EXHORTACIÓN AL
PUEBLO VENEZOLANO:
SÍ A LA REFORMA
CONSTITUCIONAL
-
“Judas, ¿con un beso
traicionas al Hijo
del Hombre?”
(Lucas 22,48)
-
¡Escúchanos!, ¡oh
Dios de bondad y de
paz!
-
Padre y Madre del
género humano,
-
que te escondes en
las entrañas de
todas las culturas
del mundo,
-
que entiendes todos
los idiomas de la
tierra,
-
que sabes reírte con
todas las alegrías
de la humanidad,
-
que acompañas las
luchas por la
liberación de todos
los pueblos:
-
¡Te invocamos,
Señor, pidiendo
justicia!
-
Oye la voz de tu
pueblo, porque nos
quieren matar.
-
Danos sabiduría,
para desenmascarar
las mentiras de los
pastores
-
que se han
convertido en lobos.
-
Ayúdanos, para que
nunca el odio anide
en nuestras almas,
-
pero, no permitas
que seamos tan
inocentes e
incautos,
-
que nos dejemos
quitar la esperanza
que tanta sangre nos
ha costado;
-
y que jamás, ¡Señor
de la Justicia!, nos
convirtamos en
cómplices
-
de las muertes de
tantos y tantas
mártires,
-
que han dado sus
vidas, durante
quinientos años,
-
por la liberación de
los pueblos
americanos.
-
Amén.
ECUVIVES
-Encuentro Ecuménico
en memoria del Padre
Juan Vives-, siempre
vivo en nuestro
espíritu, porque
<los que mueren por
la vida, no pueden
llamarse muertos>,
somos un movimiento
de hombres y mujeres
sembrados en
Venezuela, que
impulsamos
“un
profundo ecumenismo,
reconocemos y
valoramos con
respeto las
diferentes
religiones,
espiritualidades y
culturas; y, como la
esencia más profunda
de nuestra unidad y
razón de ser,
defendemos el amor y
la solidaridad con
los más vulnerables,
entre otros y otras:
Los niños y las
niñas, los enfermos
y las enfermas, los
ancianos y las
ancianas, las
mujeres, los pueblos
indígenas y los
discriminados y
discriminadas
racialmente, los
emigrantes y
refugiadas, los
eternamente
desheredados y
desheredadas que
sufren hambre”
(Declaración de
Principios,
ECUVIVES 2005):
Precisamente, para
todos esos pobres y
desheredados y
desheredadas de la
tierra, es el
mensaje de amor y
esperanza del
Evangelio, porque
podremos salir de
nuestras injusticias
y dolores, si nos
unimos como hermanos
y hermanas, y
cuidamos con amor a
los y las más
débiles.
La mayoría del
pueblo, ya liberado
por la Constitución
de la República
Bolivariana de
Venezuela (1999),
hoy ha logrado parir
una extraordinaria
Reforma
Constitucional, y da
un paso de verdadera
esperanza para
construir una nueva
Patria, donde todos
y todas podamos
vivir sin
explotación ni
explotadores, sin
clases privilegiadas
que se aprovechen de
las clases
trabajadoras, y para
que unos pocos no
puedan apropiarse de
los recursos que son
patrimonio de las
familias más
humildes. En estos
momentos tan
importantes de
nuestra historia,
ECUVIVES declara,
que somos parte de
esos millones de
venezolanos y
venezolanas
dispuestos a dar la
vida por la
construcción del
socialismo, porque,
como dijo Jesús de
Nazaret hace dos mil
años, “no hay mayor
prueba de amor, que
dar la vida por los
demás” (Juan 15,13):
¡Patria, socialismo
o muerte!
Los que siempre se
opusieron a nuestra
Constitución
Bolivariana, y que
nunca la han
aceptado ni la
quieren, ahora la
pretenden secuestrar
y manipular, y se
disfrazan con ella y
con nuestra bandera,
igual como hicieron
con el Evangelio de
Jesús, que es un
mensaje de amor y
esperanza para los
pobres del mundo,
pero los ricos y
poderosos se
apropiaron de él,
para justificar su
egoísmo, para
engañarnos y para
decirnos que Dios
quiere que haya un
sistema inhumano,
con unos muy pocos
privilegiados, muy
ricos, dueños de
todo, y una mayoría
desamparada, que
malvive de las
migajas que caen de
la mesa, como queda
ejemplificado en la
parábola de Lázaro
(Lucas 16:19-21),
muriendo sin
esperanza en esta
vida, con el cuento
de aguantar los
atropellos para
luego ir al cielo.
¡Pues, no!, eso es
una mentira, y no
les da vergüenza,
porque no la tienen.
Queremos también
compartir otro de
los principios de
ECUVIVES que
expresa,
“animados por la fe
liberadora encarnada
en lo mas profundo
del alma de los y
las más humildes,
nos mantendremos
alertas para
desenmascarar y
cuestionar a las
jerarquías
religiosas que,
poniéndose al lado
de los poderosos,
manipulan e intentan
anular la
espiritualidad de
nuestros pueblos”
(idem).
Y es que está muy
claro el mensaje de
Jesús en su
Evangelio cuando,
habiendo dicho
Zaqueo: “Señor, voy
a repartir la mitad
de mis bienes entre
los pobres”, Jesús
le responde, “no hay
duda de que hoy ha
llegado la salvación
a esta casa” (Lucas
19:8,9). A nuestra
Patria también le ha
llegado la salvación
para la mayoría
eternamente
olvidada, porque
hemos sido
privilegiados y
privilegiadas por la
Providencia, porque
nos ha dado un
Presidente que ha
sabido leer el alma
de nuestro pueblo:
hombres y mujeres
capaces de compartir
sus propias
miserias, y tener
una compasión
infinita con el
dolor ajeno.
Nunca nos cansaremos
de señalar el
Preámbulo de nuestra
Constitución
Bolivariana, que los
enemigos de la
Reforma
Constitucional no
leen ni quieren
admitir, donde
“el
Pueblo de Venezuela
invoca la protección
de Dios con el fin
supremo de refundar
la República para
establecer una
sociedad
democrática,…que
consolide los
valores de la
libertad,
independencia, la
paz, la solidaridad,
el bien común,… la
convivencia y el
imperio de la ley …
asegure el derecho a
la vida… a la
justicia social y a
la igualdad sin
discriminaciones ni
subordinación
alguna”.
Estos sí son los
auténticos
principios de la
ética y la
moralidad; estos sí
son los valores
sembrados por Dios
en lo más profundo
de la naturaleza
humana.
El mandato del
Artículo 3 de
nuestra
Constitución,
también es
absolutamente claro
e ineludible, cuando
nos dice que,
“los
fines esenciales del
Estado son el
desarrollo de la
persona y el respeto
a su dignidad, el
ejercicio
democrático de la
voluntad popular, la
construcción de una
sociedad justa y
amante de la paz, la
promoción de
la prosperidad y
bienestar del
pueblo…”
Y no puede haber
prosperidad y
bienestar del
pueblo, mientras
haya unos poquitos
que quieren hacerse
dueños de todo; por
eso la Reforma
Constitucional nos
permite, no mendigar
una limosna, sino
atacar las causas de
la injusticia y la
desigualdad, y a
reconocer y darle
rango constitucional
a los derechos de
todos los
venezolanos y
venezolanas,
eternamente
ignorados. Otro
principio de
ECUVIVES se resume
en
que “categóricamente
rechazamos las
perversas normas de
convivencia entre
los pueblos y sus
gentes, que, a
sangre y fuego,
impone el
capitalismo, como
son: El principio
del máximo
beneficio, la
acumulación infinita
de dinero, las leyes
implacables del
libre mercado y la
apropiación del
trabajo ajeno, leyes
inhumanas con las
que siempre sale
ganando el más
fuerte, y que
conducen
irremediablemente al
saqueo de los
recursos naturales,
sin respeto por la
naturaleza
y el equilibrio
ecológico” (idem).
En estos principios
del capitalismo
salvaje sí se
encierra la
verdadera
inmoralidad, el
pecado social contra
la mayoría de la
población, que
diariamente lleva a
la muerte a millones
de seres humanos en
todo el mundo.
Queda clara la
alianza, para
siempre, de ECUVIVES
con su pueblo, y
citamos otro de
nuestros principios:
“Como hijos e hijas
de Dios,
independientemente
del nombre con el
cual se le invoque,
y en unión a tantos
y tantas cuyo credo
está en el amor y
luchan por un mundo
de paz en el que
prevalezca la
justicia, entendemos
nuestra opción por
los pobres como una
auténtica
solidaridad y
desprendimiento que
favorezcan el
ejercicio del poder
por las mayorías
populares. No
descansaremos en la
tarea de señalar las
causas que dan
origen a tanta
iniquidad y
exclusión, así como,
en enfrentar los
poderes perversos
que generan tanta
desigualdad” (idem).
Qué cinismo decir
que ¡somos
inmorales!, porque
nos hemos propuestos
construir una Patria
donde reine la
justicia, la
igualdad y el amor.
¿Quién dice que
vamos a ir al
infierno, porque
actuamos
inmoralmente y
estamos en pecado?
Aquellos a quienes
les interesa
mantener al pueblo
esclavizado con
discursos engañosos
y manipuladores.
Una vez más
invocamos la palabra
de Dios, que empuja
al profeta Ezequiel
a clamar a los
cuatro vientos:”Pobres
de ustedes pastores,
que se apacientan a
sí mismos. Ustedes
se han tomado la
leche, se han
vestido con la lana
y se comieron las
ovejas más gordas.
Ustedes, pastores,
no han fortalecido a
las débiles, ni
atendido a las
enfermas, ni vendado
sus heridas. Porque
los pastores se
cuidaban a sí
mismos, y no a mis
ovejas. Al
contrario, ustedes,
pastores, las han
dominado y oprimido
con violencia. Dice
Yahvé: Voy a pedir
cuentas a los
pastores, les
reclamaré mis
ovejas. Se las
quitaré para que no
dispongan más de
ellas a su gusto.
Arrancaré de sus
bocas mis ovejas, y
ya no se las
comerán. Buscaré la
oveja perdida,
traeré a la
descarriada, vendaré
a la herida,
fortaleceré a la
enferma. Las
apacentaré a todas
con justicia”
(Ezequiel 34).
Y como un acto de
amor y de fe en
nuestro pueblo,
declaramos que
creemos en el Dios
que nos mandó un
Salvador,
“envuelto en pañales
y acostado en un
pesebre”
(Lucas 2,12), que
sigue naciendo por
todos los rincones
de la tierra y que
no tiene ni donde
recostar su cabeza
(Lucas 9,58).
Creemos en el Dios
liberador que fue
“ungido para traer
buenas noticias a
los pobres, para
anunciar a los
cautivos su libertad
y a los ciegos que
pronto van ver; a
despedir libres a
los oprimidos”
(Lucas 4,18),
porque, guiados de
su mano,
“serán satisfechos
todos los que tienen
hambre y sed de
justicia, y serán
felices los pobres,
porque de ellos es
el Reino de los
Cielos”
(Lucas 6,20).
Creemos en ese Dios
que
“ha ocultado estas
cosas a los sabios e
inteligentes, y se
las ha mostrado a
los pequeños”
(Lucas 10, 21), por
eso oímos a ese Dios
que se manifiesta en
la voz de nuestro
pueblo y en el
desprendimiento
asombroso de la
gente más humilde.
“Cuando Judas, el
traidor, supo que
Jesús había sido
condenado, se llenó
de remordimiento y
devolvió las treinta
monedas de plata a
los jefes de los
sacerdotes….diciéndoles:
He pecado,
entregando a la
muerte a un
inocente. Ellos le
contestaron: ¿Qué
nos importa eso a
nosotros? Es asunto
tuyo. Entonces él,
lanzando las monedas
en el Templo, fue y
se ahorcó” (Mateo
27, 3-5)
¡SÍ A LA REFORMA
CONSTITUCIONAL!
Invitamos a todas
las personas,
instituciones,
organizaciones y
movimientos que
deseen suscribir
este pronunciamiento
a que nos escriban a
nuestra dirección de
correo electrónico
mensajero.ecuvives@cantv.net o
nos llamen al 0412
9097035.