen
trascender éste y
abrir camino a la
construcción del
socialismo; ello
implica un
enfrentamiento
permanente con el
enemigo, permanente
mientras el mundo
entero no sea libre,
y en cada período el
pueblo y los
revolucionarios
debemos estar
preparados para las
situaciones que se
presenten, tratando
de defender el
carácter pacífico y
democrático de
nuestro proceso,
pero conscientes de
que lo fundamental
es la defensa y
desarrollo del
proceso como tal; b)
esto significa que
la liberación
nacional contiene en
sí la dialéctica de
transición del
capitalismo al
socialismo y es
expresión de la
continuidad
histórico-social de
la revolución, y que
semejante empresa
sólo puede
realizarla el pueblo
unido, organizado y
consciente; c) por
ello, el curso del
proceso
nacional-liberador
va destacando al
mismo tiempo
elementos
socialistas: en
la esfera
jurídico-política
(la democracia
participativa y
protagónica,
expresada en la
figura de los
referendos y en la
creación de una
institucionalidad ad
hoc para garantizar
la participación
popular, como los
consejos comunales,
los comités
populares, las mesas
técnicas, las
contralorías
sociales y otras
disposiciones
constitucionales y
legales)*; en la
base material
(las empresas
básicas en manos del
Estado con gobierno
popular, las
cooperativas y otras
formas); en
la atención “demoprotagónica”
de las necesidades
populares
(las misiones), y
en el desarrollo
ideológico del
pueblo protagonista;
d) a la luz de todo
esto se comprende
que no puede
haber liberación
nacional plena sin
socialismo, no puede
haber socialismo sin
liberación nacional
plena y no puede
haber nada de ello
sin la acción
decidida del
pueblo; e) es claro
que a lo largo del
proceso
existen y existirán
contradicciones,
cuya solución está
ligada al
crecimiento de la
conciencia y a la
asunción por la
clase obrera de su
rol como núcleo del
bloque popular.
__________________
*Se ha iniciado un
proceso de reforma
constitucional que
profundizará estos
logros.
5. Bases de apoyo:
a) El pueblo
venezolano, en
creciente curso de
consustanciación con
el proceso
revolucionario; b)
la unidad
cívico-militar, la
tradición de lucha
encarnada en la
figura del
Libertador y el
liderazgo
fundamental del
Presidente Chávez;
c) la economía
venezolana, con un
sector estatal
determinante, buen
desarrollo de las
fuerzas productivas
y abundancia de
recursos
estratégicos y de
todo tipo.
II.
El camino al
socialismo
Bienaventurados
los que tienen
hambre y sed de
justicia, porque
ellos serán
saciados.
Jesucristo
El sistema de
gobierno más
perfecto es aquel
que produce mayor
suma de felicidad
posible, mayor suma
de seguridad social
y mayor suma de
estabilidad
política.
Bolívar
En la fase
superior de la
sociedad comunista,
cuando haya
desaparecido la
subordinación
esclavizadora de los
individuos a la
división del
trabajo, y con ella
la
oposición entre el
trabajo intelectual
y el trabajo manual;
cuando el trabajo no
sea solamente un
medio de vida, sino
la primera necesidad
vital; cuando, con
el desarrollo de los
individuos en todos
sus aspectos,
crezcan también las
fuerzas productivas
y corran a chorro
lleno los
manantiales de la
riqueza colectiva,
sólo entonces podrá
rebasarse totalmente
el estrecho
horizonte del
derecho burgués y la
sociedad podrá
escribir en su
bandera:¡De cada
cual, según su
capacidad; a cada
cual, según sus
necesidades!
Marx
6. El socialismo
del siglo XXI:
a) El socialismo
proclamado como
aspiración fue
denominado por el
presidente como “del
siglo XXI”, lo cual
implica la fidelidad
a todo cuanto es
válido del pasado y
la inclusión de todo
lo nuevo pertinente.
Podemos imaginarlo
--de manera general
y con visión global,
no nacional-- como
un sistema social
que, recogiendo
creadoramente las
experiencias de las
luchas propias y
universales de todos
los tiempos y las de
los experimentos
socialistas que han
existido y existen;
asumiendo así mismo
las ideas de
redención humana
forjadas a lo largo
de esas luchas y
enriqueciéndolas con
los nuevos
hallazgos, y
buscando templar el
carácter y la
voluntad de sus
constructores en el
ejemplo e impronta
de los grandes
maestros y
conductores de
pueblos, será la
concreción en
nuestra época de la
forma de sociedad
que negará y
superará
dialécticamente al
capitalismo y
permitirá dar el
salto “del reino de
la necesidad al
reino de la
libertad”, según el
decir de Engels; b)
aunque algunos cs.
prefieren hablar del
“socialismo en el
siglo XXI” y de “un
solo socialismo
conocido”, la
denominación
introducida por
el Presidente
Chávez tiene el
valor táctico de
diferenciarse del
que se derrumbó en
el siglo XX, y ello
no es cualquier
cosa: nos libra del
peso de errores de
mucha monta
y puede acercarnos
más a las ideas de
los mejores
teóricos, a las
experiencias y
valores históricos
nuestros y
universales y a los
sueños y
expectativas del
pueblo.
7. El punto
crucial: a) Todo
el curso del proceso
parece llevar a la
conclusión de que el
meollo, el punto
vivo y crucial de la
Revolución
Bolivariana, es la
idea de la
democracia
participativa y
protagónica, porque
eso es entregarle al
pueblo el poder, la
capacidad de fijar
su destino y
enfrentar los
procesos de acuerdo
con sus intereses,
nivel de conciencia
y posibilidades de
organización y de
lucha; b) esto
significa que el
pueblo enfrenta las
tareas históricas
planteadas y
maduras, y en la
medida de su
crecimiento en
conciencia va
enfrentando esas
indicadas tareas
planteadas y maduras
desde hace tiempo,
que habían sido
bloqueadas debido a
la enajenación de
las masas producida
por el orden
dominante; esas
tareas, como se ha
visto, son las de la
liberación nacional
rumbo al socialismo;
c) la
materialización
cabal de la
democracia
participativa y
protagónica es la
asunción de todo el
poder por el pueblo;
d) la forja del
poder popular ha
venido ocurriendo de
arriba abajo, por la
acción
revolucionaria del
presidente y líder,
pero ello no es
suficiente, pues en
las instancias
intermedias puede
haber, y de hecho
hay, trabas y
usurpaciones; e)
ahora comienza a
desarrollar también
su construcción
desde la base, de
abajo arriba, pero
el poder local, si
bien es necesario,
tampoco es
suficiente, es
parcial, ya que es
preciso emprender
acciones y
ejecuciones de gran
magnitud y enfrentar
enemigos de ámbito
superior, nacional,
continental y
mundial: entonces,
la construcción de
un poder popular
real, completo, sólo
es posible en una
relación
dialéctica**; f)
el proceso de
empoderamiento
implica un
entramado colectivo
global: se trata de
articular todas las
formas de
organización en una
sola estructura de
pueblo, pues es
poder para actuar
sobre las cuestiones
inmediatas
(referidas al
entorno más cercano)
y sobre las que les
siguen, hasta las
más amplias y
complejas, derivadas
de las tareas
gigantescas de
transformación
planteadas y de los
enemigos históricos,
fundamentalmente el
imperialismo.
8. Propiedad
privada y relaciones
de producción:
a) A partir de un
determinado momento,
cuando los humanos
adquieren capacidad
suficiente para
producir más de lo
que consumen,
algunas personas en
posiciones
favorables toman
para sí los frutos
excedentes del
trabajo y los medios
para producirlos;
con ello, la forma
de propiedad
existente desde los
orígenes de la
especie humana como
producto del trabajo
de la tribu o del
clan (a trabajo
social o
comunitario,
propiedad social o
comunitaria),
inicialmente sólo
capaz de cubrir,
porque no había
capacidad técnica
para más, las
necesidades básicas
del grupo y de sus
integrantes, fue
siendo
progresivamente
sustituida por la
naciente propiedad
privada sobre los
medios de
producción, lo cual
permitía a los
nuevos dueños
apropiarse del
excedente producido
–lo que Marx
denominaría
“plusvalía” en su
análisis del
capitalismo-- y por
tanto enriquecerse;
esto, por supuesto,
sólo fue posible
mediante la
expropiación forzosa
de los otros; b) con
la propiedad privada
sobre los medios de
producción aparecen
la división de la
sociedad en clases
(fundamentalmente
poseedores y
desposeídos, cuya
primera condición
fue la de
esclavistas y
esclavos) y el
Estado,
aparato de
violencia organizada
destinado a sostener
la nueva situación;
c) la evolución de
las fuerzas
productivas y la
lucha que de
manera natural
surge entre las
clases antagónicas
fue fijando nuevas
relaciones sociales
y la propiedad
privada adquirió
sucesivamente,
después de la
esclavista, las
formas feudal y
capitalista o
burguesa, y en todas
ellas sólo quedaban
o quedan para la
inmensa mayoría de
los seres humanos
los elementos de
subsistencia apenas
suficientes para
mantenerse y
reproducirse como
clase explotada,
o para sobrevivir
en la indigencia;
d) del seno de
los explotados en
la sociedad
_____________
**El presidente ha
lanzado hace poco lo
que puede ser el
comienzo de este
proceso.
capitalista pueden
circunstancialmente
“ascender” algunas
individualidades
aisladas, pero ello
no cambia el
indicado hecho de la
reproducción de la
explotación, el cual
en términos de clase
es como una ley de
hierro; e) entre las
clases antagónicas
de dicha sociedad
(burgueses y
proletarios) han
surgido capas
diversas
susceptibles de
poseer un buen nivel
relativo de
propiedad personal,
educación y medios
de producción
pequeños o medianos:
en el interior de
esas capas,
denominadas sin
mucha precisión
“clase media” o
“clases medias”, se
debaten, de manera
general y sobre todo
entre las
“superiores”, las
apetencias por
transformarse en
capitalistas o
burguesas –muy
contadas personas lo
consiguen-- con la
tendencia al
empobrecimiento
propia del proceso
de concentración del
capital; f) las
condiciones e
intereses sociales y
culturales de buena
parte de esas capas
las colocan más
cerca de “los de
abajo” que de “los
de arriba” y por eso
es posible y
deseable ganarlas, y
como sabemos, muchos
y muchas de sus
integrantes
comparten el proceso
de cambio que se
vive en Venezuela;
g) es claro, a la
luz de lo visto, que
las diferentes
formas de propiedad
privada de los
medios de
producción, todas
conducentes a la
explotación de los
trabajadores
mediante la
extracción de
plusvalía, están
bien lejos de
pertenecer al ámbito
de lo sagrado o de
ser una condición
“natural” del ser
humano.
9. Estado,
gobierno, dictadura:
a) El Estado, según
se ha visto, nace
como aparato de
violencia organizada
para garantizar el
dominio de los
poseedores sobre los
desposeídos; Marx,
al examinar este
hecho, usó en
calidad de categoría
científica
sociológica la
expresión “dictadura
de clase” para
designarlo: así, en
sucesión histórica,
el Estado esclavista
fue la dictadura de
clase de los dueños
de esclavos y el
Estado feudal la
dictadura de clase
de los señores
feudales, en tanto
que el Estado
burgués o
capitalista es la
dictadura de clase
de la burguesía:
siempre la hegemonía
de una minoría
explotadora sobre
una mayoría
explotada; b) este
análisis –junto con
el de las
experiencias de la
revolución europea
de 1848-50 y de la
Comuna de París--
llevó a Marx a la
conclusión
científica de que el
Estado surgente del
derrumbamiento del
capitalismo, y que
por vez primera en
la historia
colocaría a la
mayoría sobre la
minoría, vendría a
ser la expresión
hegemónica de los
trabajadores
explotados, la
“dictadura del
proletariado”, la
cual sería la forma
más democrática
posible de Estado y
tendría un carácter
transitorio; c) ese
Estado sería el
órgano de fuerza
política organizada
del período de
transición de la
sociedad capitalista
a la socialista,
período durante el
cual se deberá
superar la
explotación de los
trabajadores y
avanzar hacia la
extinción de la
división en clases y
del propio Estado y
al autogobierno de
la sociedad; d) el
análisis marxista
pone así mismo en
evidencia que el
Estado se expresa
políticamente en
formas cambiantes de
gobierno: si bien es
siempre una
dictadura de clase,
es decir, expresa
los intereses de un
sector social
dominante, las
formas de gobierno
con las cuales
ejerce su acción
política pueden ser
democráticas en
grado variable (y
siempre
clasistamente
limitadas), o
dictatoriales en
grado variable,
según las relaciones
de fuerza y las
condiciones
históricas; e) el
término “dictadura”
en este sentido es
el que comúnmente se
maneja y ha creado
la confusión por
la cual se
identifica la
dictadura del
proletariado con
una vulgar dictadura
de gobierno,
confusión en la que
coincidieron los
teóricos burgueses,
por lógicos
intereses de clase,
y los estalinistas,
por interés de la
deformación
dictatorial-personalista
y
partidista-burocrática
que al final fue
factor fundamental
de la quiebra del
“socialismo real” y
el derrumbe de la
Unión Soviética; f)
hoy en día la
lucha política
socialista es por la
forja de un Estado
que exprese la
hegemonía del bloque
revolucionario
formado por las
clases y capas
nucleadas alrededor
de la clase obrera,
en sustitución del
bloque de poder
oligárquico-imperialista
históricamente
dominante; g) tal
Estado, para ser de
verdad socialista,
debe establecer, al
lado de las
transformaciones
económicas, sociales
y culturales
necesarias, las
formas de gobierno
más democráticas que
se hayan conocido,
cuidando, por
supuesto, la
preparación
indispensable para
la defensa; h) el
Estado venezolano,
heredado del viejo
orden, mantiene en
esencia sus rasgos
de aparato creado
para confundir,
dividir y burlar al
pueblo, no para el
servicio público, y
la incidencia
revolucionaria del
Presidente Chávez en
él, expresada en la
democracia
participativa y
protagónica --la
más profunda y
completa forma
democrática de
nuestra historia--,
genera una lucha que
está en pleno
desarrollo y que
sólo el pueblo
organizado y
consciente, en
ejercicio de su
poder soberano y a
través de la
organización y el
control social,
puede decidir a
favor de los
intereses
revolucionarios; i)
transformar ese
Estado de origen no
popular en un órgano
de carácter
socialista por su
contenido y por su
forma es una de las
condiciones
necesarias para la
victoria del
proyecto de la
Revolución
Bolivariana.
10. Libertad,
democracia y
socialismo: a)
Sin democracia y
libertad no puede
haber socialismo
pleno, sin
socialismo no puede
haber libertad ni
democracia plenas,
pues esas categorías
son partes
interdependientes de
un todo: la sociedad
unificada en
humanidad,
convertida en
asociación de
iguales altamente
responsables,
conscientes y
solidarios; b) las
formas de libertad y
democracia que han
existido
históricamente
fueron siempre
limitadas y de clase
(y resultantes de
grandes luchas
populares, por lo
cual contienen
rasgos valiosos que
deben conservarse) y
las formas de
socialismo que hemos
conocido no pudieron
o no han podido
alcanzar la plenitud
precisamente por sus
limitaciones (aunque
éstas obedezcan a
razones históricas
objetivas) en
materia de
democracia y
libertad; c)
hablamos, por
supuesto, de una
democracia real,
participativa y
protagónica,
revolucionaria, y de
una libertad
respetuosa del
derecho ajeno
(apotegma de
Juárez), que como la
verdad “no ofenda ni
tema” (Artigas) y
que desencadene
todas las potencias
individuales y
colectivas, mediante
la desalienación del
trabajo, para
asegurar el
desarrollo integral
de las personas en
un mundo armonioso y
fraterno; d) la
libertad y la
democracia
revolucionarias
avanzan, como hemos
visto, hacia una
sociedad de iguales
autogobernados, lo
cual significa que
la propia
democracia, en tanto
forma de poder, se
extinguirá porque
dejará de ser
necesaria, y que la
libertad consciente
reinará como la
forma natural de
existencia de los
seres humanos.
11. La economía
en el período de
transición: a)
La economía
socialista tiene
como objetivo
fundamental la
satisfacción de las
necesidades humanas,
no la búsqueda de
ganancias; la
cantidad y la
calidad de las
necesidades a
satisfacer se
encuentran
condicionadas, tanto
por el nivel de
desarrollo endógeno
de las fuerzas
productivas de un
país determinado,
como por el grado de
su inserción en el
mercado mundial y
los crecientes
efectos de la
transculturación; b)
en tales
condiciones, y
gracias a la
universalización de
la producción y
circulación de
mercancías realizada
por el capitalismo
durante varios
siglos, así como a
la
creatividad generada
por su insaciable
sed de beneficios,
se ha ampliado el
horizonte de las
necesidades, de modo
que, además de las
básicas vitales,
otras de gran
importancia --entre
muchas
despilfarradoras,
vanas, inútiles o
abiertamente
negativas— están
presentes hoy en los
seres humanos,
aunque sólo una
minoría puede
satisfacerlas a
plenitud; c) por
consiguiente, el
reto para la
economía de rumbo
socialista, y la
condición decisiva
de su victoria, es
superar al
capitalismo en la
capacidad de
satisfacer esas
necesidades en
función de toda la
población, lo cual
exige desarrollar
las fuerzas
productivas y
armonizarlas con las
nuevas relaciones
sociales que
reclaman; d) así
mismo, la economía
socialista (la cual
debe desenvolverse a
través de las
empresas
estratégicas
estatales bajo el
control del pueblo y
los trabajadores y
con la participación
de éstos en la
gestión, así como de
las cooperativas
igualmente basadas
en la propiedad
social y sujetas al
control popular, y
otras formas que
pudieren
desarrollarse,
siempre bajo el
predominio del
carácter social),
precisa estar
subordinada a los
requerimientos de la
población y debe
organizar la
remuneración según
el trabajo y, en
una muy avanzada
etapa –cuando el
Estado se extinga y
se restablezca en un
plano superior la
armonía entre el
carácter de la
producción y el de
la propiedad, con
plenitud de riqueza
colectiva e integral
desarrollo de las
personas--, según
las necesidades de
cada quien; e) todo
el proceso
económico-social
debe ser
planificado, es
decir, regulado y
orientado en función
de la construcción
racional de la nueva
sociedad, buscando
superar la
explotación del
hombre por el
hombre, la brecha
entre la ciudad y el
campo, las
diferencias entre
trabajo manual y
trabajo intelectual
y las
discriminaciones de
todo tipo, así como
satisfacer según lo
visto las
necesidades
individuales y
sociales y cuidar el
equilibrio
ecológico, en pro de
la preservación de
las cualidades
vivíficas de la
Tierra.
12. Las
relaciones de
producción
socialistas: a)
La lucha de los
revolucionarios es
por restablecer la
justicia social, lo
cual implica que la
propiedad sobre los
medios de producción
vuelva a tomar su
carácter originario
(social o
comunitario), pero
ahora con un inmenso
desarrollo de las
fuerzas productivas:
ello garantizará a
todos una propiedad
personal digna y la
base para la
satisfacción
socialmente
organizada, y en
medida creciente, de
sus necesidades
materiales y
espirituales; b) el
socialismo debe
desarrollar una
sólida base material
asentada en la
propiedad social de
los principales
medios de
producción, y,
asimilando
experiencias
históricas del siglo
XX, crear mecanismos
que permitan evitar
que una capa
burocrática o
tecnoburocrática
despoje al pueblo y
recree una nueva
forma de
explotación,
mecanismos que sólo
el propio pueblo,
constituido en poder
social, político y
estatal, puede
diseñar, dirigir y
orientar hacia la
realización y
liberación de los
seres humanos en el
trabajo.
13. La revolución
cultural: Al
socialismo
corresponde
fundamentalmente
crear una
civilización y una
cultura nuevas, en
las cuales la
libertad y la
democracia existan
por vez primera para
todos y todas, en
cuyos ámbitos
desaparezcan por
completo y sin
excepciones las
discriminaciones
sociales y a cuya
luz florezcan las
ciencias, las artes,
los valores y demás
expresiones
creadoras del
espíritu humano; una
cultura arraigada en
la herencia
histórica y en la
cual se desenvuelvan
plenos la identidad
nacional, el
pensamiento crítico
y reflexivo, la
autoestima y la
capacidad de
relación social,
cooperación, ayuda
mutua y conciencia
distributiva; una
revolución que
desencadene las
potencialidades
éticas,
educacionales,
comunicacionales y
de relaciones
humanas de todo tipo
largo tiempo
reprimidas en el
seno de la sociedad.
La revolución
cultural es la
revolución: es
la expresión y el
resultado de todo el
proceso
transformador, visto
desde la perspectiva
superestructural.
14. El
constructor: a)
El pueblo, o sea,
como se ha dicho, el
conjunto de clases y
capas que nucleadas
alrededor de la
clase obrera
constituyen el
bloque social
revolucionario, es
el constructor del
socialismo, a
condición de:
consolidar su unidad
y organización
multilateral;
destacar una
dirección unitaria,
unificadora,
democrático-participativa,
orgánica y
coherente; dotarse
de una conciencia
socialista
progresivamente
liberadora de las
alienaciones del
capitalismo;
revolucionar el
aparato estatal,
transformarlo en
eficaz herramienta
propia sin
corrupción ni
burocratismo y
forjar su poder
desde abajo y desde
el propio Estado, en
una dialéctica cuya
acción se mantendrá
hasta que, en una
muy avanzada etapa,
dicho Estado
(imprescindible
durante el período
de transición)
pierda sus funciones
y se extinga; b) el
papel central de la
clase obrera --y de
su ideología
revolucionaria--
deriva del rol
protagónico decisivo
que ocupa en el
proceso de la
producción y del
hecho de no tener
otro interés
privativo que la
desalienación del
trabajo, con lo cual
porta en sí la
capacidad de liberar
a todo el género
humano: es ésta una
cuestión cardinal y
un gran problema,
pues nuestra clase
obrera no está unida
ni es cabalmente
consciente y la
acción de los
revolucionarios no
ha sido lo
suficientemente
clara y consistente
para cumplir esa
exigencia, lo cual
plantea un grave
desafío, ante la
posibilidad de que
el proceso sea
atrapado por el
sectarismo y la
vieja política y
llegue a derivar
hacia el reformismo.
15. El liderazgo:
a) Aunque el pueblo
es el factor supremo
de los desarrollos
históricos, el líder
cumple un papel que
en ciertos períodos
y circunstancias
puede ser decisivo,
hasta el punto de
significar la
posibilidad de
continuación o
reversión de un
determinado proceso,
como es el caso
actual de nuestro
país; b) la mayor
aspiración de todo
líder grande,
auténtico, y la
mejor expresión de
su éxito, consiste
en llegar lo más
pronto posible a una
situación en la cual
el proceso no
dependa de él y
pueda marchar solo,
con la dirección que
el pueblo destaque y
reconozca, tal como
vemos hoy en el caso
de Cuba.
16. Convivencia
con el capitalismo y
garantía de la
victoria: a) La
construcción del
socialismo es un
proceso de largo
aliento y en las
condiciones de la
Revolución
Bolivariana implica
la convivencia por
un tiempo prolongado
con el capitalismo,
y la competencia con
él. No puede ser de
otro modo en un
proceso pacífico,
democrático y sujeto
al ordenamiento
jurídico. b) La
garantía de la
victoria estará dada
por la medida en que
se forjen la
conciencia
socialista del
pueblo
(revolución
cultural), el
carácter socialista
del Estado
(revolución
política) y la
capacidad de la
economía
socialista –que
debe fundarse en el
creciente control de
los medios de
producción
principales-- para
satisfacer las
necesidades
materiales y
espirituales de la
población
(revolución
económica). El
conjunto es la
revolución social.
c) Algunos cs.
sostienen que no es
posible construir el
socialismo si no se
acomete la abolición
completa e inmediata
de la propiedad
privada sobre los
medios de
producción, pero
esto parece algo así
como una concepción
unilateral del
proceso, el cual
implica crecimiento
o desarrollo de
conciencia y de
capacidad política y
económica, es decir,
alumbramiento
progresivo y
armonioso de la
nueva sociedad. ¿Por
qué no puede el
sistema surgente
--o
insurgente—competir
y vencer, si cuenta
con los elementos
fundamentales para
ello?
III. Los enemigos a
vencer
Los Estados
Unidos parecen
destinados por la
providencia para
plagar la América de
miserias en nombre
de la libertad.
Bolívar
Jamás hubo en
América de la
independencia acá,
asunto que requiera
más sensatez, ni
obligue a más
vigilancia, ni pida
examen más claro y
minucioso, que el
convite que los
Estados Unidos,
potentes, repletos
de productos
invendibles y
determinados a
extender sus
dominios en América,
hacen a las naciones
americanas de menos
poder.
Martí
La burocracia
estatal existía en
la época de los
regímenes burgueses
con su cortejo de
prebendas y
lacayismo, ya que a
la sombra del
presupuesto medraba
un gran número de
aprovechados que
constituían la
“corte” del político
de turno.
“Ché”
17.El
imperialismo: a)
El imperialismo,
identificado con
exactitud como fase
superior del
capitalismo, ha
traspasado los
linderos de su
marcha expansiva y
entrado en los
predios de la
inferioridad
histórica;
superconcentrado en
un solo poder
hegemónico, ya no le
queda sino la fuerza
bruta, no puede
moverse sin destruir
y asolar, sus
dólares un tanto
inorgánicos y sus
inquietantes
banderas son
compañeros
inseparables del
latrocinio, el dolor
y la muerte; b) el
imperialismo que
sucede a los
imperios del pasado
nace de la
concentración de
capital, el
predominio de los
monopolios, la
primacía del capital
financiero, la
exportación de
capitales y el
reparto del mundo en
mercados propios o
esferas de
influencia; c) su
labor avasalladora
penetra todos los
espacios, subordina
recursos y clases
dominantes
domésticas, maneja
los cañones cuando
hace falta y crea un
gigantesco aparato
de organización de
la mentira para ser
entonces el campeón
de la democracia, la
libertad y los
derechos humanos:
ello, sobre todo,
cuando alcanza su
clímax fundiéndose
en un imperio único
rodeado de
subimperios
obsecuentes,
fenómeno que tal vez
pudiera ser
denominado “ultraimperialismo”;
d) si bien los
imperios nunca
dejaron de asentarse
en la fuerza y
proclamaron sus
propósitos con la
sin igual
desfachatez de los
villanos, siempre se
arrogaron la tutoría
de la civilización y
el progreso, y
sintiéndose así
“autolegitimados”
oprimieron pueblos y
naciones, depredaron
sus riquezas y
mataron; c) en la
medida en que las
luchas sociales
fueron estructurando
derechos y
principios, y
correlativamente
incrementándose la
violencia de la
explotación, se hizo
necesario o
conveniente para las
clases dominantes
cubrir mucho más las
apariencias,
combinando según
medidas el “garrote”
y la “zanahoria”; e)
de ese modo los
imperialistas han
ensayado formas que
buscan aceitar los
mecanismos de
explotación, hacer
más llevaderas las
condiciones de
existencia,
“hermosear” el
capitalismo y
adormecer a las
masas, tales como:
el “estado de
bienestar”, la
teoría económica
keynesiana, el
reformismo
socialdemócrata y el
desarrollo de una
“aristocracia”
obrera-sindical
traidora a su
conciencia de clase;
g) el derrumbe de la
Unión Soviética y el
“socialismo real”
creó las condiciones
para la reversión de
todas las
concesiones
otorgadas a los
pueblos, y así se
llegó al “Consenso
de Wáshington” y
la aplicación del
neoliberalismo en
toda su
brutalidad, pero
también a una
creciente toma de
conciencia de los
explotados, en lo
cual ha jugado y
juega un papel de
gran alcance la
Revolución
Bolivariana; h) el
imperialismo es el
enemigo principal
del proceso
revolucionario
nuestro y de todos
los pueblos, y es
necesario
derrotarlo, es
decir, romper los
lazos de
dependencia, para
poder superar
dialécticamente el
sistema capitalista
y avanzar rumbo al
socialismo.
18. El
capitalismo: La
formación
socioeconómica
capitalista, el modo
de producción basado
en el trabajo
asalariado, ha
creado la mayor
desigualdad entre
los seres humanos.
Es un sistema en el
cual una
insignificante
minoría es dueña de
la mitad de los
bienes del planeta y
pretende el control
absoluto de todos
sus recursos; un
sistema cuya
condición de
existencia es la
acumulación de la
riqueza --en radical
contraposición con
las necesidades de
la gente-- mediante
el mecanismo infame
de la apropiación
privada de lo
socialmente
producido; un
sistema que organiza
todos los aspectos
de la vida, desde la
cuna y a través del
entramado de las
instituciones, en
función de dominar y
de reproducir la
dominación, de
alienar al ser
humano hasta el
grado de hacerle
considerar como
normal y éticamente
válida esa
apropiación privada
del producto social
y llevarlo a
convertirse de ser
social natural en
ser individualista;
un sistema que ha
generado o
desarrollado
multitud de
discriminaciones, de
género, de clase,
étnicas, culturales,
nacionales y otras,
e inmerso en miseria
y exclusión social a
grandes porciones
de población (en
Venezuela,
verbigracia, a
diecisiete de
veinticuatro
millones de personas
antes del inicio del
proceso
bolivariano); un
sistema engendrador
de corrupción,
burocratismo,
falsedad, delitos de
cuellos multicolores
y toda suerte de
arbitrariedades, así
como de impunidad
para los
privilegiados; un
sistema productor de
imperialismo,
colonialismo y
guerras, es decir,
genocidio, terror,
bandidaje,
sometimiento, ruina
y saqueo de recursos
materiales y
patrimonios
históricos, y en
esta su actual
expresión
ultraimperialista,
practicante de una
dictadura global
políticamente
evidenciada en su
dominio de los
aparatos estatales y
sus gobiernos
falsamente
independientes, los
cuales
indefectiblemente
tienen carácter de
clase, se subordinan
a intereses
imperiales y son, o
bien abiertamente
terroristas, o bien
exponentes de
diversas fachadas de
democracia formal,
una democracia
dispensadora de
derechos de papel
que la inmensa
mayoría de
explotados y
oprimidos no pueden
convertir en
realidad, y muchas
veces tan criminal
como las dictaduras
abiertas (v. gr. la
“democracia”
puntofijista); un
sistema
inexorablemente
destructor de la
naturaleza, y hoy en
medida tal, que
amenaza gravemente
la continuidad de la
capacidad de la
Tierra como asiento
de la especie
humana.
19. La corrupción:
a) La corrupción es
un hecho que nace
con la división de
la sociedad en
clases, expresa el
egoísmo e
individualismo
generado por la
propiedad privada
sobre los medios de
producción y alcanza
su mayor sordidez en
el capitalismo; b)
la lucha contra la
corrupción es parte
esencial de la lucha
por el socialismo,
pues la corrupción
es una expresión
contrarrevolucionaria
y los corruptos son
aliados conscientes
o inconscientes del
enemigo; c) el
Estado venezolano,
cuyos rasgos hemos
esbozado, es
productor y
reproductor de
corrupción en todas
sus formas, entre
ellas el
burocratismo, por lo
que su
transformación en
Estado
revolucionario
cabal requiere la
victoria sobre esos
vicios; d) puede
estudiarse la
propuesta de
creación de consejos
populares de ética
revolucionaria, o su
inserción como parte
de los consejos
comunales, a fin de
dar un impulso
de masas a la
lucha contra la
corrupción y el
burocratismo y por
el comportamiento
ético; e) puede
estudiarse también
el establecimiento
de un mecanismo de
triple acción
coordinada para
todos los procesos
administrativos:
control fiscal,
control
gubernamental y
control social.
IV.
Ideología y acción
Tengamos presente
que nuestro pueblo
no es el europeo ni
el americano del
Norte, que más bien
es un compuesto de
África y de América
que una emanación de
la Europa, pues que
hasta la España
misma deja de ser
europea, por su
sangre africana, por
sus instituciones y
por su carácter. Es
imposible asignar
con propiedad a qué
familia humana
pertenecemos.
Bolívar
Lo que Bolívar no
hizo, está todavía
por hacer en
América.
Martí
Sin teoría
revolucionaria no
puede haber
movimiento
revolucionario.
Lenin
El socialismo, en
fin, está en la
tradición americana.
La más avanzada
organización
comunista,
primitiva, que
registra la
historia, es la
incaica. No
queremos,
ciertamente, que el
socialismo sea en
América calco y
copia. Debe ser
creación heroica.
Tenemos que dar
vida, con
nuestra propia
realidad,en nuestro
propio lenguaje,
al socialismo
indoamericano. He
aquí una misión
digna de
una generación
nueva.
Mariátegui
20. Sobre la
ideología: a)
Debemos tener
presente que una
cosa es
la ideología de
los revolucionarios
(con la expresión
ideología nos
referimos, no
al hecho percibido
por Marx de falsa
conciencia o
expresión invertida
de la realidad,
propia de las
construcciones
filosóficas o
religiosas, sino al
conjunto orgánico de
ideas que se
profesan), la
cual los marxistas
aspiramos que sea el
marxismo en toda su
complexión
(filosofía, economía
política y teoría
del socialismo
científico) y con
todos sus
desarrollos
producidos a lo
largo de las luchas,
el aporte de Lenin
en primer lugar;
y otra cosa es
la ideología
de la revolución,
que es la
correspondiente al
proceso concreto en
marcha y es la que
mueve a las masas,
en nuestro caso las
reivindicaciones
nacionales y
sociales planteadas
y que el Presidente
Chávez ha iluminado
con sus aciertos
estratégicos y
tácticos, el
principal la
fundamentación del
liderazgo permanente
del Libertador como
ligamento de todas
las fases de nuestra
historia, pasado,
presente y porvenir;
b) Por ello la
ideología de nuestra
revolución, que ha
superado la prueba
de la práctica,
deberá seguir
siendo, si bien se
piensa, el
bolivarianismo: es
el cemento de la
cultura nacional y
de la integración
latinoamericana;
reempata el hilo de
nuestro acontecer
colectivo y recupera
la visión
histórica de
nuestro pueblo,
dándole la
percepción de un
continuo que enlaza
el pasado, el
presente y el
porvenir, y al calor
del proceso
revolucionario se ha
enriquecido y se
enriquece
constantemente con
las ideas de
redención que han
surgido y van
surgiendo del
pensamiento
venezolano,
latinoamericano y
universal,
incluyendo como
sustentos
fundamentales las
concepciones vivas y
necesarias del
marxismo y las
hondamente humanas
del cristianismo
originario; b) por
eso, el Socialismo
del Siglo XXI puede
llamarse también
Socialismo
Bolivariano.
21. Los
revolucionarios:
a) El papel de los
revolucionarios en
este proceso, tanto
en la acción de
calle como en la de
gobierno, es el de
ser promotores y
actores de
participación y
educadores que al
mismo tiempo se
educan con el
pueblo, en una mutua
y enriquecedora
forja de conciencia,
y los primeros
trabajadores de
vanguardia; b) el
combate ideológico
debe ser incesante y
acometido por todas
las vías y con todos
los recursos
posibles, poniendo
en evidencia a los
neoliberales, los
cuales evaden la
discusión
ideológica, primero,
para no
responsabilizarse
por el fracaso de la
“democracia” formal
que gestionaron,
segundo, porque el
propio capitalismo y
su fase imperialista
están hoy por hoy
desnudos ante el
mundo; c) es preciso
promover la creación
de sistemas masivos
de educación
política --ética,
patriótica y
socialista-- y
contribuir a la
conversión del país
en un vasto campo de
enseñanza-aprendizaje;
d) es necesario
apoyar las formas de
organización social
y poder popular
básico o local que
van surgiendo,
especialmente los
consejos comunales
(y los de
trabajadores cuando
se constituyan), y
ayudar a defenderlas
de los intentos de
confiscación
politiquera, así
como impulsar y
respaldar la
apertura de vías
hacia la asunción de
todo el poder por el
pueblo, en
cumplimiento de los
mandatos jurídicos y
de los postulados
básicos de la
revolución; e) hace
falta igualmente
ejercer la crítica y
la autocrítica
conscientes, como
instrumentos
revolucionarios de
primer orden.
22. La
organización: a)
El Presidente Chávez
ha llamado a la
construcción del
partido unido de la
revolución, lo cual
pasa a ser una línea
para todos los
militantes
bolivarianos: se
tratará ahora de
despejar el camino
de los pedruscos que
han venido
entorpeciendo la
marcha hacia la
unidad, sobre todo
los remanentes de la
vieja tradición de
los partidos --lo
decimos sin ánimo de
censura ni de
suficiencia, sólo
tratando de
interpretar un
sentir colectivo--,
tales como
sectarismo,
precariedad de
democracia interna,
inconsistencia en
materia de estudio y
formación
ideológica, carencia
de crítica y
autocrítica metódica
así como de
consecuencia en la
lucha por el
indispensable rigor
ético
revolucionario, y
prácticas
organizativas que
dificultan la
relación orgánica
con las masas;
debilidades
parecidas pudiere
haber también en
organizaciones de
otro tipo, y en
todos los casos es
preciso luchar por
superarlas; b) los
partidos
revolucionarios
cumplieron un
fundamental rol en
la lucha contra la
estructura de poder
oligárquico-imperialista
y pueden seguir
cumpliéndolo, pero
ya no como antes: en
las condiciones del
proceso bolivariano
deben torcerle el
cuello al
sectarismo; deben
ser facilitadores,
impulsores,
promotores de
participación; deben
actuar como
orientadores y
educadores que a su
vez se orientan y se
educan, y,
esencialmente a
partir de ahora,
deben trabajar
hacia la
confluencia en un
solo cauce de
todas las
organizaciones
populares
consecuentes, es
decir, hacia la
construcción de la
herramienta de
acción política
global del pueblo o
partido unido de la
revolución; c) las
bases iniciales de
la unidad están
claras: la
Constitución
Bolivariana, cuyo
texto expresa las
necesidades de
cambio de este
tiempo histórico y
posee los mecanismos
para ponerse al día
y seguir avanzando;
el pensamiento del
Libertador, en toda
la amplitud arriba
descrita, luz
inapagable, y el
liderazgo del
Presidente Chávez,
que traza con
audacia y lucidez la
estrategia y la
táctica de la
liberación nacional
rumbo al socialismo;
d) naturalmente, la
unidad estructural
se forja en la
acción
revolucionaria
conjunta: práctica y
teoría, organización
y combate, estudio,
análisis y debate,
los escenarios
sociales, la
historia, las ideas
y concepciones de
justicia y
liberación, los
hechos y sus
protagonistas, los
triunfos y las
derrotas; e) los
partidos
revolucionarios
deben, naturalmente,
discutir este
problema en
profundidad, pero el
avance hacia la
unidad parece ser la
decisión lógicamente
consecuente, pues:
f) ¿Es ésta la
revolución de
liberación nacional
de Venezuela, o no?
¿Es o no el proceso
que está abriendo
los caminos del
poder al pueblo,
llamándolo a asumir
la participación
democrática, el
protagonismo de su
historia? ¿Es o no
el hecho político
que estalló para
transformar la
sociedad y viene
recuperando la
memoria histórica,
sembrando la moral y
las luces,
incluyendo a los
excluidos y
organizando a las
masas despojadas de
sus riquezas y
derechos para
conquistar la mayor
suma de felicidad
posible? ¿Es o no la
respuesta a los
depredadores de
nuestros recursos, a
los que trazaban
nuestras políticas,
a quienes pusieron,
envilecieron y
quitaron gobiernos,
a los explotadores
del trabajo, a los
imperialistas y los
oligarcas? ¿Es o no
la expresión de las
aspiraciones
recónditas de la
gente, de
fraternidad,
solidaridad, amor y
vida digna,
aspiraciones que
implican la
superación del modo
capitalista de
existencia y por
consiguiente la
lucha por el
socialismo? ¿Es o no
la puesta al día del
proyecto
bolivariano de
patria grande,
soberana y libre?
¿Es o no el pueblo
--es decir, el
conjunto de clases y
capas nucleadas
alrededor de la
clase obrera--, es o
no el sujeto
fundamental de este
proceso?; g) la
decisión de mantener
tienda aparte
tendría que
interpretarse como
respuesta negativa a
estos interrogantes,
implicaría la
disposición a
trabajar por otra
revolución, “la
verdadera”, sería
rendir culto al
instrumento y
ponerse de espaldas
al pueblo y a la
situación concreta;
h) toda la inmensa
riqueza de
conocimientos,
experiencias,
facultades
analíticas,
capacidades
organizativas y
valores éticos que
esos camaradas
atesoran debe
orientarse al
fortalecimiento
orgánico e
ideológico del
partido unido que la
revolución requiere:
un partido para las
tareas históricas
planteadas, para
cambiar la
estructura de la
sociedad, buscar la
emancipación social
y erradicar la
explotación del
hombre por el
hombre; un “partido
de masas que
construya cuadros”,
según la
recomendación
gramsciana, y “que
viva y se desarrolle
en la concreción del
proceso histórico”,
según la de Vladímir
Uliánov; un partido
que exprese la
voluntad de las
masas, sea un
auxiliar,
potenciador y
continuador del
líder y ayude a
forjar las victorias
que alumbren el
porvenir (freddyjmelo@yahoo.es) |